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Julio 16, 2004
Chávez teme perder
el revocatorio
Resumen:
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“Ganaré, pero si pierdo me voy y me presento de
nuevo” Chávez en Buenos Aires al diario Clarín.
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El
comandante no logra recuperarse de la derrota en los
reparos.
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Desmesura de la campaña que realiza.
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En dos
semanas, utilizó durante 15 horas la “cadena” para
exaltar su gestión, desacreditar a la oposición y
pedir voto de confianza.
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El
presidente del TSJ se ofrece para complacer a
Chávez.
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Chávez
quiere ser el nuevo Presidente que lo sustituya.
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La
guerra de las encuestas.
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Para
unas gana el SÍ, para otras el NO.
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El
belicoso comandante pretende trasmitir ahora una
nueva imagen. Se presenta como adalid de la
reconciliación, la tolerancia y el diálogo.
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Pretende conquistar a su adversario más duro durante
5 años: la influyente clase media, mucha de ella,
ahora empobrecida.
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Se
quitó los atuendos de caudillo revolucionario.
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Chávez
pretende que se olvide su pasado y se viva el
presente.
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Flagrante contradicción entre la nueva estrategia y
los hechos.
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Hechos:
amenazas, despidos, chantajes, presos políticos sin
derecho a ser procesados por sus jueces naturales,
prácticas terroristas, destitución de jueces, bandas
armadas violentas.
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En 1990
las encuestas daban como ganador a Daniel Ortega.
Triunfó por amplio margen Violeta Chamorro.
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El
régimen flexibiliza su rechazo a los observadores.
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Gestiones exitosas de países amigos y Unión Europea.
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La
auditoría de las máquinas de votación.
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El
peligroso asunto de las caza-huellas.
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Campaña
de rumores para hacer creer que pueden revelar el
voto.
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La
Coordinadora Democrática presentó programa de
gobierno para la transición.
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El 15
de agosto medirá la capacidad de los venezolanos
para abrir espacios a la convivencia.
La pregunta elaborada por el Consejo Nacional Electoral
(CNE) para que los venezolanos respondan el próximo 15
de agosto, pone en duda la imparcialidad de ese poder
público: “¿Está usted de acuerdo con dejar sin efecto el
mandato popular otorgado mediante elecciones
democráticas legítimas al ciudadano Hugo Rafael Chávez
Frías como presidente de la República Bolivariana de
Venezuela para el actual período presidencial?“. A pesar
de un árbitro tan amistoso, Chávez no ha negado que
puede perder el referendo y lo acaba de confirmar en
Buenos Aires. “Ganaré, pero si pierdo me voy y me
presento de nuevo”, dijo al diario Clarín. La
declaración fue recogida por los medios venezolanos.
Líderes opositores afirmaron que pretender la
candidatura en ese caso, además de constituir un
gravísimo fraude constitucional, sería un reconocimiento
de que sabe perdido el referendo y trata de levantar la
moral de sus partidarios y sembrar la depresión entre
sus adversarios, con la pretensión de que 30 días
después, estaría renaciendo, como ave fénix, para
competir por la Presidencia.
En verdad, Chávez no logra recuperarse de la dura
derrota que sufrió en los reparos. Lo evidencia la
desmesura de la campaña que realiza. El 5 de julio, Día
Nacional de Venezuela, convirtió el tradicional desfile
militar en acto de propaganda. La transmisión del fútbol
Europa 2004, seguida con pasión por millones de
venezolanos, la interrumpió con sus encadenamientos de
la radio y la televisión. En las dos últimas semanas,
durante 15 horas utilizó la cadena para exaltar su
gestión gubernamental, desacreditar a la oposición y
pedir voto de confianza para continuar su mandato. A la
oposición se le conceden tres minutos diarios para
comerciales, cuyo pago debe ser acreditado, so pena de
que la respectiva radio o televisora sea sancionada con
multa cuantiosa o suspensión de trasmisiones. Los
activistas del chavismo embadurnan con sus pintas los
frentes de casas y edificios, ofendiendo y amenazando a
los ocupantes que protestan; afiches y carteles copan
todos los espacios disponibles en calles y avenidas. Es
una campaña que avasalla, pero igualmente se percibe una
reacción en contra bastante generalizada.
El anuncio de que se presentará de nuevo, si pierde el
revocatorio, fue coreado inmediatamente por el
presidente del Tribunal Supremo. Declaró indebidamente,
estar redactada la ponencia que autoriza al comandante
para competir. Los juristas y académicos de mayor
renombre expusieron su punto de vista: el artículo 233
de la Constitución declara como falta absoluta la
revocatoria del mandato.
“Cuando se produzca la falta absoluta durante los
primeros cuatro años del periodo constitucional, se
procederá a una nueva elección dentro de los treinta
días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma
posesión el nuevo Presidente se encargará el
Vicepresidente. El nuevo Presidente completará el
periodo constitucional”.
ESTRATEGIA vs. HECHOS
En la entrevista a Clarín afirmó que “hemos capturado
los resultados de consultoras que trabajan para los
empresarios y estamos ganando”. Se refería, sin duda, a
Greenberg, Quinlan, Rosner, Research Inc, contratada por
empresarios de la comunicación. En su estudio de junio
señala que la intención del voto por el NO ha estado
mejorando, como efecto de las “misiones”, al punto que
ya habría superado al SI (49/44). En el estudio, el SI
gana muy bien en los sectores AB, C y D, pero el NO lo
supera 59 a 38 en el sector E. La encuesta, al igual que
la de Datos, ofrece otros resultados favorables a Chávez
y el gobierno la ha difundido profusamente, en
particular en el exterior.
Fuentes de la Coordinadora Democrática reconocen el
prestigio de la firma, pero aducen que la cifra sobre el
sector E no es confiable porque en las barriadas pobres,
la abstención siempre supera el 50%; sus pobladores
están sometidos a un permanente amedrentamiento por
bandas armadas del chavismo y quien se atreva a
identificarse con la oposición puede ser objeto de
cualquier tipo de violencia.
La encuestadora venezolana Datanalisis, en su informe de
junio le da 57% al SI, 43% al NO, advirtiendo que Chávez
ha venido mejorando el nivel de aprobación de su
gestión. Concluye que la oposición tiene mayores
probabilidades de ganar el revocatorio. Keller y
Asociados, dice que la ventaja del SI es de apenas 2
puntos sobre el NO. Mercanálisis, en una muestra tomada
en los cinco más grandes conglomerados urbanos del país,
da como resultado 54% para el SI y 35% para el NO. Para
Consultores 21, el SI tiene 54% y el NO 41%.
Las encuestas están sometidas a una prueba difícil. Si
la tendencia fuese favorable a Chávez, como efecto de
las “misiones”, el CNE estaría actuando con mayor
diligencia. Todavía está en duda que ese organismo pueda
realizar el referendo el 15 de agosto.
Hay una flagrante contradicción entre la nueva
estrategia electoral de Chávez y los hechos. El
comandante aparece ahora como el adalid de la
reconciliación, la tolerancia, el diálogo. Adelanta una
cruzada con la clase media, con los sectores que le han
sido adversos, insistiendo que la economía se ha
recuperado, que se olvide el pasado, que no haya mas
confrontaciones ni división de los venezolanos, que
todos, sin distinciones políticas o ideológicas, se
reunifiquen para consolidar los logros obtenidos. A los
empresarios les ofrece créditos blandos, eliminar o
reducir impuestos, hacer efectivos los subsidios a la
exportación y todo cuanto les haga sonreír. Se quitó los
atuendos que lo identifican como el caudillo de la
revolución y parece ahora un atildado profesor de
Oxford, vestido por el mejor sastre de Saville Row. En
los comerciales por el NO aparecen jóvenes apuestos, con
aire de ejecutivos exitosos, y lindas jovencitas, quizás
modelos profesionales.
Evidente que la
idea-fuerza de la campaña es colocar a los electores en
el escenario de un presente grato, con lluvia de
petrodólares.
Los hechos son:
amenazas de despidos a los empleados públicos, de
revocación de contratos, de privación de la nacionalidad
a los naturalizados, de pérdida de subsidios, ayudas,
becas, créditos, viviendas, etc. a los beneficiarios de
las “misiones”, aparte de las prácticas terroristas en
los cinturones urbanos habitados por los más pobres.
Aumenta el número de presos políticos, se les niega el
derecho a ser procesados por tribunales civiles, no rige
para ellos la ley procesal penal, todos son acusados de
delitos sancionados con penas de hasta 30 años de
presidio, se insiste en un nuevo Código Penal para
sancionar drásticamente la disidencia. Se destituye o
jubila a los jueces del Tribunal Supremo que dieron
muestras de independencia, continúa el proceso para
garantizar un predominio total de ese Tribunal
incorporando como nuevos Magistrados activistas del
chavismo, no cesan los ataques de bandas armadas contra
grupos de oposición y se acentúa la realidad de un
poder autoritario, militarizado, agresivo contra el
ciudadano, no sometido al orden jurídico, con un
discurso de circunstancia frente al desafío electoral
pero firme en el proyecto autocrático a plazo
indefinido.
Un observador
extranjero comentaba en una recepción diplomática, su
experiencia de las elecciones nicaragüenses de 1990.
Casi todas las encuestadoras, incluida Greenberg, daban
como ganador, por amplio margen, a Daniel Ortega. Sin
embargo, el triunfo, por amplio margen, fue de Violeta
Chamorro.
El análisis
empírico de cifras claves es más indicativo que las
ofrecidas por encuestas. La oposición tiene una base
electoral: los 3.500.000 firmantes que pidieron el
revocatorio. Chávez obtuvo en julio del 2000,
3.750.000.votos. El REP no ha sido actualizado, pero
puede estimarse en 13 millones el número de electores.
La abstención oscilará entre 35 y 40%. La base electoral
de la oposición es dura. Parece lógico que se incremente
la cifra, pues ahora hay 6.000 centros de votación más
que en los de recolección de firmas, y el voto es
secreto. Los 2.750.000 votos de Chávez han disminuido
por las numerosas deserciones (gobernadores, alcaldes,
parlamentarios nacionales y regionales, líderes locales)
pero es innegable que las “misiones” le dan votos.
¿Cuántos? No los suficientes para recuperar la totalidad
de los obtenidos en el año 2000. En síntesis, va a
decidir el millón largo de nuevos votantes. Si se
insertan en el ambiente polarizado de la política
venezolana, la oposición estará por encima del 50% del
voto probable en agosto 15.
LA COMUNIDAD
INTERNACIONAL PRESIONA
Los factores
externos siguen siendo determinantes. El régimen ha
tenido que flexibilizar su rechazo a la observación
internacional. En el mundo diplomático de Caracas se
habla de gestiones exitosas atribuidas al Grupo de
Países Amigos y a la Unión Europea. Dos de los rectores
oficialistas del Consejo Nacional Electoral estuvieron
en Washington, tratando de mejorar la imagen del
organismo. No les quedó más camino que aceptar la
necesidad de la observación. Desde la capital
norteamericana anunciaron que la OEA y el Centro Carter
estarán presentes en todas las etapas del proceso.
Los expertos del
Centro Carter, encabezados por Jennifer McCoy viajaron a
Caracas inmediatamente después del anuncio. Han estado
muy activos. Recibieron formalmente la invitación para
participar como observadores. McCoy ha dicho que el
Centro requiere presenciar los preparativos y las
campañas, y que el expresidente Carter arribará al país
con todos los integrantes de la misión el 11 de agosto.
El régimen
quiere dar muestras de que será flexible en lo relativo
a la auditoría de las máquinas electorales. El rector
Jorge Rodríguez informó que antes del revocatorio se
auditarán aleatoriamente entre 100 y 200 máquinas. La
oposición exige una auditoría más confiable. Queda
pendiente otro peligroso asunto: las máquinas
caza-huellas. El oficialismo ha desatado una campaña de
rumores para hacer creer que su papel es verificar el
voto de los electores. La campaña es pública en los
cuarteles, oficinas gubernamentales, beneficiarios de
las misiones y extranjeros cuya naturalización ha sido
masiva durante los últimos meses. Se especula que la
función de tales máquinas es paralizar el proceso de
votaciones pasado el mediodía, si las encuestas de
salida muestran un triunfo contundente del SI. Las
máquinas, de utilizarse, congestionarían el sistema
luego de que hayan votado varios millones de electores.
La Coordinadora
Democrática presentó el programa de gobierno para la
transición (Plan Consenso País). Es una buena respuesta
a la estrategia de Chávez. Interpreta el reclamo
nacional de cambios en paz y convivencia. Plantea que la
gran tarea nacional es detener el proceso de
enfrentamiento y destrucción, revirtiéndolo hacia la
reconciliación y la reconstrucción. Tales conceptos,
abstractos, los traducen a un mensaje sencillo y
convincente. Los electores esperan respuestas a sus
necesidades básicas: carestía, desempleo e inseguridad.
El 15 de agosto,
si efectivamente se realiza el RR, no significa una
contienda entre Chávez y la oposición. Lo que en verdad
se va a medir es la capacidad de los venezolanos para
abrir espacios a la convivencia y al restablecimiento de
las instituciones democráticas.
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