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Febrero
10, 2010
Un país al borde del caos
Los escuálidos que sigan denunciando mi política
internacional y el proyecto comunitario, no les
responderé porque el tiempo lo ocupo en explicar y
defender mi política social, expresó Chávez. Prueba más
de su astucia, comentó un analista. Para un grueso
sector los temas abstractos no les interesan; en cambio
el tema social afecta la condición de vida, la dádiva
recibida o la esperanza de recibirla. Lo novedoso es que
ya no son abstracciones la inseguridad, la creciente
inflación, la crisis eléctrica, el racionamiento del
agua, el desabastecimiento, el desempleo, la crisis
hospitalaria y una larga etcétera de problemas que
golpean duramente a la gente, con el agregado de que la
responsabilidad se atribuye a Chávez y no a sus
colaboradores. Desapareció, aun en el chavismo, la
excusa: es que el presidente no lo sabe. El presidente
dejó de ser una víctima de la burocracia para
convertirse en culpable de lo que se hace o no se hace,
incluso para los afortunados a quienes se les entrega
una vivienda. Soy marxista, asumo el marxismo como la
teoría más avanzada en la interpretación de la realidad
y por tanto no admito que la vivienda es una mercancía,
dice Chávez. En los contratos respectivos se deja
constancia de que el beneficiado la recibe en uso.
Sorprendido, averigua que no puede disponer de la casa y
comprende lo que significa el derecho de propiedad.
Cuando viene el “apagón” y le suspenden el suministro de
agua, se entera que tan desagradable situación se debe a
la falta de inversión y mantenimiento en los embalses y
en las plantas que generan energía eléctrica. Su
disgusto aumenta cuando oye al Presidente enviando
millones de dólares a cuanto país se le ocurre. Son
razones para incrementar el número de personas
convencidas de que tenemos un presidente con ideas
anticuadas e ineficientes.
El país reacciona, con los estudiantes en la vanguardia.
Las primeras páginas de los diarios están dedicadas a
las manifestaciones de los jóvenes, enfrentados a
tanquetas, gas mostaza y perdigones de policías y
guardias nacionales. Ocurre en todos los estados, y en
algunos la represión la asumen los grupos más violentos
del chavismo, que disparan armas de fuego con saldo de
muertos y heridos. Mérida, ciudad de larga tradición
estudiantil, fue militarizada. Allí, además de
asesinatos de estudiantes por “encapuchados” (rostro
cubierto con pasamontañas) el vandalismo paralizó la
ciudad. Se coincide en que la nación toda expresa
descontento y furia por el deterioro de los hospitales,
escuelas, carreteras. La gente de todas las clases
sobrelleva las mismas calamidades: inflación, desempleo,
desabastecimiento. Un país agobiado por la
incertidumbre, la desconfianza, el temor, comparte
similares preocupaciones por el deterioro económico, la
conflictividad y la represión. Algunos vaticinan que se
puede producir una reacción popular desenfrenada. Por
Internet circula toda clase de rumores, alimentados por
la renuncia del coronel Ramón Carrizalez, vicepresidente
y ministro de Defensa. Lo hizo en forma pública, antes
de comunicarlo a Chávez. El nuevo vicepresidente, Elías
Jagua, tenía a su cargo la ocupación y expropiación
arbitraria de fundos rurales. Chávez lo juramentó y le
atribuyó el mérito de haber sido encapuchado en la UCV.
La revolución se radicaliza y el rechazo nacional llega
niveles comparables a los que precedieron los
acontecimientos de abril del 2002.
NUEVO ATAQUE A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Chávez celebró el 23 de enero, aniversario de la caída
del dictador Pérez Jiménez, ordenando el cierre de
RCTV Internacional porque no se incorporó a la
cadena presidencial del día. La salida del canal por
cable ocurrió en la medianoche, por no acatar la Ley
Resorte, que obliga a los medios audiovisuales a
trasmitir la propaganda política del gobierno y
encadenarse nacionalmente cuando el presidente pronuncia
uno de sus tradicionales discursos de 5 ó 6 horas.
RCTV es el canal más antiguo y fue el de mayor
audiencia hasta hace dos años y medio, cuando
Chávez silenció la señal abierta por mantener una línea
editorial crítica. Marcel Granier, presidente de la
empresa propietaria de la emisora, no se amilanó y la
transformó en canal internacional, con éxito
espectacular en el país, pues gradualmente fue
recuperando audiencia, hasta colocarse en el puesto 2
del rating. Un periodista explicó el fenómeno
señalando que los sectores populares, hastiados de las
cadenas de Chávez, se dispusieron a pagar cable
operadoras para ver buena televisión mientras el
Comandante parlotea. La nueva RCTV se negó a la
autocensura, informa con libertad y cubre denuncias de
víctimas de la represión oficial y las quejas y reclamos
de los ciudadanos, manteniendo su línea editorial
crítica. Fue tan estruendosa la protesta nacional que
Chávez invitó a Granier a cumplir formalidades “legales”
para revocar la medida. Granier, con gran coraje,
declaró: Somos un canal internacional y lo hemos probado
ante CONATEL. “La medida es no sólo ilegal, sino
inconstitucional. Se nos pretende incorporar al proyecto
de censura y hegemonía comunicacional que quiere ocultar
los continuos escándalos de corrupción, en los cuales
están envueltos miembros del alto gobierno y callar la
voz de protesta del pueblo venezolano ante el fracaso de
la gestión gubernamental”.
Un dirigente de oposición declaró que ya Chávez, quiere
llevar al límite el descontento de la población, hasta
provocar una situación de caos y tener motivos para
suspender las elecciones parlamentarias. Si la hipótesis
fuere cierta, en el mes de enero ha hecho lo necesario
para provocar una ola de furia colectiva, tanto que los
corresponsales extranjeros reportan la impresión de que
el país parece un caldero en ebullición. El repudio es
general y alimenta manifestaciones de calle, cuyos
protagonistas son los estudiantes. “Una vez más, vemos
pisotear elementales derechos ciudadanos, por un
gobierno autoritario, cuya única ley es la que dictan
los deseos y caprichos de un déspota que ha logrado
concentrar todos los poderes y se cree la encarnación
del pueblo. Tal delirio ideológico pretende lanzarnos
por una pendiente de confrontación y violencia que puede
conducir a situaciones de extrema gravedad”. Son
expresiones que sintetizan la opinión general dentro del
país. Desde la OEA, los gobiernos más representativos
urgieron a restaurar el funcionamiento normal de RCTV
Internacional. Igualmente los gobiernos de Francia,
España e Italia expresaron preocupación por lo ocurrido,
así como instituciones vinculadas al problema, como la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la Sociedad
Interamericana de Prensa, la Asociación Internacional de
Radiodifusión que representa 17.000 emisoras de América,
Asia y Europa. La comunidad internacional ha sido
coherente en condenar a Chávez por lo de RCTV,
con testimonio explícito o implícito de que se trata de
un déspota para quien nada significan los derechos
fundamentales propios de los países civilizados.
CON
LA IGLESIA HAS TOPADO
Ante el turbulento escenario nacional la Iglesia
Católica dejó oír su voz en un dramático llamado a
meditar sobre la reconstrucción de la República, para lo
cual considera indispensable un clima de convivencia que
ponga fin a la dura confrontación política y a la
exaltación del odio como bandera partidista. Asume la
iniciativa de celebrar el Bicentenario de la
Independencia y en Carta Pastoral del Episcopado
reflexiona y pide hacerlo sobre la realidad actual y las
grandes tareas de los habitantes de un país, en que el
poder se empeña en ignorar la memoria histórica e
imponer en los centros de enseñanza una interpretación
adulterada del 19 de abril de de 1810 y el 5 de julio de
1811. Enfatiza que en ambas fechas “brilló la
civilidad”. En efecto, y a manera de testimonio,
en el Acta de la Independencia sólo firma un militar, el
general Miranda. Todos los demás eran figuras preclaras
del mundo civil, fundamentaban la declaración de
Independencia en la representación recibida del pueblo.
Para la Iglesia, al rememorar el origen de la
independencia no se deben eludir “compromisos actuales”.
Al dar una ojeada sobre la guerra entre patriotas y
realistas expresa: “Toda guerra deja consecuencias
nefastas en los más diversos ordenes…la vida republicana
estuvo plagada durante el siglo XIX del virus
militarista, de golpes y montoneras, cuyas consecuencias
negativas impidieron un desarrollo social, económico y
político más fructífero”
Al examinar los tiempos actuales, la Carta Pastoral
expresa que el proceso de “cambio” ofrecido inicialmente
por el régimen, se ha venido concretando en un sistema
de pretensión totalitaria que intenta reestructurar
tanto lo socioeconómico, como lo político
institucional, lo jurídico-constitucional y lo
ético-cultural. “Por estas razones, su ambición no sólo
toca el tejido material y organizativo del cuerpo
social, sino también y sobre todo, afecta el fondo
íntimo, espiritual, del alma nacional. Sólo en su
ideario y realizaciones, contradice elementos
fundamentales de una auténtica cultura democrática”.
Concluye afirmando que el proyecto de socialismo siglo
XXI dista mucho de lo que los venezolanos aspiran y
reclaman, y que el Bicentenario ofrece la oportunidad
para un examen de conciencia nacional, con propósito de
promover una sociedad justa, democrática, con
pluralismo, división de poderes, estado de derecho, una
Venezuela sin exclusiones ni presos políticos, con el
debido respeto a los procesos judiciales, al estado de
derecho, a las garantías consagradas en la Constitución
y con diversidad de opciones políticas. El documento de
la Iglesia ha sido considerado por los analistas como el
examen más certero del Bicentenario y sus reclamos
históricos. Sostienen que la pastoral, en el escenario
actual de pugnacidad y confrontación, interpreta a la
inmensa mayoría de la nación, incluidos numerosos
partidarios de Chávez. Para evitar una tragedia,
es ineludible un inmenso esfuerzo por la convivencia
pacífica. Luis Ugalde, rector de la UCAB festejó
que la Iglesia hubiese tomado la iniciativa de llamar al
aniversario fundacional de la República en los términos
que lo hizo y exhortó a las universidades, los centros
de cultura, las academias y las asociaciones civiles, a
seguir el ejemplo para celebrar el Bicentenario
con memoria civil. La respuesta de Chávez fue
acusar a los Obispos de “ocultar intenciones
desestabilizadoras” y ordenar a varios gobernadores
declarar “personas no gratas” a los de las respectiva
Diócesis, arbitrariedad que la Iglesia no aceptaría.
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