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Noviembre
17, 2009
Chávez ante el Consejo de Seguridad
“No perdamos un día en nuestra
principal misión: prepararnos para la guerra”, afirmó
Chávez, en una incendiaria referencia al conflicto con
Colombia. Hizo un llamado a Barak Obama para que se
abstenga de una agresión abierta contra Venezuela,
usando a Colombia. “Comenzaría la guerra de los 100 años
y se extendería por todo el continente”. Según diarios
de Bogotá, es “preocupante” la amenaza de guerra pues
siguen a los hechos de violencia de las últimas semanas
y a la movilización de tropas a la frontera, ordenada
por Chávez. La crisis binacional está punto de ingresar
en una nueva etapa, la de su internacionalización,
editorializó El Tiempo. “Han sonado las campanas
de alarma”. El Congreso colombiano tomó en serio el
asunto, y citó a varios ministros “para que informen
sobre las medidas adoptadas tras los anuncios
guerreristas del presidente Chávez”. En sesión de
carácter privado, el Congreso quiere conocer la
capacidad disuasiva del país para impedir o repeler un
posible ataque de Venezuela, las defensas aéreas con que
cuenta Bogotá y el armamento blindado disponible ante
una avanzada mecánica en La Guajira. El gobierno pidió
al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas estudiar las
amenazas de Chávez., por considerarlas violatorias de la
Carta de la ONU y atentatorias contra la paz en la
región. La embajadora de Bogotá ante ese organismo
multilateral entregó una nota diplomática al Presidente
del Consejo, pidiendo que todos los países miembros
conozcan en detalle la situación. La nota también reseña
que Caracas se ha negado a explicar el asesinato de por
lo menos ocho ciudadanos colombianos en territorio
venezolano. El canciller Maduro dijo que el pedimento de
elevar el caso al Consejo de Seguridad había sido
minuciosamente evaluado y que no tendrá ningún efecto,
“es el guión de una guerra sucia contra nuestro
presidente”. Prensa zuliana reportó con gráficas la
movilización de tanques, carros blindados y artillería
autopropulsada hacia el fuerte militar Mara, situado en
la frontera con Colombia. Diarios de Bogotá afirmaron
que era otra página en el expediente belicista de
Chávez.
Internacionalmente las amenazas
impactaron. El Congreso brasileño aplazó el debate sobre
el ingreso en MERCOSUR de Venezuela, por “su actitud
guerrerista”. Marco Aurelio García, el principal asesor
en política exterior de Lula, le expresó que convenía un
pacto de no agresión y vigilancia conjunta de la
frontera común, al que Brasil ayudaría con medios
técnicos. Chávez rechazó la propuesta brasileña. En
Madrid, ante la sugerencia de gestiones para que
Rodríguez Zapatero renovara la disposición española a
mediar, El País editorializó mostrando acuerdo,
sin dejar de dar lectura al hecho de que “el presidente
venezolano se ha pasado de la raya, prepara la guerra,
acusando a Colombia de propósitos agresivos”.
Chávez, en una manifestación de sus
partidarios, sostuvo que las bases yanquis hacen
espionaje electrónico y “planifican la manera de
neutralizar nuestros aviones de combate”. Analistas se
preguntan si estamos ante una de las usuales tretas del
presidente para distraer a la población de los graves
problemas que la afectan, o ante una peligrosa realidad
geoestratégica conducente a provocar un conflicto
continental de grandes magnitudes.
VIOLACIÓN DE DERECHOS CIVILES
El estado venezolano admitió ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que
aproximadamente 2.240 personas han sido sometidas a
procesos penales por manifestar públicamente en reclamo
de sus derechos. Lo hizo el representante del régimen,
en audiencia solicitada por ONG del país, a la CIDH
para denunciar la criminalización de la protesta. Dio
como justificación que Chávez debe garantizar la paz y
la seguridad social. Los personeros de las ONG más
representativas precisaron que entre 2008 y 2009 se
produjeron 2.893 manifestaciones pacíficas, que la
Constitución establece el derecho de los ciudadanos a
manifestar pacíficamente y sin armas, no obstante lo
cual se ha dictado una ley que penaliza las
manifestaciones aun cuando sean pacíficas. Denunciaron
igualmente el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas
contra manifestantes, lo que expresamente prohíbe la
Constitución, y que en varias ocasiones el presidente
Chávez ha felicitado a la policía y a la guardia
nacional cuando reprimen o disuelven cualquier expresión
de disidencia.
En el curso del presente año las ONG
registraron 165 ataques contra periodistas y medios de
comunicación. “2009 es el año de más violencia contra la
prensa”. Advierten que el futuro inmediato es poco
alentador, en razón de que Chávez, en sus arengas hace
referencia a las próximas elecciones y llama a enfrentar
“la conspiración mediática” de la oligarquía pitiyanqui
que intenta desestabilizar su gobierno. Las víctimas más
frecuentes de las agresiones son los reporteros de
televisión. Las amenazas a la vida y a la integridad
personal abarcan 46% de los casos registrados, con saldo
de tres periodistas muertos. La mayoría de los casos
registrados permanecen impunes, la Fiscalía tiene
instaurados juicios contra 14 medios o periodistas
acusándolos de dañar la reputación de funcionarios
públicos. La Sala Constitucional decidió que en materia
de derechos humanos privan las leyes nacionales sobre
los tratados internacionales suscritos por la República.
La asamblea general de la Sociedad
Interamericana de Prensa (SIP), celebrada en Buenos
Aires, conoció y dio respaldo al informe presentado por
David Natera, presidente del Bloque de Prensa Venezolano
(BPV), en el cual se denuncia que Chávez prosigue en su
proyecto de consolidar la hegemonía comunicacional del
gobierno, al punto que actualmente tiene a su
disposición 731 medios: 238 emisoras de radio, 28
televisoras, 340 diarios, semanarios y revistas, y 125
páginas Web, aparte de las cadenas de radio y
televisión, todo ello dedicado a la propaganda
ideológica. “Venezuela vive una permanente confrontación
entre la realidad del país y lo que Chávez intenta
imponer como verdad”. Natera denunció también la
“eliminación progresiva” de los medios independientes y
puso como ejemplo la salida del aire de 34 emisoras
radiales, las amenazas que pesan sobre 29 mas y sobre la
televisora Globovisión. Alertó sobre la propuesta
de una ley de justicia popular con jurisdicción penal,
civil, militar y de menores, que asigna a los consejos
comunales competencia para intervenir en los procesos y
sancionar jueces. La SIP se mostró preocupada por el
surgimiento, en el continente de medidas y leyes contra
la libertad de expresión, inspiradas en el ejemplo
venezolano. El Instituto Internacional de Prensa
(IPI), con sede en Viena, que agrupa más de cien países,
decidió enviar una misión investigadora pues le
“preocupa muy seriamente” la situación de la libertad de
prensa. El director del IPI dijo que la misión se
propone advertir al gobierno que la legislación lesiva a
la libertad de expresión que ha dictado, contradice los
estándares internacionales.
CAOS DE LA ECONOMÍA
Las libertades económicas no sólo
están limitadas, sino que cada día se restringen más.
Conforme al Índice de Libertad Económica, elaborado
conjuntamente por la Fundación Hermitage y el
diario Wall Street Journal, Venezuela ocupó el
lugar 174, entre 183 países evaluados. Las mencionadas
instituciones toman en cuenta, para la realización del
Índice, seis áreas de la economía: comercial,
internacional, fiscal, monetaria, financiera y laboral.
También evalúan el tamaño del estado, la libertad de
inversión, los derechos de propiedad y el grado de
corrupción. Sus datos coinciden con los de Libertad
Económica del Fraser Institute y el de Calidad
Institucional del Policy Network. Los analistas
coinciden en que los factores que influyen en la
evaluación negativa de Venezuela son, entre otros, el
exceso de controles, las leyes que limitan la libertad
de inversión, la ausencia de instituciones confiables,
la corrupción, los ataques permanentes a los derechos de
propiedad (expropiaciones) y la inflación.
Tal escenario explica la caída
abrupta de la inversión privada y sus consecuencias. Los
expertos señalan que la economía se desacelera
velozmente y que las medidas tomadas por el gobierno son
contraproducentes. Chávez anunció que el Banco Central
(BCV) financiará directamente proyectos
agroindustriales, construcción de viviendas, manufactura
y otros sectores. El presidente del BCV informó que el
organismo aportará el dinero para los proyectos bajo la
figura de créditos. Se apela a la peligrosa artimaña de
fabricar dinero, pues el BCV a diferencia de una entidad
financiera común, no recibe depósitos de personas y
empresas. El dinero fabricado por el BCV, al ser
invertido por quienes lo reciben, se multiplica en el
torrente circulatorio, exacerbando la inflación. Un
exgerente del BCV, apoyado en los datos oficiales en
cuanto a liquidez, y el dinero base creado por la
institución, precisa que por cada bolívar que origina el
BCV se realizan pagos por 2,67 bolívares. Agrega que
parte del dinero que ingrese puede dirigirse a la
compra de dólares, aumentando la presión sobre el
mercado paralelo de divisas. “La mejor manera de
debilitar a una moneda es que haya una oferta excesiva
de la misma y pocos bienes para ser comprados, porque
los precios suben y el dinero pierde su valor”. Desde la
oposición manifiestan que Chávez no tiene conciencia de
la realidad y cree que con mucho dinero en la calle y
las misiones vendiendo alimentos importados,
generosamente subsidiados, podrá frenar el creciente
deterioro que confronta en la opinión pública. “En su
entorno nadie le explica la catástrofe que significa
convertir fábrica de billetes en motor de la economía”.
El presupuesto finalmente aprobado
para el 2010 subestima el precio del petróleo. La
mayoría de las estimaciones internacionales ubican el
precio promedio del WTI en $78 el barril, lo que implica
$72 para la cesta venezolana. El propósito es que los
ingresos excedentarios puedan satisfacer los cuantiosos
gastos que Chávez maneja con su “chequera” y los que
ordena mediante créditos adicionales. En el año actual
el ingreso petrolero resultó insuficiente para el
volumen de los gastos nacionales e internacionales. El
Ejecutivo compensó el déficit con la emisión de bonos,
no sólo por el gobierno central sino también por PDVSA,
que confronta serios problemas de caja. Para el cierre
del año la deuda global del sector público asciende a
cien mil millones de dólares. “Chávez ha sido para
Venezuela como uno de los terribles tsunamis del
Pacífico a cuyo paso sólo queda desolación”, concluye
uno de nuestros analistas.
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