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Febrero
17, 2002
La
respuesta de Chávez a nuevas catástrofes
Resumen:
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Seis años
después de la tragedia que destruyó la franja
costera cercana a Caracas, quedó al descubierto que
muy poco se había hecho para la recuperación de la
zona devastada.
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Se venía
denunciando la inejecución del plan anunciado en
1999 y el riesgo de una nueva catástrofe.
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Se
produjo, afectando casi todo el país y la solución
ofrecida es el nombramiento de una comisión y la
oferta de reordenar el territorio nacional.
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En la
entrevista con Lula, Chávez recibió un oportuno
espaldarazo político, a cambio de excelentes
negocios para Brasil.
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En el
encuentro Uribe-Chávez, le dieron vuelta a la página
del caso Granda.
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Mensaje de
Itamaraty a Fidel Castro, por su “sabiduría”, en el
manejo del conflicto Venezuela-Colombia.
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Interamerican Dialogue sugiere reponer a Castro,
como actor importante en la política hemisférica
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Las
ventajas de confrontar duramente con Washington.
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La alianza
Castro-Chávez y los precios del petróleo, consolidan
la revolución bolivariana y repotencian el liderazgo
regional del caudillo cubano.
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Venezuela
avanza rápidamente a un sistema político que se
inspira en el instaurado por Castro en la isla.
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Los
demócratas venezolanos repiensan la oposición.
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Elecciones
pulcras o resistencia pacífica como opciones. Lo que
se espera de la comunidad internacional.
Torrenciales
lluvias y asuntos internacionales centran atención y
preocupación de los venezolanos. En diciembre de 1999,
la franja costera más cercana a Caracas (Estado Vargas)
quedó en buena parte sepultada por un gigantesco
deslave, con saldo trágico, en vidas humanas y daños
materiales. Esta vez la catástrofe comenzó en Vargas y
se extendió a buena parte del país. Aún se ignora el
número exacto de fallecidos, pero es muy cuantioso el
volumen de damnificados, y significativa la destrucción
de viviendas, calles, carreteras, cultivos agrícolas y
haciendas ganaderas.
Se produjo una
reacción desfavorable de opinión pública, pues seis años
después de la tragedia de Vargas quedó al descubierto
que muy poco se había hecho para ejecutar el programa de
recuperación de la zona devastada. En aquella ocasión
fueron convocados los mas calificados urbanistas del
país para integrar una comisión multidisciplinaria. Se
hizo presente el apoyo de universidades y expertos
norteamericanos, japoneses y europeos, entre estos
últimos, personajes que planificaron la reconstrucción
de ciudades devastadas por la guerra. Se designó una
autoridad única para ejecutar el proyecto, atendiendo
las recomendaciones de los expertos extranjeros. Se
acordaron abundantes recursos financieros nacionales
por un orden superior a los 1.000 millones de dólares y
se informó de generosa ayuda internacional. Por
conflictos internos del régimen, un reputado tecnólogo
designado como responsable del proyecto fue sustituido
por un general del ejército. Desde hace dos años se
venía denunciando la inejecución del plan y el riesgo de
una nueva catástrofe. Cuando ésta tuvo lugar, Vargas se
encontró en situación parecida a la que tenía en
diciembre de 1999. Ahora, en casi todo el país se vive
la misma tragedia y no satisface que la solución sea los
anuncios de una comisión responsable del riesgo
climático y la vieja oferta de reordenar el territorio.
Los problemas de
opinión se han hecho más agudos por coincidir con el
anuncio de que Venezuela comprará a Brasil equipos
militares aéreos. Diputados de oposición han manifestado
que no es hora de incrementar el gasto militar, abultado
ya en términos impresionantes por los contratos para
adquisición de armamento firmados con Rusia. No es
cuestión –dicen- de someter a debate sustituir por Rusia
a los proveedores tradicionales (Estados Unidos y
Francia) sino la prioridad que en el gasto público
imponen las calamidades que dejan las lluvias.
LA “SABIDURÍA”
DE FIDEL CASTRO
En la entrevista
con Lula, el lunes pasado, Chávez recibió un oportuno
espaldarazo político y Lula regresó a Planalto con un
nuevo testimonio de éxito en su esfuerzo por expandir la
economía de su país. En el 2004 las exportaciones
brasileñas a Venezuela superaron los 1.300 millones de
dólares. Las de Venezuela a Brasil se acercaron a 300
millones. Para este año el intercambio comercial debe
sobrepasar los 3.000 millones, en proporciones similares
a 2004.
El presidente
brasileño anticipó que estaba resuelto el Caso Granda.
Felicitó a Chávez por la “sabiduría” con que condujo el
impasse diplomático con Colombia. Unas cuantas horas
después de su partida llegó el Presidente Uribe. La
visita fue breve y con final feliz. Totalmente superado
el desencuentro, fue la declaración conjunta. Según
Chávez, Venezuela da vuelta a la página. No es santuario
de guerrillas ni de terroristas. Según Uribe, la lucha
antiguerrillera debe ajustarse al orden jurídico.
Restablecidos los intercambios comerciales y se
reanudará el diálogo binacional. Un nuevo capítulo en la
historia de amores difíciles que ha sido la relación de
Colombia con Chávez. (Venezuela Hoy 17-1-05).
La felicitación de
Lula a Chávez fue en verdad, un mensaje de Itamaraty a
Fidel Castro, por la “sabiduría” con que el caudillo
cubano manejó el caso Granda. Venezuela Hoy siempre
insistió que Fidel era el único que podía convencer a
Chávez y reportó el mecanismo de diálogos y acuerdos.
Uno de los analistas más calificados de Estados Unidos,
Michael Shifter, Vicepresidente de Interamerican
Dialogue, afirma en The Washington Post:, que sin la
intervención de Castro no habría sido posible resolver
el impasse que amenazaba convertirse en un grave
conflicto “entre dos países de enorme importancia
estratégica para Estados Unidos”. Agrega Schifter, cuya
opinión tiene peso en Washington, “al diseñar el futuro
de Estados Unidos y la política hemisférica para lidiar
con un Chávez cada vez más autoritario e impredecible,
Cuba no puede ignorarse”. Su estupendo artículo concluye
en que el Caso Granda colocó en un bando a Estados
Unidos y Colombia, en el otro, a Chávez y el petróleo
venezolano: “sólo Cuba estaba en una posición que le
permitía convertirse en una opción de intermediación”.
Habría que agregar
al sesudo análisis que la conversión de Fidel en el
patriarca de la comarca es la suma del anciano caudillo
y el petróleo venezolano. Es obvio que la comunidad
internacional ha tenido que aceptar a Chávez como actor
importante. El presidente, como bien se sabe, es un
experto en manipular la opinión.
Su actividad
internacional es siempre un espectáculo. Su política
internacional, concebida en función de la estrategia de
la revolución, la utiliza como factor de distracción.
Cada vez que se encontró constreñido a declarar sobre
la catástrofe de las lluvias, agregó alguna dura
agresión contra Estados Unidos y su Presidente. “Es muy
culpable Bush por negarse a suscribir el Tratado de
Kyoto”. Lo que busca y consigue es que sus afirmaciones
sean controvertidas y distraigan de lo que ha generado
una angustia general. La polémica con Washington, sus
intervenciones en Porto Alegre, las reuniones con Lula y
Uribe han desplazado de las primeras páginas el clamor
de los damnificados.
REPENSAR LA
OPOSICIÓN
La confrontación
sistemática con EE.UU. le genera buenos resultados
políticos en lo interno y logros en el escenario
externo. Esa confrontación le garantiza la solidaridad
de la izquierda radical, la simpatía de potencias como
Rusia y China, así como sonrisas de europeos que
quisieran decir lo mismo con lenguaje educado.
El caso Granda
termina por dibujar un escenario nuevo en el marco
continental. La alianza con Castro y los precios del
petróleo han consolidado el régimen de Chávez. Para
Fidel, es una alianza que lo repotencia hasta el punto
de que un think tank con la influencia de Interamerican
Dialogue propone replantearse a Cuba como un factor
constructivo en la intrincada realidad continental. En
los comienzos del régimen de Chávez inquietaba la
extraña propuesta de llevarnos a los mares de felicidad
por los que navega Cuba. Ahora nos damos cuenta que
ciertamente Venezuela avanza rápidamente a un sistema
político como el cubano.
Actualmente los
partidos y la sociedad civil trabajan en “repensar la
oposición”. Priva la tesis de que la crisis política no
fue resuelta por el referendo de agosto. Están
convocadas elecciones municipales y parlamentarias para
este mismo año y presidenciales para el próximo. La OEA
y el Centro Carter avalaron los resultados del 15 de
agosto pasado, pero dejando constancia sobre las
debilidades del árbitro en cuanto a confiabilidad,
transparencia e imparcialidad. Formularon
recomendaciones sobre restaurar confianza en los
procesos electorales, mayor transparencia e
imparcialidad del árbitro. OEA y Carter hicieron un
vehemente llamado a negociaciones gobierno-oposición,
para que la Asamblea Nacional designara un Consejo
Nacional Electoral, de conformidad con la Constitución.
La Asamblea se ha
negado cumplir el mandato constitucional. El nuevo
Tribunal Supremo, producto de uno de los mayores
atropellos contra el estado de derecho, designó
intempestivamente un Consejo provisorio, cuyos cinco
integrantes están manifiestamente vinculados a
organizaciones políticas. El caso Granda, convalidó las
denuncias sobre la participación fraudulenta de
extranjeros en el referendo. En los tres meses previos
al referendo, el registro se incrementó en 2.000.000 de
nuevos electores.
Los millones de
venezolanos que aceptaron la ruta electoral señalada por
la OEA y la comunidad internacional, solicitan y esperan
solidaridad en el reclamo de que se cumpla la
Constitución y la Ley del Sufragio. No parece
descomedido el mensaje que envían los demócratas
venezolanos, para quienes no quedará más alternativa que
la resistencia pacífica, si no se despeja el camino
electoral.
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