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Julio 31, 2006
La Gira Del
Desafío
La gira actual es una apuesta fuerte
de la petrodiplomacia de Chávez. Su periplo es difundido
por noticieros que trasmiten, obligatoriamente, las
tradicionales “cadenas” de radio y televisión. La
información pone acento en áreas que supuestamente
pueden molestar a Washington. Al iniciarla, declaró que
Venezuela dará nuevo impulso a MERCOSUR, “que debemos
reformular, pues no se trata de libre comercio, como el
modelo neoliberal del imperialismo norteamericano, sino
de un proyecto político. El aporte venezolano es
la energía, el factor clave para la integración”.
Adelantó el guión que se proponía desarrollar: la
ofensiva de Israel en el Líbano es un genocidio, las
amenazas contra Siria e Irán son inaceptables, Corea del
Norte tiene el mismo derecho que otros países al
desarrollo nuclear. Sobre MERCOSUR, aparte del apoyo
logrado para el Consejo de Seguridad, en las “cadenas”
fue destacada la presencia de Fidel como rechazo a la
política de EE.UU. Diarios sureños señalaron que se
estaba violando la cláusula democrática, pero le dieron
mayor importancia al anuncio del Bono del Sur. Según
analistas argentinos, los países del subcontinente no
tendrán que recurrir al Fondo Monetario con problemas de
financiamiento. Cuentan con divisas venezolanas y la
calificación de bajo riesgo país del gobierno de Chávez.
Para el diario La Tercera, de
Chile, la principal conclusión de la
reunión de MERCOSUR es que Chávez le arrebató a Brasil
la hegemonía en el subcontinente. Coincide con
el diario Vea de Caracas, órgano del oficialismo:
“Se confirma un nuevo liderazgo en la región,
protagonizado por nuestro Presidente.”
Objetivamente, Chávez, en el liderazgo regional, actúa
con el mismo estilo autocrático que en Venezuela. En
Volvogrado (antiguo Stalingrado) afirmó que va a tender
un gasoducto que atravesará toda América del Sur y
quiere firmar un acuerdo para la construcción de la
tubería, con acero venezolano y tecnología rusa. Quizás
es una de las razones del expresidente Fernando Henrique
Cardoso para recriminar a su sucesor: “Si Lula hubiera
cuidado la región, Chávez no habría ganado tanto
terreno.” El caso es que la apreciación sobre el
liderazgo del teniente coronel trasciende el continente.
En Teherán, Mahmud Ahmadinejad, al recibirlo en el
palacio presidencial, proclamó que Chávez es la
esperanza de los revolucionarios latinoamericanos. “Siento
que he conocido a un hermano y compañero de trinchera”,
agregó. Chávez prometió que Venezuela estará junto a
Irán en cualquier momento y bajo cualquier condición.
Juntos, le aseguró al presidente iraní, podremos
derrotar al imperialismo. Al imponerle la máxima
condecoración iraní, Ahmadinejad hizo constar que era
una expresión de gratitud ante el apoyo a su programa
nuclear y aceptó la invitación para visitar Venezuela.
De Teherán partió para Hanoi, donde elogió al régimen
comunista de Vietnam como modelo de su revolución
socialista y equiparó a Ho Chi Minh con Simón Bolívar. “Vietnam
venció al imperialismo en el campo de batalla y en el
campo ideológico”.
ARMAMENTISMO CON IDEOLOGÍA
Venezuela se convierte en la primera
potencia militar de América Latina, afirmó Alexandre
Goltz, especialista ruso en armamento, según reporta
AFP. Es la misma opinión del expresidente brasileño José
Sarney, quien afirmó que el proyecto armamentista de
Chávez incluye equipos de alta tecnología, solicitados a
China, que le darían carácter sistémico a los
componentes de la fuerza armada. En Bielorrusia firmó un
acuerdo de cooperación militar con Lukashenko, el último
dictador comunista de Europa, a quien felicitó por su
capacidad para sofocar protestas de la oposición y le
propuso una alianza estratégica. “Aquí está en marcha
–declaró- el modelo de sociedad que queremos para
Venezuela”. En Moscú, afirmó que Venezuela podría
desarrollar su propia industria de energía nuclear.
(Jueves 27). El mismo día, la agencia de exportación de
armamentos confirmó la venta de 24 caza bombarderos
Sukhoi SU-30, incluyendo mantenimiento e instrucción de
pilotos, 53 helicópteros multipropósito y la posibilidad
de negociar patrulleros y el submarino tipo Armour. El
día anterior, en su visita a Izhevesk, se mostró
interesado en el TOR M1, sistema para derribar bombas y
misiles teledirigidos. Informó que en un lapso de dos
años Venezuela empezará a fabricar fusiles Kalashnikov y
que la eventual adquisición del TOR M1 formaba parte de
las conversaciones en Moscú.
En su comparecencia ante la prensa,
en el Kremlin, un sonriente teniente coronel sintetizó
como logros: un avance extraordinario en la
cooperación técnico militar, el fracaso de
Washington en obstruir las negociaciones de armas y el
apoyo ruso para el ingreso al Consejo Permanente de
Seguridad, le significaron apenas 3.000 millones de
petrodólares. Según Putin, Moscú y Caracas coordinan sus
posiciones en el seno de la ONU y serán aliados de
confianza.
Los opositores a Chávez sostienen que
el poder militar venezolano está disminuido, por
obsolescencia de equipos aéreos y navales, y que las
adquisiciones son para ofrecer juguetes nuevos a los
militares y compartir comisiones con perros de la
guerra. Los países vecinos no opinan lo mismo. Desde
Brasil se hicieron oir las advertencias de los
expresidentes Sarney y Cardoso.
Al actual Ministro de la Defensa en
Colombia, Juan Manuel Santos, le preocupa el destino de
los fusiles rusos, que son los mismos utilizados por las
FARC. Esta narcoguerrilla, con notoria e influyente
presencia en la frontera colombo-venezolana, envió un
mensaje muy claro: “Cuenten con nosotros si el
imperialismo los agrede”. Fue la misma oferta de los
Secretarios Generales de los partidos comunistas de 50
países, reunidos en Caracas los días 18 y 19 de julio,
en salones donde nuevamente ondeó la hoz y el martillo,
con fotos gigantes de Marx, Lenín, Stalin, Fidel y
Chávez y se coreaba con entusiasmo la Internacional.
Ofrecieron aporte incondicional al proceso
revolucionario bolivariano. ¿Cuántas divisiones tienen?
El futuro lo dirá. Por lo pronto, ofrecen nutrir de
ideología y experiencias internacionales al socialismo
siglo XXI que predica Chávez.
DRAMÁTICO ALERTA DESDE EUROPA
La gira se produjo en el marco del
conflicto de Medio Oriente. Chávez tiene posición
definida. El 16, la Confederación de Asociaciones
Israelitas de Venezuela publicó un remitido deplorando
un acuerdo de la Asamblea Nacional (integrada totalmente
por chavistas), en uno de cuyos considerandos se
denuncia que Israel está usando armas químicas y
biológicas. El 17, el Ministerio del Exterior emitió un
comunicado contra Israel, cuyo contenido determinó que
en Tel Aviv, el encargado de nuestra embajada fuese
llamado en consulta para obtener una aclaratoria.
Chávez, en el acto con estudiantes de la Universidad de
Teherán, acusó a Israel de practicar terrorismo
fascista en su enfrentamiento contra el Hezbolá,
organización a la que dio su apoyo. Según la oficina de
prensa del gobierno (ABN), Chávez opina que el Pentágono
planificó el ataque contra el Líbano, y que el ejército
de Israel funge como brazo ejecutor de un magnicidio. En
la página web del Ministerio de Información se le
atribuye a Chávez haber declarado para la televisora
Al Jazira: “Lo que hace Israel en el Líbano es
similar a lo que hizo Hitler”. En todo el país
activistas del régimen organizan manifestaciones contra
Israel, estimulando la emigración de la comunidad judía,
con antiguos y notables aportes a la cultura, la
ciencia, las artes y la actividad productiva
venezolanas.
El prejuicio antijudío de Chávez
tiene vieja data. En esta ocasión, a más de hacerse
presente en el polvorín de Oriente Medio, para afirmar
el liderazgo mundial que aspira, obtiene apoyos para su
ingreso al Consejo de Seguridad, que por lo pronto, es
el pulso que sostiene con Norteamérica. El mes pasado
acudió a la reunión de la Organización de la Unidad
Africana, de la cual es observador, al igual que de la
Liga Árabe.
Una vez más, el teniente coronel
demuestra astucia para mantener a raya a los
norteamericanos. El domingo 30, su Ministro de Energía
anunció que Chávez estudia la posibilidad de detener el
suministro de petróleo hacia EE.UU. En la misma fecha la
Embajada en Washington publica una carta para el senador
Richard Lugar garantizándole que no hay ningún tipo de
amenaza de corte de suministro. A Lugar le inquieta el
impacto del petróleo venezolano en la seguridad y
economía de EE.UU. y la poca influencia de su país en
la relación energética con Caracas. Le parece evidente
que Chávez usa el petróleo como arma política. En esta
apreciación coincide hoy un editorial de El País,
de Madrid, con otra perspectiva. Su visita a Vietnam es
el colofón de un viaje perfilado como intento de
coordinar un gran frente antidemocrático, con la excusa
de la lucha contra el imperialismo. Es hora de que
las democracias europeas y latinoamericanas sean
conscientes de ello en sus tratos con Chávez
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