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Mayo 31, 2006
REPÚBLICA SOCIALISTA
LATINOAMERICANA
Estamos tan
integrados que viajamos en
avión de bandera venezolana,
declaró el vicepresidente cubano Carlos Lage, al llegar
al aeropuerto de El Alto (Bolivia), para representar a
Fidel en la puesta en marcha del tratado de comercio
Cuba-Venezuela-Bolivia, acordado en La Habana un mes
atrás. Chávez no solo aportó el súper jet donde viajó la
delegación cubana sino también su habitual mimetismo y
teatralidad mediática. Enfundado en un poncho boliviano
y un gorro de lana se presentó en el evento central, en
Shinaota, el viernes 26. La imagen logró espacio en
medios de muchos países, y suscitó simpatía en los
indígenas provenientes de todo el Chapare, la región
cocalera por excelencia. Cálidos aplausos cuando enseñó
la cartera: $ 1.500 millones para un plan energético
común. Los aplausos cobraron intensidad cuando prometió
financiar la industrialización de la coca, con garantía
de mercados en Venezuela y Cuba.
Aportó, además, recomendaciones sobre política interna.
Apoyó la Constituyente convocada por Evo, quien conoce
bien la experiencia nuestra –afirmó- y sabe que el
verdadero camino hacia el poder pasa por una Asamblea
plenipotenciaria, que no permita ni al parlamento ni al
poder judicial frenar la revolución. Agregó que Morales
debe obtener 90% de apoyo a la Constituyente, para
hacerle frente a la conspiración del imperio, que según
él, dirige el Embajador de EE.UU. en La Paz, David
Greenlee.
En la noche fueron suscritos 16 convenios de
cooperación, entre otros, la creación de Petroandina,
sociedad mixta para explorar y explotar hidrocarburos
en Bolivia, a cuyo efecto Pdvsa invertirá de inmediato
$500 millones. Adicionalmente, Venezuela comprará bonos
por $100 millones para ayudar a cubrir el déficit fiscal
y ofrece un crédito a bajo costo de otros $100 millones
para ayuda a campesinos pobres. El casi siempre
sonriente Evo, enserió el rostro cuando Chávez dijo que
la puesta en marcha del tratado trilateral se
corresponde con una gran estrategia para crear la
república socialista latinoamericana. Una confederación
de los países indomestizos, que sustituya a la Comunidad
Andina de Naciones, con Presidente vitalicio, como lo
concibió Bolívar en 1826, fueron los términos en que
concretó la idea, al dia siguiente, en Aló Presidente,
trasmitido desde las riberas del Titicaca. Durante 5
horas comentó sobre historia y política de los países
andinos. Apoyó la reelección de Morales, quien llegó a
Tinawaku en uno de los dos helicópteros superpuma que,
según Chávez, le mantiene a su disposición. Sorprendido,
refutó al presidente boliviano cuando éste insistió en
abogar por la CAN. El teniente coronel lanzó un mensaje
a peruanos y ecuatorianos: “si gana Humala
incorporaremos a Perú en Petroandina y estaremos allá
haciendo cosas como las que hacemos en Bolivia. Si la
alianza oligarquía-imperio le arrebata la victoria no
tendremos relaciones con Perú. Estos mismos programas de
cooperación y la incorporación a Petroandina serán el
martes nuestras propuestas en Quito”.
TRASTORNO PSICOPÁTICO DE PERSONALIDAD
Una papa caliente es la presencia de Chávez, tituló uno
de los principales diarios de Quito. Fue notoria la
preocupación de la diplomacia ecuatoriana por la lectura
internacional de la visita. Los comentaristas, absortos
por el mundial de fútbol, le anotaron gol al Presidente
Palacio. Con efusivas expresiones aceptó la oferta:
Venezuela ofrece refinar hasta 100.000 barriles y no le
vamos a cobrar sino el costo. El convenio supondría para
Ecuador un ahorro anual de $500 millones en la
importación de combustibles. El otro convenio fue de
cooperación para el desarrollo de los recursos
energéticos, eléctricos y petroquímicos, con ayuda de
Venezuela, pues el imperio atacará a Ecuador por haber
anulado el contrato de Occidental, advirtió Chávez. La
oficina presidencial subrayó el carácter técnico de los
acuerdos y aclaró que su política difiere de la
venezolana. Las tesis del visitante son respetables pero
nosotros no las compartimos en su totalidad .Descartó
que PDVSA maneje los pozos que eran de Occidental y
señaló que Ecuador no participará en Petroandina. La
prensa quiteña hizo una síntesis elocuente: Ecuador
recibió a Chávez con abierto recelo por el eje de
izquierda que promueve. Un líder empresarial dijo que
era día de luto para Ecuador.
La prensa boliviana ha estado ocupándose de Chávez, en
el estilo polémico que genera a su paso. El tema central
es la discrepancia de Evo respecto a la CAN. Se ha
recordado que en Aló Presidente lo exhortó a
reconsiderar el retiro y le anunció que en la reunión de
Quito de junio 13 le será rechazada su separación. El
presidente boliviano hizo efectiva la convocatoria de la
reunión de presidentes para dar un nuevo impulso a la
CAN, que resguarde la unidad sudamericana.
¿La confederación de países indomestizos, la república
socialista andina? ¿Los infantes de Aragón, qué se
ficieron? Para psicoanalistas venezolanos, en Chávez se
han exacerbado los trastornos psicopáticos de su
personalidad, especialmente los rasgos narcisistas:
sentimiento de grandiosidad que se revela en un discurso
pomposo, necesidad de ser admirado, de producir pasmo o
estupefacción, de no soportar disensiones, críticas o
indiferencia. Exagera sus logros, sobredimensiona sus
talentos, se nutre con fantasías de éxitos ilimitados,
el poder lo embriaga y lo hace adicto. Lula y Evo no
llegan a tales exquisiteces. El brasileño es un
sindicalista comprometido con la democracia. El
boliviano, un dirigente indígena que trata de conciliar
sueños con realidades. Chávez, un militar que piensa y
actúa como militar, empeñado en el liderazgo
tercermundista. Lula ya marcó distancia. ¿Ocurrirá igual
con Evo? Humala lo trata de hacer en Perú. Uribe no
es indiferente al descarado respaldo que su vecino dio a
la candidatura de Carlos Gaviria y a su inmarchitable
simpatía por la narcoguerrilla. ¿Caudillo sudamericano o
líder aislado en la región andina?
Para buena parte de la comunidad internacional, es
simplemente el dueño de un país con inmensas reservas de
petróleo, tenedor de una chequera con fondos
inagotables, dadivosas y dispuestas a facilitar los
mejores negocios siempre que se acepte su condición de
líder tercermundista. No hay que demonizarlo,
clama el Secretario de la OEA y el mensaje lo
intercambian gobernantes de norte a sur, de continente a
continente, atendiendo las exigencias de las
trasnacionales, ávidas de participar en el fabuloso
potencial de la Faja del Orinoco. En cambio, para buena
parte de la izquierda mundial, los petrodólares son el
“oro de Moscú” de este siglo.
La investigadora de Fride, Susanne Gratius, les
acaba de formular serias advertencias sobre el proyecto
de Chávez: No ha producido una revolución, sino un
cambio de dirigencia política. Su gobierno es
ostensiblemente militar; pese a la bonanza del petróleo
no ha sido capaz de crear un estado eficiente; la
dimensión social es simplemente asistencialista; el
carácter autocrático es antitético de la democracia; el
antiimperialismo es retórica, sin fundamento económico.
Gratius es académica europea inscrita en la tendencia
progre.
¿DAVID vs. GOLIAT?
Si David derrotó a Goliat, uno de nosotros puede
derrotar a Chávez en diciembre, proclaman Petkoff,
Borges y Rosales, quienes cocinan la candidatura de
unidad para presentarla a corto plazo. Motivos tenemos
los venezolanos para pedir el desalojo de Miraflores. A
los argumentos de Gratius, similares a los de
calificados intelectuales de los dos continentes, que
terminaron por prestar atención al caso venezolano, se
agregan otros. Las encuestas que favorecen a Chávez
señalan que hay fatiga por su lenguaje iracundo, la
promoción del odio y la confrontación, que es
generalizado el malestar por la ineficiencia frente a
los problemas que agobian a la sociedad, en términos
dramáticos la inseguridad y la corrupción. Buena parte
del chavismo rechaza la subordinación a Fidel y el
contenido neocomunista del socialismo siglo XXI. Cobra
intensidad la protesta por el dispendio de petrodólares
fuera del país, en tanto seguridad, hospitales, escuelas
y sistema vial, son enfermos requeridos de terapia
intensiva. Los aviones de bandera venezolana,
repartiendo promesas y petrodólares por doquier, no
tienen simpatía ni siquiera del chavismo.
¿Está dispuesto Chávez a perder las elecciones? No
parece. Hasta ahora no ha hecho concesión alguna en las
condiciones sugeridas por la observación internacional
para que los comicios sean transparentes y confiables.
Mantiene un control férreo de los organismos
electorales, y lo pregona, para alimentar la tendencia
abstencionista. Chávez, adoctrinado en estrategia
militar, pone el acento de su campaña en la guerra
psicológica. Quienes le adversan son enemigos. Para
aniquilarlos, debe previamente amedrentarlos y
desmoralizarlos. Tiene a su disposición una maquinaria
de saturación mediática sólo comparable a la de Fidel.
Los psicoanalistas han realizado un buen diagnóstico:
embriaguez y adicción al poder. En lo más alto de los
Andes bolivianos recordó la presidencia vitalicia
propuesta por Bolívar y anunció una reforma
constitucional en el 2007. Ante su parlamento unicolor
había proclamado: aquí llegamos y más nunca nos
iremos de aquí. El pasado 25, en rueda de prensa,
informó que si convoca referéndum se le preguntaría a la
gente si está de acuerdo con una reelección indefinida.
La hipótesis plebiscitaria es para el caso que no
aparezca David. La reforma constitucional, para que en
el escenario futuro David no tenga presencia. No quiere
correr riesgos si el petróleo resulta insuficiente para
mantener satisfecha la clientela de los cuarteles y de
las misiones. Nuestros analistas se atreven a un
pronóstico. David enfrentará a Goliat, utilizando como
honda la Constitución de Chávez. No apelará a la Carta
Democrática Interamericana porque el señor Insulza, en
descargo de conciencia, la arrojó al Potomac. Irá a la
Asamblea General, en Santo Domingo, para cuidar que Perú
y Nicaragua no pretendan que la OEA se ocupe de la
injerencia de Chávez en la política interna de otros
países.
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