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Septiembre 15, 2006
La Cumbre De
Los No Alineados
La diplomacia de pugnacidad de Chávez
hacia Washington adquiere niveles estruendosos. El
aniversario de los atentados terroristas del 11 de
Septiembre, lo aprovechó el canciller Maduro para pedir
una investigación internacional independiente que ponga
al descubierto la verdad. Según él, “se montaron
mentiras que sirvieron a la política internacional del
clan terrorista que gobierna en EE.UU.”. El día de la
conmemoración, partidarios de Chávez, con sus uniformes
rojos, desfilaron por calles de Caracas, portando
cartelones en respaldo a la petición de Maduro. Al día
siguiente, Chávez, en acto público, sugirió que el
ataque contra las Torres Gemelas había sido planificado
por el gobierno estadounidense: “cobra fuerza
-dijo- la hipótesis de que fue el mismo poder
imperial norteamericano el que planificó y condujo este
hecho terrorista para justificar las agresiones contra
Afganistán, la invasión de Irak y las amenazas contra
nosotros”. En un programa nocturno de TV reveló
la negativa de Washington a otorgar el visado al jefe de
su Casa Militar y al personal de seguridad que debía
acompañarle en el viaje a Nueva York para intervenir
ante la Asamblea General de la ONU. Afirmó que nada le
impedirá estar en la fecha prevista para “cantarle a
los yanquis las verdades a nombre de los pueblos dignos
de la tierra”. Washington aclaró que en la comitiva de
más de 200 acompañantes para quienes solicitó visa
aparecen personas que no son venezolanos.
Para buscar apoyo en la Cumbre de
los No Alineados (NOAL) viajó a La Habana, escenario, a
su juicio, muy importante en la batalla contra el
imperio. “Venezuela aspira a ser miembro del
Consejo de Seguridad. Estados Unidos ha dicho que no,
nosotros decimos que sí, y le vamos a ganar, es una
batalla mundial que estamos dando”, aseguró,
eufórico. En La Habana, según el reportero enviado por
la Radio Nacional de Venezuela, los periodistas de
diferentes agencias internacionales, consideran que
Chávez es el punto de atención de la Cumbre. En el
aeropuerto rompió el protocolo y gritó “voy para allá” a
los periodistas alejados en una tribuna, desde la cual
sólo podían tomar fotos, y se les acercó para dar sus
primeras declaraciones. Anunció que se reuniría con
Fidel para examinar el proyecto de declaración final, en
el que se manifiesta “apoyo de los NOAL al presidente
Hugo Chávez y preocupación por el aumento de las
acciones de Estados Unidos contra Venezuela”. El
proyecto propone que la Cumbre “reconozca la
imparcialidad y la fiabilidad del poder electoral
venezolano para garantizar elecciones transparentes”. Es
la redacción propuesta por el propio Chávez. ¿Será el
texto final?
Desde La Habana, Chávez proclamó
tener mayoría para el ingreso al Consejo de Seguridad.
Pidió que los NOAL rechacen declaraciones del Jefe del
Comando Sur, el general Bantz J. Craddock, quien afirmó
que en Venezuela se refugian terroristas islámicos y
que las armas rusas adquiridas recientemente terminarán
en manos de la narcoguerrilla colombiana. Según Chávez,
el Pentágono incluyó a Venezuela entre los países
enemigos.
El general Craddock, en la
Conferencia de las Américas, reunida estos días en
Miami, al referirse a Venezuela, dijo: “Estamos ahora
en una situación en que las relaciones militares están
tensas”.
La Cumbre produjo abundante retórica
y seguramente el asunto más importante, no incluido en
la agenda formal, fue la candidatura para sustituir a
Koffi Annan en la Secretaria General de la ONU, para lo
cual Chávez no puede ofrecer votos. Pero si pude
garantizar el petróleo que necesita el régimen cubano
para retornar al modelo ortodoxo de economía
absolutamente estatizada, que Fidel, a disgusto, convino
en flexibilizar cuando cesó la ayuda soviética, y que
ahora, suplida por Venezuela, intenta regresar a sus
orígenes. Larry Birns, director del Consejo de Estudios
Hemisféricos, con sede en Washington, opina que Chávez
ha dado al fidelísimo inmunidad ante cualquier intento
de EE.UU. para influir en lo que va a ocurrir en Cuba.
En la reunión de Chávez con el
Presidente de Irán, Ahmadinejad, le reiteró invitación
para visitar Caracas y declaró a la prensa que no se
iría de la Cumbre hasta que haya un apoyo decisivo para
Irán. Advirtió que Venezuela dará apoyo total a
Irán si es invadido por EE.UU. En la Habana, los
cancilleres de Colombia y Venezuela hablaron sobre la
explosiva declaración de Camilo Ospina, actual embajador
colombiano en la OEA y ex ministro de Defensa, quien
aseguró que dos fábricas venezolano-iraníes instaladas a
unos 400 kilómetros de la frontera sirven como fachada
para extraer uranio de dos minas venezolanas. Maduro y
Araújo convinieron en que era sólo una hipótesis
académica.
CON PETRÓLEO Y LOCUAZ
La injerencia de Chávez en los
asuntos internos de otros países raya en la
extravagancia. The Guardian, de Londres
(14-9-06), comenta el envío de un millón de barriles de
petróleo a la Alcaldía de Londres, dirigida por Ken
Livingston, quien en mayo pasado recibió al teniente
coronel como huésped de honor. A cambio, la Alcaldía se
compromete a promover en la población londinense una
buena imagen de Venezuela. En plano similar, donaciones
de petróleo para tribus indígenas de Alaska o la entrega
de gasolina subsidiada para sectores pobres de Nueva
York y Boston.
Lo de las elecciones mexicanas
produjo estupor. Chávez no reconoce la legitimidad de
Felipe Calderón, como presidente electo. Su gobierno
está muy preocupado por las denuncias y evidencias de
irregularidades en el proceso electoral. “Estamos
evaluando, Venezuela no ha reconocido al nuevo
gobierno”. Algunos analistas llaman la atención sobre
los vituperios contra los observadores de la Unión
Europea, que confirmaron la normalidad de los comicios
mexicanos. Según Chávez, es un irrespeto que la Unión
Europea avale las elecciones mexicanas y denuncie
irregularidades en las venezolanas. Parece anticiparse a
los posibles reparos de la misión de observación europea
en las presidenciales de diciembre. El informe
censurado por Chávez, hizo constar que en Venezuela no
hay confianza, ni en la imparcialidad del árbitro ni en
la transparencia del sistema y formuló recomendaciones
para las cuales no ha habido audiencia.
No lo juzguemos por lo que dice, sino
por lo que hace. Peligroso tenerlo como enemigo. Parece
definir el trato de los gobiernos a Chávez. La Cumbre de
los NOAL tendrá que analizarse como evaluación objetiva
de la diplomacia petrolera y sus logros.
Próximas están las elecciones de
Nicaragua y Ecuador, donde Chávez se juega a fondo con
las candidaturas de Daniel Ortega y Rafael Correa, como
lo hizo en Bolivia con Evo Morales. La expansión de la
revolución bolivariana sólo pueden frenarla los
venezolanos y es una de las dos grandes cuestiones a
decidir el próximo 3 de Diciembre.
NUEVO ESCENARIO POLÍTICO
La otra es la disyuntiva entre un
régimen militarista, autocrático, pre-totalitario, o la
apertura hacia un sistema democrático renovado. Chávez
insiste en gobernar indefinidamente, bien mediante una
reforma de la Constitución o un referendo. “Al pueblo no
se le puede quitar el derecho que tiene de reelegir, si
así lo quisiera, por tres, cuatro, cinco o seis veces, a
quienquiera que sea, para que conduzca la nave de la
República”. Han sido hasta ahora los términos más
explícitos, pues ya no señala un año determinado (2021,
2030) para abandonar el poder. Agregó, en el último
Alo Presidente, la creación de “un partido único
para darle mayor fortaleza a la revolución”. Al
venezolano común no le sorprenden los anuncios. Hasta el
pasado agosto, la opinión política estaba claramente
definida en dos bloques: los partidarios del gobierno,
con la consigna de convertir el 3D en un plebiscito (10
millones de votos para Chávez) y sus adversarios, en
patético debate acerca de si tenía sentido o no
participar en los comicios. La elección presidencial,
según algunos, era simplemente un instrumento para
reactivar la oposición, aun cuando no existieran
condiciones que garantizaran la validez del voto. Para
otros, abstenerse era el medio idóneo para deslegitimar
la reelección. Lo novedoso es que la elección de
diciembre empieza a verse no como instrumento sino como
una medición de fuerzas por el poder. La dinámica de
creciente descontento social frente al régimen,
vislumbra la candidatura de Manuel Rosales como
oportunidad para un cambio en el rumbo de la República.
Con sorprendente rapidez, el país se
polariza entre Chávez y Rosales. El propio Chávez, en el
lenguaje de cuartel que normalmente utiliza, exhortó a
sus partidarios a no caer en triunfalismo por encuestas
favorables, y que los encargados de la batalla deben
actuar como si estuvieran empatados. La candidatura de
Rosales se va perfilando como un proyecto cívico de
concertación, con estrategia y mensaje coherentes. A las
propuestas de reelección indefinida y partido único,
Rosales respondió que desafían las bases estructurales
del país moderno y constituyen la más grave amenaza a la
coexistencia pacífica de la sociedad venezolana. Llama a
una alianza democrática para enfrentar el cerco
autoritario e impedir su transformación en sistema
totalitario. Está logrando lo que parecía más difícil:
un consenso en que el candidato llena el vacío de
liderazgo, que ha sido la carencia más relevante de la
oposición en el prolongado septenio chavista. Las
encuestadoras independientes han avanzado, privadamente,
que la intención de voto aumenta para Rosales y baja
para Chávez.
De eso ocurrir, Venezuela Hoy
se pregunta ¿Habrá elecciones el 3D? ¿Tiene algún
interés la comunidad democrática internacional en que
los venezolanos puedan expresar su voluntad política en
elecciones transparentes?
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