|
Noviembre 16, 2004
La nueva
etapa de la revolución
Resumen:
- “La
revolución llegó para siempre, esto ya no tiene
marcha atrás”, proclama Chávez.
- Taller
de Alto Nivel para examinar la nueva etapa del
proceso.
- El
Presidente habló por tres horas delineando un plan
político para consolidar la revolución.
- Imagen
de botas y cascos en el primer acto importante
después de las elecciones regionales.
- Es la
lógica de la revolución.
- Los
gobiernos democráticos lograron someter los
militares al poder civil.
Con la revolución
retorna el predominio militar.
- La
doctrina Ceresole: líder, ejército, pueblo.
-
Innegable el apoyo a Chávez del inmenso sector de
pobres, electorado cautivo por clientelismo sin
parangón en América Latina.
- La
retórica de Chávez sintoniza con valores y
antivalores de las clases populares.
- La
revolución perfecciona su ropaje legal.
-
Inminente la aprobación de la Ley Mordaza y un
Código Penal que criminaliza la disidencia.
- Cinco
años y seis meses de prisión por delito de opinión.
- Chávez
incrementará su actividad internacional.
- La
designación de la señora Rice lo ha enfurecido.
- La
retórica contra EE.UU. le conquista aliados en los
más diversos espacios.
- J.P
Morgan señala a Venezuela como el país que sufrirá
las repercusiones más severas si bajan los precios
del petróleo.
El mapa se cubrió
de rojo. Fue titular de prensa el 31 de octubre.
“La revolución llegó para siempre, esto ya no tiene
marcha atrás”, proclamó Chávez y se ocupó de la agenda
internacional. Antes de partir para la Cumbre de Rio,
declaró que el vicepresidente Rangel convocaría una
reunión en Miraflores de los gobernadores electos, “sin
importar su posición política”. Rangel informó que tenía
el encargo de elaborar la agenda para la reunión. Al
regresar el Presidente dijo que comenzaba una nueva
etapa de la revolución.
La anunciada
reunión se instaló el viernes 12, con cambios
significativos. No se realizó en Miraflores, sino
en el Ministerio de la Defensa, con asistencia del alto
mando militar. No fueron invitados los dos gobernadores
de la oposición, y por supuesto ninguno de los alcaldes.
Según nota de prensa de la vicepresidencia, se trataba
de un Taller de Alto Nivel de la revolución, para
examinar el nuevo mapa estratégico y la nueva etapa del
proceso. A los medios de comunicación privados se les
impidió el acceso al acto. Los del Estado fueron parcos.
Se redujeron a informar que el Presidente habló por más
de tres horas, delineando un plan político para
consolidar la revolución internamente y ampliar las
relaciones internacionales con sentido estratégico. El
diario oficialista Ultimas Noticias destacó, en primera
página, la ponencia del Ministro de la Defensa con
recomendaciones para fortalecer la Fuerza Armada
Nacional y la unidad cívico-militar. Fue una de las
conclusiones anunciadas por Rangel. Igualmente informó
que se constituyó un ente coordinador de la Presidencia
del cual forma parte el Inspector General de la Fuerza
Armada, el número dos del cuerpo castrense.
Los analistas se
preguntan en qué consiste la nueva etapa de la
revolución. El Taller de Alto Nivel tiene signos
explícitos. El Ministerio de la Defensa como escenario y
la participación del alto mando no pueden entenderse
como fruto del azar. Es imperativo asumir que contienen
un mensaje. ¿Por qué esa imagen de botas y cascos en el
primer acto importante de la revolución después de su
imposición aplastante en las elecciones regionales? A la
interrogante debe agregarse la escogencia por Chávez de
militares para las Gobernaciones y Alcaldías más
importantes, aparte de ser militares quienes manejan
los cargos claves de la administración pública. Parece
obvio que la nueva etapa de la revolución tendrá como
signo un mayor peso de los militares en su orientación y
gestión. Está en la lógica del proceso.
MILITARISMO,
CLIENTELISMO, AUTORITARISMO
El objetivo de la
revolución ha sido la satanización de la llamada Cuarta
República. En las luces y sombras de ese capítulo
de historia lo más resaltante es que se corresponde con
los primeros gobiernos civiles en un país con
Presidentes militares desde su Independencia, salvo un
paréntesis de 5 años en el siglo XIX y de 3 años en el
siglo XX. Fue propósito y hazaña del régimen democrático
que inició Rómulo Betancourt y concluyó con la segunda
Presidencia de Rafael Caldera, someter los militares al
poder civil. En la orientación que Chávez le ha dado a
la revolución retorna el predominio de los militares.
Los seis años del chavismo se han esforzado por crear
una cultura militarista.
En la nueva etapa
de la revolución ha retornado a la memoria nacional un
oscuro politólogo argentino, peronista, Norberto
Ceresole, quien vendió con éxito, como asesor de Chávez,
la tesis de que venía la era posdemocrática, en la cual
el esquema de un gobierno revolucionario tendría que
funcionar sobre el trípode: líder, ejército, pueblo.
Evidente que Chávez conforma la figura de un
líder carismático, astuto, audaz hasta la temeridad, con
ambición de poder autocrático de por vida y aspiración
de hacerse reconocer como figura de proyección mundial.
Chávez, ha logrado quebrar la historia, atribuyéndose la
tarea de recomenzarla, y ha fracturado la sociedad,
creando abismos de odio entre quienes le siguen y
quienes le adversan.
Es innegable el
apoyo a Chávez del inmenso sector de pobres. Es
el electorado cautivo por las dádivas, fruto de un
clientelismo sin parangón en América Latina. Sería
superficial reducir al factor clientelar el apoyo que
tiene Chávez. En varias encuestas aparece que el 20% de
la población, siempre confía en Chávez, diga lo que diga.
Es el chavismo “duro”, inmunizado ante cualquier
argumento contrario al caudillo. Las encuestas también
revelan que entre las clases medias y los sectores
populares hay diferencias notables en la apreciación de
valores e instituciones. Para las clases medias son
fundamentales la democracia, la libertad personal, el
derecho a la libre expresión, la separación de poderes,
la autonomía del poder judicial, la descentralización.
No así para los sectores populares, que le dan prioridad
a las necesidades materiales, aprecian las misiones como
el instrumento que las satisface y ponen en duda la
capacidad de la democracia para garantizar bienestar, orden
y seguridad.
En la nueva etapa
de la revolución aparecen ciertos síntomas que merecen
lectura: 1. Perfeccionar el ropaje legal de la
revolución. Es inminente la aprobación de la Ley de
Responsabilidad Social de radio y televisión (“Ley
mordaza”); y un nuevo Código Penal que criminaliza la
disidencia, penaliza los “cacerolazos”, replantea
condenas severas para los llamados “delitos de desacato”
(ofensa a funcionarios, vilipendio de poderes públicos),
presidio de 20 a 30 años, como traidores a la patria,
para responsables de organizaciones políticas u ONG que
reciban financiamiento externo. 2. Chávez exigió que en
los próximos días se designen los doce nuevos
magistrados del Tribunal Supremo; la revolución
fortalecerá el control absoluto del Tribunal y todo el
poder judicial. 3. Garrote y zanahoria con la oposición.
Oferta de diálogo y conciliación, pero Chávez niega la
posibilidad de indulto para los presos políticos, y al
contrario, prosiguen los juicios contra adversarios del
régimen, incluidos dos alcaldes reelectos en Caracas.
EL
FUTURO DEPENDE DE LA RECONCILIACIÓN
Continúa el juicio
contra los directivos de Súmate, acusados de traición a
la patria por haber recibido financiamiento de National
Endowment for Democracy. Han sido consideradas
como intromisión en política interna las gestiones de la
NED, de parlamentarios norteamericanos y de numerosas
personalidades de los cinco continentes abogando por
Maria Corina Machado y demás imputados.
El general en
retiro Francisco Uson, quien le renunció a Chávez como
ministro de Finanzas, fue condenado a cinco años y seis
meses de prisión por haber emitido opinión sobre hechos
ocurridos en un fuerte militar. Le aplicaron un
articulo del Código de Justicia Militar, según el cual
“incurrirá en la pena de tres a ocho años de prisión el
que de alguna forma injurie, ofenda o menosprecie a las
Fuerzas Armadas Nacionales o alguna de sus unidades”.
La guerra a muerte declarada contra la corrupción en el
Taller de Alto Nivel de la Revolución parece tener como
objetivo el enjuiciamiento de los gobernadores y
alcaldes que fueron sustituidos por los candidatos
oficiales en las elecciones del 31 de octubre.
En otro aspecto, es
evidente que Chávez incrementará su actividad
internacional, con sus conocidas banderas de lucha
contra la globalización, el neoliberalismo y el
imperialismo norteamericano. La designación de la
señora Rice para la Secretaría de Estado lo ha
enfurecido. La retórica contra EE.UU. le conquista
aliados en los más diversos espacios. Recientemente, el
catedrático norteamericano Noam Chomsky, se declaró
admirador de Chávez. Un profesor le preguntó si había
estado en Venezuela y conocía la situación del país.
Contestó negativamente pero mantuvo su apreciación
positiva sobre Chávez. “Es enemigo de Bush y eso me
basta para considerarlo un líder progresista”.
Los altos precios
del petróleo han permitido incrementar el gasto público
en un 50%. Se abandonó el Fondo de Estabilización,
que debería ahorrar parte del ingreso petrolero. Es
mínimo el gasto público de inversión reproductiva y
escasa la inversión privada. La inflación es la más alta
de América Latina y el único instrumento aplicado contra
el desempleo ha sido aumentar la burocracia y fomentar
la economía informal. Un reciente informe de J.P.
Morgan, señala a Venezuela como el país que sufrirá las
repercusiones más severas si descienden los precios de
la energía.
En panorama tan
nublado Venezuela Hoy concluye el informe citando a un
alto jerarca católico, el arzobispo Pérez Morales: “la
enseñanza social de la Iglesia es el desafío a la
responsabilidad en la situación concreta de un país
fracturado, en el que la intolerancia, el miedo, la
violencia y la impunidad desgarran la entraña nacional.
Resuena, con peculiar acento, la advertencia de
Jesús: “Todo reino dividido por luchas internas, corre a
la ruina y sus casas se desmoronarán unas sobre otras”.
No es retórica clerical. El futuro de este país depende
de la reconciliación. ¿Tendrá voluntad Chávez de
abrirle espacio? ¿Puede una revolución tolerar a sus
adversarios?
|