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Enero 31, 2006
El Foro
Social Mundial
Resumen:
-
Corresponsales internacionales reportaron malestar
por la orientación del foro como instrumento para la
promoción internacional de Chávez, y por la
omnipresencia de los militares en su desarrollo.
-
Turismo
revolucionario para muchos, pero oportunidad
también, para otros, de mirar la revolución con
agenda de observación independiente.
-
Realidades y hechos evidentes durante el desarrollo
del evento, impresionaron a muchos asistentes.
-
Museo
de Arte Contemporáneo no seguirá llevando el nombre
de su fundadora, Sofía Imber, por haber denunciado a
Chávez como antisemita.
-
Los
Magistrados Judiciales entonan el ¡uh ah Chávez no
se va!
-
El
fenómeno boliviano y la propuesta de Humala, en
Perú, plantean interrogantes en el viraje a la
izquierda del sub-continente.
-
La
relación de Chávez con la Iglesia católica.
-
El
documento de la Conferencia Episcopal.
-
La
reacción de Chávez hizo evidente su preocupación por
el mensaje de los Obispos.
-
El país
se mantuvo expectante por la reunión del Presidente
con los directivos de la Conferencia Episcopal.
-
Fueron
los Obispos quienes informaron sobre lo tratado en
el encuentro.
-
Colocada la pobreza como protagonista del drama
social y jerarquizados los asuntos que afectan a
todos los venezolanos, con saldo desfavorable para
el régimen.
-
Puede
que las misiones hayan reducido la pobreza
coyuntural, pero mientras no resolvamos sus causas,
semejante logro será una ilusión.
-
Injustificable y atroz la pobreza, en el sexto
productor mundial de petróleo.
Sería
nefasto que el foro pase a ser algo folklórico y se
convierta en otra reunión turística, advirtió el
Presidente al declararlo inaugurado. Miles de
asistentes, vistiendo camisas rojas, lo recibieron con
cerrada ovación y entonaron la ya clásica consigna: ¡uh
ah Chávez no se va! El evento no escapó al vaticinio de
folklórico y numerosos participantes se ocuparon más del
atractivo paquete turístico, ofrecido gratuitamente, que
de asistir a los talleres y mesas de trabajo. Los
corresponsales internacionales reportaron malestar por
la promoción, hasta la fatiga, de la revolución
bolivariana y su líder. Carolina Cruz, de Portugal, fue
portavoz de los inconformes. Este año el foro ha sido
muy politizado, -declaró- El Presidente Chávez se
está aprovechando del evento para promocionar su
movimiento político. Abundaron también los
comentarios, ante periodistas, por la omnipresencia de
los militares en un foro que considera el militarismo
latinoamericano como uno de los enemigos a vencer por el
sueño de altermundialidad.
Los
organizadores estimaron en 10.000 los delegados
extranjeros. Turismo revolucionario para muchos, pero
oportunidad también, para otros, de mirar de cerca el
escenario de la revolución con agenda de observación
independiente. Se les advirtió sobre la inseguridad que
afecta la vida caraqueña y recibieron recomendación de
evitar salidas nocturnas, que fueran sólo a actividades
resguardadas por funcionarios militares o policiales.
Los más prudentes optaron por disfrutar la noche en sus
hoteles, viendo televisión. Se les ofrecían ocho canales
caraqueños. Los cuatro del oficialismo trasmitían
exclusivamente información y propaganda gubernamental,
incluidos los dos o tres discursos diarios de Chávez. En
los otros cuatro había noticieros, cuidadosos de la
llamada Ley Mordaza, pero ajustados al deber de informar
y comentar lo importante de la cotidianidad. Todos los
invitados recibían diarios y revistas del oficialismo,
pero muchos hojeaban diarios independientes.
A todos tuvo que
impresionar la incomunicación de la ciudad con el
aeropuerto de arribo y el espectáculo de las barriadas
(villas miseria, favelas) que circundan la antigua
carretera que suple el colapso de la autopista. Los que
vinieron en plan de observación debieron quedar
impactados ante la realidad de que en circunstancias
parecidas vive buena parte de los habitantes de Caracas.
Noticia interesante debió ser la inclusión del Embajador
de Irán en la delegación a la toma de posesión de Evo
Morales. También debió impresionarles la multitudinaria
manifestación del domingo 22, pidiendo elecciones
limpias y libertad de los presos políticos. Quizás los
delegados que han hecho de las libertades democráticas
razón de sus luchas, no lograron explicarse que los
tribunales prohíban informar sobre el testigo clave en
el juicio seguido contra gente de los medios, acusada de
autoría intelectual en el asesinato del fiscal Anderson.
Vinieron
intelectuales y gente del arte, algunos no ignoran que
el Museo de Arte Contemporáneo es uno de los mejores de
América Latina. Se le dio el nombre de su fundadora,
Sofía Imber. El miércoles 25 se conoció una resolución
oficial despojando al museo del nombre de su fundadora.
Según la Imber, de ascendencia judía, es una sanción por
haber firmado un manifiesto denunciando el antisemitismo
de Chávez. A esos mismos intelectuales tuvo que llamar
la atención que Human Rights
Watch y Reporteros sin
Frontera formulen denuncias bien fundamentadas contra el
régimen venezolano, o que se anuncie que todas las
estructuras del estado funcionarán como maquinaria
electoral para la reelección de Chávez, o que este, con
diferencia de horas habla contra el armamentismo y
anuncia que comprará una flota de Migs rusos. ¿Qué
reflexión harían cuando, en el acto de apertura del Año
Judicial, trasmitido por la TV, desde el Tribunal
Supremo, los magistrados y todos los funcionarios del
sistema judicial que ocupaban un espacioso salón, se
pusieron de pie, para entonar, frente al Comandante, el
¡uh ah Chávez no se va!? De la cita en Caracas quedó
planteado mantener el Foro dentro de las características
aprobadas en la primera reunión de Porto Alegre, en
2001, o convertir al movimiento en una suerte de partido
global que haga frente al imperialismo y garantice el
triunfo de la revolución a escala planetaria, como lo
sugirió Chávez.
LA IGLESIA
CATOLICA ABRE CAMINOS
Polarizar y
confrontar son instrumentos claves manejados por Chávez
en su proyecto político. Lo advierten académicos
extranjeros que han estudiado el caso venezolano.
Centra actualmente la atención del mundo una modalidad
exitosa de polarización, la de Evo Morales. El fenómeno
boliviano tiene rasgos propios: populismo etnicista
con fundamento en el predominio de la población
indígena, convocada a la conquista del poder en
ejercicio del derecho democrático de la mayoría a
gobernar. ¿Para consagrar indefinidamente el derecho
excluyente al poder por las etnias que habitaban el
altiplano andino cuando llegaron los españoles? ¿Para
restaurar la paz andina impuesta por los Incas en
el inmenso imperio que habían conquistado cuando
aparecieron Pizarro y Almagro? ¿Qué significa
Andinoamérica como un solo estado nacional, que propone
Humala? Son interrogantes que afectan la lectura lineal
del llamado viraje a la izquierda en el sub continente
sureño. De ahí la atención que se presta a las próximas
elecciones del Perú y al nublado panorama político de
Ecuador. Por eso también, los halagos en Davos al Brasil
de Lula, y el cálido saludo de bienvenida al modelo de
socialismo democrático que ofrece Bachelet en Chile.
También la inquietud por el fuerte liderazgo que el
teniente coronel venezolano ha ido logrando con su
geoestrategia petrolera.
En la estrategia
de confrontar y polarizar, Chávez ubicó a la Iglesia
Católica en el campo enemigo. Las relaciones con el
Vaticano han sido conflictivas. El anterior Nuncio,
Monseñor André Dupuy, fue objeto de feos vituperios por
el Presidente. La Embajada ante la Santa Sede estuvo
vacante por largo tiempo, e igualmente vacante más de
dos años el Arzobispado de Caracas, por pretender el
gobierno un presunto derecho a veto en la designación.
Nubarrones que presagiaban tempestad aparecieron en el
horizonte cuando la Conferencia Episcopal (CEV), el
pasado 11, hizo conocer el tradicional documento de
comienzos de año en que examina la situación del país.
Buena parte del mensaje a la nueva Asamblea Legislativa
lo dedicó Chávez a rebatir el señalamiento del
incremento de la pobreza, no obstante los cuantiosos
recursos petroleros que ha tenido el país. Afirmó, con
lenguaje mesurado, que estaba dispuesto a discutir el
asunto con los Obispos. El tono cambió radicalmente en
Aló Presidente del domingo 15, al comentar la
homilía del Cardenal Castillo Lara en un tradicional
festejo religioso en Barquisimeto.
Afirmó que se
trataba de una conspiración, y que el documento de la
CEV estaba plagado de mentiras. Al asunto dedicó dos
horas de su perorata dominical. Al día siguiente, otra
vez enfiló baterías contra el documento. Reiteró su
malestar por la denuncia sobre la pobreza y exigió a la
CEV disculpa pública por la homilía del Cardenal. El
país se mantuvo expectante de la reunión de los jerarcas
de la Iglesia, sugerida por Chávez y solicitada por la
Conferencia. Se produjo el miércoles 25, prolongándose
por espacio de tres horas. A la salida del encuentro el
Presidente de la CEV, Monseñor Santana, leyó un
documento. Chávez se abstuvo de declarar y el
Vicepresidente Rangel, quien participó en el cónclave,
hizo saber que no se había tocado el tema del Cardenal.
Están allí claves importantes sobre la dinámica en un
año de curso impredecible. El mensaje leído por los
Obispos fue impecable: inicio de un diálogo que mejore
las relaciones Iglesia-Gobierno y contribuya a un clima
de entendimiento entre los distintos sectores políticos
y sociales. Le reiteramos al Presidente –afirmaron- la
responsabilidad del gobierno de entrar en diálogo con
toda la nación, de escuchar con tolerancia y respeto las
críticas constructivas, y le manifestamos nuestra
preocupación por instituciones cuestionadas por amplios
sectores, como la Asamblea Nacional y el Consejo
Nacional Electoral. Lectura obligada es el silencio de
Chávez, permitiendo que fuesen los Obispos quienes
hablaran, salvo la aclaratoria de que no se había
tocado el tema Castillo Lara. ¿Es que Chávez decidió no
seguir confrontando con la Iglesia o es una pausa por
razones electorales? ¿Preocupación ante emergentes
problemas de opinión pública?
Las encuestas
revelan que una mayoría determinante de la sociedad,
anhela un clima de tolerancia y convivencia. La Iglesia
aceptó el diálogo sobre materias de su competencia,
pero exige que sea con toda la nación, sobre los
asuntos públicos, con disposición de escuchar y respetar
la diversidad. Aparte del apunte sobre el problema
político, la Iglesia logró colocar la pobreza, escudo y
espada de Chávez, como protagonista de la realidad
nacional y llamó la atención sobre la corrupción, las
dudas sobre crecimiento económico sostenible y el desvío
de 16.000 millones de dólares hacia el exterior, en
tanto el país ofrece un cuadro desolador en aspectos
inherentes a la dignidad del ser humano. Los asuntos que
preocupan a los venezolanos, sin distinciones políticas.
Un intelectual
europeo que asistió al Foro se sorprendió al constatar
que la izquierda venezolana no simpatiza con Chávez. Le
asiste sólidas razones. El gasto público en 2006
sobrepasará los cuarenta mil millones de dólares. El más
reciente Informe de la FAO señala a Venezuela como uno
de los países que sigue sin resolver el problema del
hambre. La desnutrición, en el septenio de Chávez, se ha
incrementado con respecto a 1990. El gobierno responde
con la nueva metodología de sus estadísticas. Los
expertos con realidades. Las misiones enfrentan las
consecuencias de la pobreza pero las políticas oficiales
agravan sus causas. El Instituto de Investigaciones
Económicas y Sociales de la UCAB ha centrado el debate:
puede que las misiones hayan reducido la pobreza
coyuntural, pero bastará una pequeña crisis fiscal para
que la pobreza estadística vuelva a ser pobreza real.
Mientras no resolvamos las causas de la pobreza,
semejante logro no será sustentable ni verdadero. A lo
más, será una ilusión, y volverá a ser cierto que es
injustificable y atroz la pobreza, en el sexto país
exportador de petróleo del mundo. En torno a ese
debate se jugará este año el destino político del país.
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