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Febrero 15, 2008
Las
Guerras De Chávez
EE.UU. ha diseñado una guerra
económica para desestabilizar y derrocar al gobierno,
afirma Chávez. “no enviaremos una gota de petróleo al
imperio”, amenazó en Aló Presidente. “El precio
–agregó- va a llegar a 200 dólares, porque Venezuela
hará frente a la guerra y más de un país está dispuesto
a acompañarnos”. Acusó a la Exxon-Mobil de servir como
instrumento bélico por haber solicitado la congelación
de 12.300 millones de dólares en activos de PDVSA en el
exterior. “Son unos bandidos imperialistas, ladrones,
corruptores de gobiernos, mafias mundiales”. En su
opinión, la Exxon responde a un plan para derrocarlo y
convertir a Venezuela en colonia norteamericana.
Conforme a las instrucciones presidenciales, PDVSA
anunció que frente al hostigamiento de la trasnacional
decidió la suspensión de las relaciones comerciales y el
suministro de crudos y productos a esa empresa. Sin
embargo, el comunicado dice que la suspensión no
afectará las operaciones conjuntas en una refinería en
Louisiana, que constituyen ahora el grueso de las
relaciones entre ambas compañías. “PDVSA honrará los
compromisos contractuales sobre inversiones comunes con
Exxon Mobil en el exterior”. Bernard Mommer, directivo
de Pdvsa, admitió que una suspensión de envíos de
petróleo a EE.UU. “va a crear desajustes económicos”.
Expertos y analistas señalan que la suspensión del
suministro de petróleo venezolano no signica para EE.UU.
una crisis de grandes proporciones y que Venezuela
podría resultar más afectada. Otros analistas piensan
que se trata de una jugada política, con la cual Chávez
se propone exaltar el nacionalismo y reunificar a sus
partidarios –cuyas discrepancias internas no ocultan- en
torno a una estruendosa guerra verbal con una de las
grandes trasnacionales petroleras. Rafael Ramírez,
Presidente de Pdvsa y ministro de Energía y Petróleo,
anunció que un bufete norteamericano representa los
intereses venezolanos en el conflicto con Exxon, pero
exhortó a los trabajadores a movilizarse contra el
enemigo yanqui: “si querían batalla, batalla van a
tener”.
El Ministro compareció ante la
Asamblea Nacional (AN) e hizo una larga explicación. En
1997, Venezuela firmó con Exxon y otras trasnacionales
convenios de asociación para la explotación de la Faja
del Orinoco. Las trasnacionales aportarían inversiones y
tecnología para el mejoramiento de los crudos
extrapesados, lo cual resultó exitoso por los altos
precios que el petróleo fue adquiriendo. Fue acordado el
arbitraje para dirimir eventuales conflictos, de acuerdo
con una ley del Parlamento. En mayo pasado Chávez
dispuso que las trasnacionales debían migrar a empresas
mixtas con mayoría accionaria de Pdvsa. Ambas empresas
tuvieron un impasse y la trasnacional acudió al
arbitraje, añadiendo medidas cautelares sin precedentes.
El Ministro aceptó que Exxon debe ser indemnizada, por
una cantidad menor de lo que reclama, y que se llegará a
acuerdos con las otras trasnacionales. La cuestión de
fondo es que según el gobierno, los acuerdos de 1997,
aun cuando deben respetarse, violaron la soberanía al
admitir arbitraje extranjero, por lo cual los para
entonces directivos de PDVSA y los parlamentarios que
aprobaron la Ley son traidores a la patria y como tales
deben ser enjuiciados. El ganador de la guerra es
Ramírez, incompetente gerencialmente, pero clave para la
geopolítica petrolera de Chávez.
LA GUERRA CON COLOMBIA
¿El gobierno de Colombia se
prestará para una agresión militar contra Venezuela? se
preguntó Chávez en mensaje a la Asamblea Nacional. “Es
posible –se respondió- porque ese gobierno está
penetrado por los paramilitares y el narcotráfico, y
está subordinado al imperialismo norteamericano”. En los
actos de conmemoración del fallido golpe de estado del 4
de febrero de 1992, afirmó que Venezuela, en buena
parte de su territorio, no limita con el Estado
colombiano, sino con las FARC, grupo guerrillero al que
exhortó a liberar a los diputados colombianos
secuestrados, dejando a salvo que muchos de los
secuestrados son prisioneros de guerra. En Aló
Presidente sostuvo que desde el vecino país se
fragua la agresión militar por órdenes de Washington, lo
cual le consta por informaciones de inteligencia, tanto
venezolanas como de otros países suramericanos que se lo
han advertido. “Uno no sabe hasta dónde va a llegar el
conflicto”. Afirmó que la Fuerza Armada está alerta,
evaluando el sistema de cazas bombarderos Sukoy,
comprados a Rusia, “cuya distancia de ataque con misiles
es de 200 kilómetros”.
Chávez descalificó acusaciones
formuladas en Colombia contra el general Hugo Carvajal,
director de la inteligencia militar, a quien calificó de
“soldado patriota”. Carvajal, según reportaje de la
revista Semana tiene nexos con las FARC y los
narcos. Semana asegura poseer información
confiable para denunciar que Carvajal ha facilitado
protección y documentos de identificación a guerrilleros
y narcotraficantes de Colombia en territorio venezolano,
incluido el capo Wilber Varela, alias Jabón, quien fue
asesinado en Mérida. “El alto oficial venezolano –dice
Semana- está señalado por agencias antinarcóticos
y servicios de inteligencia de varios países de ser la
ficha clave en Venezuela para narcos y guerrilleros
colombianos. Según Chávez, “sectores del gobierno y de
las fuerzas militares de Colombia”, apoyan un plan de
infiltración de paramilitares a lo largo de la frontera,
y llegan hasta Caracas, haciendo trabajo en los
barrios, vendiendo cocaína por debajo del precio de
mercado, para ganarse a los delincuentes y darles armas
de guerra; y que ha girado instrucciones para realizar
la denuncia en instancias internacionales.
Fernando Londoño, ex ministro
colombiano, declaró a El Universal que Colombia
no está preparada para una guerra con Venezuela. Afirmó
que en ambos países se rechaza tal posibilidad, pero que
Chávez, de cuya salud mental duda, ha llevado a
Venezuela a una crisis económica sin precedentes. “Los
indicadores económicos son un desastre, y uno se
pregunta de qué puede ser capaz en medio del desastre.
Él dice cosas que casi nadie se toma en serio. Yo sí”.
Raúl Baduel, ex ministro de la Defensa, pidió a Colombia
ignorar la “verborrea” de Chávez, con la que busca
recuperar apoyo popular en momentos en que se complica
la situación interna del país. Agrega que Chávez invoca
un nacionalismo desesperado y una supuesta amenaza de un
enemigo externo, en intento de aglutinar en torno a él
la gente que lo hace responsable de los problemas que el
país confronta. Según Baduel, quien desempeño el
Ministerio hasta julio pasado, ha tenido encuentros con
muchos compañeros, activos y retirados, quienes están
molestos por la simpatía del Presidente hacia los
guerrilleros colombianos. “Hay desacuerdo con el
Presidente dentro de las filas castrenses”.Expertos en
temas militares latinoamericanos discrepan de Londoño.
En su opinión, Colombia con un contingente militar que
cuadruplica al venezolano ha estado en constante
entrenamiento bélico desde hace más de 50 años.
Venezuela, por el contrario, no actúa en estas lides
desde hace más de 40 años.
La única victoria que puede haber en
esta “guerra”, es la paz entre Venezuela y Colombia.
LA GUERRA MEDIÁTICA
El Presidente invitó a sus
partidarios a usar los cañones comunicacionales en la
batalla contra los enemigos. Tiene cañones. Según
informe del Centro Internacional de Periodistas (CPJ),
Chávez cuenta con siete televisoras nacionales de señal
abierta, una amplia red de medios comunitarios
alternativos, que incluye estaciones de radio,
televisión, diarios y sitios de Internet “diseñados
básicamente para divulgar la línea oficial y
desacreditar a periodistas críticos y dueños de medios”.
La guerra mediática en su contra es tema reiterativo en
el lenguaje presidencial. Lo novedoso es que ahora lo
centra contra Globovisión, un canal de noticias
con señal abierta en sólo dos ciudades. En una de sus
cadenas preguntó hasta dónde el gobierno debe permitir
algunas licencias en “medios terroristas” y ordenó al
ministro respectivo que los llamados de atención “no
queden en expedientes”. La acusación de terrorismo la
había formulado pocos días antes el ministro Rodríguez
Chacín “vamos a pasar a la acción contra esta emisora
que ha utilizado técnicas subliminales contra nuestro
Presidente”. El PSUV acordó un cronograma de actividades
para lograr la revocatoria de la concesión al canal. La
oficina de impuestos requirió de la empresa la “entrega
inmediata” de su contabilidad del 2007, con “nombre y
razón social de los clientes”. Diputados oficialistas
introdujeron un documento ante la Fiscalía, pidiendo
“abrir una investigación contra Globovisión por
mantener una línea dirigida a difamar y dañar la imagen
del Presidente”. La red de círculos bolivarianos realiza
un programa de presión callejera contra “un canal anti-ético
que ataca y descalifica al Presidente”. El nuevo
Ministro de Información declaró: “es hora de que alguien
le ponga coto a un canal que insulta al Presidente”
Según él, “los medios críticos del país forman parte de
una conspiración internacional anti venezolana”. En sus
declaraciones explicó las razones que justifican su
teoría sobre la hegemonía comunicacional del Estado y
anunció que se propone mejorar la calidad y audiencia de
los medios que tiene a su disposición.
La Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP) manifestó su preocupación por la diatriba oficial
contra Globovisión. El guatemalteco Gonzalo
Marroquín, presidente de la Comisión de Libertad de
Prensa e Información dijo: “Nuestra preocupación radica
en que estamos viendo actitudes similares a las que
precedieron el cierre de la otra cadena televisiva
independiente, RCTV.” Añadió que “Globovisión
está jugando un rol muy importante en la democracia
venezolana y sería desastroso para el pueblo y su
derecho a la información que dejara de operar”.
Esta arremetida contra los medios de
comunicación y en especial contra Globovisión,
coincide con el desmoronamiento de la popularidad del
Presidente, al punto que las encuestas señalan una caída
que supera al 30%. La gran mayoría de los analistas
políticos, tanto del gobierno como de la oposición, han
manifestado que una de las principales causas de la
derrota del pasado 2 de diciembre fue el cierre de
Radio Caracas Televisión. Por ello, señalan que de
producirse el cierre de Globovisión, la
guerra mediática emprendida ahora, podría convertirse, a
finales de año, con motivo de las elecciones de
gobernadores y alcaldes, en el Waterloo de Chávez.
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