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Febrero 17 , 2010

Complicada la situación de Chávez


       

Tengo 55 años y 11 años de presidente. En los próximos 11 años prometo cuidarme un poco más, tendré 66 años, Dios mediante, y 22 de presidente. Y en los otros 11 años después ya no quiero ni pensar, porque tendré 77 años y 33 de presidente. Sería como demasiado tiempo, ¿No les parece?", preguntó Chávez en una reciente asamblea de sus partidarios. Es la reiteración de lo planteado en diversas oportunidades. En uno de los últimos Aló Presidente habló de tres etapas pendientes en la consolidación del proceso: la primera de diez años; la segunda de otros diez, y la tercera de otros diez. Conmemoró el 18º aniversario del 4 de febrero de 1992, bautizando el golpe de estado  que encabezó en esa fecha como Día de la Dignidad Nacional y prometió conmemorar, como fecha histórica el 17 de diciembre de 2030, bicentenario de la muerte de Bolívar. Desde su elección (1998), es evidente que su objetivo es mantenerse en el poder indefinidamente. Un analista afirma que desde su regreso al poder, cuando superó la rebelión cívico militar de 2002, la situación política, económica y social se le está complicando en términos dramáticos. Chávez entiende la dimensión de la crisis, pues los síntomas de malestar ciudadano son inocultables. Al repudio de la clase media se suma la de chavistas inconformes, que participan casi a diario en manifestaciones de calle que pocas veces son objeto de violencia policial. Los medios independientes coinciden en que al interior del régimen parece anunciarse un volcán: renuncia del Vicepresidente y ministro de Defensa, a la cual han seguido cambios semanales de ministros; malestar en densos sectores de la Fuerza Armada; cancelación imprevista del viaje a Quito para estar presente en la reunión de Unasur. En las cadenas de televisión, frecuentes por dos y hasta tres veces al día, en horas inusitadas, es fácil apreciar preocupación y angustia en el gesto y el discurso. Una de sus mayores inquietudes son las encuestas. En la gubernamental de finales de enero, cuyas cifras fueron filtradas a la prensa, 72% rechaza la reelección en el 2012 y 88%  la culminación del mandato presidencial más allá del 2021. Una abrumadora mayoría es contraria a la presidencia perpetua y al modelo comunista que pregona Chávez.

 

Los analistas atribuyen el escenario a la confluencia en las últimas semanas de factores nuevos: devaluación de la moneda,  problemas en el abastecimiento del agua y la crisis eléctrica, reconocida por Chávez como de extrema gravedad, al punto que el servicio de electricidad se suspende varias horas en el interior y se fijaron tarifas exorbitantes para la capital, especialmente para la industria, los centros comerciales y las zonas residenciales. Los empresarios anunciaron que las tarifas les obligan a paralizar actividades y en Caracas, apenas la gente muy adinerada podrá cancelar la facturación anunciada. La devaluación, según economistas, tendrá como consecuencias, acelerar la inflación, actualmente 35%, la más alta de Latino América. The Economist prevé para el 2010, una caída de 3.4% en el Producto Interno Bruto (PIB) con naturales efectos en la tasa de desempleo. El agua está siendo racionada y a veces suspendida por varios días. Según la oposición, a Chávez le aparecieron gigantescas piedras de tranca en su aspiración de conservar el poder indefinidamente.

 

LA DRAMÁTICA CRISIS ELÉCTRICA

 

La extrema gravedad de la crisis eléctrica fue reconocida por Chávez en una aparición imprevista en la televisión, donde anunció la constitución de un alto mando para dar la batalla. Lo forman varios de los Ministros, que en su mayoría se han rotado las carteras desde hace 11 años. El Decreto de Emergencia publicado al día siguiente, autoriza al Ministro Alí Rodríguez Araque para dictar por vía de excepción “medidas espacialísimas que considere pertinentes para garantizar el suministro eléctrico”. Chávez afirmó que “si alguien tiene la culpa de la crisis eléctrica son los escuálidos, que gobernaron 50 años y no hicieron nada para que el país tuviera estructuras adecuadas para el tema eléctrico”. Lo cierto es que durante la segunda mitad del siglo XX Venezuela era el país latinoamericano que había proyectado y ejecutado mejor un  plan de desarrollo eléctrico, y que su gobierno había echado al cesto de los papeles los proyectos existentes, necesarios para conservar en niveles óptimos los logros del sistema y las proyecciones del consumo por razones del crecimiento demográfico. Recordaron que era justamente Rodríguez Araque,  quien ejerció el Ministerio de Energía al inicio del régimen, el responsable principal de que se hubiese paralizado la realización del plan encontrado al recibir el despacho. El exministro José Curiel refutó las afirmaciones de Chávez de que los gobiernos democráticos no hicieron lo suficiente para mejorar la infraestructura eléctrica. Dijo que de las 99 represas que tiene el país, 81 fueron construidas entre 1960 y 1998, varias para generación eléctrica. En 11 años Chávez apenas inició la construcción de dos, y todavía no las ha terminado. La causa de la crisis según Curiel- es la precariedad en las inversiones de mantenimiento, al punto que en los últimos 4 años se incorporó apenas el 30% de los  5.500 MW que debían añadirse a la red nacional, con una decena de proyectos retrasados o paralizados. Señaló las dos centrales hidroeléctricas y las cuatro plantas termoeléctricas, cuyo atraso en la construcción es notorio. En Barinas, de donde es nativo el Presidente, la planta hidroeléctrica inconclusa no ha podido comenzar a producir energía.

 

Según coinciden expertos tanto gubernamentales como opositores e independientes, Venezuela podría ver desconectado de un día para otro más del 40% de su energía eléctrica, “cuando ya no llegue suficiente agua para mover las turbinas del complejo hidroeléctrico del Guri, el mayor del país, y cuyo nivel de embalse  se reduce a razón de 12 centímetros por día”.  Las turbinas del complejo se detendrán cuando el nivel de la represa baje de la cota crítica de 240 metros sobre el nivel del mar, y podrían permanecer detenidas por meses, advirtieron especialistas e informes oficiales. La estatal Corporación Eléctrica Nacional, en un reporte de diciembre, advirtió que  “estaríamos enfrentando una severa crisis energética en 120 días, llevándonos a un colapso eléctrico nacional”. La emergencia ha obligado al gobierno a ordenar cronogramas de recortes en todo el país. Los recortes resultaron tan impopulares, que el gobierno los suspendió en Caracas, pero elevando las tarifas en tal forma que para numerosos centros comerciales e industriales la alternativa puede ser el cierre y para la clase media de las zonas residenciales impagables, al menos para un 80%. Los economistas opinan que el recorte puede producir un impacto negativo de 20% del PIB. Los empresarios advierten  que se verán obligados a cerrar sus puertas, lo cual generará efectos en el abastecimiento de rubros de consumo y en el empleo. “Una potencial debacle no tiene remedio inmediato e impondrá tremendos sacrificios”. El tema constituye un duro impacto político para el gobierno por los efectos en las elecciones parlamentarias de septiembre.

 

 CUBA INVADIÓ A VENEZUELA SIN DISPARAR UN TIRO

 

Chávez anunció la llegada del comandante Ramiro Valdez, vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, al frente de una comisión de expertos eléctricos. La  visita de Valdez, fue objeto de rechazo y críticas de la oposición, cuyos voceros recordaron que dirigió el aparato represivo de Castro durante 25 años, que como jefe del G2 comandó fusilamientos y en el ministerio del interior fue artífice de leyes contra la disidencia, entre ellas el Índice de Peligrosidad Social, con el cual se confina en prisión a los sospechosos de atentar contra el sistema. Chávez expresó que Valdez tenía credenciales para asesorar en la crisis eléctrica por su condición de presidente del Grupo Industrial para la Electrónica. Le replicaron que actualmente es Ministro de Comunicaciones e Informática y hay derecho a sospechar que esa es la materia verdadera de su asesoramiento.   Entre 2008 y 2009, técnicos cubanos instalaron unas 30 plantas eléctricas en diversas zonas del país, que resultaron ser de vieja tecnología y de poca duración, que “operan con altos costos porque queman mucho gasoil”, según exfuncionario de la oficina que controla la red eléctrica nacional. Indicó que las plantas cubanas son adquiridas en otros mercados y vendidas a Venezuela. En reciente operación Chávez se obligó a financiar la planta de fuel oil en Holguín, por un monto de $ 169.96 millones. “La nueva planta de Holguín producirá una energía similar al racionamiento que se le está imponiendo a Caracas”, denunció un líder de oposición. Interesante paradoja, afirmó un experto: la economía de Venezuela cayó un 2.3% mientras que la de Cuba creció entre un 1% y 1.7%, y la CEPAL, manejando cifras del 2009, prevé para el 2010 un crecimiento del 2% para Venezuela frente a 3% en Cuba.

 

La prensa internacional muestra especial interés por lo que está ocurriendo. El País, de Madrid, en editorial titulado Chávez recurre a Cuba expresa preocupación por el empeño de Chávez en colocarse bajo la dependencia de La Habana. Para The Economist, con Chávez en el poder, Cuba ha alcanzado su meta de invadir a Venezuela sin disparar un tiro. Diarios de ambos continentes manifiestan sorpresa por el rechazo a la oferta colombiana de suministrar energía para superar el déficit de electricidad. “Yo creo que el pueblo venezolano –dijo el ministro colombiano de Minas y Energía- está pasando por una situación difícil por el racionamiento acordado, y nosotros le ofrecemos colaboración.” La respuesta de Caracas la dio el recién nombrado vicepresidente, Elías Jaua, quien declaró que el gobierno está ocupado y trabajando para generar su propio sistema eléctrico, “por lo que no es necesario el ofrecimiento colombiano”.

 

La opinión internacional cada día es más crítica de Chávez. El Parlamento Europeo considera que persigue el control y amordazamiento de los medios de comunicación, cercena la libertad de expresión e información, sin respeto al pluralismo político e ideológico. Señala que el gobierno infringe sistemáticamente la Constitución y todo el orden jurídico. Precisa que el país no cumple con los convenios internacionales que le imponen respeto a los derechos humanos. No basta alegar apoyo popular. La legitimidad democrática se cumple en el ejercicio, acatando los principios y valores de la democracia. Los parlamentarios europeos sintetizan en su resolución lo que el mundo opina sobre Chávez, poniendo de manifiesto que el rechazo a su régimen es tanto nacional como internacional.

               

 

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