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Junio 15, 2009

Atropellos Y Amedrentamiento

 


En el último Aló Presidente, trasmitido desde el Táchira, estado en que triunfó el  candidato de la oposición, Chávez acusó de traición a la patria al gobernador Pérez Vivas. “Fue a Bogotá a denigrar de mi gobierno. Mire, gobernador fascista, si usted sigue como va ya lo veo en Lima”, haciendo referencia a Manuel Rosales, alcalde de Maracaibo, quien obtuvo asilo político en la capital peruana, ante la inminencia de una sentencia por traición a la patria ordenada por Chávez. Afirmó que la “contrarrevolución” se instaló en Zulia y Táchira, donde quieren reeditar el paramilitarismo colombiano. Señaló que Pérez Vivas y Pablo Pérez, gobernador del Zulia, son “enemigos del pueblo” y  no permitirá que conviertan esos estados en nido de paramilitares. “Ya haremos lo que corresponda”. Habló de magnicidio, atribuyendo el intento, esta vez, a “células  paramilitares”. En el anterior Aló Presidente dijo tener serias sospechas de complicidad de la oposición en “el atentado planificado en El Salvador”. La sospecha proviene, según él, de haber convertido en objeto de burla “las serias informaciones de los servicios de inteligencia que frustraron el proyecto de genocidio”. Es probable, por tanto, el enjuiciamiento de ambos gobernadores y la designación en Zulia y Táchira de supra-autoridades que asuman el poder, como ocurrió en el Distrito Capital. A los  gobernadores de oposición los despojó de funciones y presupuesto, y los de Miranda y Carabobo enfrentan denuncias penales que podrían concluir con la inhabilitación y la designación de esa especie de “gauleiters” nazis autorizados por la Asamblea Nacional. Sobre el  anuncio de magnicidio, un editorial de El Nacional dice: “Se trata de una estrategia de propaganda que se ubica y desarrolla en los momentos claves de la crispación social venezolana. Su intención se dirige a desenfocar en la gente los problemas verdaderos y sustituirlos por otros imaginados y controlados por los aparatos de inteligencia cubanos”.

 

Chávez se queja de que en el exterior lo consideran como un dictador. Los académicos, hablan de “dictadura con disfraz de legalidad”, como resultado de la subordinación a que ha sometido los poderes públicos contemplados en la Constitución.  La preocupación por el modelo autocrático tiene sólido fundamento  en sus maniobras para privar de autoridad a los gobernadores y alcaldes de oposición, desconociendo la voluntad popular expresada el 23-11-08. Quienes analizan su régimen, señalan que mas allá de la autocracia debe preocupar el objetivo de “ganar la batalla de las ideas”. En Aló Presidente afirmó: “La batalla ideológica es por la mente del ser humano; esa batalla hay que ganarla, si no la ganamos, no ganaremos ninguna”.  Esa batalla no la ha ganado por la resistencia de las universidades, los intelectuales y los científicos, pero “el miedo empieza a ser moneda de uso corriente entre los venezolanos”, advierte el sociólogo Tulio Hernández. “Poco a poco los que disentimos de la cúpula militar que gobierna el país, vamos aprendiendo a protegernos del aparato persecutorio que se ha ido instalando ante nuestros ojos…pienso en las historias que he escuchado de familiares y amigos que trabajan en el sector público y son obligados a ponerse la franela y la gorra rojas, y salir a un mitin, una marcha o una jornada de trabajo voluntario pues de lo contrario pueden perder el trabajo”.

 

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO, SANCHO AMIGO

 

Chávez continuamente se declara cristiano. “El socialismo siglo XXI se inspira en las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo” afirmó en el primer Aló Presidente teórico, nueva versión de su famoso monólogo, difundido obligatoriamente por las “cadenas”  de radio y televisión. Si efectivamente fuese creyente y ha leído El Quijote vendría a su memoria una de las expresiones que inmortalizó Cervantes: “Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo”. Esta vez fue con el Máximo Pontífice. Las agresiones contra la Iglesia Católica las inició Chávez cuando apenas habían transcurrido pocas semanas de haber asumido el cargo, en 1999. Las autoridades eclesiásticas se vieron obligadas a replicar los ataques y desmentir las calumnias de que eran objeto frecuentemente. Las tensas relaciones gobierno-Iglesia han adquirido varias veces carácter de crisis, casi siempre reportadas por Venezuela Hoy. El punto de vista católico lo han expuesto Obispos y Cardenales. Esta vez asumió la tarea Benedicto XVI. En la reciente visita “ad limina apostolorum” de los Obispos venezolanos, denunciaron ante el Papa que el proyecto político de Chávez, denominado socialismo del siglo XXI, ha provocado “una creciente polarización política, ha aumentado la violencia, la inseguridad y el odio, poniendo en serio riesgo la convivencia democrática”. Monseñor Santana, a quien le correspondió hablar, en su carácter de Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) dijo: “Ante tales amenazas, y sabiendo que la gran mayoría de la población es católica, nos hemos sentido llamados, como pastores, a emitir numerosos mensajes, cartas y exhortaciones, convocando a todos los sectores al entendimiento, al diálogo y a la reconciliación”. El Papa expresó a los prelados venezolanos su solidaridad y les aseguró que pueden contar siempre con su apoyo, solicitud y cercanía espiritual. “Aprecio vuestro empeño en irradiar la luz del Evangelio sobre los acontecimientos de mayor relevancia que afectan a vuestro país, sin otros intereses que la difusión de los más genuinos valores cristianos, con vistas a favorecer la convivencia armónica y la estabilidad social”.

 

El Ministro a quien compete la relación con la Iglesia, declaró que los Obispos mentían. Según él, la CEV se ha resistido a enarbolar las expresiones más puras del socialismo, “premisas básicas de la convivencia”. Según los periodistas que lo entrevistaron, “visiblemente molesto” por las afirmaciones de que en Venezuela está en peligro la democracia, respondió: “Si la oligarquía nos critica, significa que estamos en buen camino. Se ha profundizado la revolución”. Monseñor Baltazar Porras declaró que en la entrevista con el Papa  le informaron que la Iglesia observa una destrucción sistemática de las instituciones, que cada día se hace más difícil la avenencia de todos los sectores y hay un rechazo al diálogo con quienes  están en desacuerdo con las propuestas gubernamentales. “La delegación venezolana denunció que el proyecto político del presidente Chávez polarizó el país e incrementó la violencia, la inseguridad y el odio, lo cual pone en peligro la vida democrática”. Agregó que el Papa está sumamente enterado de lo que acontece en el país y les manifestó su preocupación.

 

Jurate Rosales, analista que siguió con atención las informaciones sobre la visita de los Obispos escribe: “La Iglesia habla de amor, para decir paz. Chávez organiza su gente en batallones para lanzarlos al combate La cruzada contra el odio, recomendada por el Papa, puede ser letal para el régimen. La Iglesia es la institución que  no se doblega y adquiere la estatura de la gran esperanza nacional, pacífica, pero poderosa” .

 

LA MESA DE UNIDAD DEMOCRÁTICA

 

Desde la acera civilista hay coincidencia en la evaluación positiva de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Concreta el reclamo de organizar a los sectores nacionales que consideran necesario un cambio en el camino que lleva el país. Chávez ha enfrentado la oposición de amplios sectores de la población, cuya fuerza pudo apreciarse en las  últimas consultas electorales, al punto de  recibir un contundente rechazo en el referendo del 2007 y en las elecciones de gobernadores y alcaldes (23-11-2008), en que sus candidatos fueron derrotados en la región capital y en los estados más poblados. La unidad de la oposición ha sido circunstancial,  para eventos electorales, pero los partidos que la constituyen no habían logrado convencer que los anima recuperar el sentido humanístico de la política, más allá de las diferencias ideológicas  y sus propias agendas. Los analistas reconocen la legitimidad de tales motivaciones cuando se trata de un escenario democrático, no frente a un régimen que avanza aceleradamente en la imposición de una dictadura militar modelada por Fidel Castro. Han venido señalando también, que el término “oposición” trasmite la imagen de una puerta cerrada para el inmenso contingente de simpatizantes de Chávez que disienten del proyecto dictatorial o se sienten defraudados por la ineficiencia y corrupción del régimen. La recién constituida Mesa disipa tales inquietudes. En su presentación y actuación pone de relieve una propuesta de unidad nacional,  posible y auténtica, abierta a todos los venezolanos que anhelan convivir pacíficamente en un clima de libertad y tolerancia. Una propuesta que trasciende lo electoral e invita al diálogo sobre la realidad actual y los consensos necesarios para el cambio sin violencia, dentro de los parámetros de la Constitución vigente. Mas allá de la propuesta, los líderes de la Mesa se despliegan por todo el territorio, formando estructuras similares en los Estados. Afirman que al finalizar el año la organización funcionará en todo el país, como una inmensa red social de solidaridad activa, que mediante el diálogo sobre  asuntos locales, regionales y nacionales vaya conformando una alternativa nacional de cambio. Los dirigentes de la MUD niegan que el objetivo sea constituir un partido único de oposición, pero Chávez teme que la Mesa puede convertirse en seria amenaza a su régimen, pues de tener éxito se consolidará una fuerza organizada, mayoritaria, de contención a sus actuales desafueros y con potencialidad para impedir la presidencia perpetua que le obsesiona.

 

La reacción del presidente ha sido colérica y poco original. Explicó su extraña ausencia en la toma de posesión del nuevo presidente de El Salvador con el alegato de un intento de magnicidio. “Los enemigos de la revolución deben dar gracias a Dios que los servicios de inteligencia detectaron el complot. De no ser así, el pueblo vengaría mi muerte con la de miles y miles de oligarcas”. Un diario reseñó 42 denuncias de magnicidio, sin que hasta ahora se hayan mostrado pruebas, identificado y enjuiciado los supuestos responsables. Sobre la MUD afirmó que se trata de una conspiración inspirada por el imperio, que su verdadero propósito es la desestabilización política. La Asamblea Nacional pide el enjuiciamiento por “desestabilizadores y traidores a la patria”, en unos casos, por “narcotraficantes y terroristas”, en otros, de los gobernadores y alcaldes de oposición que triunfaron el 23 de noviembre pasado, de  dirigentes de  partidos y  periodistas, con énfasis especial en el cierre de Globovisión y el encarcelamiento de Guillermo Zuloaga, el presidente del canal.

DEMOCRACIA Y DESARROLLO
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