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Julio 30, 2007
El Colapso de
la Petrolera Estatal
PDVSA se encuentra en emergencia
operacional. El anuncio fue noticia de primera página
porque lo hizo el vicepresidente de exploración y
producción de la empresa, confirmando lo que por largo
tiempo han venido afirmando analistas nacionales e
internacionales. El funcionario atribuyó el problema a
dificultades para adquirir taladros. Reconoció que no
podría cumplirse la meta de producir en el año más de 3
millones de barriles, pues de los 191 taladros activos
requeridos, se tiene previsto cerrar el año con unos
120, siempre que 5 empresas seleccionadas instalen 27
que fueron contratados. Al día siguiente, Rafael
Ramírez, el presidente de PDVSA ocupó también primeras
páginas, al confirmar que hay escasez internacional de
taladros y que la solución la dio el Presidente, quien
lo instruyó para construir los taladros en el país.
Ramírez, famoso por la proclama, en noviembre pasado,
de que la empresa es “roja, rojita”, fue categórico en
afirmar que “el partido socialista unido de la
revolución debe fortalecerse en el seno de PDVSA”.
La cuestión de los taladros ha
evidenciado que producir petróleo requiere políticas
transparentes, buena gerencia y recursos humanos
calificados, principios aplicados al nacionalizarse el
petróleo en los años 70. PDVSA, administrada por
venezolanos, adquirió reconocimiento de alta competencia
en el manejo de la industria, asumida como negocio que
produjera el máximo de beneficios a las finanzas
públicas. Lograrlo no fue tan complicado. La industria
nacionalizada hizo suyos el personal, las tecnologías y
las experiencias de las trasnacionales. Los altos
ejecutivos eran elegidos por el gobierno, privando en la
escogencia credenciales profesionales por encima de
tendencias políticas. Operaba un mecanismo de controles
internos y externos, entre otros el Congreso Nacional,
donde había representación y audiencia para todos los
sectores políticos. Como efecto, los medios y la opinión
se mantenían informados y vigilantes de la política
petrolera.
La transparencia ha desaparecido. No
hay información confiable sobre producción y ventas En
el escandalo actual, causado por conflictos internos,
ha quedado al descubierto que la corrupción, a cuya
sombra altos funcionarios han obtenido enriquecimientos
ilícitos fabulosos, es factor determinante en el colapso
de la empresa. En cuanto a gerencia y recursos humanos,
Ramírez lo explicita: PDVSA es roja, rojita, y su
función fortalecer el partido de Chávez. La emergencia
operacional significa que la producción y los ingresos
de este año están muy por debajo de los anuncios
gubernamentales. El ex ministro de Minas, Calderón Berti
estima en 2.380.000 barriles diarios la producción
actual, incluyendo la de las empresas trasnacionales.
Ésta también se mantiene en descenso a partir de la
migración de los convenios operativos a empresas mixtas
gerenciadas por PDVSA. La empresa ha tenido que emitir
bonos de deuda para atender problemas de caja y comprar
gasolina para satisfacer compromisos de suministro.
Expertos respetables afirman que si en el curso del año
no se incrementan sustancialmente los precios de venta
($69 actualmente) el balance reflejará pérdidas netas.
El presumible colapso de PDVSA es seguido con mucha
atención, dentro y fuera del país, pues los petrodólares
son el soporte del socialismo siglo XXI que Chávez
implanta internamente y trata de exportar.
EL DESVÍO DE LOS RECURSOS
PETROLEROS
“No podemos concebir el
socialismo siglo XXI sin el potencial energético
venezolano. Cuando muchos países se queden sin petróleo,
las reservas estarán en Rusia, Medio Oriente y
Venezuela, nosotros en primer lugar, porque en la Faja
del Orinoco tenemos la mayor reserva del planeta”,
afirmó Chávez en su último Aló, Presidente, en el
cual dedicó mas de tres horas al tema. Sostuvo que PDVSA
es una de las empresas más eficientes del mundo y está
exportando conocimientos y tecnología, ayudando a países
latinoamericanos y pronto lo estará haciendo en África.
Afirmó que las trasnacionales que se marcharon por no
aceptar las nuevas condiciones le dieron la oportunidad
a PDVSA de demostrar que puede extraer y mejorar los
crudos extrapesados de la Faja, producir gas suficiente
para el consumo nacional y exportar, y que igualmente se
está demostrando el éxito de la tecnología criolla para
la explotación costa afuera.
Fue evidente que hizo un esfuerzo
para contrarrestar los señalamientos sobre el colapso de
la petrolera estatal, puesto en evidencia por sus
propios colaboradores. Los
expertos se apresuraron a señalar que efectivamente en
la Faja hay una inmensa reserva de extrapesados,
transformables en petróleo ligero por calentamiento e
inyección de hidrógeno, en mejoradores, (upgraders) como
el complejo de Jose, establecido por las trasnacionales.
Para producir 600.000 barriles diarios, durante la
apertura petrolera, la inversión fue de $ 17.600
millones. La producción diaria ha caído a 400.000
barriles, en el nuevo esquema, gerenciado por PDVSA. La
empresa no tiene, ni admite por razones políticas, a los
técnicos con capacidad y experiencia indispensables y
carece del financiamiento para cuadruplicar la
producción actual de la Faja, como anunció Chávez. Éste
afirma que en el 2010 la producción total será de 5
millones diarios. Los países OPEP del golfo pérsico,
cuyos crudos son livianos y los pozos promedian alta
productividad, llevan adelante un proyecto con objetivo
similar, para el cual está prevista una inversión de
cien mil millones de dólares. Un periodista de
investigación, especializado en la cuestión petrolera,
José Suárez Nuñez, acaba de revelar (fuentes internas de
PDVSA), que la empresa mantiene confidencial un
presupuesto consolidado de ingreso de divisas montante a
$ 25.8 millardos de dólares para pagar indemnizaciones a
las trasnacionales que operaban la Faja y para cubrir
las ofertas presidenciales de ayuda externa, que según
sus propios anuncios bordea los $100,000 millones La
cantidad revelada por el periodista representa la mitad
de la estimación oficial de ingresos petroleros en el
año y es superior a las reservas intencionales. La
cuestión del financiamiento se agrava por el hecho de
que PDVSA transfiere al tesoro público $23 por barril
exportado, de acuerdo con la Ley de Presupuesto. El
diferencial se transfiere a un fondo rotatorio que
administra a su libre arbitrio Chávez (FONDEN) para
programas sociales y cooperación con el exterior.
La desconfianza de los inversionistas se acentúa por el
clima de inseguridad creado ante la afirmación
gubernamental de que se propone estatizar todos los
renglones estratégicos, como se hizo con las
telecomunicaciones y la electricidad.
En cuanto al gas, Chevron y Statoil
cuantificaron entre 12 y 14 mil millones de pies
cúbicos, las existencias en el delta del Orinoco, pero
se requiere una planta de licuefacción que permita
abastecer el mercado nacional y exportar el producto. El
Presidente acaba de anunciar una nueva filial de PDVSA,
Petrogas. En el acto de inauguración de Petrocasa, una
de las ocho filiales que tendrá PDVSA, dijo que se ha
“enfriado” el gasoducto del Sur. Opinó que vender gas a
EE.UU. sería un gran negocio, “pero nosotros somos
bolivarianos y queremos compartir la riqueza con los
países amigos”. Dijo no entender que Evo le venda a
Brasil y Argentina a un precio muy inferior al que paga
EE.UU.
SOCIALISMO SIGLO XXI, PETRÓLEO Y
FUERZA ARMADA
Chávez, al cumplir 43 años de edad,
extendió notablemente, el tiempo que aspira a gobernar.
“De mi cargo me apartará Dios, y mientras Dios quiera yo
estaré aquí. El pueblo es la voz de Dios, y tiene el
derecho a mantener un Presidente el tiempo que quiera,
bien sea doce o cuarenta años”. Hasta ahora la
aspiración máxima que había expresado es 2030, cuando se
celebren los 200 años de la separación de Venezuela de
la Gran Colombia, creada por Bolívar. De seguidas
denunció que se pretende un “chavismo sin Chávez”,
como aspecto del intento desestabilizador de la
revolución. “Tengo la certeza de que debo continuar
unos años más al frente del timón y lo haré hasta que
ustedes quieran”, afirmó, mirando hacia el grupo de
ministros y altos funcionaros que lo rodeaban, cuyos
rostros sonrientes fueron enfocados por las cámaras de
TV oficial, entre otros el del nuevo titular de Defensa.
El tema castrense ha formado parte
del debate cotidiano a partir del imprevisto discurso
leído por el general Baduel, ministro de defensa
saliente, al hacer entrega del cargo. En el discurso
leído, Baduel dijo ser partidario del socialismo siglo
XXI, siempre que sea profundamente democrático, con
contrapesos constitucionales y división de poderes.
Subrayó la incompatibilidad de un socialismo moderno con
formas autocráticas de gobierno. Se detuvo largo rato en
consideraciones sobre la necesidad de crear una economía
productiva, cuestionando el modelo distributivo de
riqueza no creada. “En vez de enseñar a los venezolanos
como generar riqueza a través del trabajo y del esfuerzo
se les enseñó a pedirle ayuda al gobierno de turno”. Los
analistas entienden que aun cuando hablaba de anteriores
gobiernos, es obvio que expresaba su preocupación por la
actual gestión, que cuenta con un ingreso petrolero más
alto, pero no se acompañan los programas sociales con
políticas eficientes de desarrollo. “Cuando el boom
petrolero terminó, el Estado se encontró súbitamente sin
los fondos para continuar subsidiando la economía.
“Nuestro modelo socialista debe y tiene que evitar esos
errores”, concluyó Baduel ante una audiencia
estupefacta. Se le atribuye importancia al discurso
porque desde el seno de la FAN se ha hecho saber que
Baduel habló en nombre y previa consulta de grupos
importantes de la oficialidad profesional, inconformes
con el giro de neocomunismo autocrático y populista que
Chávez le da al régimen.
En la historia latinoamericana son
los militares quienes determinan los cambios políticos,
generalmente cuando perciben que es inevitable el
derrumbe o la implosión de su propio régimen o del que
apoyan. La injerencia castrense en las crisis casi
siempre deriva hacia nuevas formas de despotismo, y en
ocasiones a despejar caminos hacia esquemas
democráticos, cediendo participación o protagonismo al
sector civil. ¿Qué ocurrirá en Venezuela? En sus
Lecciones de Filosofía de la Historia, Hegel se negó
a responder sobre el futuro de EE.UU., alegando que era
filósofo y no profeta. Weber, a su vez, interrogado
sobre el futuro de Alemania, dijo que la cátedra no es
actividad de profetas. Y Norberto Bobbio, en El
futuro de la democracia, afirma que “a la pregunta
de si la democracia tiene porvenir, y cuál pueda ser, en
el supuesto de que lo tenga, respondo tranquilamente que
no lo sé”. Sin embargo, Bobbio señala que un sistema de
convivencia civilizada requiere tolerancia, no
violencia, libre debate de las ideas y acuerdo en un
destino común. En Venezuela Hoy,
suministramos información para que sea analizada e
interpretada.
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