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Diciembre
1, 2004
La espiral de la violencia
Resumen:
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En las dos últimas semanas se
desencadenó una espiral de violencia en el país.
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Fue asesinado el fiscal Anderson,
personaje emblemático del gobierno.
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Han sido asesinados varios de los que
el gobierno considera implicados.
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Policías y militares realizan una
serie de allanamientos que producen dudas y temores
en distintos sectores.
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Se allana un colegio y un club de la
comunidad judía en busca de armas.
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La búsqueda resulta infructuosa y la
reacción indignada no se hace esperar.
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“Danilo, camarada, tu muerte será
vengada”, voceaban las brigadas chavistas.
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El Fiscal General de la República,
promete lograr “la justicia que pide la calle”,
porque se siente incómodo con la “chaqueta de
fuerza” que le impone la legalidad.
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“A su hijo lo matamos como a un
perro”, fue la respuesta que recibió la señora
Castillo cuando preguntó por su hijo.
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Chávez viaja.
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En España recibió el espaldarazo de
Zapatero y atizó las controversias entre el PP y el
PSOE.
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Premio “Derechos Humanos” le entregó
Gaddafi.
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Acuerdo de cooperación energética con
Rusia y anuncio de compra de 40 helicópteros de
combate y 100.000 fusiles-ametralladoras.
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Aparte de los aspectos pintorescos,
la gira se corresponde a los objetivos de la
diplomacia petrolera de Chávez: mantener altos los
precios del petróleo.
La violencia política estremece nuevamente al país, esta
vez, agravando la desconfianza y el recelo en una
sociedad fracturada. En la noche del 18, fue asesinado
el fiscal Danilo Anderson, al ser activado un poderoso
explosivo que había sido colocado en el vehículo que
conducía. El 23, en una populosa zona urbana de la
capital, fue acribillado el abogado Antonio López
Castillo y herido el funcionario policial Luis Alberto
Pabón, quien falleció en la clínica a donde fue
trasladado. Al abogado le imputa el gobierno
responsabilidad en la muerte del fiscal Anderson. El 25,
es ultimado por la policía, Juan Carlos Sánchez, también
sindicado por el gobierno de responsabilidad en el
asesinato del fiscal. La residencia de los padres del
abogado, Antonio López Acosta y Haydée Castillo, fue
allanada por militares y policías, encabezados por el
teniente Jesse Chacón, Ministro de Interior y Justicia.
Los padres del abogado fueron conducidos esposados a una
dependencia policial, incomunicados e impedidos de
atender los trámites del entierro del hijo, cuyo cadáver
permaneció en la morgue tres días.
Fue muy cuestionado el allanamiento y detención de los
esposos López Castillo. Ambos gozan de aprecio y
respetabilidad. La señora Castillo ejerció con pulcritud
y eficiencia un Ministerio en el primer gobierno de
Caldera. Tuvo una actuación muy destacada en el
Parlamento y como dirigente del Partido Social
Cristiano. La pareja sufre trastornos de salud, y por
razones de edad ambos tienen el derecho a ser procesados
en libertad. Fueron sometidos a un tratamiento tan
vejatorio que el vicepresidente Rangel se vio obligado a
censurar el “exceso” policial.
Las justificaciones que intentó el ministro Chacón
suscitaron dudas. Declaró que en el allanamiento
encontraron armas de guerra y explosivos, suficientes
para destruir la casa allanada y las aledañas. López y
Acosta denunciaron que los funcionarios se presentaron
sin orden judicial, algunos cubriéndose el rostro con
“pasa montaña”, los inmovilizaron en un cuarto y
pudieron haber “sembrado” el material bélico, pues
estuvieron desplazándose por los distintos espacios de
la residencia, durante hora y media, sin que nadie los
pudiera observar.
LA LEGALIDAD COMO CHAQUETA DE FUERZA
Las mismas dudas aparecen luego del allanamiento del
Colegio y Club Hebraica, en la mañana del lunes 29, en
procura de elementos de interés criminalístico
“relacionados con el deceso del fiscal Danilo Anderson”,
según dice la orden judicial.
¿Se pretende insinuar conexión entre el Mossad israelí
y el asesinato de Anderson?, se pregunta alarmada la
comunidad judía. También surgen dudas ante la acusación
aparecida en el diario oficialista Vea y en las páginas
web de los chavistas, aceptadas como posibles por el
ministro Chacón, en las que se señala a la CIA como
responsable del asesinato de Anderson.
Aspecto clave del drama es la dificultad, quizás
imposibilidad, de esclarecer los hechos y presentarlos
convincentemente ante la opinión. Es el precio que
supone la precariedad del estado de derecho y el colapso
del sistema institucional en una sociedad fracturada. En
las honras fúnebres al fiscal asesinado, las brigadas
“chavistas” coreaban: “Danilo, camarada, tu muerte será
vengada”. Isaías Rodríguez, el Fiscal General, causó
estupor afirmando que se sentía incómodo con la
“chaqueta de fuerza” que le imponía la legalidad y
prometió lograr “la justicia que pide la calle”. Las
palabras del Fiscal, así como las del Presidente Chávez
y los mas altos funcionarios del gobierno, no fueron
retórica emocional. A partir de ese momento se ha venido
produciendo una cadena de hechos solo explicables por la
aparente disciplina con que fiscales, jueces y policías,
asumieron la recomendación de quitarse la chaqueta de
fuerza de la legalidad.
El escenario ha devenido en un coro clamoroso de
preguntas y ominosa ausencia de respuestas. ¿Si el
abogado López estaba implicado por qué no lo detuvieron
para interrogarlo, bien en su lugar de trabajo, uno de
los más prestigiosos bufetes de abogados, o en su
residencia, cuya ubicación era bien conocida puesto que
fue allanada minutos después de la balacera en que
murió? ¿Cómo se explica que el cadáver de López
presentara 15 heridas de armas de fuego, una de ellas
en la región submaxilar y con tatuajes de pólvora
propios de un disparo a corta distancia, lo que se
conoce como tiro de gracia? A esto se agrega lo
declarado por la señora Castillo. “A su hijo lo matamos
como a un perro”. La respuesta recibida cuando inquirió
sobre el hijo. ¿Si Juan Carlos Sánchez, cuyo cadáver
presentó cuatro heridas de bala en la región pectoral,
estaba implicado en el asesinato del fiscal, porque no
se detuvo para interrogarlo?
El acontecer venezolano tiene sabor de telenovela. Con
ingredientes de tragedia por los asesinatos, sus
modalidades, la venganza como justificación de
barbaridades, la mezcla de pánico y odio que contamina
la atmósfera, pero sobre todo, porque la gran cuestión
es ¿Qué pasó? ¿A quién creer? ¿Quién miente? ¿Cómo se
puede conocer la verdad? La tragedia es que habrá dos
verdades, la de la revolución y la de quienes no están
con la revolución. Pudiera ocurrir que algún Juez tenga
el coraje de investigar y encontrar la verdad. Si es
conforme a los intereses de la revolución su verdad será
cuestionada por los adversarios del régimen. Si es
contraria a esos intereses, el cuestionamiento será de
los oficialistas, y seguramente destituido. Difícil la
vida venezolana, y de cualquier país, sin justicia
confiable.
MADRID-QATAR-MADRID
Entre tanto, Chávez viaja. Antes de partir ordenó que a
su regreso estuviese aprobada la Ley de Contenidos (Ley
Mordaza) y se tramitara la designación de los doce
nuevos Magistrados del Tribunal Supremo. La Asamblea
Nacional ha venido cumpliendo diligentemente el mandato.
La primera escala fue España. Para los objetivos de su
política internacional, gira exitosa. Recibió el
espaldarazo de Rodríguez Zapatero, a quien llamó
“compadre”. Le ofreció petrodólares para reactivar los
astilleros de Izar y convenios ventajosos con Repsol
para la explotación y mercadeo de petróleo y gas
venezolanos. Se las ingenió para enardecer los debates
entre el PP y el PSOE, como resultado de los cuales,
consiguió agregar el PSOE al bloque “bolivariano”, que
hasta ahora presidía en solitario Izquierda Unida.
Luciendo en el pecho las medallas de honor que le
colocaron en la Complutense y en la Alcaldía de Madrid
–actos trasmitidos en cadena nacional de televisión y
radio- partió hacia Libia para agregar a las
distinciones españolas, la del premio Derechos Humanos
que le entregó el propio Gaddafi. De Trípoli a Moscú,
donde el señor Putin fue mas discreto que Rodríguez
Zapatero, en las palabras y en los gestos, para
responder a los gracejos de nuestro teniente-coronel.
Aparte de su tradicional discurso anti-norteamericano,
su intromisión en el conflicto electoral de Ucrania y
los acuerdos de cooperación energética a cuyo efecto se
constituyó una empresa petrolera ruso-venezolana, hizo
un anuncio que impactó estruendosamente en Bogotá.
“Necesitamos fortalecer nuestras Fuerzas Armadas y
aumentar la seguridad en nuestra extensa frontera con
Colombia”. Además de concretar la compra de 40
helicópteros de combate, anunció la adquisición de
100.000 fusiles-ametralladoras. “Hablamos con el
Presidente Putin sobre nuestro deseo de adquirir una
gran cantidad de equipo antitanque y de defensa aérea”.
Según las agencias de prensa internacionales se evaluó
la posibilidad de reemplazar el sistema de F 16 por Mig
29.
Después de disfrutar un par de días de San Petersburgo,
voló hasta Teherán para reiterar los nexos en política
internacional con “el hermano Jatami” y rendirle honores
al Ayatolá Ali Jamenei. La gira concluyó en Qatar para
saludar a su también “hermano” Hamad al Thani”. (Los
parentescos entre comillas corresponden con los usados
en las cadenas de radio y televisión trasmitidas
diariamente) Aparte de los aspectos pintorescos,
seguramente su diplomacia petrolera personal, tenga
éxito. El propósito es lograr con Libia, Rusia, e Irán
una política común que impida un descenso acentuado de
los precios del petróleo. Antes de regresar a Caracas,
compartirá manteles con los Reyes de España, prueba
final de la nueva relación con la madre patria, como
ahora la denomina.
En tanto, en Caracas, Alberto Carías, recién designado
Subsecretario de Seguridad Ciudadana, revela a los
periodistas que a los 12 años fue capturado por primera
vez por la Policía Metropolitana tras poner una bomba en
una Iglesia y que tiene 16 entradas a la policía.
Interrogado acerca de si le daba importancia a un delito
perpetrado en perjuicio de la clase media, contestó:
“Para mí no existe clase media, sino ricos y pobres,
explotados y explotadores”
¿Es todo esto el comienzo de la nueva etapa de la
revolución? Se pregunta atemorizado un grueso sector de
venezolanos.
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