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Abril 1, 2005

La cumbre de Ciudad Guayana


Resumen:

  • Zapatero justificó la venta de armas a Chávez como aporte a la integración de los pueblos.

  • Al gobierno colombiano le preocupa más el destino de las armas que quedarán en desuso en Venezuela, que el nuevo arsenal.

  • Lula da un espaldarazo a Chávez.

  • La palabra “democracia” en la Declaración de Ciudad Guayana.

  • El petróleo como eje de un nuevo mapa geopolítico.

  • Malestar en la comunidad hispano-venezolana.

  • En el encuentro con la colonia española se produjo estrenduosa protesta cuando hizo referencia a Chávez.

  • AD, miembro pleno de la Internacional Socialista, como lo es el PSOE, no aceptó reunirse con Zapatero.

  • Los otros partidos de oposición le presentaron un expediente sobre las tendencias autoritarias del régimen.

  • Zapatero reconoce que en Venezuela hay un déficit democrático e institucional.

  • El espaldarazo de Lula a Chávez repercute en Washington.

  • ¿Tiene EE.UU. una política coherente respecto a América Latina?

  • El petróleo y sus altos precios, manejados por Chávez como instrumento geoestratégico, lo han convertido en actor clave de la región.


Declaración de Ciudad Guayana se denomina el documento suscrito por Chávez y los jefes de gobierno de Brasil, Colombia y España el pasado 29. Repite lo usual en el carnaval de cumbres que tienen como escenario las más atractivas referencias turísticas latinoamericanas. La cuestión del armamentismo no aparecía en la agenda pero si en las motivaciones de los contertulios: exportadores e importadores de armas. Fue además el punto central de la tradicional rueda de prensa. Como es costumbre en toda operación comercial, vendedores y compradores dieron sus razones. Rodríguez Zapatero, interrogado sobre la polémica negociación de equipos militares con Chávez, respondió: “es la política que hace España... trabajar en la integración de los pueblos”. Teniendo a su lado al Presidente Uribe, agregó: “los criterios para vender los equipos a Venezuela son iguales para todos los países, incluido Colombia.”.

La respuesta de Uribe fue incisiva. Si las armas que España vende a Venezuela son para combatir el narcotráfico y el terrorismo, “ese objetivo ayuda a Colombia...lo que nos preocupa es que a los terroristas de Colombia les sigan llegando armas, nuevas o viejas”. Clara alusión a la sospecha de que parte de los 100.000 fusiles de asalto en negociación con Rusia, o los FAL que dejaría de utilizar el ejército venezolano, terminen en poder de la narcoguerrilla. El astuto Chávez no se dio por aludido, lo que obligó a Carolina Barco a precisar, el siguiente día, que el gobierno colombiano se declara mas preocupado por el destino de las armas que quedarán en desuso en Venezuela que por el nuevo arsenal que Chávez adquirió en Rusia y España.

El argumento madre de Chávez no fue novedoso: todos los países vamos renovando el armamento y somos soberanos. Le dio pie a Lula para el espaldarazo: Venezuela tiene el derecho de ser un país soberano, de tomar sus decisiones.

Lo curioso en el largo texto de la declaración es la ausencia casi absoluta de la palabra democracia. “Es un postulado político primordial” fue la única y solitaria referencia. Carlos Malamud, quien sigue con interés el proceso venezolano, desde su torre de observación en el Real Instituto Elcano, negó que hubiese afinidades entre Rodríguez Zapatero y Chávez. “El gobierno español –declaró- intenta aplicar un programa social demócrata que respeta las reglas del juego, que no coarta las libertades políticas o civiles y que respeta la división de poderes. Eso no ocurre en Venezuela”.
El periodista le preguntó: “¿Y si es tan antidemocrático porque se han puesto de moda las visitas de mandatarios a ese país?. Malamud respondió con otra pregunta: “¿A cuánto está el precio del petróleo? ¿54 dólares? Ahí está la respuesta”.

EL TRASFONDO DE UNA GIRA

En la rueda de prensa, los corresponsales presentes apreciaron una especie de sabor “anti-gringo”, aun cuando Rodríguez Zapatero, Lula y Chávez insistieron en que no existe ningún ánimo de confrontación. Se trata de “un nuevo mapa geopolítico” que están llamados a construir. No se requiere especial sagacidad para dar lectura al petróleo como eje del nuevo mapa.

Petróleo es el eje de los acuerdos formalizados por los presidentes de España y Venezuela. Se crea una sociedad mixta entre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y Repsol, que permitirá a la empresa española aumentar en 60% su producción actual y duplicar el nivel de reservas en campos venezolanos. Otros acuerdos sitúan favorablemente a Repsol en la pugna de los gigantes del petróleo por la Faja del Orinoco y la plataforma deltana.

El presidente español partió para Bogotá, convencido, razonablemente, que ha fortalecido los nexos con el caudillo militar venezolano. La contrapartida es el malestar que dejó en la comunidad hispano-venezolana. Los inmigrantes españoles no han sido especialmente afectos a la revolución. Un buen número prefirió regresar a la tierra nativa, llevándose la familia. Los que no pudieron hacerlo se integraron a los movimientos cívicos de oposición. Hijos de inmigrantes han liderizado las tendencias mas combativas. Algunos están encarcelados, como el general Francisco Usón, el oficial mas brillante de su promoción, hijo de uno de los tantos activistas republicanos que llegaron a Venezuela huyéndole al franquismo. Paga condena de varios años de prisión por supuesta difamación a la fuerza armada. Los hijos de inmigrantes europeos, en buen número españoles, fueron los técnicos que manejaron la industria petrolera durante los primeros 30 años de su nacionalización. Forman parte de los 16.000 técnicos y obreros especializados despedidos por Chávez. En Venezuela no pueden trabajar, ni siquiera en Repsol, pues firmaron la solicitud del referendo revocatorio. La revolución entiende que los firmantes son enemigos del Estado, y por tanto, perdieron el derecho al trabajo en la administración pública o en empresas públicas. La prohibición abarca a las empresas privadas que contratan con el Estado. Explicable la escasa concurrencia al encuentro programado con la colonia española, y el estruendo de los gritos de protesta cuando hizo referencia a Chávez.

Tampoco fue buena la impresión que el presidente español dejó en su familia política, si se entiende que las Internacionales son su reflejo. Acción Democrática, miembro pleno de la Internacional Socialista, como lo es el PSOE, no aceptó la invitación de la Embajada de España para reunirse con Rodríguez Zapatero. Líderes adecos dejaron filtrar una supuesta entrevista con el Embajador Raúl Morodo, a quien le recordaron su intermediación en la significativa ayuda prestada por los gobernantes adecos al PSOE en las décadas del 60 y el 70, pidiéndole que como testigo calificado informara a su Presidente.

Los otros partidos de oposición, invitados por Morodo, asistieron, anunciando que entregarían ejemplares de varias leyes: Mordaza, Reforma del Código Penal, Tribunal Supremo, como elementos de valoración sobre la verdad del régimen.

A Zapatero le impresionó la larga lista de presos políticos, y de imputados penalmente por supuestos delitos de conspiración o traición a la patria, o irrespeto a las autoridades. Igualmente dijo no estar de acuerdo con agresiones contra periodistas y medidas que puedan afectar la libertad de expresión. Se mostró consciente de que en Venezuela hay un déficit democrático e institucional.

Rodríguez Zapatero concluyó su entrevista con la oposición pidiéndole que se considere a la Embajada de España como “la casa de la democracia”, lo cual se entendió como una reconvención a Morodo, quien durante su gestión ha mantenido cerradas totalmente las puertas de la embajada a quienes disienten del régimen.

DESAFÍOS PARA LA DIPLOMACIA NORTEAMERICANA

El evento de Ciudad Guayana fue tema para los periodistas que cubren en Washington el Departamento de Estado. Interrogaron al portavoz Adam Ereli sobre el espaldarazo de Lula a Chávez. Pregunta justificada pues el miércoles 23 había visitado Brasilia el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien expresó a Lula, según las agencias de prensa, la visión crítica que el gobierno norteamericano tiene del régimen chavista. Pregunta también justificada por recientes declaraciones de Bush, de la señora Rice y otros altos funcionarios del gobierno, no siempre coherentes sobre la estrategia diplomática para contener a Chávez. Son las razones por las cuales algunos analistas opinan que la actual administración no tiene clara su política con respecto a América Latina. Los radicales van mas allá. No es falta de claridad sino ausencia de política. En una perspectiva mas equilibrada, lo evidente es que en América Latina ocurren novedades, entre otras, el efecto político de la pobreza, el auge del populismo, triunfos electorales de la izquierda, el narcotráfico haciendo sombra a las luchas por el poder, terrorismo, entre otras tantas. En el escenario surgió Chávez, demandando el mismo protagonismo de Fidel en el siglo pasado y Lula, dispuesto a recuperar el liderazgo regional de Brasil.

Estados Unidos no tiene otra alternativa que mirar con atención y respeto hacia el Sur del continente. Los objetivos de cualquier política sensata, conservadora o liberal, republicana o demócrata, los señala Perogrullo: desarrollo económico con equidad social y estabilidad política. ¿Qué papel corresponde a Chávez en el logro de tales propósitos? En la respuesta estarán algunas líneas maestras de la política de EU hacia América Latina, con atención especial a Venezuela, donde el petróleo y sus altos precios, manejados por Chávez como instrumentos geoestratégicos, lo han convertido en actor clave de la región.

El siglo XXI colocó a EE.UU. frente al hecho de que la inestabilidad al sur del Río Grande, es problema de seguridad nacional, y en el nuevo tiempo histórico, EE.UU. no puede repetir con América Latina los errores del pasado.
 

DEMOCRACIA Y DESARROLLO
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