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Junio 28, 2006
¿CUÁNTO PETRÓLEO TIENE
VENEZUELA?
“Geopolítica del petróleo”
ha terminado por imponerse como denominación del
proyecto de Chávez para ser reconocido como líder del
neopopulismo revolucionario. La última bendición se la
dio el canciller brasileño Celso Amorin, quien declaró
al diario uruguayo El País que la presencia de
Venezuela en el MERCOSUR, va a ¨moderar¨ el discurso del
teniente coronel. A la más importante cancillería
latinoamericana sólo le preocupa la locuacidad de
nuestro gobernante. Buen testimonio de logros con los
gobiernos que se benefician de la generosa petrochequera
de Chávez. La factura de compras a Brasil, en los dos
últimos años, sobrepasa los $6.000 millones, entre
armamentos, aviones, buques, la refinería de Pernambuco,
aparte de los mil millonarios contratos otorgados sin
licitación a grandes empresas cariocas. Al presidente
argentino, nostálgico de la oratoria de Perón, ni
siquiera el discurso le perturba. En su reciente viaje a
España asumió sin reservas la función de avalista. No
podía esperarse conducta distinta hacia quien compró a
Argentina $4.500 millones de deuda externa y le ha
otorgado jugosos contratos para la reparación y
construcción de buques. La geopolítica del petróleo
también ha promovido roces con distintos gobiernos que
han denunciado injerencia en sus asuntos internos.
Aparte de los conflictos con México y Perú, dos casos
han sido llevados a la OEA: Nicaragua denunció la
entrega de combustible barato a las alcaldías
controladas por el sandinismo, y El Salvador convenios
similares con las alcaldías controladas por el Frente
Farabundo Martí.
Construir una refinería para tratar
150.000 barriles diarios de crudos venezolanos y
abastecer de gas natural a Panamá fueron las ofertas de
Chávez al presidente Torrijos en el encuentro que
sostuvieron el jueves 22. Por primera vez no funcionó el
tradicional libreto, a pesar de la profusión de elogios
para “mi general Omar Torrijos”. Los panameños optan por
una refinería de 300.000 barriles con crudos mexicanos y
en la rueda de prensa un periodista le preguntó como
podía ofrecer gas natural, siendo que Venezuela tiene
que importar de Colombia para satisfacer el consumo
nacional. No fue un día feliz para Chávez, pues ese
mismo jueves Andrés Oppenheimer se preguntaba en la
columna que escribe para El Nuevo Herald, de
Miami: ¿Cuánto petróleo tiene Venezuela?
Comentaba un informe interno del Comando Sur de las
Fuerzas Armadas de Estados Unidos que pone en duda la
capacidad de ayuda energética que el teniente coronel
ha constituido en piedra angular de su estrategia
diplomática. El propio 22, diarios venezolanos dieron
cabida a las opiniones del Senador Richard Lugar,
Presidente del Comité de Relaciones Exteriores, en una
audiencia sobre la seguridad energética en el contexto
de las relaciones de EE.UU. con América Latina. El
Senador, según reportó AP, adelantó el contenido del
informe que él mismo solicitó a una oficina
especializada del Congreso (GAO), según el cual hay un
severo deterioro en la capacidad de la industria
petrolera venezolana de cumplir sus propias metas de
producción en el futuro inmediato.
PDVSA Y EL BANCO CENTRAL COLAPSAN
El Comando Sur y el Senador Lugar han
sido críticos de Chávez, pero la pregunta de
Oppenheimer cobra vigencia al analizar el informe de
gestión aprobado el martes 20 por la asamblea de
accionistas de PDVSA y declaraciones de
circunstancia ofrecidas por el ministro Rafael Ramírez.
El término asamblea fue utilizado por el
Ministro, quien es simultáneamente Presidente de la
empresa. La insólita dualidad constituye el primer
indicio significativo sobre la realidad de la petrolera.
.El informe lo presentó Ramírez, como Presidente de
PDVSA, ante él mismo, quien como Ministro representa al
único accionista. Otro indicio es que el informe se
refiere al año 2004, para cumplir con un año de retraso,
el reporte a la Securities and Exchange Comisión (SEC).
El Ministro declaró que la estatal no consignará el
reporte correspondiente a 2005, pues una vez que sea
recibido el de 2004 se retirará formalmente por razones
de soberanía. En agosto PDVSA rendirá cuentas del plan
de negocios Siembra Petrolera, y será la oportunidad,
según el Ministro, para hacer públicos los indicadores
de la corporación.
En las cuentas presentadas (2004) los
gastos operativos se dispararon 43.3%.y los sociales
llegaron a $1.242 millones, sin incluir las
transferencias directas al Fondo rotatorio creado ese
año, independiente del presupuesto nacional, con
ingresos petroleros que no pasan por el Banco Central,
destinados a financiar las misiones y programas
similares. La única información oficial sobre el monto
se obtuvo en un Aló Presidente donde Chávez dio
instrucciones para mantener un nivel disponible de
$4.000 millones. Estas cifras son una belleza,
dijo Ramírez, pues la prioridad de la empresa es el
gasto social. Este año (2006), agregó, el
aporte social sumará $ 8.200 millones. Dado que para
gastos de exploración y producción se tienen previstos
$5.000 millones, es evidente el cambio en la naturaleza
y objetivos de la empresa. Deja de tener fines
comerciales y se convierte en ejecutor directo de la
beneficencia gubernamental.
Explicable el anuncio de que la
industria emitirá bonos por $3.500 millones para el
mercado local. Según Alberto Quirós Corradi,
expresidente de dos filiales de PDVSA, el endeudamiento
es consecuencia de problemas de caja, con el agregado de
que PDVSA reemplaza al Banco Central como emisor de
deuda pública porque el Banco está técnicamente
quebrado. Esta apreciación parece corroborada por el
informe semanal de la Institución: hasta el 22 de junio
el dinero circulante en la economía sumaba $ 38.000
millones, y las reservas internacionales depositadas en
el Banco promediaban $31.000 millones. Por tanto,
existen más de $ 7.000 millones que no cuentan
con respaldo monetario en el ente emisor. A lo anterior
se agrega el incremento de la liquidez monetaria por
motivos electorales. Firmas serias de análisis
financiero proyectan que para el cierre del 2006 la
liquidez monetaria superará los $51.000 millones.
A Chávez no le preocupa, pues los altos precios del
petróleo, afirma, se mantendrán en los próximos 30 años.
Según Quirós Corradi, no hay precios del petróleo que
puedan mantener, por mucho tiempo, la viabilidad de una
empresa que confronta aumento considerable en costos de
producción, ineficiencia operativa como consecuencia de
haber despedido por razones políticas 20.000
trabajadores que representaban 30 mil años de
experiencia acumulada, cambio en la naturaleza y
objetivos propios de una empresa, déficit constante en
su flujo de caja y endeudamiento que afectará sus
futuras líneas de crédito.
¿AÑO ELECTORAL SIN ELECCIONES?
La situación de PDVSA y del Banco Central puede entrabar
el proyecto geopolítico de Chávez, pero abre
perspectivas tenebrosas para Venezuela. El Presidente
afirma no tener preocupación pues su convicción es que
los altos precios y la demanda creciente de petróleo son
tendencias irreversibles hasta mediados del siglo. Aun
cuando se comparta la idea, el país enfrenta una
disyuntiva: confiar a las trasnacionales las
responsabilidades claves del negocio energético o
transitar un período especial, siguiendo el
modelo cubano cuando dejó de llegar el apoyo soviético.
Si se analiza lo que Chávez concibe como socialismo
siglo XXI no hay duda que su opción es una nueva
etapa a partir del 2007. Cobra sentido lo de la
guerra asimétrica, el armamentismo, el nuevo esquema de
la Fuerza Armada, la policía nacional y demás medidas
con las cuales el régimen aspira a preservar su
estabilidad mediante el control de una sociedad sometida
a un autoritarismo sin máscara.
Aparecen con claridad las razones de la actitud de
Chávez frente a la elección presidencial. ¿Habrá
realmente elecciones?. La pregunta se la hizo Luís
Ugalde, Rector de la Universidad Católica, quien se ha
erigido en conciencia vigilante de lo que ocurre en
Venezuela. Ugalde respondió él mismo la interrogante:
el año 2006 puede ser, lamentablemente, un año
electoral sin elecciones. ¿Por qué? Los mensajes
del oficialismo son diáfanos y persistentes: el 3 de
diciembre, Chávez será reelecto con una victoria
aplastante sobre los enemigos. La meta anunciada son 10
millones de votos, y el objetivo es cuestión de Estado
que no admite concesiones. En el plano estrictamente
electoral, el régimen asumió el control del Consejo
Nacional Electoral, negativa radical a una auditoria
independiente del Registro Electoral, y rechazo a las
condiciones mínimas de confiabilidad en el sistema
automatizado que piden los representantes de la
oposición y de la sociedad civil. En Internet se puede
apreciar el sistema diseñado para presionar el voto de
los empleados públicos, de los beneficiarios de las
misiones, de los convocados a formar parte de las
reservas militares, y de todos quienes tengan que
acceder a un servicio o relación con el Estado.
Cualquier periodista que visite Venezuela con ánimo de
observación objetiva tendrá que impresionarse con el
bombardeo mediático con que el régimen somete a la
población, utilizando su imponente red y obligando a los
medios privados a integrarse en la difusión de la
propaganda gubernamental.
La desconfianza de Chávez en el pueblo explica la guerra
psicológica que desarrolla para estimular el miedo
colectivo, la depresión y la angustia. La propensión
hegemónica, el intento de controlar todas las
instituciones públicas y privadas está llegando al
paroxismo: someter a las universidades, a las
organizaciones no gubernamentales, a los medios que
mantienen una línea independiente. El intento de control
se extiende a la cultura y al deporte, pretendiendo
someterlos al peaje político. La comunidad internacional
tendría que aspirar a algo más de lo que espera el
canciller brasileño. Para el Caso Venezuela no es
suficiente moderación en el discurso de Chávez.
Un mínimo sería que MERCOSUR recuerde la cláusula
democrática que se suponía era importante cuando Brasil,
Uruguay, Paraguay y Argentina mantenían todavía
cicatrices de las dictaduras militares que padecieron
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