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Septiembre 21,
2002
La OEA
estrena Secretario General
Resumen:
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La frustrada agenda de Chávez en Nueva York.
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Su agenda incluía estar presente en el acto protocolar
donde Miguel Ángel Rodríguez asume formalmente el
cargo.
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El embajador Valero había delineado lo que serían las
declaraciones de Chávez en el acto de la OEA.
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¿Será
cierta la versión oficial sobre las razones para
cancelar el viaje?
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Los retos de la OEA en el actual escenario
latinoamericano.
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El Informe Gaviria indignó a Chávez y parcialmente
complació a la oposición.
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Le preocupa el control absoluto del poder judicial y
la actuación poco trasparente del CNE.
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En el legado de Gaviria hay tres extrañas afirmaciones,
incompatibles con la letra y el espíritu de la Carta
Democrática Interamericana.
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Latinoamérica ha puesto confianza en Miguel Ángel
Rodríguez, tiene todos los antecedentes para el éxito,
como nunca antes se ha dado en un Secretario General.
-
Los intereses internacionales en relación con
Venezuela,
son el petróleo, la posición geográfica y la condición
de limítrofe con Colombia y Brasil.
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El petróleo le dá a Chávez peso internacional.
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Las multinacionales petroleras cortejan a Chávez.
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Preocupante el escenario en que se consolida lo que la
prensa internacional ha llamado la Era Chávez, pero no
es tiempo de pesimismo o desaliento.
El nuevo Secretario General de la OEA inicia su gestión
con signos de buena suerte. Chávez proyectaba robarse
el show en el acto de recepción del cargo. En su Aló
Presidente del pasado 19 confirmó que al día siguiente
estaría en Nueva York, participando en la Cumbre Mundial
contra la pobreza, para apoyar las propuestas de Lula
e insistir en las propias sobre un Fondo Mundial.
Anticipó que dialogaría con Kofi Annan, Lagos, Lula,
Chirac y Rodríguez Zapatero. Anunció que el Consejo de
las Américas le tenía organizada una reunión con
representantes de doscientas grandes empresas
norteamericanas, entre las cuales estarían las agencias
de riesgo que analizan nuestra economía, los
inversionistas interesados en Venezuela y los medios de
comunicación más importantes de EEUU. Omitió lo que era
vox populi en el mundo diplomático caraqueño. En la ONU,
un encuentro con Colin Powell, como testimonio de la
nueva relación que ambos países tratan de acordar. Su
agenda incluía llegarse hasta Washington para estar
presente en el acto protocolar donde Miguel Ángel
Rodríguez asume formalmente el cargo. En el evento sería
inevitable el encuentro con Bush.
Aparte de tales incomodidades, el embajador venezolano
en la OEA, en una entrevista para VTV (el canal del
estado), el jueves 16, había delineado lo que serían las
declaraciones de Chávez en el acto de la OEA: “Venezuela
se siente ahora más segura, más tranquila, más
identificada con la OEA, bajo el liderazgo del
expresidente Rodríguez”. El entrevistador preguntó al
Embajador Valero si tal seguridad se relacionaba con la
ayuda venezolana para obtener los votos caribeños, lo
cual negó. “Venezuela se va a sentir mejor interpretada
por el nuevo Secretario, porque su perfil y trayectoria
nos hacen pensar que mantendrá una actitud de
ecuanimidad”.
La buena suerte de Miguel Ángel Rodríguez pudo ser
infortunio fatal para Chávez, si es cierta la versión
oficial sobre las razones que le obligaron a cancelar el
viaje. Al mediodía del lunes 20, el Ministro de
Información anunció la suspensión: “una falla en el
avión presidencial detectada momentos antes del
despegue...razones de orden técnico obligaron a abortar
el despegue de la aeronave debido a una falla en el
motor de arranque”.
Para el expresidente de Costa Rica se disipó el
seguramente desagradable efecto Chávez, en el acto
solemne de asunción de su cargo.
Necesitará que igual fortuna le siga acompañando en el
desempeño, pues sus tareas inmediatas son ingratas,
tienen que ver con la frondosa burocracia que le deja su
antecesor, un presupuesto deficitario y la
reestructuración. Las tareas mediatas pueden ser gratas
pero tremendamente difíciles. Son los desafíos que la
paz, la equidad social y la democracia en América Latina
le plantean a la OEA .
EL LEGADO DE GAVIRIA
El embajador brasileño en la OEA, Walter Pecly Moreira,
en su Informe al Consejo Permanente sobre el referendo
venezolano, dio por cerrado el caso. Su sentencia fue
confirmada por Lula, en reciente reunión con Chávez en
Manaos. Sin embargo, Gaviria, en su Informe sobre la
facilitación hizo una relación de lo ocurrido desde el
13 de abril de 2002 hasta el 15 de agosto de 2004, lo
cual le mereció a Chávez expresiones poco amables:
ambiguo, irresponsable, indigno, mentiroso. Según la
oposición (Quirós Corradi, su negociador en el CNE),
Gaviria desnudó el proceso del referendo de lenguaje
diplomático, para concluir, que si bien no está en
condiciones de calificarlo de fraudulento tampoco está
dispuesto a cerrarle esa posibilidad. En efecto, según
Gaviria “es importante que se aclaren todas las dudas
que existen. Debería ser posible que se trabaje con ese
propósito...La oposición ha entregado pormenorizada
lista de aspectos que consideran ilegales o ajenos a los
estándares internacionales... la OEA debe procurar que
se valoren y examinen”. Para Gaviria, los temas de la
libertad de expresión, derechos humanos, estado de
derecho, siguen siendo importantes. Le preocupa el
proyecto de ley que le permite al gobierno el control
absoluto del poder judicial y la actuación poco
trasparente del CNE. Espera que la OEA y específicamente
la Secretaría General siga jugando importante papel en
defensa de los valores democráticos.
Son el legado de Gaviria, conjuntamente con tres
extrañas afirmaciones del Informe: a) la oposición puede
alegar que asistió al proceso en condiciones que le
imponían desventaja. “Es muy difícil crear condiciones
de total equidad cuando se compite con cualquier
Presidente no solo en Venezuela sino en toda
Latinoamérica”; b) En los procesos electorales, “no toda
imperfección, irregularidad o actuación discutible desde
el punto de vista legal, califica para ser juzgada como
fraudulenta”; c) el gobierno ha ido consolidando su
control de todos los poderes públicos, “lo cual no
constituye violación de ningún principio legal”.
Para la comunidad internacional el Caso Venezuela está
cerrado. La oposición no espera que el CNE o la OEA
declaren fraudulento el referendo revocatorio. Lo
positivo del 15 de agosto es la convicción de que la
crisis y la búsqueda de una salida son asuntos
exclusivamente nacionales. Pero Latinoamérica ha puesto
confianza en Miguel Ángel Rodríguez, “tiene todos los
antecedentes para el éxito, como nunca antes se ha dado,
en un Secretario General. Ha sido gobernante, presidente
de una asamblea legislativa, ministro, empresario y
catedrático universitario”. (Embajadora Gutiérrez
Salazar dixit) Vale la pena agregar que también fue
Presidente de la Organización Demócrata Cristiana de
América.
El artículo 24 de la CDI compromete: “Las misiones de
observación electoral se realizarán de conformidad con
los principios y normas de la OEA”. Seguramente el nuevo
Secretario General tendrá que preguntarse si las tres
afirmaciones de Gaviria se corresponden con los
principios y normas de la OEA sobre misiones de
observación.
NO ES TIEMPO DE PESIMISMO
Según Maquiavelo: es más propio llevarse por la verdad
real que por la imaginación. En la perspectiva del
florentino habría que preguntarse cuáles son los
intereses internacionales en relación con Venezuela. La
respuesta es de Perogrullo: el petróleo, la posición
geográfica y específicamente la condición de limítrofe
con Colombia y Brasil.
El petróleo le dá a Chávez peso internacional. Su
gobierno ha jugado con habilidad y provecho político. El
discurso antinorteamericano de Chávez lo entienden
Washington y la Unión Europea como ejercicio retórico.
EE.UU. sigue considerando a Venezuela como suplidor
seguro y país que honra la deuda externa. En base al
petróleo Chávez tiene aliados fieles en el Caribe
angloparlante y en otros países de la región. Petróleo y
una audaz política exterior lo han acercado a China,
Rusia, Irán e India. Según The Economist las
multinacionales cortejan a Chávez. La franja petrolera
del Orinoco, con las nuevas tecnologías, es otra Arabia
Saudita.
Chávez no viajó a Nueva York, pero en la Asamblea
General de la ONU, Venezuela gestionará su incorporación
al Comité Económico y Social, la Comisión de Derechos
Humanos y al Consejo de Seguridad, como miembro no
permanente.
Tal es el escenario en que se consolida lo que prensa
internacional ha bautizado LA ERA CHAVEZ. Sin embargo,
no es tiempo de pesimismo o desaliento. La Constitución
venezolana, en su artículo 6 dice que el gobierno de la
República es y será siempre democrático, electivo,
descentralizado, alternativo, responsable, pluralista y
de mandatos revocables. El RR demostró que en Venezuela,
según los números del CNE, hay cuatro millones de
militantes de la democracia, de activistas comprometidos
con sus valores, en términos cuasi heroicos. Es el 40%
del electorado, cualitativamente constituye la columna
vertebral de la Nación. Es el inmenso capital humano que
demanda organización y definición de la ruta para hacer
valer la Constitución. Es el desafío de la oposición
democrática.
No es tiempo de pesimismo o desaliento. La Carta
Democrática Interamericana proclama que nuestros pueblos
tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la
obligación de defenderla y promoverla. La democracia es
esencial para el desarrollo social, político y
económico. Son elementos esenciales de la democracia, el
respeto a los derechos humanos y las libertades
fundamentales; el ejercicio del poder con sujeción al
estado de derecho, la celebración de elecciones
periódicas, libres, justas, el régimen plural de
partidos y la separación e independencia de los poderes
públicos.
Son grandes principios del nuevo Derecho Internacional
Público. ¿Imaginación? Debemos confiar en que si no son
verdades reales, al menos sean reales propósitos de
mucha gente de buena voluntad que en el mundo mira hacia
Venezuela.
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