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Junio
1, 2004
¡AHORA O
NUNCA!
Resumen:
-
La última oportunidad de los venezolanos para
intentar salir de Chávez pacíficamente, es también
el último escollo de éste para gobernar en forma
ilimitada.
-
Gaviria llegó y
pronunció el mismo discurso de hace un año: “la vida
pública venezolana se encuentra extremadamente
polarizada.”
-
Los electores
llamados a reparo dieron un extraordinario
testimonio de civismo y coraje.
-
Violencia física,
detención de activistas y descarado soborno como
instrumentos de presión, para que los firmantes se “arrepintieran”.
-
Los locales de
la democracia cristiana (COPEI) y de la social
democracia (AD), fueron allanados con saldo de
heridos y daños materiales.
-
La oposición
denuncia burdas maniobras para atribuirle los
fraudes que el gobierno ha venido realizando
descaradamente.
-
Al mediodía del
domingo se había cumplido el requisito
constitucional para convocar el revocatorio.
-
Desagrado de
Chávez en la Cumbre de Guadalajara. Sus colegas lo
trataron con frialdad. Pocos aceptaron encuentros
bilaterales.
-
Quiso hablar con
Lula y le comunicaron que el encuentro no era
posible “por la apretada agenda del presidente”.
-
Hizo una parada
en La Habana para conversar con Castro en el viaje
hacia México y al regreso hizo de nuevo escala en la
isla.
-
Chávez le
aseguró a Carter que si los reparos son exitosos
está dispuesto a ir al referendo.
-
A Gaviria le
repitió lo dicho a Carter.
-
Carter y Gaviria
en declaración conjunta descartaron el supuesto
fraude denunciado por el oficialismo.
-
El ahora o nunca
también vale para Chávez. El triunfo en los reparos
completaba su poder omnímodo.
-
Según las actas
en poder de la Coordinadora, la OEA y el Centro
Carter, la oposición completó el quórum
constitucional y obtuvo un excedente de 139.000
firmas.
-
¿Qué pasará en
la asamblea de la OEA si se desconocen los
resultados?
¡Ahora o nunca! Fue el grito de
guerra lanzado por la oposición al convocar para los
“reparos” de las firmas que solicitan el referendo
revocatorio del mandato presidencial (RR). No dejan de
tener razón. Los “reparos” son la última oportunidad de
los venezolanos para intentar salir de Chávez
pacíficamente. Son también el último escollo de Chávez
en su proyecto de gobernar sin término determinado.
Hace un año, la OEA, el Centro
Carter y el PNUD, con vigoroso apoyo de la comunidad
internacional, lograron el acuerdo para activar el RR.
Aquel 29 de mayo, César Gaviria declaró que el acuerdo
y la posibilidad del referendo,-que estimaba realizable
a finales de 2003-, constituían la solución recomendada
por el Consejo Permanente frente a la extrema
polarización que se apreciaba en la vida pública. Este
28 de mayo llegó a Caracas para observar in situ los “reparos”.
Tuvo que repetir el mismo discurso: tenemos la esperanza
de que con este proceso los venezolanos encuentren una
solución electoral que ponga fin a la seria
conflictividad política en que se encuentran. Esperamos
que sea la culminación del acuerdo firmado el 29 de mayo
del pasado año.
La terquedad de los venezolanos en
transitar la ruta electoral es manifiesta. En febrero
del 2003, dos millones de ciudadanos solicitaron un
referendo consultivo. El Consejo Nacional Electoral
(CNE) de entonces encontró que estaban llenos los
extremos constitucionales y se aprestó a convocarlo. El
régimen movió a sus adeptos en el Tribunal Supremo y
éste produjo una decisión inhabilitando al CNE para
realizar elecciones.
En agosto de ese año, al cumplirse
la mitad del período de Chávez, tres millones de
electores pidieron el RR. El nuevo CNE, controlado por
los chavistas, decidió que las firmas habían sido
recogidas extemporáneamente. Estableció un riguroso
mecanismo y enrevesadas normas para la recolección de
firmas. Cumplidas estas por una oposición que aceptó el
reto y recogió tres millones y medio de firmas, el CNE
dictó nuevas normas, con fundamento en las cuales sólo
reconoció como válidas el 55%, mientras invalidó el 11%
y envió a reparo el 34%.
Los electores llamados a reparos
acaban de dar un extraordinario testimonio de civismo y
coraje. El régimen elaboró una lista de empleados
públicos y personas susceptibles de presión
gubernamental que suscribieron la solicitud del RR. Bajo
amenaza de despido se les conminó a manifestar que
estaban arrepentidos y debían pedir la exclusión de sus
firmas.
LAS PRESIONES DEL RÉGIMEN
A los firmantes, beneficiarios de
las llamadas “Misiones”,-instrumentos para distribuir
dinero entre desempleados, reservistas de la fuerza
armada, estudiantes, artesanos, pequeños empresarios,
etc.- se les suspendió el pago, con la promesa de
mantenerles las prebendas si concurrían a los reparos y
hacían constar que se arrepentían de su solicitud. Las
presiones no tuvieron límites. Desde violencia física,
detención de activistas, hasta descarado soborno en las
inmediaciones de los centros, ofreciendo dinero a
firmantes para que se excluyeran. En el segundo día se
incrementó la violencia, por brigadas de boinas rojas,
contra los locales en los cuales funcionaban los
centros.
El 28 de mayo, primer día de
reparos, hubo 300 denuncias contra algunos integrantes
del llamado Plan República. Los periodistas dejaron
testimonio en sus cámaras fotográficas y en tomas de
televisión, de los atropellos contra quienes
manifestaban voluntad de ratificar sus firmas. A pesar
de las denuncias, este comportamiento indebido fue
todavía mayor en el segundo día.
El tercer día, por la radio y la
televisión se pudo apreciar que el oficialismo no estaba
dispuesto a aceptar una derrota. La policía política,
sin autorización judicial, allanó con procedimientos
violentos sedes de los partidos demócrata cristiano
(COPEI) y social demócrata (AD). La televisión
gubernamental anunció que en tales locales fueron
decomisadas cédulas de identidad falsas e incautadas
armas y explosivos. Dirigentes oficialistas explicaron
que se buscaban pruebas de la rebelión preparada por la
oposición ante su fracaso en los reparos. Ante el CNE
solicitaron una auditoría de las firmas reparadas
positivamente, pues en los allanamientos supuestamente
encontraron pruebas de un fraude masivo mediante cédulas
falsas. El Presidente del CNE dio una rueda de prensa
ordenando a los funcionarios de mesas examinar
cuidadosamente las cédulas de identidad. Los
representantes del Consejo en las mesas acentuaron la
“operación morrocoy”, llamada así la maniobra de imponer
largas esperas a las personas que hacían acto de
presencia.
Lo de las cédulas falsas fue una
torpeza, pues sólo el gobierno tiene los equipos y el
material para elaborar cédulas, aparte de que durante
varios meses los funcionarios de identificación han
recorrido el país ofreciendo cédulas de identidad a
quienes manifiestan ser partidarios del Presidente.
Algunos reporteros que cubrieron las denuncias de los
oficialistas ante el CNE, provocaron su ira diciéndoles
que en las inmediaciones del Consejo los militares
realizaban un “operativo” entregando “cédulas express”,
llamadas así porque el peticionario da sus datos de
identidad, sin que se le exija documentación, y de
inmediato le entregan la cédula.
Durante todo el
proceso de reparos, los medios de comunicación y los
observadores internacionales constataron las más
variadas triquiñuelas para impedir o dificultar la
ratificación de las firmas. La voluntad de
participación fue impresionante, pues aparte de tales
obstrucciones, la gente superó la incomodidad de la
lluvia pertinaz que se desató durante los tres días en
todo el territorio.
Al mediodía del domingo los
llamados a reparar completaron la cifra mágica: 20% del
registro electoral. El régimen fracasó en lo que había
declarado su objetivo: que la mayoría de los llamados a
reparo pidieran la exclusión de sus firmas.
El dato lo tuvieron casi
simultáneamente el CNE, Súmate y la Coordinadora
Democrática. Estaban cumplidos los requisitos
constitucionales para activar el referendo revocatorio
del mandato de Chávez.
LA CUMBRE DE GUADALAJARA
La Cumbre de Guadalajara no le fue
grata a Chávez. Fracasó en el esfuerzo para que el
documento final hiciese mención a los programas sociales
de su gobierno. El trato de sus colegas de América y
Europa, presentes en la Cumbre, fue de evidente frialdad.
Los embajadores chavistas habían estado solicitando
encuentros bilaterales que sólo tuvieron respuesta de
Bolivia, Antigua y Trinidad. Los presidentes
centroamericanos convinieron en una reunión conjunta
para plantearle el problema de los altos precios del
petróleo en sus economías y la petición de flexibilizar
el acuerdo de San José. El presidente Rodríguez Zapatero
fue el único interlocutor que aparentemente lo dejó
complacido, al menos, si se dan por buenas sus
afirmaciones de que ha nacido una nueva España y que
ahora tiene en Madrid un amigo, no subordinado a los
mandatos del imperio como su antecesor.
El mayor desagrado se lo ocasionó
Lula. Quería discutir con él sobre el mensaje trasmitido
días antes por el embajador De Souza Gómes, de lo cual
informó O Estado de Sao Paulo, el jueves 27: las
reservas de Planalto sobre la decisión de Chávez de
formar milicias civiles y la preocupación por las
incertidumbres sobre el RR. Los brasileños le
comunicaron que el encuentro con Lula no era posible
“por la apretada agenda del presidente”.
Con Fidel Castro conversó el
miércoles, en tránsito hacia México. En Guadalajara se
le vio acompañado buena parte del tiempo por el
canciller cubano Pérez Roque. La prensa acreditada en la
Cumbre fue convocada para una rueda de prensa el sábado
en la mañana. En la tarde del viernes fue cancelada. En
la noche de ese día su Airbus despegó del aeropuerto
local con rumbo a La Habana, acompañado por Pérez Roque.
Al aeropuerto de Maiquetía arribó el sábado en la noche.
En declaraciones que dio el domingo, después de recibir
a Carter, dijo que su entrevista con Castro había sido
muy prolongada. “Fidel habla mucho y yo también”.
LA PRESENCIA DE CARTER Y GAVIRIA
Al mediodía del domingo, cuando
recibió a Carter, ya Chávez sabía que la oposición tenía
suficientes firmas para activar el RR. Seguramente
Carter también lo sabía. La misión conjunta OEA-Carter
realizaba un programa de conteo rápido con expertos de
alta calificación para una proyección estadística con
margen mínimo de error.
La declaración de Carter al salir
de Miraflores sorprendió a los periodistas que le
esperaban. Según el Premio Nobel de la Paz, Chávez le
aseguró que “si los reparos son exitosos, está
completamente dispuesto para ir al referendo”.
Mayor sorpresa cuando vieron
aparecer en una de las puertas del palacio presidencial
a un sonriente y amable Presidente. “Si el Consejo
Nacional Electoral dice que la oposición llegó a las
firmas necesarias, yo feliz voy a un referendo”. Ante el
grupo de asombrados periodistas, agregó: “Si en el
referendo me ganan, me voy”.
Minutos después llegó César Gaviria.
Sorprendido también por el talante con que lo recibía
Chávez. El Secretario de la OEA esperaba una reunión
tormentosa, en la cual una posible solicitud de Chávez
sería la salida de su jefe de gabinete, Fernando
Jaramillo, como ya lo había hecho el vicepresidente
Rangel y los jefes del oficialista MVR. En la entrevista
no se mencionó el nombre de Jaramillo ni el de Patricio
Carvacho, el representante de la OEA en Venezuela,
acusado también por el oficialismo de connivencia
pecaminosa con la oposición. A Gaviria repitió lo dicho
a Carter, agregando que era el más interesado en que el
CNE ofreciera los resultados sin mayor dilación. Carter
y Gaviria, en declaración conjunta, descartaron el
supuesto fraude: “Los reparos concluyeron en forma
satisfactoria. Los problemas con la autenticidad de
algunas cédulas, son problemas técnicos”.
El ahora o nunca también vale para
Chávez. El triunfo en los reparos completaba su
estructura de poder omnímodo. El CNE colocó frente al
paredón de fusilamiento a un grupo de parlamentarios
opositores, decidiendo que pueden ser revocados. De ser
así, la Asamblea Nacional le presentaría menos problemas
en la tarea de revestir al régimen con manto de
legalidad y amordazar a los medios de comunicación. La
Ley del Tribunal Supremo le garantiza el control
absoluto de toda la judicatura. Las milicias populares
son instrumento de autenticidad a la revolución armada.
Pero la derrota en los reparos abre las puertas del
revocatorio, donde Chávez tiene el fundado temor de otra
derrota mas aplastante.
Justamente es la razón por la cual
Venezuela se adentra en tiempos de tormenta. Las cifras
del lunes a mediodía eran: 760.000 firmas ratificadas,
elevando el total de válidas a 2.575.000. El mínimo
necesario para el RR es 2.436.000, por tanto el
excedente es de 139.000. Son las cifras de las actas de
cierre de los tres días de reparos, cuyas copias tienen
la Coordinadora Democrática y la Misión Carter-OEA.
Desconocer el resultado le puede resultar cuesta arriba
a Chávez. Pero sería necedad ignorar que Chávez es un
psicópata obseso por el poder. O que el anillo militar
que lo rodea puede estar negado al reconocimiento de los
resultados, al igual que las poderosas mafias
enriquecidas escandalosamente a la sombra de Miraflores.
Sobre todo, no se puede olvidar que mas allá de las
fronteras nacionales hay una opinión determinante. ¿Aceptará
Castro que se ponga en riesgo todo lo que significa para
la revolución cubana el vital apoyo que le garantiza
Chávez?
La Asamblea General de la OEA que
se instala el próximo 6 de junio en Quito plantea la
otra gran interrogante: ¿Si son desconocidos los
resultados de los reparos, qué reacción tendrá la OEA,
siendo que su Secretario General es el testigo más
calificado, de que por segunda vez, los venezolanos
dieron muestra heroica de su empeño en transitar la ruta
democrática como solución a la crisis?
En nuestro pasado informe dijimos
que en Venezuela se está creando una nueva realidad
política. Su signo depende de los dramáticos días que se
avecinan. Quiera Dios no sean trágicos.
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