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Abril 30,
2004
Último capítulo del revocatorio
Resumen:
-
La oposición
acepta enfrentar el nuevo escenario en el camino
empedrado del referendo revocatorio.
-
El progresivo
deterioro del régimen y su manifiesta voluntad de no
someterse a una aparente democracia.
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Ante la legítima
decisión del TSJ sobre la procedencia del
revocatorio, el régimen optó por desconocerla.
-
La OEA y el
Centro Carter presionaron a la Coordinadora
Democrática.
-
Los desafueros
del CNE y de la Sala Constitucional son el cruce de
la raya amarilla.
-
El asalto al
Tribunal Supremo de Justicia.
-
Ha muerto la
independencia del poder judicial y del estado de
derecho. Es el fin de la democracia.
-
Chávez intenta
mantener el control total del poder.
-
Venezuela ante
el desafío de una gesta heroica, casi imposible,
para salir de Chávez por vías pacíficas.
-
Entre Castro y
Chávez hay algo más que una sólida alianza.
-
El petróleo
venezolano ha sido el salvavidas de la revolución
cubana.
-
Chávez tiene a
su servicio la estructura de poder construida por
Castro y su asesoramiento día a día.
-
La campaña
electoral norteamericana contribuye a desnudar a
Chávez frente a la comunidad internacional.
-
“El gobierno de
Chávez debe ser tratado como un régimen hostil e
inamistoso”
-
Preocupantes los
nexos entre Chávez y Castro.
-
Cuestionada la
posición de Chávez frente al terrorismo
internacional. La cooperación venezolana en la
campaña contra el terrorismo fue inconsistente.
-
Chávez intenta
intrigar con el nuevo gobierno de España.
-
Arrecia su
ofensiva verbal contra Aznar y prodiga elogios a
Rodríguez Zapatero.
-
Los venezolanos
confían en que la política exterior de España
seguiría como un objetivo la promoción y defensa de
los valores democráticos.
-
Venezuela en el
límite.
El golpe final a la
precaria institucionalidad del país podría ser la
consecuencia del último testimonio de apego a la ruta
electoral que dieron los opositores a Chávez.
Acordaron enfrentar el proceso de reparos a las firmas,
que en diciembre pasado, exigieron la convocatoria del
referendo revocatorio (RR) del mandato presidencial. El
Consejo Nacional Electoral (CNE) controlado por
chavistas decidió, por segunda vez, que las firmas no
eran válidas y dispuso un mecanismo tan complejo y
sometido a tantas limitaciones que parecía imposible una
nueva recolección de firmas. Sin embargo, tres millones
y medio de ciudadanos llenaron las planillas cumpliendo
con todas las exigencias del CNE.
Los reparos acaso constituyen la
última estación en el calvario del RR. En mayo del
2002, presionado por imponentes manifestaciones, así
como por la OEA, el PNUD, el Centro Carter y el Grupo de
Países Amigos (Brasil, Chile, México, Estados Unidos,
Portugal y España), Chávez, aceptó que el referendo se
realizara a finales del 2003. En Venezuela Hoy hemos
reportado y analizado los numerosos obstáculos que
Chávez le ha puesto. El último fue el de los reparos.
En nuestros informes hemos ido
examinando el progresivo deterioro del régimen de Chávez
y su manifiesta voluntad de no seguir sometiéndose a una
aparente democracia. A lo largo del quinquenio fue
perdiendo apoyos en la Asamblea Nacional, hasta quedar
limitado a una precaria minoría. En el Tribunal Supremo,
diez de sus veinte magistrados, asumieron una actitud
independiente y se negaron a acatar las instrucciones de
Miraflores. La nueva correlación de fuerzas en el
Supremo determinó que la Sala Penal y la Sala Electoral
produjeran sentencias que irritaron al teniente coronel.
La de mayor significación fue la de la Sala Electoral,
constatando la legitimidad del quórum constitucional
(20% de los electores) y ordenando la convocatoria del
RR. Tal decisión colocó al régimen ante la disyuntiva de
acatar o desconocer la sentencia del Supremo. Optó por
el desacato, con el apoyo de la Constitucional donde aún
conserva la lealtad incondicional de tres magistrados.
La Coordinadora Democrática,
decidió ir a los reparos, por entender que es
oportunidad para una enérgica movilización ciudadana en
reclamo de la salida pacífica y electoral a la crisis.
Lo hizo a pesar de que la maquinaria fraudulenta que el
chavismo tiene en el CNE sólo reconoció como válidas el
55% de las firmas presentadas, y envió a reparos el
34%. El 11% las declaró inválidas sin dar explicaciones
razonables, violando con ello el derecho universal al
debido proceso.
La Coordinadora Democrática tomó la
decisión en cierto modo presionada por recomendaciones
de la OEA y el Centro Carter, que ofrecieron a cambio la
presencia de Gaviria, Carter y de numerosos observadores
internacionales, como neutralizadores de los desmanes
con que amenazan los chavistas para evitar que los
solicitantes del RR ratifiquen sus firmas.
CHÁVEZ HACIA EL PODER TOTAL
Para los voceros de la oposición,
los desafueros del CNE y de la Sala Constitucional
representan el cruce de la raya amarilla en el
zigzagueante camino de violaciones del estado de
derecho, que ha caracterizado el régimen. Da la
impresión que Chávez se apresta a cruzar la línea roja.
En tres sesiones de veinte horas
continuas, con incorporación simultánea de principales y
suplentes e impidiendo que los parlamentarios opositores
hicieran uso de sus derechos, la Asamblea Nacional
aprobó una nueva Ley Orgánica del Tribunal Supremo,
aumentando a 32 los magistrados de la misma. Para evitar
las intervenciones de los opositores redujeron un
proyecto que tenía 132 artículos, a 23, muchos de los
cuales tienen textos de hasta seis y siete páginas. Los
oficialistas incorporaron un artículo que les permite
suspender indefinidamente a aquellos magistrados del TSJ
que no se han sometido a los designios del Ejecutivo.
Vale la pena agregar, que de acuerdo con la
Constitución, la aprobación de esta ley, por su
condición de orgánica, requería el apoyo de una mayoría
calificada y la designación de los nuevos magistrados
también estaba sometida al mismo requisito. Ahora, a
contrapelo de la Constitución, su elección será por
mayoría simple.
El nuevo Tribunal Supremo de
Justicia le garantiza al régimen el control absoluto de
todas las Salas, e igualmente el de toda la judicatura,
donde a diario han estado siendo despedidos los jueces
que se han atrevido a tomar decisiones no satisfactorias
para el gobierno. No suenan exageradas las frases con
que se evalúa lo ocurrido con la aprobación de esta ley:
“Ha muerto la independencia del poder judicial y el
estado de derecho. Es el fin de la democracia”.
A la nueva ley del TSJ se une la
resolución del Consejo Nacional Electoral, que autoriza
la revocación del mandato de quince diputados de la
oposición y sólo dos del gobierno. De consumarse el
régimen habrá recuperado amplia mayoría en el parlamento,
el control absoluto del poder judicial y mantendrá el
que ya tiene sobre la Fiscalía, la Contraloría y la
Defensoría del Pueblo.
Chávez ha proclamado además que en
las elecciones regionales conquistará las gobernaciones
y alcaldías en manos de la oposición. Ésta, sin embargo,
se dispone a dar una nueva batalla. Algunos
comentaristas la han equiparado al clásico ejemplo de
Churchill, cuando la Inglaterra solitaria tuvo que
enfrentar a Hitler. La oposición convoca a los reparos,
convencida de que podrá movilizar los quinientos mil y
tantos firmantes requeridos y que el 8 de agosto, fecha
fijada para el revocatorio, Venezuela tiene el desafío
de una gesta heroica, casi imposible, para salir de
Chávez por vía pacífica.
CHÁVEZ Y LAS
ELECCIONES EN EE.UU.
La ley de hierro de los
militarismos latinoamericanos ha sido su inexorable
deslizamiento hacia esquemas autoritarios que casi
siempre terminan en crueles dictaduras. Es la historia
de buen trecho del siglo XX. Apenas en la última década
del siglo los pueblos de la región lograron imponer
gobernantes de origen electoral, salvo en Cuba. Hoy
sigue siendo Cuba, conjuntamente con Venezuela,
objetivos que la comunidad internacional observa como
lunares en el mapa de un Continente estremecido por
graves problemas sociales pero negado a la renuncia de
formas civilizadas de gobierno.
Entre Castro y
Chávez hay algo más que una sólida alianza. Es el
predominio de sus desvaríos de poder frente a los
intereses de los pueblos que gobiernan. Para el
Comandante cubano el petróleo venezolano le llegó como
auténtico salvavidas en tiempos tan difíciles como los
que sufrió la isla al concluir el patronazgo soviético.
Para Chávez, la entente le significa disponer de la
estructura de poder construida por Castro y de su
asesoramiento día a día. Mas allá de la alianza, Chávez
se considera llamado a heredar a Castro y éste lo avala
como el líder mejor compenetrado con sus ideas y
propósitos.
La campaña
electoral estadounidense pone una vez más de manifiesto
el peso de la opinión pública en la política exterior.
En la medida en que el gobierno de Chávez,
transformado ya en un régimen claramente militar, adopta
las prácticas de represión masiva de las dictaduras
castrenses del pasado, los electores norteamericanos
reaccionan al saber que en Venezuela la violación de
derechos humanos incluye asesinatos políticos, torturas,
desaparecidos, prisiones ilegales, e impunidad que
ampara los desmanes del oficialismo y la utilización de
los jueces y fiscales “revolucionarios” para perseguir y
amedrentar a los opositores.
La reacción del
electorado ha sido estimulada por medios de comunicación
que a menudo reportan o comentan el Caso Venezuela,
especialmente por los testimonios que ofrecen
noticieros de televisión que han logrado captar escenas
de represión policial espeluznantes. Los
congresistas, impelidos por la campaña electoral, han
tenido que mirar hacia el drama venezolano. Lo han hecho
con especial interés aquellos cuya elección depende del
voto hispano.
El reciente viaje
del senador Bill Nelson a Venezuela le permitió airear
el otro asunto que cuestiona a Chávez ante la comunidad
internacional: su apoyo a la guerrilla colombiana.
En una entrevista con el Canciller venezolano le
manifestó que tuvo a su disposición información
completa, incluyendo datos de inteligencia, sobre la
colaboración que Chávez presta a los subversivos del
vecino país. A su regreso a Miami, el senador declaró:
“el gobierno de Chávez debe ser tratado como un régimen
hostil e inamistoso”.
A medios de comunicación
colombianos les manifestó tener pruebas de que Chávez
otorga pasaportes a guerrilleros colombianos para que
puedan transitar libremente por territorio venezolano.
“La situación de Venezuela es preocupante por los nexos
de Chávez con Fidel Castro y con la guerrilla de las
FARC”.
El otro cuestionamiento a Chávez,
el más grave, su ambigua posición frente al terrorismo
internacional, fue avalado por el Informe Anual del
Departamento de Estado, “Patrones del Terrorismo Global
2003”, hecho público esta semana. “La cooperación de
Venezuela en la campaña internacional contra el
terrorismo fue inconsistente en 2003”, señaló el
informe. Agrega que “agentes radicales islámicos”
podrían estar operando en territorio venezolano. El
informe pone acento en la cuestión de la narcoguerrilla
colombiana, en “la afinidad ideológica” de Chávez con
las FARC y el ELN, “fuerzas guerrilleras que a menudo
incursionan a través de la frontera y consideran el
territorio venezolano como un refugio”. Las próximas
elecciones estadounidenses están teniendo como efecto
que a Chávez se le deje de mirar como inofensivo “loco
de carretera”, para tomarlo en serio como una nueva
especie del “gorilismo” suramericano.
ILUSIONES DE
CHÁVEZ CON RODRÍGUEZ ZAPATERO
Chávez desistió de
su disparatado intento de influir en las elecciones
norteamericanas. Ahora su personalidad sicopática
lo lleva a intrigar con relación al nuevo gobierno de
España. Desde las elecciones de marzo ha arreciado su
vieja ofensiva verbal contra Aznar y es pródigo en
elogios a Rodríguez Zapatero, de quien espera “una
política de solidaridad con los pueblos que en este
continente luchamos contra el capitalismo salvaje que
nos impone el imperialismo norteamericano y por el
respeto a nuestra soberanía”. Hasta ahora los
socialistas españoles se han negado a opinar sobre
Venezuela, no obstante los requerimientos que a diversos
niveles han hecho medios de comunicación, tanto
españoles como venezolanos. Sin embargo, los
venezolanos confían en que la política exterior de
España seguirá teniendo como uno de sus objetivos la
promoción y defensa de los valores democráticos en
Latinoamérica, y que España seguirá alentando los
esfuerzos de los Países Amigos, de los cuales forma
parte, en la solución electoral de la crisis.
La confianza de los
venezolanos descansa en la audiencia que debe merecer a
Madrid la opinión de un millón de inmigrantes e hijos de
inmigrantes españoles que no han descansado en la
denuncia de lo que está ocurriendo en el país, y en el
señalamiento de las causas que han obligado a decenas de
miles a regresar a España. El nuevo gobierno y el
PSOE guardan discreto silencio. Pero las designaciones a
nivel de gobierno y partido han recaído en dirigentes
que conocen y han seguido la situación venezolana,
conscientes del importante papel que España tiene que
seguir jugando en la promoción de una salida electoral
urgente para evitar la escalada de violencia en un país
donde reside tan numerosa población inmigrante y son de
mucha importancia las inversiones y empresas españolas.
Venezuela Hoy cree recoger el
sentimiento nacional de que estamos llegando al límite:
surgimiento de nuevas formas de violencia, consolidación
de una dictadura sin máscara o difícil recuperación de
la democracia.
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