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Noviembre 30, 2006
SIGNOS DE
VIOLENCIA EN LAS PRESIDENCIALES
El calendario electoral latinoamericano culmina en
Venezuela con numerosas interrogantes, entre otras, si
el desenlace será pacífico o violento. En la clausura de
la campaña, en Caracas, el propio Chávez insistió en la
caracterización de su régimen. “En Venezuela no hay
cabida para ningún otro proyecto que no sea la
revolución bolivariana…los resultados del 3 de diciembre
están escritos,… terminará la era de transición para dar
paso al Proyecto Simón Bolívar…de 2007 al 2021 vienen 14
años de batalla para convertir a Venezuela en ejemplo de
socialismo siglo XXI”. Agregó que su triunfo lo dedica a
los 50 años de la llegada a Cuba del yate Granma, como
un homenaje a Fidel Castro. Horas más tarde, Rosales, el
candidato de la oposición, manifestó que su contendor no
oculta el propósito de erigirse en gobernante perpetuo
como Fidel Castro, ni la voluntad de reproducir en
Venezuela el modelo implantado en Cuba.
Difícil vaticinar lo que puede ocurrir en los próximos
días, pues el actor principal es impredecible, según
afirman siquiatras que han estudiado los trastornos de
personalidad que parecen evidentes en Chávez. La guerra
de encuestas terminó sin vencedores ni vencidos pues las
cifras ofrecidas por el gobierno le dan una ventaja al
Presidente superior a 30 puntos, diferencia poco
creíble, ya que los actos de calle convocados por la
oposición han superado en concurrencia y entusiasmo a
los del oficialismo. El comando de Rosales, en materia
de encuestas, ha sido sobrio, con alta dosis de
optimismo. La diferencia que daría el triunfo a Rosales
la ubica entre 6 y 8 puntos, apostando a un margen mayor
por una esperada avalancha de “voto oculto” o “voto
silencioso”. Los analistas independientes coinciden en
que el factor miedo influye las respuestas de los
encuestados y que el resultado comicial dependerá de que
los votantes amedrentados por el gobierno, se
atrevan, como lo pide Rosales.
Chávez convocó a sus partidarios a concentrarse en
Miraflores el 3 de diciembre para “celebrar el triunfo”.
Rosales afirma que si gana ejercerá todos los recursos
cívicos y democráticos, para que se reconozca la
voluntad nacional, “con el pueblo en la calle”, Se crea
así un escenario, en que Chávez no concibe que pueda
perder y Rosales manifiesta decisión de hacer respetar
los resultados, si le son favorables. La gente común,
reza en los templos por un desenlace pacífico y en los
centros comerciales se abastece, en previsión de lo que
pueda ocurrir. Varias embajadas aconsejan a sus
ciudadanos, residentes en el país, que acopien comida,
agua y medicinas para estar preparados en caso de que
las elecciones conduzcan a desórdenes callejeros. La
opción pacífica depende de la confiabilidad que merezcan
los resultados que suministre el Consejo Nacional
Electoral (CNE), en el que 4 de sus 5 miembros son
afectos a Chávez; que los militares respeten el
resultado, aun cuando sea adverso a su Comandante en
Jefe, y que lo mismo haga Chávez, si el triunfador es
Rosales.
LA HAZAÑA DE ROSALES
La hazaña de Rosales, dicen los analistas, es haber
logrado, en 4 meses, convertir la oposición en un
poderoso movimiento político con unidad de mando,
estrategia común y un proyecto alternativo viable.
Chávez suspendió su agenda internacional, se excusó de
asistir a eventos que le ofrecían tribuna para el
discurso que le ha ido convirtiendo en alter ego
de Fidel y se dedicó íntegramente al enfrentamiento
electoral con el hombre que en serio le disputa el
poder. Su campaña tiene como objetivo demostrar que es
inderrotable. Puso en funcionamiento la maquinaria del
Estado para lograr concurridas manifestaciones, en las
cuales es obligatoria la asistencia de los funcionarios
públicos y de los beneficiarios de las misiones. Los
actos son trasmitidos por la red de televisoras
gubernamentales, encadenadas a la más importante,
Venezolana de Televisión, en cuya pantalla, según
monitoreo encargado por el CNE, Chávez apareció 87 horas
durante el mes de noviembre. Las televisoras del
gobierno reproducen varias veces al día la actividad
presidencial, de forma que a toda hora aparece la imagen
de Chávez. Los actos de masas del oficialismo tienen
como característica que los participantes están
uniformados con camisa y boina rojas. El canal
Globovisión ha sido advertido de que será penalizado
y eventualmente cerrado por captar en sus pantallas los
millares de vehículos con siglas de organismos oficiales
que son utilizados para llevar a los “camisa roja” a los
eventos. El discurso de Chávez es reiterativo: “la
revolución no tiene marcha atrás, vamos a ganar por
paliza, ya los resultados están escritos, el 3 de
diciembre termina la transición y daremos comienzo a la
nueva etapa del socialismo siglo XXI”. En rueda de
prensa ofrecida hoy expresó que la reelección
indefinida, que propondrá, no es una dictadura, es
democracia, se impone la voluntad del pueblo. Se expresa
en términos despectivos de Rosales. En varias
oportunidades señaló que no tiene contendor con quien
debatir públicamente. Su comando de campaña anunció que
el próximo año le será cancelada la concesión a Radio
Caracas Televisión porque su director, Marcel
Granier, grabó un programa en el cual aparece Rosales y
una silla vacía en representación de Chávez.
Rosales afirma que el poder mediático del régimen se ha
orientado, durante años, a transformar los marcos de
referencia de la sociedad, sometiéndola a una guerra
psicológica que busca destruir la visión y valores
esenciales de los venezolanos, imitando el diseño y
técnicas de propaganda aplicado en Cuba por Castro.
Asegura que la cultura democrática generó anticuerpos
eficientes para inmunizar el espíritu nacional contra la
agresión del autoritarismo. Plantea su candidatura como
alternativa para la reconciliación y la convivencia
pacífica, y ofrece un gobierno de unidad nacional, en el
cual esté representado el país, sin exclusiones. Ofrece
puentes al chavismo popular y a la dirigencia chavista
de vocación democrática, “porque no quiero llegar al
poder para reproducir la política de confrontación
excluyente que padecemos”. Dice que es factible
reconstruir el país en un clima de paz y amplitud. Su
jefe de campaña, Omar Barboza, interrogado sobre las
dificultades que esperan al gobierno en el 2007,
quienquiera sea el Presidente, declaró: “aparte de las
cifras, que esperamos favorables, esta campaña es el
principio del fin de Chávez. Se agotó un liderazgo que
trata de sostenerse sobre el miedo, la compra de
conciencias y la tesis del gendarme necesario. Chávez es
la copia de un modelo agonizante y su permanencia en el
poder sería un verdadero desastre, por su obsesión en
imponer una forma de gobierno autocrático, que niega la
diversidad y es incapaz de dialogar con el adversario,
porque en él predomina la concepción totalitaria”
VISIÓN
PLURAL DEL 3 DE DICIEMBRE
En la acera de enfrente, la académica Margarita López
Maya, intelectual-bandera del chavismo, usa el símil de
una carrera de caballos para su pronóstico del 3D. Su
favorito va adelante y cómodo. Un segundo ha ido
acercándosele, pero sin posibilidades de alcanzarlo. Los
tiempos favorecen al Presidente. La economía arroja
saldo positivo. El desempleo y la pobreza han
retrocedido. El precio del petróleo se mantendrá alto.
Las ciudades, aunque sucias e inseguras, dejan ver
prosperidad en los restaurantes, parque automotor y
centros comerciales. En los barrios hay esperanza de un
futuro mejor. El candidato Rosales ha corrido bien. Su
discurso no es confrontaciónal, ha “pateado” los
suburbios marginales y ha mantenido dignidad ante las
piedras de los recalcitrantes chavistas. Observando la
carrera en su recta final, un caballo corre adelante,
mientras un segundo hace lo que puede, y el público mira
poco entusiasmado, y en algunos casos preocupado. El que
corre adelante, puede que llegue lesionado, pues compite
con una estrategia poco afortunada: el agotado discurso
polarizado, el uso de bienes e instituciones públicas
para la campaña, el amedrentamiento a empleados
públicos, la insistencia en que el país es sólo de los
chavistas, la reelección indefinida, le han quitado
brillo a la carrera. Mientras tanto, la ineficiencia, la
corrupción y la inseguridad juegan en su contra. Según
ella, será una victoria tibia, que ojala mueva a
reflexiones y rectificaciones necesarias. Es la
perspectiva de uno de los pocos intelectuales
acreditados que apoya a Chávez.
En la tribuna de quienes apuestan por Rosales, otro
intelectual, con prestigio académico equiparable, el
profesor Marino González, sostiene que el voto ciudadano
en la elección del 3D es el mandato político más
relevante en la historia de la democracia venezolana.
Se trata de decidir entre una opción autoritaria,
corrompida e incompetente, por una parte, y la
posibilidad de un sistema de libertades e instituciones,
en un marco de bienestar duradero, por la otra. Los
votantes de la alianza democrática expresarán que
quieren un gobierno de unidad nacional, que sea capaz de
convocar a todos los sectores representativos del
mosaico político e institucional. Que esté dispuesto a
dialogar con la diversidad de una sociedad amplia y
compleja, a ponerle punto final a la exclusión de los no
sumisos al poder. Será el mandato para la difícil pero
factible tarea de reconstruir la República preservando
los valores esenciales de la democracia.
La Iglesia Católica afirma que su independencia política
es compatible con el imperativo de promover y defender
los derechos humanos. Violación de los mismos, denunció
la Conferencia Episcopal, “son las presiones que se
están ejerciendo sobre los funcionarios públicos para
que voten en una determinada dirección”. El arzobispo
Pérez Morales comentó que no constituye novedad, salvo
que ahora la presión es política de estado. Declara
inadmisible para los cristianos la indiferencia ante la
propuesta de “socialismo siglo XXI”, por tratarse de una
versión caribeña del “socialismo real”. La alternativa
–dice- no es rutinaria disyuntiva cívica, se trata de
escoger entre un progreso en democracia pluralista,
donde se respeten los derechos humanos, de una parte, y
de otra, un socialismo de corte estalinista, en el cual
la persona se convierte en instrumento de una ideología,
de un sistema, de un jefe.
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