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Octubre 30, 2006
CHÁVEZ Y EL TECNOPOPULISMO
A pocas semanas del intento
reeleccionista de Chávez empiezan a llegar enviados
especiales de grandes medios de comunicación para
examinar el escenario político y trasmitir sus
apreciaciones. En diarios y revistas, tanto nacionales
como del exterior, se están publicando opiniones de
expertos en asuntos regionales y de intelectuales que
miran con interés el Caso Venezuela. Por su
carácter académico y rigor científico merece lectura el
Informe Anual 2006 sobre Desarrollo Democrático en
América Latina (www.polilat.com),
que coloca a Venezuela, por quinto año consecutivo,
entre los países del área que ofrecen los peores
índices. Fueron considerados 31 indicadores, agrupados
en 4 dimensiones, cuyo análisis tomó en cuenta, con
escrupulosa objetividad: la situación de los derechos
políticos y las libertades civiles, la inseguridad,
persecuciones políticas, hostigamiento a los medios de
prensa opositores, armamentismo, milicias populares
organizadas por el gobierno, control de todas las
instituciones estatales, cuyo punto culminante fue la
forma de elección del Tribunal Supremo, referente que
mide la autonomía de los poderes públicos. En este
último, en una medición de 0 a 10, la calificación fue
0.
Christoph Korneli y Jorge Arias, en
la presentación del Informe, dicen que la región tiende
a ser víctima de lo que en medios académicos se ha
denominado tecnopopulismo: la utilización
intensiva de tecnologías de la comunicación para
reemplazar los mecanismos de la democracia formal por la
comunicación directa del líder con las masas. El
elemento novedoso es la intensidad en la utilización de
los medios, especialmente la televisión y la dispareja
competencia entre el estado y otros actores sociales.
Según ellos, el tecnopopulismo establece dos relaciones
básicas con los sectores sociales: a) la confrontación
sin límites con aquellos que se oponen a su
funcionamiento, o entorpecen el cumplimiento de sus
objetivos, y b) una relación de cooperación-sometimiento
con los que adhieren o toleran al régimen. Los
marginales reciben dádivas a cambio de apoyo
incondicional, y prebendas los que cooperan o apoyan el
proyecto dominante, a cambio de los favores del poder.
Esas características corresponden exactamente a los
señalamientos críticos que intelectuales venezolanos
hacen al régimen de Chávez.
Recientemente Ciudadanía Activa,
una ONG independiente, presentó un informe sobre la
cobertura informativa de la campaña electoral por las
numerosas televisoras y emisoras del Estado. La
presencia del presidente-candidato, entre el 1º de
agosto y el 6 de octubre, es de 94,68%, mientras que la
de Manuel Rosales alcanza 4,16%. En el análisis
cualitativo, aparece que durante la cobertura noticiosa
de los eventos de Rosales, las televisoras estatales,
mediante el generador de caracteres, expresan opiniones
para banalizar y refutar lo que afirma el candidato
opositor. El Consejo Nacional Electoral (CNE), sumiso a
Chávez, declaró que la campaña electoral se ajusta a los
límites establecidos por las leyes y por su propia
reglamentación.
¿HABRÁ OBSERVACIÓN INTERNACIONAL
EL 3-D?
¿Será la OEA un convidado de piedra
el 3D? Insulza firmó con el CNE el convenio de
Observación. Las normas que regulan la Observación
Internacional procuran limitarla a los instrumentos y
actos de votación. Las Misiones sólo podrán opinar
después que el CNE proclame al candidato ganador. Los
voceros del organismo argumentaron que no se podía
permitir protagonismo electoral a las Misiones. Para el
régimen los Informes sobre las parlamentarias del pasado
año fueron un trago amargo. Tanto la OEA como la Unión
Europea afirmaron que la desconfianza en el árbitro fue
factor determinante de la masiva abstención (superior al
80%). Formularon recomendaciones para garantizar
imparcialidad y transparencia. Pusieron especial énfasis
en las capta huellas, pues en el imaginario colectivo
privaba la creencia de que era un sofisticado
instrumento para vulnerar el secreto del voto. La OEA
dejó constancia del uso incontrolado de recursos del
Estado con fines electorales. La Unión Europea hizo
referencia a la publicación de una base de datos que
contiene los datos de identidad de 12 millones de
ciudadanos, junto a sus preferencias y actuaciones
políticas (Programa Maisanta). Los observadores europeos
advirtieron los efectos intimidatorios y coactivos que
Maisanta tiene sobre los electores. La situación no ha
cambiado. El slogan de Rosales es “Atrévete”. La
respuesta del chavismo es: “Atrévete y te arrepentirás”.
La indispensable Observación
Internacional debe ajustarse a las normas que las rigen.
La OEA además de sus propias normas, está obligada por
los requerimientos de la Carta Democrática
Interamericana. La Unión Europea tiene su propia
metodología, ajustada a la Declaración de Principios de
la Observación Electoral Internacional, adoptada bajo
los auspicios de Naciones Unidas en octubre de 2005. El
candidato de la oposición entregó a Insulza un documento
(oct.25 de 2006) “con la finalidad de contribuir a
facilitar la comprensión del complejo y delicado momento
dentro del cual se libra la contienda electoral”.
Analiza el proceso electoral presidencial a la luz de
las observaciones y recomendaciones contenidas en el
Informe final de la Misión de Observación sobre las
parlamentarias de diciembre pasado, y ofrece
información actualizada de la situación y los hechos que
rodean la campaña en curso. “Cuando faltan apenas 38
días para la celebración de los comicios –expresa-
resulta deplorable constatar que la mayoría de las
situaciones registradas por la MOE-OEA permanecen
invariables y que prácticamente ninguna de las
observaciones y recomendaciones contenidas en el Informe
han sido acogidas por las autoridades electorales, con
el resultado de que las irregularidades detectadas no
solamente persisten sino que muchas de ellas se han
profundizado”. En la entrevista con Insulza, Rosales
denunció el uso abusivo de todo el poder del Estado para
imponer la reelección de Chávez, el evidente ventajismo
en el uso de los medios de comunicación e igualmente le
notificó de los hechos de violencia con que grupos del
oficialismo sabotean o tratan de impedir su actividad
proselitista. Le señaló que la insistencia del CNE en
mantener las capta huellas genera en muchos electores
el temor a que se vulnere el secreto del voto, y que la
Observación debe prestar atención al riesgo
intimidatorio de la intervención de los militares en el
proceso (Plan República). Una Misión de la OEA – le
dijo- no puede ser indiferente al dibujo acusatorio del
régimen, que durante varios años ha venido haciendo la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En un
diario caraqueño del domingo 29, Insulza afirmó que
observarán el proceso en todos sus aspectos, incluso los
sitios donde el CNE realiza su actividad interna, y que
si detectan fraude lo denunciarán.
MÁS QUE ELECCIONES, LUCHA POR LA
LIBERTAD
Venció la democracia, dijo el
Presidente del Tribunal Superior Electoral del Brasil,
al anunciar el triunfo de Lula. Nadie lo duda. La
reelección para un mandato de otros 4 años fue resultado
de elecciones pulcras, a dos vueltas. Triunfo
contundente, con el 60% de los votos. Alckmin, el
contendor, bordeó el 40% y se apresuró a reconocer los
resultados. En el discurso de la victoria Lula
proclamó: “gobernaremos para todos, la victoria no es
mía, ni del PT. Tenemos que juntarnos todos, dialogaré
con los otros partidos para definir las prioridades en
la nueva gestión de gobierno. A lo largo de ambas
vueltas ratificó su compromiso con el sistema
institucional, su voluntad de mantener una política
exterior de amistad con todas las naciones y de no
injerencia en los asuntos internos de otros países.
Rescatar la democracia es la consigna
que proclaman Manuel Rosales y sus seguidores. Alegan
que Chávez pide apoyo para seguir gobernando
indefinidamente, que su propuesta es la creación de un
partido único para profundizar la revolución, siguiendo
el modelo cubano, y que en los 8 años de su gobierno han
sido destruidas las instituciones indispensables para el
funcionamiento del sistema democrático. Rosales propuso
a Chávez un debate por cadena de radio y televisión. La
respuesta del Presidente fue: “No hay candidato a mi
altura para debatir conmigo”. Chávez ha suspendido sus
giras internacionales pero mantiene firme la diplomacia
de encuadramiento en el eje La Habana-Damasco-Teherán.
En el proyecto de un puesto en el Consejo de Seguridad,
agravió a más de un centenar de países que votaron por
Guatemala, llamándoles “lacayos del imperialismo” y
trató descomedidamente a otros que han procurado la
relación más cordial con él, como Chile y Uruguay. No ha
dado ningún signo positivo para restablecer relaciones
normales con México y Perú. Mantiene el retiro del
embajador en Israel. Colombia afirma tener pruebas de
que la narco-guerrilla utiliza el territorio nacional.
Las críticas a Bush las ha convertido en un áspero
conflicto con Estados Unidos, el principal socio
comercial.
Rosales tiene éxito en crear la
percepción de que no es una campaña normal, que no es la
simple escogencia entre dos candidatos lo que está en
juego, sino dos modelos de país: uno basado en el
autoritarismo, encaminado hacia el totalitarismo, y otro
sustentado en los valores democráticos y en especial la
libertad. Resalta las deficiencias de la administración
Chávez y hace propuestas digeribles sobre una mejor
gestión pública, avalada por su buen ejercicio en la
Alcaldía de Maracaibo y la Gobernación del Zulia. En una
campaña breve ha tenido el mérito de arrancar de una
posición desventajosa y colocarse ya en un plano de
contendor real. Según el semanario Quinto Día,
generalmente bien informado, Rosales ha subido, desde
agosto, de 9 a 35 y Chávez ha bajado de 58 a 49, lo cual
confirma que Rosales avanza y Chávez retrocede. Desde el
comando de campaña de Rosales aseguran que de acuerdo a
las tendencias, en noviembre las líneas se cruzarán,
colocándose los contendientes en la raya de los 40. Los
indecisos definirán la contienda. Si Chávez gana, su
discurso no será como el de Lula. Si triunfa Rosales,
Venezuela realizaría la proeza de ponerle freno a la
expansión del peligroso tecnopopulismo, o sociedad
teledirigida que profetizó hace una década Giovanni
Sartori en “Homo Videns”. |