|
Septiembre 4, 2006
Chávez Busca
Tribuna Mundial
Recibir al héroe fue la consigna. Chávez regresaba del
último periplo, iniciado y concluido, como es ritual, en
La Habana. Los cubanos tuvieron la segunda oportunidad
de ver en las pantallas de TV al convaleciente Fidel, de
cuyos labios se oyó balbucear: “el éxito superó todas
las expectativas”. La entrevista duró dos horas y
obviamente se trataron los temas del Consejo de
Seguridad y de la inminente reunión en la Isla de los No
Alineados. Ambos dan por seguro el ingreso de Venezuela
al Consejo. Héroe es la imagen que Chávez se propone
proyectar si logra la victoria, en contienda abierta con
EE.UU., cuyo gobierno hace cuestión de honor el rechazo
a su pretensión. En la batalla entre la primera potencia
mundial y Chávez, éste juega a ganar-ganar. Si triunfa,
demuestra que no es personaje de comedia bufa, como lo
pintan analistas del norte, sino un David siglo XXI que
puede derrotar al Goliat contemporáneo, en especie de
match de boxeo trasmitido a todo el planeta. Desde
Hanoi, Chávez anticipó que intenta repetir la hazaña de
Vietnam.
Si pierde, dará por confirmada la advertencia de que el
imperialismo movió todos sus tentáculos para imponer un
país lacayo. En Damasco, donde fue aclamado por
multitudes agolpadas en la calle, coincidió con el
Presidente Bashar Asaad, en que el actual Consejo pone
en peligro la paz en Medio Oriente. Ganando o perdiendo,
lo del Consejo será su bandera insignia en la campaña
electoral como lo anticipó ante la concentración
organizada para darle la bienvenida, el viernes primero.
Aparte de una consigna electoral, ¿cuál es el interés en
un Consejo donde sólo deciden los miembros permanentes?
La respuesta la dio Diego Arría, un venezolano que
ejerció el cargo en los peores años del conflicto en los
Balcanes: Un miembro no permanente, en determinadas
circunstancias, puede tener mayor proyección mediática
que cualquiera de los permanentes.
Gert Rosenthal, canciller de Guatemala, el otro país
aspirante, admite, en entrevista al diario El
Nacional (sept. 3) que el rechazo de Bush al ingreso
de Venezuela, es un arma de doble filo. Acepta que el
diferendo con Belice les dificulta 25 votos de la
Comunidad del Caribe y que la elección será definida por
los 50 votos de África. El presidente Berger asegura que
su país cuenta con 98 votos. Chávez anota en su cuenta a
MERCOSUR, Bolivia, Haití, CARICOM, y si efectivamente,
como dice, tiene el apoyo de la Unión Africana, la Liga
Árabe y los No Alineados, no luce imposible la meta de
128 votos que necesita. De lograrlos, en momentos
cruciales, usará personalmente la plataforma del
Consejo.
Hablará, desde la metrópoli norteamericana, en nombre
de los pueblos que enfrentan los imperialismos y dirá
que su voz expresa a la mayoría de los cristianos y
musulmanes con voluntad de conquistar un mundo distinto.
No estaría diciendo verdad, pero sus opiniones serian
noticia que lo mantendrían vigente en los más diversos
escenarios.
Alegaría ser la voz del antiimperialismo auténtico, y
actuaría sin mesura ni tutela, con el sólo propósito de
alimentar su proyecto de liderazgo planetario. Un valor
agregado a lo que ya conquistó en la comunidad
internacional: numerosos países que por razones variadas
lo quieren como amigo y otros tantos que evitan aparecer
en la lista de sus enemigos. Además, buenos puntos en el
proyecto reeleccionista.
EL COMPLEJO ESCENARIO ELECTORAL
Su primer acto formal de campaña fue el mitin del
viernes 1° de septiembre. Ante millares de camisas
rojas, acarreados desde todo el país en vehículos
oficiales, explicó su retraso de varias horas, a causa
de su visita a Fidel, al regreso de Angola. Vengo del
campo de batalla, proclamó, de la batalla que estamos
librando contra el imperialismo. Hay muchos candidatos,
todos lacayos del imperio, el 3 de diciembre Venezuela
tiene sólo dos opciones, Bush o Chávez. ¿Por quién
votarán ustedes? preguntó a la multitud que enarbolaba
pendones con su imagen, las de Fidel y del Che Guevara.
La orquesta de coros rugió: ¡Uh, Ah, Chávez no se va!.
Proclamó que no se irá, que en el 2008 convocará un
referendo para preguntar si el pueblo está de acuerdo en
su reelección indefinida. Es el pueblo –expresó- quien
debe decir cuándo termina el mandato. Confirmó que se
propone reformar la Constitución, como ya lo hizo en
1999, para derogar la norma que prohibía la reelección
inmediata y alargar el período a 6 años. En la
Constitución del 99 se permite la reelección inmediata
por una sola vez. De mantenerse vigente la Constitución,
Chávez, de ganar el 3D, no podría postularse nuevamente.
Anunció un proyecto que llamó Simón Bolívar, que
implementará desde el 2007 al 2021. Sobre la gira
última, aseguró haber incrementado apoyos para el
ingreso al Consejo de Seguridad, y que con el mismo
objetivo viajará el 11 de septiembre a la Cumbre de No
Alineados en La Habana. El Aló Presidente del 3
de septiembre lo realizó en la Academia Militar,
teniendo como público a los futuros oficiales de la
Fuerza Armada. “Aquí nos veremos en el 2021”,
les dijo, “para celebrar los logros de la
revolución”. La prensa independiente señala que el acto
fue una confirmación de que Chávez ha convertido al
Ejército en su instrumento político, en su partido, y
que con ese partido se propone gobernar los próximos
veinte años, quizás más allá. La tele audiencia apreció
que todos los uniformados, desde cadetes hasta
Generales, lo saludaron: Mi Comandante en Jefe.
Ninguno le dio el titulo civil de Señor
Presidente. Oficialistas y opositores coinciden
en que la nueva Constitución definirá las
características del socialismo siglo XXI, siguiendo los
lineamientos de la Constitución cubana
Rosales, el candidato de la oposición, arrancó su
campaña con una manifestación popular en Caracas, que
sorprendió por lo masiva y entusiasta. Atacó flancos
vulnerables de Chávez: no será títere de Castro, como
tampoco de Washington. No aceptamos –afirmó- que el
Presidente ande por el mundo regalando nuestra riqueza
petrolera mientras en Venezuela hay hambre, miseria,
pobreza y desempleo. Basta ya –proclamó y lo mantiene
como latiguillo de campaña- que Chávez siga eludiendo su
responsabilidad por el fracaso del gobierno,
atribuyéndolo a sus colaboradores.
En dos semanas de campaña se aprecia: a) capacidad para
unificar la oposición; b) sensible motivación del sector
abstencionista; c) estructuración de comandos de campaña
en todos los estados, representativos del carácter
unitario de la postulación; d) predominio en los
comandos de gente joven; e) atención especial a los
barrios populares, donde el candidato se desenvuelve con
soltura, lleva mensajes sencillos y capta simpatías; f)
causó buena impresión en la primera entrevista a los
corresponsales de prensa internacional; g) mensaje y
respuestas apropiadas en las reuniones con empresarios.
En síntesis, el candidato de la oposición se maneja
bien, y a diario recorre las áreas más pobres de las
grandes ciudades, desafía a Chávez a que haga lo mismo,
que se atreva al contacto directo con la gente, que
muestre los zapatos con la prueba de que camina por las
calles polvorientas donde viven los excluidos sociales.
Chávez no acepta el desafío.
Empezó una guerra de encuestas. Los expertos afirman que
será en octubre cuando se pueda obtener un resultado
fiable. Los sondeos preliminares no satisfacen a Chávez,
quien insiste en imputar a la burocracia la culpa por
falta de solución a los problemas que constituyen
reclamo colectivo. En el último Aló Presidente se
mostró indignado por el asesinato de una médica cubana y
sostuvo que los responsables de combatir el delito eran
los ministros, gobernadores, alcaldes, jefes de las
guarniciones militares, exhortándolos a cumplir con su
deber. Olvidó que similar situación de inseguridad
padecen todos los venezolanos.
Desde un ángulo objetivo, a tres meses de la cita
electoral, la oposición presenta un buen candidato,
frente a un gobierno cuya gestión no se corresponde con
la magnitud de los recursos que ha tenido a su
disposición ni con las expectativas populares. Rosales
enfrenta obstáculos gigantescos, entre otros que el
contendiente tiene como fondo de campaña el tesoro
público y manipula el proceso electoral a su antojo,
pues controla todos los poderes, entre otros el
organismo que servirá de árbitro. En el primer día de
enfrentamiento, viernes primero, la gigantesca red de
medios audiovisuales del Estado ofreció a Chávez el
93,4% de transmisión y a Rosales el 6,6%.
Para Venezuela Hoy
lo que está en juego el 3 de Diciembre es la
disyuntiva entre un ensayo inédito neocomunista, que
insiste en la validez del marxismo leninismo, o la
apertura de caminos hacia la recuperación de
instituciones republicanas por vía democrática. A Chávez
se le desestima y es un grave error. Recientemente
Michael Shifter, Vicepresidente de Diálogo
Interamericano, dijo en Washington:”El factor Chávez
nunca ha formado parte de los cálculos estadounidenses
de cara a la transición en Cuba y ahora quedó claro que
su papel va a ser fundamental”.
Valdría la pena que el mundo democrático mirara hacia
Venezuela.
|