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Marzo 17, 2002
La revolución al desnudo
Resumen:
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La
revolución enfrenta la “conspiración mediática”.
-
Las
denuncias de la SIP sobre libertad de expresión,
agresiones a periodistas y control gubernamental de
la comunicación
-
El
Tribunal Supremo decide que la cosa juzgada no tiene
validez y que se puede someter a un nuevo juicio,
los hechos que ya fueron objeto de proceso.
-
Chávez
Nuestro y El Encuentro, dos libros recién editados
en La Habana, son aporte de insospechable
calificación para la caracterización del régimen.
-
Aló
Presidente recomienda un tercer libro: Código
Chávez. Su autora, Eva Golingen, es abogada de
Brooklyn, que descubrió en Chávez al cliente de su
vida.
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En su
última gira ofreció asumir el liderazgo mundial para
enfrentar a EE.UU. y anunció que está preparado para
asumir una guerra asimétrica contra el ejército
norteamericano
-
La
diplomacia del oro negro. El petróleo y el gas como
instrumentos de política internacional.
-
Zapatero gestiona la incorporación de Chávez a la
Internacional Socialista y el canciller de Lagos,
pide que no se le vea en blanco y negro.
-
La
próxima reunión de la OEA.
-
Las
expectativas de la sociedad democrática venezolana.
Ya puede
llegarse a conclusiones sobre las características del
régimen. Es una revolución, inspirada por el modelo
cubano, “populista” a la manera del peronismo en su
tiempo de vacas gordas y con el petróleo como
instrumento fundamental de la política internacional.
Esta nueva etapa ha sido definida como la de
“profundización”. Así lo proclamó Chávez en noviembre
pasado. Habló en serio. Instruyó a los legisladores,
jueces y funcionarios cómo enfrentar mancomunadamente
“la conspiración mediática”. El aparato del Estado
respondió con disciplina cuartelaria. Por ello la
resolución adoptada por la SIP, en su reciente reunión
de Panamá, expresa que es precaria la situación de la
libertad de expresión, regimentada la información,
agresiones y amenazas contra periodistas, autocensura
impuesta a los medios y control gubernamental, cada vez
más creciente, de la comunicación. En los mismos
términos se han pronunciado las organizaciones
internacionales de periodistas y las de derechos
humanos. El régimen reaccionó con lenguaje
revolucionario: La SIP es un club de inmorales y
sinvergüenzas, se opone al avance de los procesos
populares; el Estado interviene para proteger niños y
adolescentes del obsceno neoliberalismo mediático. La
ley que controla los medios de comunicación (Ley
Resorte), es una herramienta para el desarrollo y
creación del ciudadano.
El nuevo
Presidente del Tribunal Supremo, también anunció la
llegada de la justicia revolucionaria. Actuó. El
Tribunal ha sentenciado que la res iudicata no
tiene validez cuando constituye “una errada y grotesca
violación de principios constitucionales”. Admitir el
carácter absoluto de la cosa juzgada “sería convertir el
derecho en salvaguarda del acto ilícito, arbitrario y
antijurídico”. Ha sentenciado igualmente que acusados de
rebelión pueden someterse a un nuevo juicio por los
mismos hechos que fueron objeto de enjuiciamiento
anterior. La sentencia del Tribunal Supremo, según el
Ministro de la Defensa, “fortalece el principio de
obediencia y subordinación dentro de la FAN”.
En la nueva etapa de la revolución, la liquidación del
latifundio pasa a ser bandera desplegada, con excelentes
dividendos. Expropiar el latifundio de un noble
británico gana simpatías dentro y fuera del país. No
tantas la del Hato Piñero, reconocido dentro y fuera
como un modelo de agroturismo conservacionista. La
dificultad, en uno y otro caso, es el principio
constitucional de indemnizar a los dueños, después de un
proceso judicial. El presidente del Instituto Nacional
de Tierras resolvió, a su manera, el problema. Señaló
que los títulos alegados por los ocupantes carecían de
validez por ser del siglo XVIII, en tiempos coloniales.
SON FÓRMULAS REVOLUCIONARIAS.
La identificación Castro-Chávez
En la Biblioteca Nacional de Caracas hay 253 libros
sobre Hugo Chávez, la mayoría escritos por extranjeros,
pues nuestro teniente coronel es personaje que llama la
atención. Es frecuente la presencia de periodistas e
intelectuales que escribieron o se proponen escribir
sobre Chávez en el escenario del realismo mágico
caribeño.
A las obras del
catálogo de la biblioteca venezolana se agregan dos
nuevas, editadas en La Habana: Chávez Nuestro y
El Encuentro. El primero, contiene una
entrevista a Chávez de los periodistas Rosa Miriam
Elizalde y Luis Báez. El título del libro es elocuente:
Chávez Nuestro. Responde a lo dicho por Chávez
sobre su identificación con Castro, pero los
periodistas añaden elementos que permiten identificar
al gobernante venezolano como patrimonio de la
revolución cubana. El segundo, se refiere a las
relaciones entre Fidel y Chávez desde 1994 hasta la
firma de los acuerdos de cooperación de diciembre del
2004, que permitieron poner término al llamado “régimen
especial”, impuesto en Cuba cuando colapsó la Unión
Soviética. Son aportes de insospechable calificación
para la caracterización del régimen.
En su último
Alo Presidente, Chávez hizo especial recomendación
de un tercer libro de reciente publicación: Código
Chávez. Su autora, Eva Golinger, es una despierta
abogada de Brooklyn que descubrió en los petrodólares de
Chávez al cliente de su vida. Lo asesora en la
elaboración del expediente que utiliza para acusar a
EE.UU. de intervenir en los asuntos internos de
Venezuela. Las piezas del expediente son documentos
desclasificados. Hasta ahora su mayor hallazgo es el de
las contribuciones de National Endowment for Democracy
a la ONG Súmate. No era secreto de estado pues NED
tiene que dar cuenta al Congreso de sus aportes en los
distintos países donde financia programas. La Golinger
es una chica lista, tanto que se inspiró en el
bestseller de Dan Brown para titular su libro, editado y
distribuido profusamente en Cuba y Venezuela. Entregó a
una editorial la versión en inglés para ser distribuida
masivamente en Estados Unidos.
Nuestro teniente
coronel es un personaje que llama la atención. En las
pasadas semanas fue noticia mundial. Abundantes
artículos en la prensa escrita y reportajes en los
medios audio visuales. Perplejidad era lo que se leía en
los rostros de quienes oían sus discursos o tomaban
nota de lo que declaraba. Perplejos ante la oferta de
asumir el liderazgo mundial para enfrentarse a EE.UU., o
ante la proclama de un modelo socialista siglo XXI como
única opción viable, y desde luego, ante el anuncio de
que está preparado para conducir una guerra asimétrica
contra el ejército norteamericano. Argumento que en
opinión de varios analistas, constituye la excusa para
la creación y consolidación de una fuerza paramilitar de
milicianos, la cual eventualmente serviría como aparato
represivo contra la disidencia y contralor de la propia
Fuerza Armada. Hacia allí van dirigidos parte de los
100.000 fusiles rusos, adquiridos recientemente.
Las agencias internacionales cubrieron la gira de Chávez
y a sus reportes le dieron cabida diarios del
continente, de Asia y Europa. Pocos ignoraron el apoyo
del comandante al “programa atómico” de Irán, en
términos tan radicales que el propio Khatami se sintió
obligado a matizarlo: “Irán no se desviará hacia la
bomba atómica”. En el examen de la información destacan
dos afirmaciones que se dan como supuestos de aceptación
general: la alianza Castro-Chávez y la importancia del
petróleo venezolano. En los convenios y acuerdos de
Chávez en esa gira, el petróleo fue su carta de
presentación.
El petróleo en la estrategia revolucionaria
En Montevideo prometió atender las necesidades
energéticas de ese país, agregándola a oferta similar
realizada antes en Argentina, la de cambiar petrodólares
por bonos de deuda gaucha. A los hindúes les ofreció
campos donde pueden extraer 100.000 mil barriles
diarios, como comienzo, y al Presidente Chirac le dio la
buena nueva de que Total, la petrolera francesa, puede
aumentar su producción a 400.000 barriles diarios. Con
Khatami firmó 28 convenios, cuyo eje son los
petrodólares.
Es la diplomacia
del oro negro, constituye el título de un desplegado
publicitario, a dos páginas, de la petrolera estadal (PDVSA),
en Ultimas Noticias, el diario de mayor
circulación. Da cuenta de los acuerdos energéticos con
Chevron Texaco, China, Rusia, India, Medio Oriente,
Brasil, Centro América, Francia, España. entre otros. El
petróleo y el gas son estratégicos para nuestra política
internacional. La meta es crear nuevas relaciones y
afianzar otras son los subtítulos del anuncio. En el
texto se agrega: La política exterior, signada por el
factor petrolero ha permitido debilitar la relación con
Estados Unidos, que antes de la revolución era la más
importante. Elementos objetivos para la caracterización
del régimen: el petróleo como instrumento estratégico de
la revolución. El profeta del socialismo siglo XXI no
está desarmado. En consecuencia, Rodríguez Zapatero
gestiona la incorporación del partido de Chávez a la
Internacional Socialista y el canciller del presidente
Lagos pide que al régimen venezolano no se le vea en
blanco y negro. El mismo argumento de la derecha chilena
cuando los Chicago Boys manejaban la política económica
de Pinochet.
La revolución
proyecta su consolidación absoluta en las elecciones
municipales y parlamentarias de este año, y la
aclamación plebiscitaria de Chávez en las presidenciales
del 2006. Chávez tiene apoyo considerable pero en
Venezuela subsiste un inmenso potencial cívico, con
capacidad para contener el proceso autoritario. La
voluntad democrática se puede expresar si adquiere
fuerza suficiente el reclamo de elecciones ajustadas a
las normas constitucionales y legales, lo cual requiere
presión interna y cooperación de la comunidad
democrática internacional.
El régimen
dedica tiempo y energías a la reunión de la OEA el
próximo 7 de abril. Chávez, con el arma del petróleo,
intenta consolidar un bloque para imponer su candidato
en la Secretaría General y cerrar cualquier posibilidad
de reformas a la Carta Democrática Interamericana.
Espera el evento para demostrar que su guerra asimétrica
puede salir victoriosa en los campos de la diplomacia,
en batalla liberada en Fort Lauderdale, símbolo, para el
caso, del territorio enemigo.
Con reforma o no de la Carta, lo que esperan los
millones de venezolanos que disienten de Chávez, es
solidaridad de la comunidad democrática en el reclamo de
respeto a las normas constitucionales sobre elecciones y
derechos humanos.
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