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Agosto 15, 2007
Las Peripecias De Un Maletín
Novelas
de
misterio, intrigas y final dramático, convertidas en
exitosas películas, pueden tener comienzo en una “cola”,
término de uso coloquial en Venezuela para expresar la
acogida que un automovilista le da en su vehículo a una
persona que solicita tal favor, usualmente a la orilla
de una carretera (auto stop). La “cola” que un alto
funcionario del gobierno argentino dio a varios
venezolanos para llevarlos desde el aeropuerto de
Maiquetía hasta Buenos Aires tuvo un primer capítulo que
convirtió la novela en un best seller. Uno de los
pasajeros portaba un maletín con 800.000 dólares que le
fueron retenidos en la aduana. Se identificó como Guido
Antonini y desapareció. El dato llegó a los medios y se
armó un escándalo cuyos detalles e hipótesis han
recorrido el mundo y estremece el escenario político
argentino, con efectos en Venezuela, pues el hecho
coincidió con una gira del Presidente Chávez por los
países del Sur, incluida Argentina, y los pasajeros
“colados” eran gente de PDVSA, entre otros, Daniel, hijo
de Diego Uzcategui, el hombre de PDVSA en Argentina. La
estatal petrolera argentina (Enarsa), emitió un
comunicado, según el cual, fletó la aeronave para un
viaje de ida y vuelta de Exequiel Espinoza, presidente
de la empresa, entre Buenos Aires y Caracas, acompañado
de Claudio Uberti, alto funcionario gubernamental y de
una empleada de apoyo administrativo. El objeto del
viaje era afinar los detalles de la construcción,
asociada con PDVSA, de una planta de licuefacción de gas
por $ 400 millones. Para el viaje de regreso a Buenos
Aires, según Enarsa, les fue solicitada la “cola” para
gente de PDVSA, quienes agregaron como pasajero a Guido
Antonini, actualmente solicitado internacionalmente por
la justicia argentina por el delito de presunto
contrabando de dinero. Según La Nación, es la
primera medida del poder judicial en el “caso de
corrupción que más preocupa a Kirchner, razón por la
cual le ha pedido a Chávez que aclare lo ocurrido”.
Le
antecedió la renuncia de Uberti, encargado de la
relación comercial y energética con Venezuela, reputado
como hombre de confianza del Ministro Julio De Vido,
quien ha sido actor clave de todos los acuerdos y
convenios de cooperación suscritos por Kirchner y
Chávez. Según diarios argentinos, su papel como nexo en
todo lo que tuviera que ver con Venezuela, incluidos
negocios entre empresas, “había sido cuestionado por
falta de transparencia”. En la práctica, Uberti actuaba
en Caracas como una especie de embajador paralelo y era
frecuente su aparición en Aló, Presidente,
sonriendo ante las cámaras cuando Chávez, llamándolo
familiarmente Claudio, hacía referencia a negociaciones
binacionales. La fiscal que tomó la medida contra
Antonini declaró que no descartaba pedir la detención de
Uberti, señalado por Alberto Fernández, jefe del
gabinete de Kirchner, como responsable del ingreso de
Antonini al avión. El ministro De Vido declaró que
Uberti, su colaborador de mayor confianza desde que
ambos trabajaron con Kirchner en la Gobernación de Santa
Cruz, Patagonia, había cometido un error, pero que los
venezolanos habían abusado de su buena fe. Pepé
Eliaschev, reputado periodista argentino, declaró: “Los
$800.000 son la punta del iceberg”. Según él “hace
tiempo entra mucho dinero venezolano por canales no
convencionales, y los jueces pueden comprobarlo, pero se
abstendrán para no liquidar la candidatura de la señora
Kirchner”. El maletín amenaza convertirse en uno de los
grandes temas de debate en la campaña electoral, tanto
que sus adversarios mas radicales piden que el
Presidente renuncie.
EL
HOMBRE DEL MALETÍN
¿Quién es
Antonini? Según datos concordes aportados por los
periodistas que investigan el caso, nació en Venezuela y
reside en Miami, donde ha registrado cuatro empresas a
su nombre, todas con el mismo objeto: “cualquier negocio
acorde con la ley”. Aparece como propietario de un
condominio en una de las zonas más caras de la ciudad,
que declara como sede de sus empresas. Conforme a lo
publicado por diarios de Buenos Aires, Caracas y Miami,
sus negocios tienen que ver con petroquímica,
exportaciones, intermediación de contratos, tráfico de
armas, adquisición de insumos para Mercal, la empresa
del gobierno de Chávez que vende alimentos subsidiados.
A la fiscal que tiene el caso en Buenos Aires le llamó
especialmente la atención lo dicho por la aduana, de que
en su pasaporte aparecían, durante el curso del año,
doce viajes entre Caracas y Buenos Aires. El proceso
penal que le abrieron en Argentina apunta, según La
Nación, a una operación de lavado de dinero. El
Espectador, de Montevideo presentó evidencias de que
Antonini, en el curso del año, ha viajado varias veces a
Uruguay, alojándose en hotel reservado por el hijo de
Diego Uzcategui y pagado por PDVSA. En la primera página
de la prensa venezolana apareció por primera vez una
foto de Antonini, en compañía de Johnny Yánez,
gobernador del Estado Cojedes. La foto reproduce
información de un diario uruguayo sobre la visita de
ambos a comprar viviendas prefabricadas, lo cual fue
confirmado a AFP por la empresa vendedora, según cuyo
gerente, Antonini actuaba como asesor del Gobernador.
“Conspiración mediática del imperio” declaró Chávez en
Buenos Aires y Bolivia, indignado porque los medios
sureños tenían más interés en “banalidades” que en los
acuerdos de cooperación que concretaba con países
hermanos. El argumento lo han estado repitiendo a coro
ministros y altos funcionarios venezolanos. Ante el
hecho de que la justicia argentina se ocupa del asunto,
se produjo una nueva explicación: si hay delito ocurrió
en Argentina y Venezuela no tendría competencia legal
para investigarlo. Hasta ahora, el único funcionario
venezolano que ha identificado al hombre del maletín ha
sido el Superintendente de Administración Aduanera y
Tributaria, el capitán Vielma Mora, quien dijo: “se
trata de un empresario venezolano, residenciado en
Estados Unidos, que tiene altas inversiones con
Petróleos de Venezuela”. Al día siguiente de esa
declaración, el Fiscal General emitió una nota de
prensa, anunciando que había dispuesto una
investigación, pues en Venezuela pudiera haberse
infringido la Ley de Ilícitos Cambiarios, según la
cual, personas que exporten divisas por un monto
superior a $ 10.000 están obligadas a declarar el monto
y la naturaleza de la respectiva operación. En la nota
el Fiscal dejó constancia de que PDVSA está exenta de
tal obligación en Venezuela. La pregunta que se hace es:
¿Si se trata de dinero de PDVSA, por qué no se declaró
al llegar a Argentina?
El diario
Reporte de la Economía, ha venido denunciando que
PDVSA se ha convertido en lavadora de dólares, y afirma
haber presentado pruebas a la Asamblea Nacional. “La
corrupción en la industria petrolera –afirmó el
director- acabará con el proyecto revolucionario de
Chávez, que personas como yo apoyamos durante años, y
por eso le pedimos autorizar la investigación y
sancionar responsables, empezando por destituir la
directiva que preside el ministro Ramírez”. El ministro
aludido, de quien Chávez afirmó que lo mantendrá en el
cargo, declaró que a pesar de las peticiones de “algunas
instancias argentinas”, en PDVSA no habrá despidos y
aseguró que tras el caso del maletín hay un movimiento
conspirativo. Descalificó a Reporte de la Economía,
precisando que el director carece de moral. Un Tribunal
ordenó la captura de Leocenis García, quien firma los
artículos sobre corrupción en PDVSA, entre los que se
encuentra uno en que denuncia que en los cargueros de la
empresa se transporta droga con destino a Europa.
CHÁVEZ
FORMALIZA HOY SU REELECCIÓN INDEFINIDA COMO MANIOBRA DE
DISTRACCIÓN
El
escándalo del maletín opacó las actividades y
declaraciones de Chávez durante la quincena, dominadas
por el tema energético. En su periplo sureño prometió
desembolsar más de $13.000 millones para proyectos en el
sector y firmó acuerdos asegurando que puede suministrar
al subcontinente “petróleo para todo el siglo”. En
Argentina financiará una planta de licuefacción de gas
($ 400 millones), además de seguir comprando deuda ($
1.000 millones). En Bolivia destinó para Petroandina $
600 millones, financiará otra planta de licuefacción de
gas ($ 400 millones), financiará una planta eléctrica ($
70 millones) y comprará bonos de deuda ($ 100 millones).
En Ecuador propuso un proyecto de reconstrucción de su
industria petrolera ($ 10.000 millones) y comprar deuda
($ 500 millones). No hizo mención al mítico Gasoducto
del Sur, y los analistas consideran que la variante es
la construcción de plantas de licuefacción de gas que
sería transportado por vía marítima y no por el
gasoducto. Llamó la atención que MERCOSUR dejó de ser
tema fundamental de sus discursos en Uruguay y
Argentina. Al regreso se ocupó de la Reunión de
Petrocaribe, a la cual asistieron 13 jefes de estado de
la región, Daniel Ortega y una nutrida representación
cubana. Chávez puso a disposición de los pueblos del
Caribe el petróleo venezolano “pues alcanzará para
todos”. Ofreciió la construcción de una refinería en
Dominica y que está impulsando con Jamaica la creación
de otra refinería. Expresó que la de Cienfuegos, en
Cuba, comenzará a operar a finales de año. Anunció que
se estudia el proyecto de un gasoducto hasta Cuba y la
firma de cinco acuerdos para la integración de empresas
mixtas que producirán alimentos tanto en Cuba como en
Venezuela, con una inversión de otros $ 3.000 millones.
Se quejó
amargamente de la conspiración mediática (“los medios
son el peor de los males de la época”) pues el asunto
del maletín ha sido la preocupación del país, inclusive
para los chavistas “light”. El director de Ultimas
Noticias, el más importante órgano de prensa escrita
que lo apoya, escribió que ya era tiempo de explicar lo
de los $800.000 decomisados en un avión donde viajaba
gente de PDVSA. El apoyo al artículo sirvió de mampara a
gente destacada en el oficialismo para hacer pública la
inquietud. Chávez intentó recuperar la iniciativa de la
agenda política, que ha sido exitosa estrategia y
anunció que tiene listo el proyecto de reforma
constitucional. Pidió que la Asamblea lo reciba para
presentarlo. No obstante que la reforma es cuestión
decisoria para el país, ya que Chávez pretende con ella
su reelección indefinida, la opinión pública lo ha
tomado como una maniobra de distracción y lo del
maletín ha seguido como cuestión preferente en los
medios, pues apareció el gran personaje de la novela. Su
abogado en Buenos Aires declaró que Antonini está
dispuesto a declarar. El gobierno argentino insiste en
que Venezuela informe los vínculos de Antonini con PDVSA
y el destino de los dólares incautados en la aduana. El
cuestionado ministro Ramírez denuncia un montaje contra
la revolución, donde participan la CIA y la DEA (agencia
estadounidense antidroga). Chávez suspendió cooperación
con la DEA en agosto de 2005, acusándola de espionaje.
Los analistas se preguntan si hay relación entre el
montaje anunciado por Ramírez y el rumor de que su
hombre de confianza en Argentina, Diego Uzcategui, acaba
de renunciar a su cargo.
Son tan
extrañas e incongruentes las actuaciones oficiales que
“ni con cola” se pueden pegar.
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