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Octubre 16, 2009
Chávez quiere adelantar elecciones
Chávez está en campaña electoral.
Insiste en obtener mayoría absoluta en la Asamblea
Nacional (AN). Es el dato que apunta a unos próximos
comicios, cuya fecha sólo él determinará. Fuentes
oficiales han dejado trascender que las elecciones para
la AN serán en la primera semana de diciembre, pero el
manejo de las autoridades electorales le permite fijar
cualquier otra fecha, o sustituir las parlamentarias por
una Asamblea Constituyente. Su interés –dicen los
opositores- es tener un poder legislativo sumiso que le
permita mantenerse como jefe de estado más allá del
2011, cuando de acuerdo con norma constitucional debe
efectuarse la próxima elección presidencial. En función
de ese objetivo, el evento y la fecha serán los que
considere de mejor conveniencia. Juegan como factores
determinantes el clima de opinión pública y la situación
de la economía. Todas las encuestas, incluidas las del
gobierno, evidencian un creciente descontento frente a
la gestión oficial. El nivel de respaldo a Chávez viene
debilitándose, incluso en sectores que tradicionalmente
le han sido afectos. Según los analistas, la tendencia
apunta hacia una ampliación del rechazo al gobierno.
Chávez recurre a su principal
instrumento político: el gasto público. Aprobó para el
2010 un presupuesto de $80.000 millones. Su ministro de
finanzas estima una producción petrolera de 3.100.000
b/d. Según analistas independientes la producción real
gira alrededor de 2.700.000 b/d, a lo cual hay que
deducir el consumo interno, las entregas a Petrocaribe
y a Cuba. Se venden efectivamente 1.100.000 b/d. Para
equilibrar el gasto sería necesario un precio cercano a
los $100 p/ barril. PDVSA, cuya deuda es de
$40.000.000.000, está emitiendo petrobonos, para pagar
salarios y contratistas. Se cotizan en el 50% de su
valor. La deuda pública total sobrepasa $100.000.000.000
y la política de más endeudamiento para cubrir los
gastos previstos, encuentra un mercado saturado, con
reducido espacio para los bonos. La última disposición
del gobierno es imponerle a la banca cuotas obligatorias
de crédito a determinados sectores, so pena de severas
multas. Los bancos afirman no estar en condiciones de
cumplirlas.
Opinión pública y escenario
económico, llevarán a Chávez, -se dice- a convocar a
consulta en el primer semestre del año. Ello sería
posible dado el estricto control que ejerce sobre todos
los órganos del Poder Nacional, entre los que se incluye
el Consejo Nacional Electoral (CNE). Para ello han
reformado la Ley del Sufragio con la que, entre otras
cosas, se impide la representación de la sociedad civil
y se incorporan como miembros del CNE a militantes del
PSUV, no obstante que la Constitución Nacional lo
prohíbe expresamente. Los sectores democráticos
amenazan con un gran frente nacional y candidaturas
únicas, a conciencia de que enfrentarán un escenario de
escandaloso ventajismo y recrudecimiento de la violencia
contra toda disidencia. Chávez está dispuesto a que su
revolución sobreviva a cualquier precio. Cree contar con
los militares incondicionalmente.
FUERZAS ARMADAS COMO GUARDIA
PRETORIANA
La reforma de la Ley Orgánica de la
Fuerza Armada Nacional (LOFAN) y una nueva Ley de
Conscripción Militar (LCM), aprobadas de contrabando, a
espaldas de la opinión pública y de la propia
institución castrense, “legalizan” la transformación del
ejército en guardia pretoriana. A la FAN se le había
agregado el calificativo de “bolivariana”, en violación
de la Constitución y no obstante el rechazo que tal
propuesta tuvo en el referendo de diciembre de 2007.
Ahora se autoriza el funcionamiento de un cuerpo armado,
“la Milicia Bolivariana”, conformada por la “milicia
territorial” y los “cuerpos de combatientes”. La
Milicia pasa a ser una unidad armada, el quinto
componente de las Fuerzas Armadas. En el 2005 Chávez
justificó la milicia como órgano encargado de reentrenar
a los reservistas, o sea, los que han hecho el servicio
militar, dándole carácter complementario de la FAN en
caso de conflicto. Los novedosos cuerpos combatientes
–según la reforma- son unidades integradas por quienes
laboran en instituciones públicas o privadas,
registradas, organizadas y adiestradas “con el fin de
coadyuvar en la defensa integral de la nación”. La
conformación dada a la Milicia la convierte no sólo en
unidad armada, al nivel de las fuerzas terrestres,
navales y aéreas, sino como brazo armado de la
revolución, con presupuesto propio, y dependiente
directamente del Presidente. Queda facultada para
labores de inteligencia en organismos públicos y
privados, y en los consejos comunales. El proceso de
admisión en la Milicia se remite a un reglamento que
dictará Chávez, garantizando, como es obvio, un
minucioso filtraje político, para asegurar un cuerpo
armado absolutamente comprometido con su régimen.
La reforma copia el modelo cubano y
facilita a los integrantes de las Fuerzas Bolivarianas
de Liberación (paramilitares formalmente ilegales) el
ingreso al quinto componente. Igualmente abre puertas a
la participación de extranjeros, militares o civiles, en
los cuerpos armados. La LCM obliga a inscribirse, desde
los 15 hasta los 60 años, para recibir instrucción
militar. Según los analistas, la nueva legislación tiene
contenido geopolítico que derrumba las fronteras y
permitiría hacer realidad la Fuerza Armada del ALBA,
sugerida por Chávez. Si se toma en consideración que
hipotéticamente podrían integrarse las fuerzas armadas
de Cuba y Venezuela, ellas se podrían constituir en una
de las más poderosas del Continente. Esta podría ser una
de las razones que ha generado el incremento del
armamentismo en América Latina.
La condición militar de su gobierno
es cada vez más evidente. Entre sus colaboradores de
confianza 2.200 provienen de los cuarteles y tienen
como misión vigilar, supervisar y coaccionar a la
burocracia civil. El carácter castrense del gobierno,
sustentado por el predominio de militares en la
administración pública, tiene incidencia en la violación
de los derechos humanos, afirma una especialista en
defensa y seguridad nacional. Chávez no permite que la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos haga una
visita in situ que investigue las numerosas
denuncias sobre graves y continuadas violaciones
ocurridas en los últimos años. El movimiento estudiantil
está generando una intensa campaña para lograr la
presencia de la CIDH. Uno de sus líderes se preguntó ¿Si
no tienen nada que ocultar por qué no permiten que venga
la Comisión? La respuesta del régimen fue que no se
permitirá la visita de la Comisión mientras formen parte
de ella enemigos de la revolución bolivariana. Las
fronteras venezolanas están cerradas a toda inspección
sobre la materia, al punto que altos funcionarios de
Human Rights Watch fueron violentamente expulsados, por
haber ingresado al país para dar lectura, en rueda de
prensa, a un informe sobre la situación venezolana.
OBJETIVO: MANTENER LA TENSIÓN EN
LA REGIÓN
El escandaloso discurso
antinorteamericano es un eje fundamental de la
revolución bolivariana, en ello coinciden analistas
nacionales y foráneos que estudian el Caso Venezuela.
Michael Shifter, de Diálogo Interamericano,
intervino recientemente en un foro realizado en Caracas,
y opinó que Obama se mantiene informado sobre la
situación venezolana, pero no tiene tiempo para la
región, debido a los graves problemas internos que
confronta y a las tareas que le demanda la política
exterior. “Sólo podrá ocuparse de México y Brasil”. A
Washington no le preocupa la retórica de Chávez, en
tanto éste garantice una cuota importante del consumo
petrolero. Europa hace buenos negocios con Chávez y
poco le inquietan sus métodos de gobierno. España
representa una excepción, no de su gobierno sino de su
gran prensa, donde a menudo se advierte el peligro de
desestimar el apoyo de Chávez a la narcoguerrilla
colombiana y su empeño en alimentar conflictos que
mantienen en tensión a la región suramericana.
En medios diplomáticos caraqueños se
comenta que en la reciente visita del presidente
ecuatoriano a Chávez, este le advirtió que le desagrada
la reconciliación con Colombia y le reiteró su
disposición de continuar prestándole apoyo. A ese
efecto, le donó 6 aviones Mirage 50, supuestamente
fuera de servicio. El asunto despertó polémicas. Correa
explicó que según le informó Chávez, los aviones fueron
totalmente repotenciados y reconstruidos. “Las
observaciones a la donación obedecen a los intereses de
quienes quieren separar a los dos países. Tenemos
enemigos que tratan de romper nuestra unidad”. Negó que
la donación suponga una alianza militar, aunque preguntó
¿Qué tendría de malo un acuerdo de ese tipo con una
república hermana? En prensa colombiana se afirma que
los Mirage van a ser incorporados a la Fuerza Aérea
ecuatoriana.
Chávez mantiene congeladas las
relaciones con Colombia, al punto de que los
intercambios comerciales han caído a muy bajos niveles,
con graves perjuicios para ambos países. Según El
Tiempo, de Bogotá, en enero se lanzará en Colombia
el partido chavista, para participar en las elecciones
parlamentarias y presidenciales. Es la segunda fase
–afirma- de un plan de asentamiento en Colombia de la
ideología chavista, que empezó en Cúcuta, desde donde
se coordinan 16 sedes más, ubicadas en las principales
ciudades. Uribe no ignora que Chávez financia tales
actividades. En Aló Presidente, en los programas
de opinión de la televisora estadal y de sus más
allegados, como José Vicente Rangel, se reitera la
acusación de que funcionarios y paramilitares
colombianos se han involucrado en los intentos de
magnicidio. “Colombia es un narcoestado”, sigue siendo
estribillo en la voz del régimen. Los gobiernos de los
estados Zulia y Táchira sostienen que la frontera es
zona de alivio para la narcoguerrilla e investigadores
privados venezolanos afirman que en gestiones
encomendadas por familiares de secuestrados, han pagado
elevadas sumas para el rescate a representantes de las
FARC.
La política de Chávez de establecer
las llamadas “bases de paz” en la región, ha provocado
duras reacciones de diferentes gobiernos, entre otros,
Perú, Guatemala y Costa Rica. Oscar Arias expresó que su
país no admite una eventual injerencia de Chávez en los
asuntos internos de Costa Rica.
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