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Febrero 16, 2006

La política exterior de Chávez


Resumen:

  • Según Blair, Venezuela debe cumplir con las reglas de la comunidad internacional.

  • Chávez le replicó acusando al Primer Ministro británico, de inmoral, desvergonzado y lacayo de Bush.

  • Calificados voceros iraníes destacan la relación muy especial de su país con Venezuela.

  • Chávez expulsa al agregado militar de la Embajada de EE.UU. en Caracas y amenaza con cerrar la refinería de Citgo en ese país.

  • Según Chávez, en el 2005, 20.000 millones de dólares fueron destinados a la cooperación internacional, en aras de su liderazgo tercermundista.

  • “Para enfrentar la intervención armada del imperialismo no son suficientes los 100.000 fusiles rusos. Necesitamos 1.000.000 de hombres armados”.

  • Según los rusos, Venezuela se ha convertido en uno de sus principales compradores de armas.

  • Según el teniente coronel, el 2006 será uno de los años más difíciles de la revolución.

  • Asoma el temor de que ha perdido popularidad.

  • A Chávez lo perturba el fantasma de la abstención y los informes de los observadores.

  • La comunidad internacional está en condiciones de cooperar para el rescate de la confianza en el voto.

  • La estrategia de Chávez es definir como contendor electoral a Bush.

  • La consigna de su campaña es: 10 millones de votos para derrotar a Bush.

  • La oposición tendrá que crear una nueva mayoría que disipe la interrogante:

  • ¿Después de Chávez qué?


Chávez sigue siendo personaje internacional. Las agencias de prensa reportaron  los términos que utilizó para referirse al primer ministro Blair: inmoral, desvergonzado, lacayo de Bush, incluyendo algunas procacidad de tinte criollo. El lenguaje altisonante contribuyó a destacar el primer pronunciamiento importante de Gran Bretaña  sobre el régimen venezolano. En la sesión de preguntas del parlamento británico (miércoles 8), Blair manifestó que Venezuela debe cumplir con las reglas de la comunidad internacional. Este exhorto tiene gran significación, pero también la tiene el hecho de que ello ocurriera en una oportunidad parlamentaria reservada para la política interna y los asuntos internacionales de máxima relevancia. El jueves 9, Chávez reiteró la ofensiva, acusando al gobierno británico de planear, conjuntamente con el norteamericano, la invasión de Irán. Analistas vinculan la declaración de Blair con el apoyo que Chávez le está dando al desarrollo del programa nuclear de Irán. Su embajador en Madrid, Morteza Alviri, declaró esta semana (EFE) que desde la llegada de Chávez al poder ha habido una relación muy especial con Venezuela. Para nuestro Presidente Ahmadyneyad, la relación con Chávez es más estrecha, los dos se entienden perfectamente bien y colaboran muy bien. La Asamblea Nacional recibió esta semana una delegación del parlamento iraní, cuyo presidente, Gholam Ali Haddad Adel, agradeció el voto de Venezuela en la OIEA y destacó que su gobierno respalda a Chávez, con el que tiene causas en común. Al darle la bienvenida el presidente de la Asamblea venezolana afirmó la voluntad política de seguir marchando juntos, dentro de los objetivos que tienen ambas naciones.

La semana anterior el teniente coronel siguió dando trabajo a las agencias internacionales. En el discurso de conmemoración de sus siete años de gobierno declaró persona no grata y ordenó expulsar al capitán de fragata John Correa, agregado naval de la Embajada de Estados Unidos, a quien atribuyó operaciones de espionaje. Washington replicó con medida similar, aplicada a Jenny Figueredo Frías, pariente cercana de Chávez y funcionaria de nuestra Embajada, donde era tenida como la comisaria política de la revolución. Es la primera vez que ocurre algo similar en las relaciones entre ambos países. Adquirió nuevo colorido la pirotecnia verbal entre Chávez y el gobierno norteamericano. El teniente coronel, en Aló Presidente del domingo 5, amenazó con cerrar las refinerías de Citgo en Estados Unidos preguntándose a cuánto se elevarían los precios del petróleo si tomaba la medida. (El cierre eliminaría el suministro de 1.2 millones diarios de crudos y 300.000 de refinados). Por su parte,  John Negroponte, director de inteligencia estadounidense, declaró ante una comisión senatorial que el gobierno de Chávez es el principal desafío en cuestiones de seguridad que afronta su país. Apreciación similar aparece en un  documento hecho público recientemente por el Pentágono, “Revisión Cuatrienal de Defensa de 2005”. Es tradicional que el documento revise tendencias generales, eludiendo mencionar países. Ningún país latinoamericano aparece señalado en la Revisión de 2001. Venezuela es el único que aparece en el documento de 2005.

Chávez, desde La Habana, el viernes 3, acompañado por Castro, reiteró los calificativos de asesino y genocida al gobierno de EE.UU.  “Haremos todo lo que podamos para triturar el imperio, en este siglo, para salvar la humanidad”. En esta oportunidad los dos mandatarios suscribieron nuevos acuerdos de cooperación. El embajador venezolano en La Habana, hermano de Chávez, informó que el comercio binacional, que en 2005 fue de 1.200 millones de dólares, excederá 2.000 millones en 2006.  El diario El Nacional (12-2-06) presentó una relación de las cifras de cooperación internacional anunciadas por el Presidente a lo largo de 2005, con un monto de 20.000 millones de dólares. A Cuba corresponden en el lapso, 2.200 millones, aparte del suministro de petróleo, cuyas estadísticas solo conocen los dos gobiernos. Si nos atenemos a las palabras del Presidente, los 20.000 millones tenían como destino Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, el Caribe, Estados Unidos y África. El Nacional se limitó a las cifras dadas por el Presidente, omitiendo las de voceros del Ministerio del Exterior.

EL AÑO ELECTORAL

El aniversario de los siete años de gobierno, la conmemoración del frustrado golpe de estado de 1992 y la febril campaña proselitista que adelanta Chávez son algunos signos para la lectura de su estrategia frente a la elección presidencial en diciembre próximo. El marco de actividades procuró afianzar el mensaje de que Venezuela se prepara para enfrentar la intervención armada del imperialismo, apelando al patriotismo del pueblo. En todas sus intervenciones repite, una y otra vez, que el enemigo a vencer es Bush. En la arenga que hizo a sus partidarios el sábado 4, puso énfasis en la defensa armada de la revolución. Se propone –según dijo- acelerar la conformación de la reserva militar y de la guardia territorial, para lo cual no son suficientes los 100.000 mil fusiles negociados con Rusia. “Necesitamos un millón de hombres y mujeres armados”. La cifra se corresponde con la declaración del Inspector General de la Fuerza Armada, quien aseguró que más de un millón de personas se han inscrito en las fuerzas de reserva. El domingo anterior anunció que visitaría Moscú o Pekín para adquirir armamento militar, ante el veto de la Casa Blanca a Brasil y España para realizar transacciones con Venezuela. En varias oportunidades ha declarado que negocia con el gobierno ruso la compra de aviones Mig. Según Mikhail Dmitriyeb, prominente funcionario de ese gobierno, Venezuela se ha convertido en uno de sus clientes importantes

En Aló Presidente, del domingo 5, priorizó lo político-electoral. Vaticinó que este será uno de los años más difíciles de la revolución porque el imperio se jugará el todo por el todo para evitar su reelección. Dijo esperar una campaña de manipulación de encuestas, financiada por Washington, para hacer ver que ha perdido popularidad. Denunció a los medios privados de complicidad en la campaña y pidió no dejarse engañar por las encuestas que serán publicadas a lo largo del año. Exhortó a los chavistas a cesar en las peleas internas, a mantenerse unidos porque está en grave riesgo la revolución y peligra el proyecto de una patria independiente. Es consistente en el discurso mesiánico. “Sólo hemos echado las bases de lo que vamos a empezar a construir”, es la esencia del mensaje. Responde a los críticos de su gestión, endilgándole la culpa a quienes le precedieron como gobernantes. Recorre  el país proclamando que dispone de decenas de millones de dólares, con los cuales –anuncia- impulsará nuevas misiones sociales, planes de empleo, seguridad, distribución de tierras, construcción de viviendas, hospitales, y que el socialismo del siglo XXI pondrá  fin a las penurias heredadas de los gobiernos anteriores.

Según  analistas, a Chávez perturba el fantasma de la abstención y los Informes de los observadores en las parlamentarias del pasado 4 de diciembre. En el referendo  del 2004 el CNE le adjudicó 6 millones de votos. En la elección de gobernadores, octubre 2004, la abstención fue del 49%. En las municipales, agosto 2005, se elevó a 69%. (Cifras ofrecidas por el CNE). El oficialismo, sensiblemente disminuido, arrasó  los cargos en disputa pues los millones que votaron por revocar el mandato, se desmotivaron por la presunción de fraude. En las parlamentarias, Chávez se jugó a fondo para cambiar el escenario. Pidió 10 millones de votos como testimonio de compromiso con la revolución. La meta fue asumida como cuestión de Estado, los sectores de oposición decidieron no participar y el poder de convocatoria del caudillo quedó al desnudo. Según el CNE, la abstención llegó al 80% y los votos oficialistas, apenas excedieron 3 millones. Venezuela Hoy (14-12-05) comentó los informes preliminares de los observadores, tan severos sobre anormalidades, parcialidad del árbitro y falta de transparencia, que Chávez los denunció como una componenda Bush-OEA-Unión Europea para desestabilizar a Venezuela y desplegó su diplomacia petrolera para dejar sin efecto los Informes. A estas alturas, da la impresión que los esfuerzos han sido vanos y que la comunidad internacional está en condiciones de cooperar para el rescate de la confianza  en el voto como instrumento en la resolución de conflictos políticos.

El partido de Chávez (MVR) está sometiendo a discusión interna su plan de campaña 2006. Según el texto, la referencia estratégica central es derrotar a Bush reeligiendo a Chávez con 10 millones de votos. Los contendores son Chávez y Bush. A lo largo del documento se le da mucha importancia a la necesidad de  contrarrestar los intentos de  Bush para influir en la OEA y la Unión Europea y de no transmitir a la comunidad internacional la imagen de Chávez como un autócrata, pues se trata de una disputa entre el neoliberalismo y el socialismo del siglo XXI. El fantasma de la abstención también perturba a  los políticos que  nadan con la corriente. Otros no aceptan asumir ya la línea abstencionista. Consideran el hecho electoral como signo clave del 2006, que no se debe eludir. Estiman que la mayoría de los venezolanos mantiene lealtad a los valores democráticos, que anhelan un liderazgo con proyecto alternativo convincente, creíble, que despierte nuevas esperanzas y garantice una mejor conducción de los asuntos públicos. Hay nombres que se están asomando en el horizonte electoral. Seguramente aparecerán otros. Si alguno logra sintonizar con el país nacional, para utilizar términos bogotanos, Chávez tendrá contendor el 3 de diciembre próximo. La tarea es activar una sociedad desmovilizada, enferma de desesperanza, desconfiada del árbitro electoral; en parte, amedrentada por la amenaza militar y la represión creciente y en parte por la invitación a compartir los petrodólares.

En síntesis, crear una nueva mayoría que disipe el temor a la interrogante: ¿Después de Chávez qué? La fecha cierra el calendario anual de elecciones presidenciales latinoamericanas, sometidas todavía a la incertidumbre en países claves. También en Venezuela, si la aspiración de cambio para mejorar tiene encarnación electoral.

DEMOCRACIA Y DESARROLLO
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