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Abril 30, 2009
Neototalitarismo Militar
Teodoro Petkoff dirige un diario con línea crítica
frente al régimen. Se le enjuicia por “participación en
un plan que atenta contra la seguridad de la nación y el
estado venezolano”. Chávez sabe que la represión estilo
Cuba es mal vista en el escenario internacional y ha
decidido sacar del juego a los líderes que lo enfrentan
mediante la criminalización de la disidencia y la
judicialización de la política. La Asamblea Nacional (AN)
dicta leyes que aprueban la transferencia de las
partidas presupuestarias y bienes de la Alcaldía Mayor a
la funcionaria designada por Chávez como autoridad
suprema de la Región Capital. Cuatro de las cinco
alcaldías municipales ganadas por la oposición dan
cumplimiento a una disposición legal que dispone
transferir una cuota de sus ingresos a la Alcaldía
Mayor. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declara la
nulidad de esa norma. La AN remite a la Gaceta Oficial
el contenido de la reforma sobre la “nueva geometría del
poder”, según la cual las comunas son las células
sociales del territorio y el núcleo básico e
indivisible del estado socialista, lo cual fue rechazado
en el referendo del 2 de diciembre de 2007. Gobernadores
y alcaldes electos el 23-N recurren al TSJ pidiendo se
cumpla la norma que ordena al poder nacional
transferirles cuotas del situado constitucional y del
Fondo Intergubernamental para la Descentralización. El
TSJ, según los casos, se pronuncia en contra o guarda
silencio.
El caso Manuel Rosales, alcalde de Maracaibo, es
patético. Acusado de presuntos hechos de corrupción,
concurrió a cuanta citación se le formuló, incluyendo
una interpelación vejatoria en la AN. El TSJ declaró sin
lugar los recursos intentados para que se le juzgara de
conformidad con el Código de Procedimiento Penal; aprobó
radicar el juicio en Caracas y violó su derecho a ser
juzgado en libertad, en el lugar donde presuntamente se
cometieron los hechos. Sin que hubiese orden de
aprehensión, la policía estuvo persiguiéndolo como si
fuese un criminal de alta peligrosidad. Se filtró el
texto de la sentencia condenatoria, redactada con
antelación a la audiencia donde podía exponer su
defensa. Debía ser recluido en una cárcel de alta
peligrosidad, expuesto a que lo mataran. UNT, el partido
que preside, le aconsejó abandonar el país. Perú le
concedió asilo, por considerarlo perseguido político.
Chávez retiró el embajador en Lima.
En la AN procesan denuncias del PSUV contra los
gobernadores de Carabobo y Táchira, para quienes se pide
“severas sanciones”. Al gobernador del Zulia le acusan
de “cómplice necesario” en los delitos atribuidos a
Rosales, de quien fue Secretario en su gestión como
Gobernador. Al gobernador de Miranda lo amenazan con
enjuiciarlo por supuesta malversación. Es evidente el
proyecto de dejar sin efecto las autoridades de elección
popular no afectas al régimen y concentrar todo el poder
en Chávez, cuidando algunas formalidades. En las
universidades son frecuentes foros y seminarios para
caracterizar “el chavismo”. Conclusión de uno reciente
en la UCV: es el modelo de neototalitarismo militar que
Chávez concibe para Venezuela y exporta con petrodólares
bajo el paraguas de Socialismo Siglo XXI.
CHOCAN EL SOCIALISMO Y LOS TRABAJADORES
Nadie duda que Chávez tiene un proyecto totalitario.
Desde Aló Presidente tiene 10 años dibujando un
país perfecto y prometiendo un futuro de felicidad
colectiva. Es el líder ideológico del marxismo duro y la
garantía para los militares, del poder como un festín.
Los programas sociales, alimentados por los precios del
petróleo, le han ganado una vasta clientela, cuya
fidelidad es una interrogante si subsisten o se agravan
las dificultades financieras del Estado. Empieza a
producirse un choque entre el socialismo de Chávez y las
conquistas de los trabajadores. Surge un frente adverso
que nada tiene que ver con la oposición tradicional,
sino con los problemas de presupuesto para atender los
reclamos de contratación colectiva y mejores salarios
entre quienes laboran en áreas vitales: administración
pública, tribunales, educación, salud y en el complejo
industrial que abarca petróleo, electricidad, hierro y
aluminio. Buena parte de quienes reclaman llevan o han
llevado el uniforme rojo. Los conflictos laborales
aumentan y 78% ocurren en el sector público. Actualmente
están vencidas 200 contrataciones colectivas y el
gobierno se niega a discutirlas, ofreciendo a cambio
convenciones socialistas entre trabajadores y el Estado.
Un reportaje de investigación realizado por El
Nacional llega a la conclusión de que el gobierno no
quiere sindicatos ni organizaciones de trabajadores,
porque a medida que concentra todo el poder económico y
estatiza industrias y comercios, se convierte en el
único patrón e intenta imponer unilateralmente las
condiciones de trabajo, sueldos, salarios, prestaciones
y seguridad social. Es el comienzo del choque entre las
ideas de Chávez y los trabajadores, sin distingos
políticos. Hasta los médicos de Barrio Adentro
realizaron una manifestación de protesta “contra medidas
que afectan sus condiciones laborales”. Un dirigente de
los trabajadores petroleros, que se identificó como
seguidor de Chávez, declaró: “PDVSA está quebrada por
las pésimas decisiones gerenciales, pero los
trabajadores no tenemos por qué pagar la manía de
regalar dólares a los vividores del ALBA”.
La actividad petrolera está en fase de contracción: baja
en la producción, revisión de costos y gastos, deudas
vencidas con trabajadores y proveedores de servicios es
la situación de PDVSA, cuyas exportaciones generan mas
del 70% de los ingresos. La segunda fuente de divisas
son las exportaciones de la Corporación Venezolana de
Guayana. El ministro de Finanzas estima que la
adecuación tecnológica de las empresas de aluminio, los
pasivos laborales y las deudas con proveedores demanda
recursos superiores a $ 5.000 millones, que sólo podrían
obtenerse mediante endeudamiento. El grupo Techint
amenaza con un arbitraje internacional por el pago de
Sidor, la metalúrgica a cuyos trabajadores se les
anuncia que son impagables las cláusulas del convenio
firmado con Chávez cuando nacionalizó la empresa. Las
penurias financieras afectan letalmente las cooperativas
y la cogestión, confiadas a los círculos bolivarianos. A
partir del 2003 se constituyeron 366.000 cooperativas,
de las cuales quedan en funcionamiento 20.000, que
reciben del gobierno fondos no reembolsables. La
cogestión ha sido igualmente un fracaso. La economía
social apenas ha integrado un 20% del millón de
egresados de la Misión Che Guevara y su participación en
el PIB es 1.6%. Las realidades económicas imponen muros
de contención al totalitarismo que se pretende
implantar. ¿Podrá Chávez superarlas? Es la interrogante
nacional y la que debería plantearse la comunidad
internacional pues el modelo es un producto de
exportación.
UN FRENTE POR LA VIGENCIA CONSTITUCIONAL
Necesitamos dar la batalla contra los ataques de la
oligarquía criolla y difundir las ventajas del
socialismo, ordenó Chávez a los centenares de jóvenes
que reciben en Cuba cursos semestrales de formación
ideológica. “No hay acuerdo posible con la oposición
apátrida, defensora del modelo neoliberal”. Agregó que
es necesaria “la presentación del proyecto bolivariano a
la sociedad que nos evalúa, incluso a veces nos teme.
Por pequeños que sean los resultados de la revolución
hay que mostrarlos, para que no sea vista como
una propuesta utópica”. Es la primera vez que reconoce
los magros resultados de la revolución, y que en la
sociedad despierta temor su evaluación. Los analistas
entienden que parcialmente es una repuesta al documento
de la Asamblea Anual de Consecomercio, donde un sector
muy representativo del empresariado manifiesta la
voluntad de colaborar en un plan de carácter nacional
para enfrentar la crisis económica global, cuyos
efectos, dicen, cada día se hacen mas preocupantes en el
país. Los empresarios señalan como problema fundamental
de la década la aniquilación de la confianza social, y
proponen un gran acuerdo para construir una democracia
eficiente que estimule la libre empresa y el
emprendimiento económico, teniendo como referentes el
Estado de Derecho y el imperio de la Constitución.
“Cuando esas condiciones se violan o desaparecen, las
empresas cierran, se incrementa el desempleo y abunda la
pobreza”. Chávez rechaza el mensaje empresarial, por
considerarlo “ataques de la oligarquía” y apuesta a
“las ventajas del socialismo”. Es también una respuesta
a los líderes de la oposición, quienes insisten en que
es indispensable que el gobierno abra las puertas al
diálogo, como aporte indispensable a la estabilidad
institucional y la convivencia pacífica. La respuesta es
categórica: ¡no hay acuerdo posible!
Variados sectores proponen un frente nacional, que tenga
como bandera el texto de la Constitución. En el chavismo
están siendo afectados por el radicalismo de la
revolución, y en sus protestas (manifestaciones,
huelgas, documentos) coinciden en declararse víctimas de
la violación de normas constitucionales, dejando a salvo
que no forman parte de la oposición. Sin embargo, es ya
frecuente en los actos de protesta la confusión de los
camisas rojas con los manifestantes de oposición. Los
investigadores de opinión recomiendan prescindir del
calificativo “oposición” para que los chavistas
descontentos no se sientan incómodos en un frente cuya
motivación es la defensa de los derechos consagrados en
la Carta Fundamental. Varias ONG trabajan en la
organización de una red que mancomune esfuerzos en los
23 estados del país para promover la comprensión de las
violaciones cometidas contra la Constitución. Afirman
que el propósito es vincular el texto constitucional con
los problemas concretos de la gente: inseguridad,
pobreza, desempleo y los atropellos de que son objeto
por las autoridades. La Iglesia Católica asumió
vanguardia a través de la Conferencia Episcopal,
cuestionando que el poder tome decisiones al margen de
la Constitución. “La democracia supone pluralidad de
pensamiento y acatamiento al Estado de Derecho. No es
posible lograr entendimiento ni tener paz si el gobierno
pretende imponer por la fuerza su proyecto de país”. La
Iglesia no habló en vano. El régimen trata de impedir la
celebración de los trabajadores el 1º de mayo y convoca
a “camisas rojas” de todo el país para una manifestación
que augura violentas confrontaciones.
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