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Mayo 31, 2005
Petróleo y gasto social
Resumen:
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Chávez,
armado de petrodólares, se declaró en campaña para
su reelección, en las presidenciales del 2006.
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Fondespa, el instrumento para dar efecto político al
gasto social.
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Parte
considerable de los ingresos petroleros no son
transferidos al Banco Central, ni incorporados al
Presupuesto de la Nación.
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Desaparece la camisa de fuerza institucional que
dificultaba dividendos políticos al gasto social.
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Los
ingresos de PDVSA financiaron directamente las
misiones de mayor impacto popular.
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El
gasto social de PDVSA supera los 7.000 millones de
dólares.
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Deterioro socioeconómico, acentuado a partir de
1998.
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Estudio
de Datos comentado por el Presidente, demuestra una
dramática disminución de las clases medias y un
fuerte incremento de los sectores más pobres.
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Amenaza
de colapso, incapacidad gerencial y corrupción, son
el balance del debate sobre PDVSA.
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Bush,
el gran peligro.
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Súmate,
la ONG más representativa de la sociedad civil,
estará como observadora en la Asamblea General de la
OEA, no obstante la oposición del gobierno.
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Expectativa por las promesas de Insulza sobre la
Carta Democrática y la evaluación continua de la
democracia en Latinoamérica.
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La OEA
será advertida de las razones que han llevado a la
sociedad civil a perder credibilidad en el voto.
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El
reclamo es respeto a los principios y valores de la
Carta Democrática.
Petróleo y gasto social son los actores claves en el
escenario de la revolución. La cuestión de fondo que
preocupa en el mundo oficial es el petróleo. Los
ingresos provenientes de los altos precios constituyen
su mayor fortaleza. La incapacidad para gerenciar la
industria, una peligrosa debilidad. En cuanto a
precios, el Presidente y sus asesores tienen la
convicción de que se mantendrán altos durante varios
años. Ello garantiza el aprovisionamiento
para las próximas batallas, término y concepto
estratégico aplicado por el Presidente en los siete
compromisos electorales convocados desde que asumió el
poder. La próxima batalla podría ser decisiva. Chávez se
declaró ya en campaña para la reelección, por siete
años mas, en las presidenciales del 2006.
El gasto social, para ser precisos, mas que actor, es la
otra cara del protagonista. El gasto social que da
popularidad y cosecha votos es el que ahora realiza la
petrolera estadal PDVSA, a través del Fondo para el
Desarrollo Económico y Social del País (FONDESPA). Desde
el 2001 Venezuela participa en el festín de los precios
altos, pero en ese año y los dos siguientes, los
directivos de PDVSA, aun cuando adictos a Chávez,
provenían de la industria o de centros académicos
especializados en alta gerencia. Mantuvieron el criterio
de canalizar los ingresos por vías institucionales:
transferirlos al Banco Central para ser distribuidos por
el Ministerio de Finanzas conforme a la Ley de
Presupuesto. PDVSA siempre mantuvo una partida para
gasto social. Según sus propias cifras, en 5 años, entre
1999 y 2003, el promedio anual fue de 48 millones de
dólares. Cifra importante, pero nimia en relación al
monto de los presupuestos nacionales, que oscilaron
entre 20.000 y 30.000 millones de dólares.
La camisa de fuerza institucional dificultaba dividendos
políticos. Prueba de ello fue que entre los años 2001 y
2003, Chávez confrontó problemas de opinión y rechazo
activo, tan serios, que lo llevaron al borde del
precipicio. La inconformidad con su gestión no bajaba
del 60% y en ocasiones llegaba al 70%.
En el ya célebre discurso de Chávez en noviembre pasado,
al diseñar el Nuevo Mapa Estratégico de la revolución,
señaló que al comenzar 2004 las encuestas no le eran
favorables, y que conjuntamente con Fidel Castro
concibió las misiones, cuyo papel fue decisorio en el
referendo de agosto. En ese juicio concuerdan todos los
analistas. Elemento de referencia importante, para
comprender la actual coyuntura, es mirar de conjunto el
incremento del gasto social de PDVSA en 2004 y la
notable mejoría en la popularidad del Presidente. En
2004 la partida de gasto social la subió PDVSA a 2.700
millones de dólares, eliminando trabas institucionales.
Apareció FONDESPA, un fondo rotatorio independiente del
Presupuesto Nacional, con recursos que no pasaban por el
Banco Central y manejado discrecionalmente conforme
instrucciones del Presidente. De acuerdo con un trabajo
de investigación publicado en el diario El Nacional
(22-5-05), los ingresos de PDVSA pudieron financiar
directamente las Misiones de mayor impacto, como Barrio
Adentro, Mercal, Vuelvan Caras, créditos para viviendas,
actividades agrícolas y microempresas. El Nacional,
señalando como fuente la Embajada de Venezuela en
Washington, estima que el gasto social de PDVSA supera
los siete mil millones de dólares.
EL PETRÓLEO ES DEL PUEBLO
El presidente Chávez, después de dos días de misteriosa
ausencia pública, reapareció hoy comentando largamente
un estudio de Datos Information Resource y pidiéndole a
uno de sus ministros analizarlo. El estudio en cuestión,
demuestra el deterioro socioeconómico de los venezolanos
durante los últimos 40 años, acentuado a partir de 1998.
El nivel de los segmentos representativos de las clases
medias presenta una dramática caída. En cambio, sube
espectacularmente a un 58%, el segmento de los mas
pobres. Chávez destacó el dato según el cual, en 2004,
por efecto de las misiones, el ingreso promedio mensual
de los mas pobres, subió 33%.
En otra perspectiva, según las estadísticas oficiales,
al cierre de marzo del 2005, el 48.5% de quienes están
en edad de trabajar sobrevivían en la economía informal.
Casi la mitad del potencial laboral plena las calles de
las ciudades, tratando de ganarse el pan como
buhoneros. El 13,5%, según el gobierno, 20% según los
sindicatos, carece de cualquier tipo de ocupación. El
Presidente convocó a los empresarios a Fuerte Tiuna, el
jueves 26, para informarles que en el primer trimestre,
el crecimiento económico había llegado al 7.9%. Algunos
se atrevieron a declarar que era un dato plausible pero
que la tendencia seguiría siendo invertir lo mínimo, por
la incertidumbre sobre el derecho de propiedad, la
amenaza de nuevos impuestos, el control de precios, la
inamovilidad laboral y “porque hay conciencia de que el
modelo no es sostenible”.
La política petrolera y el modelo FONDESPA para
financiar el gasto social constituyen la matriz del
intenso debate que tiene lugar en Venezuela. Es una
controversia alimentada por los conflictos internos del
régimen. En Venezuela Hoy, del 16 de mayo
pasado, hay un análisis sobre los problemas de PDVSA. En
los últimos días, los dimes y diretes de los grupos que
pelean furiosamente por el control de la empresa y los
datos que dejan colar técnicos del Banco Central son
alarmantes. La amenaza de un colapso parece seria. La
incapacidad gerencial es inocultable. La corrupción que
aparece al descubierto ha obligado a cortar cabezas en
los niveles mas altos de la empresa, dada la magnitud de
los escándalos, pero se extiende hasta los niveles más
bajos, donde sindicalistas “camisa roja” venden
puestos de trabajo a los desempleados.
El debate fue a la Asamblea Nacional, a los medios de
comunicación y a la calle. Según el ministro Ramírez se
trata de una conspiración mediática contra PDVSA,
alimentada por factores externos que intentaban
adueñarse del petróleo. Quienes participan en la
conspiración son traidores a la patria y enjuiciables
como tales. Para el ministro, las trasnacionales que
operan en el país deben pagar nuevos impuestos y
cancelar los que han defraudado. Eludió preguntas de
parlamentarios opositores sobre la amenaza presidencial
de suspender las ventas de petróleo a Estados Unidos y
la posibilidad de una ruptura de relaciones.
Igualmente las que le formularon sobre el anuncio
presidencial de que nos proponemos impulsar un proyecto
de energía nuclear. La revolución llevó el debate a la
calle, empatándolo con la extradición de Posada
Carriles. Los manifestantes, quienes se identificaban
como beneficiarios de las misiones, enarbolaron
pancartas indicativas de que era el Presidente Bush
quien pretendía apoderarse de los recursos energéticos
nacionales. El acto lo clausuró el Vicepresidente, quien
sostuvo que estaba concluido el debate sobre PDVSA.
“Habló el pueblo y el petróleo es del pueblo”.
LA ASAMBLEA DE LA OEA
El adversario
irreductible de Chávez es la sociedad civil,
protagonista de legendarias manifestaciones populares.
La ONG más representativa de la sociedad civil es
Súmate. Fue invitada como observadora a la Asamblea
General de la OEA que tendrá lugar en Fort Lauderdale,
no obstante la dura oposición del representante
venezolano ante dicho organismo. Súmate ha sido
objeto de continuada persecución por el régimen. A María
Corina Machado y otros líderes de la ONG se les ha
imputado criminalmente por haber recibido financiamiento
del National Endowment for Democracy (NED). Su presencia
en Fort Lauderdale parece sintonizar con las palabras de
Insulza, en el discurso inaugural. Afirmó que es
indispensable dar una aplicación efectiva a la Carta
Democrática Interamericana y abogó por un mecanismo de
evaluación continua de la democracia en América Latina.
En Venezuela hay
expectativa por la Asamblea. La comunidad internacional
prestó atención durante varios años al Caso Venezuela,
dándolo por cerrado con el referendo de agosto pasado.
Las ONG independientes, invitadas a Fort Lauderdale,
seguramente advertirán que la crisis sigue vigente, con
amenazante potencial explosivo. Factor determinante,
como lo ha venido señalando Venezuela Hoy,
es la aplicación de la nueva etapa de la revolución, a
lo cual se agrega la renuencia de la sociedad civil a
ejercer el sufragio, por considerar que el voto está
secuestrado. Súmate ha declarado que la sociedad
civil, mayoría determinante de la población, no acepta
la legitimidad del árbitro ni le otorga credibilidad.
Alega que el Consejo Nacional Electoral (CNE) no fue
electo de acuerdo con la Constitución, y que el Poder
Electoral está controlado por militantes y activistas de
la revolución. Ha denunciado igualmente que el CNE
mantiene vigentes decisiones que vulneran los principios
más elementales del sufragio, como el secreto del voto,
su escrutinio público, la representación proporcional de
las minorías, que impide la supervisión del registro
electoral a los fines de su actualización y depuración,
y que en general, sus actuaciones carecen de
imparcialidad y transparencia.
En opinión de
Venezuela Hoy, el rescate de la credibilidad
en el voto, es indispensable para despejar una salida
pacífica al nuevo escenario en que se plantea la crisis
venezolana. El reclamo de la sociedad civil, para
expresarse electoralmente, es que se respeten los
principios y valores de la Carta Democrática
Interamericana. Seguramente será el mensaje que llevará
Súmate a la asamblea de la OEA.
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