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Enero 31, 2005
Fidel
Castro, patriarca de la comarca
Resumen:
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Castro fue la pieza clave en la mediación para un
acuerdo entre Chávez y Uribe.
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Lula había recomendado bajar el tono, pero Chávez no
atendió la sugerencia.
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Fidel Castro actuó con una velocidad y eficacia
sorprendentes, sirviendo como intermediario para el
diálogo de los Presidentes.
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A Castro no le conviene ruptura de relaciones entre
Colombia y Venezuela.
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El Caso Granda desnudó los muros que separan a
Colombia y Venezuela.
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El gobierno colombiano declaró tener pruebas de que
Granda recibía protección del gobierno venezolano,
al igual que otros jefes guerrilleros que entraban y
salían libremente de Venezuela.
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Campamentos de las FARC en territorio nacional.
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General venezolano, encargado de resguardar la
frontera, reconoce que ésta es un espacio abierto
para la actividad guerrillera, por ausencia de
políticas de Estado.
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La opinión internacional vuelve su mirada hacia
Venezuela.
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Los medios internacionales constatan el secuestro de
las instituciones políticas, el encarcelamiento de
opositores, violaciones a los derechos humanos y
precariedad del orden jurídico.
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“Chávez puede ser un factor de demolición, no solo
para la democracia venezolana, sino para todo el
continente” (Mario Vargas Llosa)
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La actuación de Chávez en el Foro de Porto Alegre,
se analiza dentro y fuera de Venezuela.
El país vuelve a ser noticia. Los medios internacionales
estuvieron atentos al conflicto con Colombia, originado
por el Caso Granda. Reportaron desde Lima el acuerdo de
los ministros Carolina Barco y Alí Rodríguez, que en
apariencia pone fin a la crisis diplomática. Según El
Tiempo de Bogotá, Fidel Castro fue la pieza clave en la
mediación. Lo declaró Chávez en Porto Alegre. Se
confirma así el pronóstico de Venezuela Hoy. En nuestro
Informe del pasado 17 dijimos: “Fidel es quien puede
convencer a Chávez de que los intereses comunes imponen
privilegiar la relación con Uribe. El caudillo cubano no
oculta su convicción de que la lucha armada en Colombia
está agotada”. Anticipamos que si Lula no tenía éxito en
su gestión conciliatoria, Fidel intervendría. Lula se
reunió con Uribe en Leticia, y ofreció su mediación.
Según un vocero de Planalto, hizo una llamada telefónica
a Chávez pidiéndole esfuerzos para superar la crisis y
anunciándole la visita de su asesor Marco Aurelio
García. Según este, el mensaje de Lula era: “bajar el
tono”. Evidente que el mensaje no fue acogido por Chávez.
En su discurso del domingo 23, ante una enardecida
muchedumbre de “camisas rojas” (el nuevo uniforme de la
revolución) amenazó al gobierno de Uribe con el
congelamiento de relaciones, y calificó de “groseras”
las respuestas de Bogotá a su exigencia de pedir
disculpas.
Conforme a la versión de El Tiempo (Enero 29), Uribe
había informado de la situación a casi todos sus colegas
del continente, entre otros, a Fidel Castro. Al regresar
de la entrevista con Lula, decidió solicitar de Fidel
sus buenos oficios. Según las fuentes del diario
bogotano, “Castro respondió con una velocidad y una
eficacia sorprendentes”. El Tiempo, tradicionalmente
bien informado, ofreció los detalles. Castro mandó a su
canciller Pérez Roque a conversar con Chávez. Al
regresar Pérez Roque a La Habana, Castro hizo una
llamada telefónica a Uribe. En la conferencia, de dos
horas, acordaron que enviaría a su vicecanciller
Abelardo Moreno a Colombia, con una carta contentiva de
lo conversado por Pérez Roque con Chávez. El presidente
Uribe encontró que, según relataba Castro, existía muy
buena disposición de Chávez para llegar a un acuerdo.
Uribe le entregó al emisario cubano una cuartilla
expresándole a Fidel, y por su intermedio a Chávez, sus
puntos de vista. “Con esas cartas, quedó prácticamente
resuelta la solución. Se resolvió entonces aprovechar el
encuentro de los cancilleres en Lima para afinar
detalles”. En el reportaje sobre la intervención de
Fidel, El Tiempo recoge la opinión de que el caudillo
cubano “era a quien menos favorecía un rompimiento de
relaciones entre Colombia y Venezuela”.
CHÁVEZ Y LA GUERRILLA
La crisis aparentemente está resuelta, pero las
cuestiones de fondo son las dificultades de la
reconciliación. Aparte de que no hay empatía personal
entre Chávez y Uribe, el caso Granda desnudó los muros
que separan dos proyectos incompatibles. El presidente
colombiano tiene toda su apuesta en la derrota de un
movimiento subversivo, terrorista, confesamente
inspirado en el marxismo, financiado por el narcotráfico.
Ese movimiento ha tenido y mantiene la simpatía del
presidente venezolano. Uribe concibe el desarrollo de
Colombia mediante el impulso a un programa de economía
abierta, motorizada por la inversión privada, en tanto
Chávez acentúa la estatización de la economía y ensaya
un plan de crecimiento endógeno. La política exterior de
Uribe se afianza en estrecha alianza con Washington; la
de Chávez en la confrontación sistemática con los
Estados Unidos. Entre el comunicado de las FARC
denunciando que el guerrillero había sido secuestrado en
Caracas y la declaración acordada en Lima, fueron
surgiendo con nitidez las diferencias que colocan en
aceras opuestas a los dos gobiernos.
Sobre las características de la relación de Chávez con
la guerrilla, el gobierno colombiano declaró
oficialmente tener pruebas de que Granda recibía
protección de funcionarios venezolanos, al igual que
varios de los jefes más connotados de las FARC y del ELN,
quienes entraban y salían libremente de Venezuela. Uribe
remitió a Caracas, por valija diplomática, un documento
contentivo, supuestamente, de pruebas sobre campamentos
de las FARC en territorio nacional, desde los cuales sus
efectivos operaban ante la indiferencia de las
autoridades. Las pruebas, se dijo, incluían testimonios
muy comprometedores de guerrilleros acogidos a la
pacificación. El gobierno venezolano desestimó las
denuncias.
Aparte de lo que pudiera tenerse como polémica entre los
dos gobiernos, los analistas atribuyen importancia a una
declaración de Antonio Navarro Wolf, amigo de Chávez,
fundador del M-19, actualmente congresista de oposición,
y duro crítico de Uribe en el Caso Granda. Navarro opina
que se produjo una operación ilegal pero que ello
confirma la presencia de guerrilleros en territorio
venezolano. Chávez –declaró el mismo Navarro- ha jurado
que no hay una relación entre las FARC y su gobierno,
pero dicha afirmación queda en duda cuando ocurren casos
como el de Granda. Es el juicio de valor que puede hacer
cualquier analista con ánimo de imparcialidad.
El juicio testimonial lo hizo el general venezolano
Oswaldo Bracho, jefe actual del Teatro de Operaciones
encargado de resguardar la vasta frontera suroccidental.
Según él, la zona fronteriza es un espacio abierto para
la actividad de la FARC, ELN y la FBL, no por culpa de
la FAN sino por falta de políticas de Estado. Manifestó
que los teatros de operaciones no están dotados
adecuadamente para combatir la guerrilla. Según Bracho,
quienes comandan las FBL (grupo guerrillero que se
declara venezolano) afirman estar con Chávez y reclutan
jóvenes a quienes ofrecen enviar a Cuba para ser
entrenados. En verdad, todo esto ha sido denunciado por
dirigentes gremiales y periodistas de la frontera. Lo
significativo es que ahora lo hace un alto jefe militar,
alegando que ése es el auténtico problema de soberanía.
EFECTOS DEL CASO GRANDA
El caso Granda determinó que nuevamente la opinión
externa vuelva su mirada hacia Venezuela, constatando
que Chávez avanza aceleradamente en la consolidación de
su proyecto. Se dio lectura internacional al secuestro
político del Tribunal Supremo, del Consejo Nacional
Electoral, de la petrolera estadal, del Banco Central; a
la aprobación de leyes con las cuales se intenta
amordazar a los medios de comunicación, impedir el
ejercicio de las libertades cívicas y penalizar la
disidencia. Se informa a diario de juicios políticos, de
encarcelamiento de opositores, del estimulo oficialista
a la ocupación violenta de predios rurales y urbanos, de
graves violaciones a los derechos humanos y de la
precariedad del orden jurídico.
El fracaso del referendo revocatorio y las elecciones
regionales de octubre pasado se asumieron en la
comunidad internacional como borrón y cuenta nueva de lo
ocurrido en Venezuela desde que Chávez asumió el poder.
Mario Vargas Llosa, con el descarnado lenguaje que le es
propio, declaró a La Nación de Buenos Aires, que Chávez
puede ser un factor de demolición, no solo para la
democracia venezolana, sino para todo el continente. Los
medios de comunicación más importantes del mundo
occidental, hacen la misma afirmación o lo plantean en
términos de inquietud. Vendrán análisis y declaraciones
sobre el discurso de Chávez en Porto Alegre, donde fue
objeto de impresionante aclamación, al contrario de
Lula, victima de abucheos cuando intervino al instalarse
el Foro. Chávez fue presentado por Ramonet como el nuevo
Simón Bolívar, empezó por saludar a Fidel Castro como
guía y orientador, coincidente, según él, en la
propuesta de cambiar la naturaleza del Foro, hasta ahora
espacio de reflexión, para convertirlo en una
organización de activistas que asuma en todo el planeta
la ofensiva contra el capitalismo, reivindicando el
socialismo como tesis. Ofreció dedicar sus esfuerzos al
propósito de que el Foro, cuando se reúna el 2006, en
Caracas, apruebe una agenda social mundial para la
unidad combativa de los pueblos que adversan el
imperialismo norteamericano.
Como es usual en Chávez, el grueso de artillería verbal
lo enfiló contra Bush y la señora Rice, con renovada
confianza en que privará en Washington la tesis de oídos
sordos como garantía del suministro petrolero venezolano.
En ocasiones la procacidad del discurso impone silencio
como única respuesta. Fue el caso de las irrepetibles
referencias a la sexualidad de la señora Rice que hizo
el 23 de enero, desde la tribuna colocada a las puertas
de Miraflores. Sin embargo el Caso Granda y Porto Alegre
no dejarán de ser analizados con algún interés.
El Caso Granda incide en la realidad venezolana. El
exceso de poder concentrado por Chávez, parece generarle
obstáculos que no eran predecibles. La dinámica nacional
e internacional del caso ha levantado el ánimo de los
millones de venezolanos que lucían en hibernación,
después de haber asombrado al mundo durante años por su
férrea resistencia a la revolución. Será materia de
análisis en el próximo Informe de Venezuela Hoy.
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