Nuestro país está blindado contra la
crisis bancaria mundial, afirmó Chávez, gracias a la
“existencia de un sistema financiero propio y a mi
proyecto de impulsar un eje económico mundial del
socialismo, otorgándole el papel de consejero a Fidel
Castro”. Es la oportunidad –agregó- de consolidar el
Banco del Sur, al cual Venezuela traspasará parte de sus
reservas internacionales, al igual que Brasil y
Argentina, sobre lo cual ha encontrado receptividad en
sus conversaciones con Lula y la señora K. En opinión
de Chávez, el Banco del Alba, al cual aportó $ 1.350
millones, su esquema para el Banco del Sur y bancos
binacionales convenidos con China, Rusia e Irán
convertirían a la región en un “oasis” de estabilidad
financiera, en tanto se derrumba definitivamente el
sistema capitalista. El optimismo presidencial,
calificado por algunos de “charlatanería”, tuvo
respuesta ponderada en el Consejo de Economía Nacional (CEN),
previsto como institución consultiva del Ejecutivo. “Los
recientes eventos de carácter financiero tienen
significación relevante para la economía venezolana”.
Señalan, en primer término, el efecto en los precios del
petróleo. “La cotización de la cesta venezolana se
continúa desplomando con respecto al máximo histórico de
126 dólares que tuvo hace 3 meses”. En segundo término,
advierte los efectos negativos en la captación de
recursos foráneos para nuevas inversiones, lo que
detiene la posibilidad de aumentar la oferta de bienes y
servicios. “Este escenario podría generar escasez y la
necesidad de racionamiento de productos al presentarse
dificultades para las importaciones indispensables”. Un
tercer aspecto, es la postergación o cancelación de
planes de contratación de préstamos en el exterior por
el gobierno o compañías privadas. “Las circunstancias
internacionales hacen evidente la fragilidad intrínseca
de la estrategia económica instrumentada, debido a los
inconvenientes para hacer sostenible el gasto público
como estímulo del consumo privado”, sostiene el CEN.
Los analistas externos estiman el
impacto de la crisis en las finanzas de los petroestados.
Estudios elaborados por Deutsche Bank colocan a
Venezuela como el país más vulnerable. El petróleo
provee 94 de cada 100 dólares que ingresan al país.
Afirman que se requiere crudo a 90 dólares para sostener
el nivel actual de gasto público. La cesta venezolana
llegó a menos de 70 dólares, aun cuando Goldman Sachs
prevé que el crudo promedie 75 dólares en el cuarto
trimestre y a fines de año, 70 dólares, agregando que
“si la crisis en desarrollo recorta más profundo a la
demanda, el mercado podría caer tan bajo como 50 dólares
el barril”. (Reuters y AFP) El analista D.
F. Maza Zavala, reconocido por todos los sectores
políticos, como la opinión más respetable sobre
economía, señala como factor determinante de la
situación nacional, la declinación en la capacidad real
de producción, entre otras causas por falta de inversión
y la conversión de PDVSA en oneroso instrumento de
geopolítica internacional. En lugar de dedicarse a
producir y vender petróleo, se le ha sobrecargado de
actividades que no le corresponden, como las misiones
sociales, proyectos educativos y distribución de
alimentos subsidiados. El gasto público rebasa los 150
billones de bolívares ($70.000.000.000) y no es
sostenible si los precios bajan hasta 70 dólares.
“Estamos ante una muy grave crisis que amerita
rectificaciones para las cuales no parece dispuesto el
gobierno”, es su conclusión.
LA ESTRATEGIA DE LA VIOLENCIA
En la reunión de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), una de sus conclusiones
fue condenar la violencia verbal de Chávez contra los
periodistas y los medios, como estimulo a la competencia
entre los miembros del gobierno para copiar el “estilo
verbal” del caudillo. El ministro de Información le ganó
la partida a sus colegas. Expresó que no debía prestarse
atención a lo que opinaban los “gángsters” reunidos en
Madrid. En un diario caraqueño le preguntaron si el
calificativo aplicaba al Rey Juan Carlos, participante
en el evento, y al primer ministro Zapatero, quien lo
clausuró. La respuesta fue acusar al director, Miguel
Henrique Otero, de complicidad en actividades
conspirativas. Justamente, una de las denuncias
presentadas por los periodistas venezolanos en la
reunión de la SIP es la amenaza contra Otero y Alberto
Ravell, quien dirige Globovisión, de juicio penal
por supuesta participación en proyectos conspirativos,
vinculados a un plan para asesinar al Presidente.
Amenazas similares produce a diario el régimen militar
contra los directivos de medios televisivos o escritos
que insisten en ejercer los derechos de información y
expresión que consagra la Constitución. Diarios
independientes coinciden en que el verbo presidencial,
cargado de adjetivos y descalificaciones, tiene que ver
con las encuestas, según las cuales es evidente “la
fragilidad de la estructura hegemónica de poder creada
por Chávez”, quien “intenta posicionar una agenda de
debate en torno a él mismo con discursos agresivos y
amenazantes”. Según Tal Cual, el insulto en el
discurso de Chávez es su manera de confrontar a los
adversarios, y ha llegado a niveles delirantes porque
las encuestas cada vez les son más desfavorables, a lo
cual se agregó el desplome de precios del petróleo, de
los bonos venezolanos y el nivel de record mundial del
riesgo-país.
En los mítines Chávez se expresa en
términos tales de quienes adversan a los candidatos por
él escogidos para las Gobernaciones, que los reporteros
se excusan de reproducir por respeto a los lectores. En
el Zulia calificó de “imbécil” al candidato de la
oposición. Para Manuel Rosales, el actual gobernador,
reservó los términos “desgraciado, bandido, hampón,
cobarde”. A esas expresiones agrega las de “traidores,
sinvergüenzas, ladrones, vendidos al imperialismo”, para
los militantes del PSUV que resolvieron enfrentar a sus
ungidos, como en el caso de Barinas, el estado natal,
donde postuló a su hermano Adán. A los socios del
Partido Comunista y del PPT que en protesta contra el
nepotismo se atrevieron a lanzar candidaturas propias
los amenaza además, con “pulverizarlos, barrerlos de la
faz de la tierra”.
Diversas instituciones han
manifestado preocupación por el efecto del estilo
presidencial en cuanto constituyen llamados a la
violencia. Advertencia pertinente pues uno de los grupos
radicales del chavismo, asumiendo su identidad mediante
panfletos, atacó con bombas lacrimógenas las
instalaciones de Globovisión. La impunidad que
les ampara, los llevó a otro acto de violencia que ha
suscitado general indignación. La sede del periódico
El Nuevo País y de la revista Zeta fue
atacada con bombas lacrimógenas, así como la casa de un
productor de televisión. “Los responsables se
trasladaban en motos e hicieron su ataque de la misma
forma como lo ejecutaron en contra de la sede de
Globovisión”, declaró una de las periodistas
presentes. El grupo agresor dejó un comunicado en el que
se acusa a Rafael Poleo, editor de ambas publicaciones,
de llamar al magnicidio y se le declara objetivo
militar. “Es la respuesta revolucionaria a las
agresiones contra nuestro comandante”, dice el
comunicado dejado por el grupo que se atribuyó la
autoría.
MENSAJE
CÍVICO DE LA IGLESIA
La Iglesia, como es tradición, asumió
la responsabilidad del mensaje cívico para llamar a
restaurar la paz y la unidad del país, respetando las
diversidades. La Conferencia Episcopal produjo un
documento advirtiendo los peligros del clima de
agresividad y violencia en la proximidad de las
elecciones regionales. Los Obispos piden no desestimar
que siendo la inseguridad el drama que angustia a la
inmensa mayoría de la población, la prédica del odio y
el fanatismo de grupos que son producto de una sociedad
en descomposición, está generando una cultura de la
muerte, en que pierde sentido el derecho a la vida y se
tolera el crimen como capítulo inevitable del discurrir
cotidiano. Manifiestan preocupación por la crisis
financiera y económica mundial y la necesidad de que el
gobierno busque soluciones concertadas con todos los
sectores de la sociedad. Piden cese al armamentismo para
disminuir las consecuencias de la crisis sobre los menos
favorecidos. Llaman a participar en las próximas
elecciones regionales, ya que “pueden contribuir al sano
equilibrio de los poderes públicos de las regiones en
función del pluralismo, la reconciliación y la paz
ciudadana”. Rechazan la violencia verbal. El Arzobispo
Porras manifestó dudas en cuanto a la equidad y
equilibrio del Consejo Nacional Electoral. Sin embargo,
resaltó la importancia de votar el 23 de noviembre “pues
se van a elegir los funcionarios que conducirán la vida
en el ámbito local, y como ciudadanos debemos procurar
que tales responsabilidades recaigan en quienes mejor
garanticen una gestión eficiente, honesta e incluyente,
sin sectarismos ni discriminación por motivos
políticos”. Monseñor Lückert, arzobispo de Coro, criticó
la falta de trasparencia del proceso, la indiferencia
del CNE ante el abuso por parte de Chávez de los medios
de comunicación y otros bienes del estado para la
promoción de sus candidatos.
El arzobispo Pérez Morales, quien
tiene una columna en El Nacional, opina que las
elecciones ofrecen una oportunidad para abrir espacios
democráticos. “Los obstáculos son serios y múltiples
para una serena, libre y efectiva manifestación del
derecho-deber ciudadano de elegir a quienes han de
gobernarnos en estados y alcaldías. No existe un genuino
Estado de Derecho, una real separación de poderes; la
ideología que guía la acción oficial es de corte
totalitario, con todo lo que conlleva de manejos nada
transparentes y prácticas intimidatorias. Sin embargo,
es preciso aprovechar toda oportunidad a fin de que la
tenaza opresora no se siga cerrando. Cualesquiera sean
los resultados, se ha de mantener la esperanza en alto,
en lo que realmente tiene futuro. Según Pérez Morales,
no tienen futuro la exclusión ni el apartheid; la
hegemonía cultural, comunicacional, educativa; las
injustas desigualdades; la militarización de la
sociedad; el culto idolátrico a la personalidad, la
masificación de las personas, el odio y la retaliación.
“Todo ello podrá imponerse un tiempo corto o largo, pero
la mente, el corazón y el brazo humanos siguen
trabajando hacia horizontes acordes con la dignidad de
la persona humana y de la comunidad de personas. No
tiene futuro una sociedad masificada, monocolor y
monocorde, de pensamiento impuesto y acción
gregaria…Reanimar la esperanza es clave para la
gestación de una nueva sociedad. La desesperanza
desanima, inhibe, paraliza, postra o conduce a la
sumisión despersonalizante, el pesimismo fatalista, la
vida inauténtica. ¡Que nada ni nadie nos abata la
esperanza!