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Marzo
4, 2006
La elección
presidencial
Resumen:
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La
oposición debe trabajar con quienes reprueban la
gestión del septenio y rechazan el rumbo hacia el
totalitarismo.
-
La
salida no es militar, sino política y democrática.
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En la
oposición hay tres tendencias, pero toma fuerza la
cuestión del candidato de unidad y cómo
identificarlo.
-
En el
escenario opositor se barajan los nombres de Julio
Borges, Roberto Smith, Manuel Rosales y Teodoro
Petkoff.
-
Podría
surgir un outsider.
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Los
flancos vulnerables de Chávez: Despilfarro del
ingreso petrolero, incremento de la pobreza,
descenso en el índice de desarrollo humano, el
porcentaje de desempleo más alto en 50 años, sistema
de salud en terapia intensiva, el 80% de la
población muestra insatisfacción por la gestión de
gobierno frente a las necesidades mas sentidas.
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Su
fortaleza reside en el modelo populista, alimentado
por los ingresos petroleros, una propaganda bien
elaborada y el uso y abuso de los medios de
comunicación.
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Las
dudas de la oposición:
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Chávez
dijo en la Asamblea Nacional: ¡Aquí llegamos y más
nunca nos iremos!
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De
negarse condiciones que garanticen transparencia
electoral, Chávez podría convertirse en candidato
solitario.
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Mientras los inversionistas privados y algunas
trasnacionales tienen reservas, otros como Kirchner
muestran regocijo ante su rey Midas…
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Las
encuestas demuestran que los abstencionistas del 4
de diciembre, son la punta del iceberg de un proceso
de desencanto y frustración.
A Chávez se
le puede derrotar electoralmente.
Constituye frase que se empieza a oír o leer con cierta
frecuencia. En la medida en que el concepto se difunde,
toma fuerza la exigencia de líderes que movilicen a la
ciudadanía en reclamo de condiciones electorales justas
y árbitro imparcial, pero que simultáneamente se
propongan convencer a la mayoría de que es posible un
futuro que concilie los valores democráticos y el
desarrollo social. La población está cansada de su
miseria creciente y desengañada de las palabras
revolucionarias. La oposición tiene que trabajar con
quienes reprueban la gestión del septenio y rechazan el
rumbo hacia el totalitarismo. La salida no es militar,
sino política y democrática, con movilización y
elecciones. En tal sentido se pronunció Luis Ugalde,
Rector de la Universidad Católica, una de las
personalidades con mayor audiencia nacional. El mensaje
se produjo en circunstancias propicias. El país ha
estado expectante del diálogo Iglesia-gobierno y de las
opiniones del nuevo Arzobispo de Caracas, Monseñor Urosa,
el único latinoamericano entre los 15 Cardenales
designados por el Papa Benedicto XVI. Tanto la
Conferencia Episcopal, presidida por el Arzobispo de
Maracaibo, Monseñor Santana, como el Cardenal Urosa, han
sido categóricos en la exigencia de condiciones que
rescaten la confianza en el voto y el deber cívico de
ejercerlo.
En los sectores
no alineados con el teniente coronel han venido jugando
tres tendencias: 1) los que condicionan la participación
a la puesta en práctica, sin mas dilación, de las normas
que establecen la Constitución y las leyes en materia
electoral, 2) los abstencionistas radicales, cuyo
argumento es que Chávez nunca entregaría el poder por
mandato del voto popular, y que resultaría inmoral
concurrir a unas elecciones fraudulentas que él
presentará como título legítimo de reelección, y 3) los
que consideran necesario que surjan líderes
comprometidos en la exigencia de las condiciones y
demanden respaldo a una plataforma electoral. En el
telón de fondo se aprecia la cuestión del candidato de
unidad y cómo identificarlo. Dos propuestas han
aparecido: elegirlo en unas primarias o un acuerdo para
someterse a los resultados de encuestas.
Parece que
terminará por imponerse el factor tiempo. Chávez está
dedicado a la campaña por la reelección y quien pretenda
competir apenas dispondrá de algunos meses. Es el
argumento de Julio Borges, nominado por Primero
Justicia. De Roberto Smith, quien camina el país
proponiendo un proyecto que haga de Venezuela un país
del primer mundo, y de quienes piden a Teodoro Petkoff y
Manuel Rosales que lancen sus candidaturas. Este último
es Gobernador del Estado Zulia y Petkoff dirige Tal
Cual, un diario donde se ha ido perfilando como el
hombre que puede enfrentar a Chávez, según él mismo se
calificó en entrevistas que los analistas consideran el
preanuncio de su lanzamiento. Smith y Borges también
presentan credenciales que acreditan sus aspiraciones.
Todo indica que uno de los señalados terminará siendo el
contendor, como candidato de unidad, a menos que surja
un outsider no identificable hoy.
LA HIPÓTESIS
DE UN CAMBIO PACÍFICO
En elecciones
transparentes, con árbitro confiable, un candidato de
unidad, puede competir. La clientela mayor de Chávez es
la población pobre, ilusionada por las bienaventuranzas
prometidas. No hay dificultad en demostrar que el
escenario de pobreza se ha hecho patético en estos años
que el petróleo ha generado 400.000 millones de dólares.
Los porcentajes de hogares en pobreza total y en pobreza
crítica son los mas altos de los últimos 50 años. El
índice de desarrollo humano desciende, según el PNUD,
como igualmente el ingreso per capita. El
crecimiento económico que presenta Aló Presidente
no logra convencer a millones de desempleados, cuyo
porcentaje también es el más alto en 50 años. Las
maravillas de Barrio Adentro resultan visiones extrañas
a quienes sufren las penurias de un sistema de salud
declarado en terapia intensiva por la Federación Médica.
Las encuestas ofrecen una precaria evaluación de la
gestión pública frente a las necesidades más sentidas,
en primer lugar la seguridad personal, donde el grado de
insatisfacción excede el 80%. El Presidente ocupa parte
de sus intervenciones intentando trasladar los malos
resultados de su gestión a la ineficiencia de la
burocracia y a la corrupción, pero sigue rodeado por el
equipo de militares y activistas políticos que lo
acompañan desde sus tiempos de conspirador. El último
escándalo fue el de un central azucarero en Barinas, su
tierra natal. La nueva AN montó un espectáculo para
investigar, pero dio un frenazo al constatar que miles
de millones se administraban sin llevar contabilidad ni
rendir cuentas, en los que se involucra a militares
allegados a Chávez.
Chávez está en
campaña electoral pese a que la ley lo prohíbe. Tiene en
la mesa cartas de jugador afortunado y las eventuales
de astuto prestidigitador. Los precios del petróleo, la
ausencia de controles en el manejo del dinero, la
voluminosa recaudación tributaria y la capacidad de
endeudamiento del país le han permitido desarrollar un
modelo de populismo altamente rentable. Utiliza una
estrategia de propaganda elaborada por excelentes
profesionales de comunicación política, extranjeros casi
todos. Los mensajes son simples, repetidos y dan
sensación de omnipresencia. Son trasmitidos por la red
de televisoras y radios del gobierno, y difundidos por
el vasto circuito de medios alternativos creados por el
régimen. Los medios radioeléctricos privados están
obligados a trasmitir conjuntamente y en horas
estelares, documentales de 10 minutos que elogian la
gestión de Chávez.
El efecto
intimidatorio sobre la sociedad también juega. Desde el
alto sitial que ocupa, como dueño absoluto del poder,
maneja amenazas con razonable contenido de
credibilidad. En Aló Presidente, el domingo 17,
dijo que estudia hacerse elegir indefinidamente,
mediante un plebiscito que no está previsto en la
Constitución. Desde el parlamento, sus integrantes que
son todos chavistas, le respondieron que analizarían la
propuesta con el mayor interés. Uno de los magistrados
del Tribunal Supremo (TSJ), posiblemente el de mayor
influencia, Velásquez Alvaray, tiene publicado el texto
de la reforma constitucional que propone la reelección
indefinida. En ocasión del mensaje anual a la Asamblea
Nacional, (AN), Chávez exclamó: ¡Aquí llegamos, y más
nunca nos iremos de aquí! Los asambleístas, mandos
militares, magistrados del TSJ, integrantes del Consejo
Nacional Electoral (CNE), el Fiscal General, el Defensor
del Pueblo y todos los del alto gobierno, se pusieron de
pie y aplaudieron frenéticamente. A las palabras agrega
hechos concretos: presos políticos, juicios amañados,
penalización de la disidencia, el llamado apartheid, que
convierte en ciudadanos de segunda a quienes firmaron el
revocatorio, y a quienes anonada la matriz creada de un
régimen policiaco-militar sometido a la voluntad
omnímoda del jefe único.
En perspectiva
simplemente electoral, un analista diría que es un
candidato bien posicionado. Cierto, pero el instrumento
clave que maneja es el CNE, cuya inoculta parcialidad
fue denunciada, en la oportunidad del referendo, por la
OEA y el Centro Carter y reiterada por las misiones de
observación internacional que actuaron en los comicios
recientes del 4 de Diciembre pasado. La sustitución del
CNE se ha constituido en bandera que enarbola casi todo
el país, incluido un sector grande del chavismo, que
confiado en la victoria, la quiere libre de sospechas
fraudulentas. Desde la acera crítica, Petkoff, advirtió:
“Si nos salen con un CNE que sea una suerte de clon del
actual, y de que no habrá auditorias de las máquinas ni
supresión de las capta huellas, ni publicación del
Registro Electoral, ni conteo manual de las papeletas, y
se mantiene el grosero ventajismo actual, sería muy
cuesta arriba participar, sería prestarse para una
pantomima.”
Grupos
empresariales son llamados a Miraflores para pedirles
que inviertan, en el contexto de una alianza
estratégica. Aplauden y sonríen. Sus asesores económicos
les advierten que Venezuela tiene la inflación más alta
de América Latina y que las políticas gubernamentales
hacen indetenible su crecimiento e inevitable una
depreciación significativa de la moneda. Los asesores
jurídicos les recuerdan que los tribunales deciden
conforme lo ordene Miraflores. Es también la razón por
la cual trasnacionales del petróleo que miran con avidez
las reservas de crudo y gas, optan por el retiro ante la
negativa de someter eventuales conflictos a un
arbitraje.
En materia de
encuestas, se recuerda que Chávez denunció que bajo los
auspicios de Washington se preparaban encuestas que en
los próximos meses colocarían a su contendor en niveles
parecidos a los suyos, para alegar fraude cuando triunfe
en diciembre. Seguramente tomó en cuenta que las
encuestas demuestran que los abstencionistas del 4D son
la punta del iceberg de un proceso de desencanto y
frustración, y que las misiones empiezan a perder efecto
emocional por las expectativas crecientes, no
satisfechas, y por la renuencia a compartir el discurso
de alianza con Cuba y la eliminación de la propiedad
privada. Si el contendor es de unidad, Chávez no tendrá
como único rival a Bush. Al menos en el caso de Petkoff
será difícil el argumento, pues Washington le tiene
negada la visa para entrar a Estados Unidos.
Las elecciones
del 3 de Diciembre son oportunidad para un cambio
político, trascendente para Venezuela y toda la región,
si llegaran a tener efecto las recomendaciones de la
Observación Internacional. Es inminente la presentación
del informe final de la Unión Europea. |