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Julio 1, 2004

Los observadores internacionales


Resumen:

  • Convocado el revocatorio, no obstante que Chávez siempre descartó su posibilidad

  • OEA y Centro Carter fueron determinantes para que se reconociera el resultado de los reparos.

  • Es la razón por la cual fueron cambiadas las reglas para los observadores.

  • El oficialismo pretende evitar la presencia de la OEA.

  • Chávez dice que acepta el desafío y realiza una campaña a tiempo completo.

  • Retraso en el cronograma del revocatorio.

  • Chávez, repartiendo dólares a diestra y siniestra pretende modificar la mayoría que lo adversa.

  • No está descartado el diferimiento del revocatorio, o la renuncia de Chávez, en maniobra fraudulenta.

  • Ingresos petroleros están siendo transferidos directamente al gobierno, para ser utilizados con fines electoreros.

  • 2.000 millones de dólares de Petróleos de Venezuela para atender los planes y misiones con los cuales Chávez halaga a los electores.

  • Documentos de identidad y naturalizaciones al granel  para indocumentados.

  • Los problemas del Registro Electoral.

  • La oscura cuestión de las máquinas de votación.

  • Obstáculos a la participación en el revocatorio de  centenares de miles de venezolanos residentes en el exterior.

  • Denunciado el funcionamiento de un CNE paralelo.

  • El presidente del CNE se postula como magistrado para el Tribunal Supremo de Justicia.

  • Según Miguel Ángel Rodríguez, nuevo Secretario General de la OEA, este organismo dará seguridad para que el revocatorio se realice de forma legítima.

  • Chávez no puede cerrar las puertas a la observación internacional.

  • Esta será decisiva para conjurar el fantasma de la violencia y el temido baño de sangre.


El pasado 3 de junio el Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que la oposición había logrado las firmas necesarias para activar el referendo revocatorio (RR). Cinco días después, Francisco Carrasquero, presidente del organismo, informó que la consulta referendaria se realizaría el 15 de agosto. Conveniente hacer memoria. El lapso concedido a la oposición para ratificar las firmas de los solicitantes del RR concluía el  31 de mayo. Hasta ese día, parecía claro que no habría RR. Chávez descartó siempre su posibilidad y la mayoría oficialista del CNE actuó  en estricto acato a las instrucciones del Comandante.

¿Qué ocurrió? La OEA y el Centro Carter  monitorearon los reparos, obteniendo la evidencia de que el domingo 30 de mayo fue satisfecho el quórum constitucional. Ante denuncias de la oposición, Carter se apersonó en los locales del CNE y constató la paralización  de las salas de computación,  indicio de que estaba en ejecución un nuevo “trick”, un intento de desconocer los resultados. Horas después Carter le manifestó a Chávez que tanto el Centro Carter como la OEA tenían las cifras sobre los reparos, las cuales harían conocer oportunamente, y que esperaba no discreparan notoriamente de las que daría el CNE. Gaviria, por su parte, hizo saber que la información sobre los reparos se proponía suministrarla a la inminente Asamblea de la OEA en Quito. Chávez entendió el mensaje. El desconocimiento de los reparos se convertía en fuerte argumento para que la OEA empuñara la espada de Damocles con que lo han estado amenazando, la Carta Democrática Interamericana. Ese domingo 30, en la noche, Carter y Gaviria presenciaron un espectáculo elocuente. Le dijeron a Chávez, quien se mostraba amable, amistoso, que estuvieron tratando, inútilmente, de comunicarse con Carrasquero. Chávez levantó un teléfono, marcó un número y habló brevemente. Colgó el teléfono e informó a Carter y Gaviria que Carrasquero los recibiría temprano en la mañana del día siguiente.

Venezuela se encuentra a las puertas del RR. La observación internacional ha jugado papel protagónico en este proceso, al igual que los venezolanos lo han tenido, enfrentando y superando innumerables obstáculos. Una de las primeras medidas tomadas por el CNE, con vistas al revocatorio, fue cambiar las reglas sobre la observación. Dictó un reglamento que, de aplicarse, haría nugatoria su presencia. El reglamento tiene como objetivo principal la OEA. Chávez no quiere observación internacional, aun cuando él debería ser el más interesado en que esté presente.

En las condiciones que caracterizan el revocatorio, nadie, ni en Venezuela ni en el exterior, dará crédito a un resultado favorable a Chávez, salvo que tenga aval convincente de la observación internacional.

LA CAMPAÑA DE CHÁVEZ

El pasado 3 de junio el CNE anunció que la oposición había presentado las firmas necesarias para el RR. En la noche del mismo día Chávez inició su campaña, a tiempo completo. No obstante, sus hombres en el CNE, han paralizado el funcionamiento normal del organismo y es evidente el retraso en el cronograma establecido para dar cumplimiento a la fecha anunciada. Si el RR no se realiza antes del 19 de agosto contraría la finalidad para la cual fue convocado, pues aun cuando la mayoría de los ciudadanos se pronunciara por la revocación del mandato no habría elecciones para la sucesión de Chávez. Por el resto del período asumiría su vicepresidente, el actual, u otro que él designe.

El doble juego entre el discurso de Chávez y la actuación de su gente en el CNE responde a un diseño estratégico. La recolección de firmas y los reparos demostraron la fortaleza de la oposición. Desde el otro ángulo, es innegable el efecto de las llamadas “misiones”, mediante las cuales Chávez aparece a diario en cadenas de radio y televisión, repartiendo petrodólares entre los distintos segmentos electorales. La popularidad de Chávez se  incrementa, pero el país se mantiene radicalmente dividido en dos bloques y el de  los inconformes sigue teniendo mayor peso. Las encuestas de las empresas privadas, cuya credibilidad la abona el acierto en anteriores comicios, continúan presentando un escenario de opinión contrario a Chávez. Si este escenario sigue vigente en julio, el CNE hará todo lo posible para diferir la convocatoria del RR, o Chávez eludirá el revocatorio, renunciando, para provocar una elección presidencial en treinta días, donde piensa tener la ventaja de competir con varios candidatos de oposición. Sería uno de los más graves fraudes constitucionales, pero en el Tribunal Supremo, controlado por sus partidarios, tienen redactada la ponencia de la sentencia que lo autorizaría. Si al contrario, Chávez y sus asesores perciben que han logrado modificar el adverso escenario, están dispuestos a mantener la fecha.

Chávez confía en los abundantes dineros del Estado para financiar su campaña. Para integrar el comando designó a los ministros que los manejan. La utilización de los recursos fiscales en la campaña electoral no es una novedad, pero esta vez tiene una nueva dimensión: la ausencia de controles. También inédito, pero mucho más grave, es la transferencia directa de ingresos petroleros para el financiamiento de los proyectos y misiones que vertebran el discurso electoral del Presidente. Con su insistencia en la solicitud de mil millones de dólares de las reservas internacionales, consiguió que el Banco Central accediese a contribuir en el financiamiento de un programa agrícola. El Banco impuso requisitos que no le agradaron a Chávez. La petrolera estatal (PDVSA) está obligada legalmente a vender al Banco Central las divisas que obtiene por concepto de sus exportaciones. A mediados de mayo fueron desviados, directamente de PDVSA al Banco de Desarrollo, 750 millones de dólares. Este banco del Estado los convierte en créditos blandos que el Presidente entrega en actos trasmitidos por la tradicional “cadena” de emisoras y televisoras.

De igual forma, PDVSA ha desviado dos mil millones de dólares a un recién creado Fondo Especial de Desarrollo Social, para atender programas de indudable tinte electorero: Mercal: mercados donde se vende alimentos y medicinas a precios generosamente subsidiados. Barrio Adentro: 20.000 médicos cubanos que trabajan  y suministran medicinas en los barrios pobres. Misión Ribas: becas para los estudiantes no admitidos en la educación superior por insuficiencia de calificaciones,  a quienes se ofrece ingreso a las universidades bolivarianas el próximo año. Plan Robinson: el programa de alfabetización que dirigen los maestros cubanos. Misión Sucre: la de los reservistas que reciben asignaciones mientras son reentrenados. Y la  última invención: Misión Vuelvan Caras, de una sencillez impresionante: una beca salario para todo desempleado que se integre activamente al proceso revolucionario. A pesar de todo, el Presidente no está satisfecho con los efectos electorales que percibe. Conspiran en contra la incompetencia de la burocracia y la corrupción. Una parte importante de los recursos son desviados a los bolsillos o cuentas corrientes de quienes los administran.

RAZONES PARA LA DESCONFIANZA

 Chávez muestra su rostro sonriente en las cadenas diarias de televisión, proclamando que el petróleo es del pueblo y que sus planes y misiones tienen como propósito redistribuir el ingreso petrolero. Sin embargo, no parece confiar plenamente en el poder convincente del mensaje. Fueron creados programas  especiales de cedulación y naturalización, cuyos responsables recorren día y noche la geografía nacional, con especial énfasis en la zona fronteriza, incorporando  como electores a todos los extranjeros dispuestos a dar apoyo al Presidente.

En Venezuela hay entre dos y tres millones de indocumentados que acuden ansiosos para obtener la carta de ciudadanía y la cédula de identidad. ¿Votarán por Chávez? La respuesta no es tan sencilla. El grueso de los indocumentados son colombianos que han buscado refugio huyendo a la guerrilla, y para el colombiano común la guerrilla y Chávez están identificados.

La oposición clama por la depuración y el cierre del Registro Electoral. Entre el cierre y el 15 de agosto se requiere un espacio de varias semanas para depurarlo, transcribirlo a la base de datos y elaborar los cuadernos de votación.  La oposición demanda que las máquinas adquiridas en una negociación poco clara sean sometidas a pruebas que garanticen su confiabilidad. Exige igualmente que se definan con claridad las normas, aun confusas, y se asuma el compromiso de no modificarlas, como ocurrió en los reparos. Rigen cuatro leyes específicas sobre lo electoral, con normas contradictorias que el CNE aplica conforme los intereses del proceso, aparte de que se arrogó la facultad de cambiar sus propias normas ante circunstancias que “sobrevengan”. La oposición se alarma ante el anuncio que serán removidos de las mesas electorales los miembros escogidos por sorteo que firmaron la solicitud de RR. La oposición alerta sobre los peligros de fraude que representa el alegre reparto de cédulas de identidad. Insiste en que los centenares de miles de venezolanos residentes en el exterior tienen derecho a ser incorporados en el registro electoral y a dar su opinión el 15 de agosto.

Uno de los rectores del CNE, no oficialista, el Dr. Ezequiel Zamora, denunció que funciona un organismo paralelo, integrado exclusivamente por los rectores del oficialismo. Que es en el organismo paralelo donde se toman las decisiones.

La Coordinadora Democrática insiste, sin lograr respuesta, que es necesario un diálogo entre los actores (gobierno y oposición) y que el CNE tiene la obligación de recibirlos y examinar las numerosas observaciones que tienen.

La guinda que le faltaba al cocktail la aportó el propio Presidente del CNE. El régimen aprobó una ley para el Tribunal Supremo (TSJ), violatoria de la Constitución y sepultura del estado de derecho, como dijo Human Rigths Watch, mediante la cual se garantiza el control total de ese Tribunal. La Asamblea destituyó un Magistrado que hace tiempo venía dando demostraciones de independencia, y se propone destituir a otros dos, los de la Sala Electoral que se atrevieron a exigir el respeto a su competencia en la jurisdicción electoral. Serán designados 15 nuevos magistrados. El Dr. Carrasquero se ha postulado para ser miembro del TSJ. Es evidente que el presidente del CNE tendrá que  hacer méritos para que la mayoría chavista de la Asamblea le dé el visto bueno.

LOS OBSERVADORES SERÁN LOS VERDADEROS ÁRBITROS

En la comunidad internacional no hay dudas sobre la necesidad de la observación internacional. Le corresponde suplir la ausencia de un árbitro confiable. El nuevo Secretario General de la OEA, Miguel Ángel Rodríguez, dio una declaración en Madrid que ha refrescado el ambiente. Afirmó que la OEA “dará seguridad a las partes para que el proceso se realice de forma legítima”. Han jugado papel importante los Países Amigos, persuadiendo a Chávez que debe autorizar la presencia de observadores. Para Chávez tiene peso la opinión de Brasil y España.

A estas alturas da la impresión que Chávez no puede cerrar las puertas a la observación internacional. Su propósito ahora es retardar las invitaciones. Quisiera que los observadores se limiten a los actos de votación.

Los observadores quieren y deben venir con anticipación. Su apreciación sobre la legitimidad del RR requiere la evaluación de las condiciones en que los venezolanos expresarán su voluntad.

El referendo revocatorio plantea días cruciales para este país.  El factor externo puede ser decisivo para conjurar el fantasma de la violencia y el temido baño de sangre en que podría concluir este dramático capítulo del Caso Venezuela.

 

DEMOCRACIA Y DESARROLLO
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