Chávez Rehuye Debate Con Vargas Llosa
Chávez rechazó debatir con Mario
Vargas Llosa. Fue la noticia final de un controvertido
Foro organizado por Cedice, una ONG que promueve el
pensamiento liberal. “El desafío latinoamericano:
libertad, democracia, propiedad y combate a la pobreza”
era el tema de análisis. El régimen, inexplicablemente,
convirtió el evento en foco de atención nacional e
internacional. Los intelectuales y personajes invitados,
entre otros Vargas Llosa, el excanciller mexicano Jorge
Castañeda, el expresidente boliviano Jorge Quiroga, el
escritor mexicano Enrique Krauze y el chileno Joaquín
Lavín fueron retenidos en el aeropuerto de Maiquetía,
obligados a entregar el pasaporte para que la policía
política hiciese fotocopias, sometidos a una minuciosa
inspección del equipaje y advertidos de que serían
expulsados del país si expresaban opiniones sobre
política interna. El escándalo suscitado le dio una
imprevista publicidad al Foro. Las agencias
internacionales suministraron la información,
aparecieron comentarios críticos en la prensa de casi
todo el mundo, inclusive declaraciones del presidente
Alan García por el agravio de que era objeto su
compatriota, de quien Perú se sentía orgulloso. En Chile
se emplazó a la presidenta Bachelet para que enviase una
nota de protesta a Caracas por el irrespeto a Lavín,
excandidato presidencial. El Foro coincidió con el
maratón de Aló Presidente, que Chávez trasmitió
mañana, tarde y noche, durante tres días, para
conmemorar el décimo aniversario de su programa. Se
expresó en términos ofensivos de los participantes en el
Foro y llamó al pueblo a manifestaciones. Brigadas
chavistas se apostaron frente al hotel donde tenía lugar
el evento, voceando consignas y portando cartelones que
pedían la expulsión del famoso novelista, primer ganador
del Premio Rómulo Gallegos, la máxima distinción que
Venezuela otorga a un escritor. Chávez anunció que en
paralelo se estaba reuniendo otro evento, con
intelectuales progresistas, para debatir sobre la crisis
del capitalismo. Aló Presidente se transformó en
el escenario para que actuaran los “progresistas”,
quienes se dedicaron a descalificar a los participantes
en el Foro de Cedice y presentar el suyo, en que Chávez
era figura central, como un verdadero diálogo sobre el
desafío latinoamericano.
El término “diálogo” cobró
protagonismo. Castañeda, declaró: “Es un buen momento
para que el Presidente nos invite al maratón Aló
Presidente y discutamos diversos temas”. Chávez le
replicó que Aló Presidente estaba disponible para
un diálogo entre sus invitados y los de “la ultra
derecha reaccionaria, pitiyanqui, imperialista”,
teniéndolo a él como animador. Desde el Foro de Cedice
le contrarreplicaron que ni el país ni la opinión
internacional tenía interés en una polémica cuyo
contenido se daba por conocido, que lo propuesto por
Castañeda era un diálogo con el presidente. Chávez dejó
perplejos a partidarios y adversarios al ofrecer Aló
Presidente y el Palacio de Miraflores para debatir
sobre socialismo y liberalismo. Los sorprendidos
invitados de Cedice pensaron inicialmente que
concurrieran Vargas Llosa, Krauze y Castañeda, pero
luego, en ánimo de equidad acordaron que no fueran los
tres, sino uno solo, y decidieron que el escritor
peruano asumiera el reto de enfrentar a Chávez. Ante el
anuncio, se salió de la suerte: “Soy Presidente de la
República, sólo discuto con Presidentes”. La excusa no
diluyó la impresión que trasmitió al mundo, recogida por
casi todos los periódicos del continente y Europa:
“Chávez rehúye el debate con Vargas Llosa”.
LOS ESTUDIANTES REASUMEN LA LUCHA
Los estudiantes mantienen la
vanguardia en la resistencia cívica, sin amedrentarse
por la violencia contra sus manifestaciones. Demuestran
poder de convocatoria. La sociedad civil los acompaña
masivamente en los actos de calle que organizan. Para
protestar contra el maltrato presupuestario a las
universidades y en defensa de la libertad de expresión,
realizaron el acto de calle mas concurrido de los
últimos tiempos. Mientras los estudiantes marchaban,
bandas de encapuchados penetraron al recinto de la
Universidad Central disparando, incendiando vehículos y
causando daños a murales de valor artístico. Las
autoridades universitarias formularon denuncias ante la
fiscalía y organismos policiales, con los resultados de
siempre: los responsables no han podido ser
identificados. En la misma semana se celebraron
elecciones para la Federación de Centros Universitarios
(FCU) de la Universidad del Zulia, con un resultado de
10% para los oficialistas y 90% para los sectores
democráticos. Los derrotados pasaron factura, con saldo
de cinco estudiantes heridos. En Anzoátegui, 17
estudiantes resultaron heridos con perdigones cuando la
policía arremetió contra los jóvenes que protagonizaban
una protesta dentro de la Universidad de Oriente, por la
reducción del presupuesto. La policía detuvo a 15 de los
estudiantes que manifestaban. El rector de la
Universidad de los Andes, (ULA) denunció que “la
universidad, su comunidad y sus bienes, han sido objeto
repetido de atentados por encapuchados, que
sistemáticamente incendian vehículos, secuestran
unidades, amenazan a personas e impiden cumplir con
normalidad el funcionamiento de la Institución”. Nos
limitamos a las 4 grandes universidades públicas del
país, pues a diario la prensa reporta hechos similares
en otros centros universitarios del interior. El
analista de un diario caraqueño afirma que es bizantino
el debate sobre el origen de la violencia e irrelevante
si los autores reciben ordenes del Ministerio del
Interior o son “espontáneos” del chavismo radical, pues
se ciñen a una política. “Es terrorismo de estado,
violencia institucional. A la intimidación vía judicial
o mediante hostigamiento económico se une la creación de
una atmósfera de miedo físico. Esta ya no es la
violencia desorganizada y relativamente anárquica de los
círculos bolivarianos, sino violencia organizada y
controlada”.
Los líderes estudiantiles han asumido
la misión de impedir que el miedo enferme a los
venezolanos, demostrar que la violencia institucional no
los amedrenta, y que la defensa de los valores
democráticos les exige enfrentar el efecto intimidatorio
de esa especie de “terrorismo de estado” que Chávez
ensaya para perpetuarse en el poder. Afirman que
compartir la diversidad ideológica y política es el
desiderátum que los llamó a unirse en un frente cívico
para hacer frente al proyecto de “pensamiento único” que
intenta Chávez. No niegan ser un movimiento político, y
varios se han incorporado a los partidos existentes,
como mensaje de que la militancia partidista es un
derecho esencial de la democracia. Otros han optado por
preservar la condición de independientes, precisando que
se trata de un espacio desde el cual también se puede
luchar por lo que denominan “objetivos de nuestra
generación”. Todos coinciden en que Chávez llegó al
poder aprovechando el clima de antipolítica dominante en
las últimas décadas del siglo pasado, y que la
reconquista de la democracia pasa por reivindicar la
dignidad de la política ejercida en función de los
intereses colectivos. Atribuyen al “resentimiento” el
odio manifiesto de Chávez a las universidades y a los
estudiantes que disienten del socialismo siglo XXI. El
resentimiento transformó su odio en la negación de los
valores vigentes y en la postulación de un sistema de
antivalores, declaró el presidente de la FCU de la UCAB.
“Es la razón de ser de nuestra lucha”. El coraje y
lucidez del movimiento estudiantil se ha constituido en
un sentimiento nacional de esperanza en la recuperación
de los valores democráticos. Abona la convicción de que
Chávez ha fracasado en su empeño de diez años por
imponer el pensamiento único, objetivo del “socialismo
siglo XXI”.
INCRIMINADO PRESIDENTE DE
GLOBOVISIÓN
Globovisión,
canal de noticias que trasmite programas críticos del
régimen, constituye motivo de manifiesto enojo para
Chávez. Las amenazas contra los medios independientes
son permanentes. Dos años atrás, cuando cerró RCTV,
dijo que la misma medida sería adoptada contra
Globovisión. Ha sido declarada “objetivo militar”
por sus partidarios más radicales, que a menudo se
presentan en las instalaciones de la televisora con
amenazas, causando daños y lanzando bombas lacrimógenas
al interior de la instalación. En el análisis de la
derrota sufrida por Chávez en el referendo del 2-12-07,
realizado por Miraflores, se culpa a Globovisión
del descalabro. Semanas después el oficialismo declaró
“es hora de ponerle coto a un canal que insulta al
Presidente” y a la Fiscalía se requirió “abrir una
investigación contra Globovisión por dañar la
imagen del Presidente”. El repudio general al cierre de
RCTV frenó la medida de cierre, aunque
continuaron los procedimientos administrativos que
colocan el canal al borde de su desaparición. Ante la
firmeza de Globovisión en no declinar su línea
editorial, fue encarcelado durante meses, uno de sus
directivos, Nelson Mezerhane y se abrieron juicios
penales contra el director de la planta, Alberto
Federico Ravell y contra Leopoldo Castillo, animador de
Aló Ciudadano, uno de los programas de mayor
audiencia.
El personaje seleccionado ahora para
intimidar a Globovisión es su presidente,
Guillermo Zuloaga. Allanaron una propiedad de Zuloaga,
utilizada por una empresa de su familia para estacionar
vehículos en venta,. Los abogados de la empresa
entregaron la documentación que demostraba la
legitimidad del negocio, lo que no fue impedimento para
declaraciones de funcionarios atribuyendo a Zuloaga
acaparamiento y usura. El Ministro del Interior declaró
que se había descubierto “una organización mafiosa”
dirigida por Zuloaga. Chávez agregó los calificativos de
ladrón, corrupto, tramposo, “se trata de uno de esos
oligarcas que consideran su apellido y su riqueza como
credencial de impunidad”. Ordenó a la Fiscalía, a
CONATEL y al Tribunal Supremo de Justicia actuar contra
los medios que “envenenan” al pueblo, “cumplir con sus
obligaciones, si no que renuncien, se vayan de sus
cargos y que gente con coraje asuma sus puestos”. De
inmediato el Ministerio Público imputó a Zuloaga por
“almacenamiento irregular” de los vehículos incautados y
le citaron para presentarse ante los fiscales
comisionados al efecto. La Fiscal General anunció otras
imputaciones, por “obstrucción de la justicia”, en
aparente referencia a los abogados de Zuloaga. Este,
acompañado por los hijos que dirigen la distribuidora de
automóviles y los trabajadores de la misma, mostró la
documentación que legitima las operaciones que el
régimen intenta penalizar. Manifestó su disposición de
presentarse a la citación de los fiscales y dejó para
titulares de prensa una frase que lo retrata: “Díganle
al Presidente Chávez que podrán cerrar Globovisión,
pero que Guillermo Zuloaga no se prostituye”.
La Asociación Iberoamericana de
Derecho a la Información y de la Comunicación (AIDIC)
rechazó las presiones y medidas contra Globovisión.
“Toda intimidación que implique cercenar la posibilidad
de emitir opinión, atenta contra la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, de la cual Venezuela es
signataria”. AIDIC apoyó la preocupación por las medidas
contra Globovisión expresada por el relator de la
ONU para la libertad de opinión y expresión, y de la
relatora especial para la libertad de expresión de la
CIDH. Los grandes diarios del continente y de Europa han
editorializado sobre el asunto, coincidiendo en que la
comunidad internacional no puede ser indiferente ante el
nuevo atropello de Chávez contra derechos inherentes a
los valores democráticos.