|
Julio 13, 2007
Documento
Histórico De La Iglesia
El surgimiento de formas de
gobierno autoritarias o sujetas a ideologías que se
creían superadas, fue una de las preocupaciones de
Benedicto XVI, al examinar la situación latinoamericana
en su discurso de inauguración de la Conferencia
Episcopal reunida en Brasil. No hizo referencia expresa
a país alguno pero los medios, tanto nacionales como
internacionales, dieron por cierto que el Papa pensaba
en Venezuela cuando hizo tal afirmación. Lo confirma la
Conferencia Episcopal Venezolana en la Exhortación
Pastoral aprobada por su reciente Asamblea Plenaria, un
documento que ha impactado por la lucidez en la
presentación de la realidad, el señalamiento de los
factores que la determinan y el vigoroso llamado al
diálogo y a la reconciliación como premisas
indispensables para abrir caminos de superación a la
crisis del país. Nuestra patria –dicen los prelados-
vive uno de los momentos más cruciales de su historia,
haciendo referencia a grandes problemas sociales como la
pobreza, el desempleo, la vivienda, la salud, los niños
de la calle, la deficiencia de los servicios públicos,
que se pretenden solucionar con medidas populistas,
alimentadas por los altos ingresos petroleros pero
ineficientes frente a las causas estructurales de tales
problemas. Los Obispos consideran que la violencia, el
crimen, los secuestros, el sicariato, la extorsión, el
narcotráfico, la corrupción y el lavado de dinero han
alcanzado niveles alarmantes, y llaman la atención sobre
la urgencia de políticas públicas que hagan efectivas
las normas jurídicas que formalmente garantizan la
seguridad de las personas y penalizan el crimen. Según
ellos, los cambios constitucionales anunciados y
declaraciones del Presidente sobre los mismos hacen
suponer que la reforma se dirige hacia el
establecimiento de un sistema socialista fundado en la
teoría y la praxis del marxismo-leninismo,
lo cual rechazan enérgicamente. Venezuela, según ellos,
no necesita una nueva Constitución,
necesita que se aplique la vigente. Con
ella basta para construir entre todos una democracia
social, humanista, trascendente, inclusiva y solidaria.
El documento defiende la diversidad
ideológica, declara inaceptable la pretensión de dividir
a los venezolanos en dos bandos irreconciliables y clama
–haciéndose eco del movimiento estudiantil- que se
termine con los odios, los insultos y las
descalificaciones. Nadie, y mucho menos el Presidente,
tiene el derecho de insultar y agredir a personas o
instituciones que disientan de sus opiniones y
proyectos. Sin una cultura del respeto, la tolerancia y
la aceptación del otro, estará en riesgo la paz interna.
La solución de nuestros problemas va más allá del
populismo y a los militares no les corresponde el
protagonismo en una sociedad civil. Se impone el
diálogo que busque el consenso sobre el que debe
asentarse la vida política y social de toda nación que
se considere democrática. El mensaje de la
Iglesia ha tenido el apoyo del país civil, sin distingo
de credos religiosos o políticos. Es natural, pues
emana de la Institución que goza de mayor respetabilidad
y porque traduce a la realidad lo que piensa Su Santidad
sobre Venezuela. Según analistas de variadas tendencias,
tiene el peso, además, de la veracidad en el diagnóstico
de la situación y en la pertinencia del llamado al
diálogo y a la conciliación.
¿CONFLICTO ARMADO EN LA AGENDA DE
CHÁVEZ?
La Iglesia hizo referencia al tema
militar, que ha sido materia debatida intensamente en
las últimas semanas. En el reciente viaje a Rusia,
Chávez anunció que se propone comprar nueve submarinos,
dotados de lanzatorpedos, minas y misiles, “para
defender la revolución”. Según la agencia EFE, se
interesó en los helicópteros de combate de última
generación MI-28N. El pasado 5, presidió un aparatoso
desfile militar trasmitido en cadena nacional de radio y
televisión. El general que lo presidió, con el uniforme
todo lleno de condecoraciones, desde su tanque Dragón,
frente a la tribuna presidencial, pronunció la ahora
frase de rigor: “¡patria, socialismo o muerte! Mi
comandante en jefe, permiso para iniciar el desfile”. El
Presidente le hizo coro y lo autorizó. Desfilaron los
batallones de tropas profesionales, coreando la
consigna, y luego, banderas rojas en mano y vestidos con
uniforme verde oliva, miles de reservistas y
representantes de los consejos comunales. Las unidades
de cazadores, paracaidistas y fuerzas especiales, les
seguían al trote con el mismo grito. “Es una revolución
pacífica, pero tenemos cómo defenderla de los enemigos
internos y externos”, proclamaba el locutor del acto.
El diario oficialista Vea
destacó la presencia en el desfile de los reservistas y
de los consejos comunales, conjuntamente con la milicia
profesional, como ejercicio demostrativo del programa de
guerra popular de resistencia y defensa nacional contra
los invasores extranjeros y los traidores a la patria.
Chávez, en Aló, Presidente, afirmó “estamos
tomando el modelo de guerra de resistencia en que todo
el pueblo, junto a los soldados, se prepara para la
defensa de la nación”. En una polémica dentro del
oficialismo, en la cual ha intervenido el Presidente, la
interrogante es si la FAN puede conciliar la función
política de garantizar la seguridad y defensa de la
revolución, manteniendo a sus integrantes al margen del
partido único que actualmente se organiza. Es una
controversia bizantina, se afirma desde la oposición,
pues Chávez reformó la ley respectiva para convertir en
grado militar la condición de Comandante en Jefe, que le
corresponde como Presidente. No se trata de un
galimatías simplemente, pues los grados militares
terminan con el de general en jefe. La misma ley
promulgada por él, le atribuye un grado superior,
teóricamente general de cuatro estrellas. En el
horizonte del proceso el teniente coronel retirado
Chávez, presidente y jefe único del partido único,
podría convertirse en general activo de cuatro
estrellas. Los juristas opinan que sería una aberración,
pero sólo una más, en el expediente de fraude
constitucional que le atribuyen al impredecible Chávez.
Designó ministro de defensa, al
general Gustavo Rangel, quien era jefe del comando de
Reserva y Movilización Nacional, en lo que se interpreta
como signo de radicalización de la revolución en el
sector castrense, al institucionalizar la reserva como
un componente de la FAN. El nuevo ministro, en febrero
pasado, anunció maniobras de entrenamiento militar con
20.000 miembros de los consejos comunales. En junio
juramentó 3.300 alumnos de la Universidad Politécnica
militar, como integrantes de los grupos combatientes de
la Reserva, y recientemente afirmó, que bajo su gestión
será realidad el concepto del “pueblo en armas”. Para el
politólogo John Magdaleno se quiere poner de relieve que
la hipótesis de un conflicto armado
está en la agenda de los escenarios del gobierno.
Los analistas se preguntan: ¿conflicto interno o
externo? En el mundo de los rumores, notablemente
actualizados, la interrogante es si la mayoría de los
oficiales profesionales acepta la nueva estructura de la
FAN y están dispuestos a ofrendar sus vidas por el
socialismo que predica Chávez.
SURGE
LA UNIDAD COMO SOLUCIÓN
Los estudiantes siguen sorprendiendo
al régimen. La Copa América, evento futbolístico que
Chávez trató de instrumentar como show de propaganda
política, terminó por convencer a deportistas,
aficionados y periodistas extranjeros, que se han
quedado cortos quienes hablan de la egolatría del
Presidente. Un viejo periodista argentino comentó que ni
a Perón ni a Evita se les había montado un espectáculo
de culto reverencial como el presenciado en Venezuela.
Los estadios fueron tomados por fuerzas militares y el
acceso a los mismos fuertemente restringido, para evitar
eventuales manifestantes. Los jóvenes se las ingeniaron
para burlar al gobierno. Entraban con franela roja,
reversible, al voltearla en las tribunas aparecía un
fondo blanco con la palabra Libertad, al igual que las
gorras rojas, al voltearlas lucían con el color blanco
que han tomado como emblema. Estratégicamente
repartidos, cantaban libertad, logrando que buena parte
del público sirviera de coro y llamando la atención de
los camarógrafos. Las protestas, recogidas en videos,
fueron trasmitidas por numerosos corresponsales
extranjeros, algunos de los cuales entrevistaron a los
jóvenes, quienes explicaron las razones de su lucha. Los
líderes del movimiento anunciaron una jornada nacional
en los próximos días contra la violencia y la
inseguridad.
El efecto contagio de la protesta
pacífica iniciada por los estudiantes, extendida a
periodistas, intelectuales, artistas y organizaciones de
la sociedad civil ha determinado la reactivación de las
fuerzas políticas que, unidas, enfrentaron a Chávez en
las elecciones de diciembre. Social demócratas,
demócratas cristianos y centro izquierda llevan adelante
una agenda de trabajo cuyo objetivo es la unidad de
todos los factores de oposición. El diálogo que
incluye representación calificada de la sociedad civil,
procura definir una estrategia común y concretar
acciones que puedan frenar y derrotar la ofensiva de
Chávez para mantenerse indefinidamente en el poder. En
el mundo civil se piensa que la reforma constitucional
anunciada por Chávez se propone no sólo su perpetuación
en la Presidencia, sino abrir paso a un sistema marxista
leninista, como lo señaló la Iglesia, caracterizado por
la concentración de todo el poder en su persona, con la
eliminación o sustancial reducción de los derechos
políticos, los de propiedad, la libertad educacional, el
federalismo, la autonomía universitaria y otros derechos
esenciales para la convivencia civilizada.
Cilia Flores, quien preside la
Comisión Presidencial designada por Chávez para elaborar
el proyecto de reforma, anunció que le había sido
entregado y contempla la reelección continua cada seis
años. Simultáneamente se conoció un estudio de opinión
realizado por Hinterlaces, entre el 15 y el 24 de
junio, según el cual 63% de los encuestados está en
desacuerdo con la reforma de la Constitución, y apenas
un 19% mostró su conformidad. Respecto a sistema de
gobierno preferido, 16% opta por socialismo siglo XXI y
78% por democracia. Con relación a un socialismo tipo
cubano, 85% está en desacuerdo y 8% de acuerdo. En
cuanto a la imagen del Presidente, 43% no le agrada, 37%
si le agrada o la aprueba y 20% no contesta. El
escenario indica que el país civil, unido en torno a una
estrategia inteligente y tácticas coherentes, puede
enfrentar a Chávez, aparentemente todopoderoso, dueño
del ejército y del árbitro electoral, pero con riesgo
de agotamiento de fondos en la petrochequera.
|