El Informe Democracia y Derechos Humanos en
Venezuela, publicado por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es, por su
origen y objetividad, un documento histórico, afirman
los dirigentes de ONG que se ocupan del tema. Expresa
que en aras de la realización de los derechos
económicos, sociales y culturales en Venezuela, no puede
sacrificarse la vigencia de otros derechos
fundamentales: “Los derechos humanos constituyen un todo
indisoluble y, conforme señala la Convención Americana
en su preámbulo, sólo puede realizarse el ideal del ser
humano libre, exento del temor y de la miseria, si se
crean condiciones que permitan a cada persona gozar de
sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto
como de sus derechos civiles y políticos”. Adelantándose
a la propaganda internacional que alimenta los
petrodólares, sobre una supuesta política social en
beneficio de los pobres, el gobierno no puede menoscabar
o dejar de promover garantías como el derecho a la
vida, a la igualdad y a la libertad de expresión, afirma
la CIDH. En el reporte también se denuncian
vulneraciones a garantías como el derecho a la vida, por
medio de los ajusticiamientos policiales y la creciente
inseguridad; a la libertad de expresión, el cierre de
RCTVI, los amagos de igual medida contra
Globovisión, la revocatoria de los permisos para
trasmitir a 30 emisoras y la amenaza contra otras 200;
juicios y encarcelamientos de periodistas; agresiones
contra comunicadores y acoso gubernamental a los diarios
independientes. Capítulo especial le merece a la CIDH la
situación del poder judicial, controlado totalmente por
el oficialismo, y en términos generales, la precariedad
del estado de derecho. El Informe destaca como
extremadamente grave, la impunidad por la violación de
derechos humanos. Las víctimas recurren inútilmente ante
los tribunales, que encuentra sin fundamento las
denuncias o no se pronuncian.
Es el segundo Informe que la CIDH dedica a Venezuela en
los últimos 10 años. El primero fue publicado en 2003,
luego de la visita in loco que el organismo
realizó al país en el 2002. El argumento más contundente
sobre la veracidad de la visión que la CIDH tiene de lo
que ocurre en el país, es la negativa a una nueva visita
in loco, que le permitiría al gobierno desmentir
o aclarar lo que estime pertinente. Chávez se niega a
permitir la nueva visita con el argumento de que es un
organismo controlado por EE.UU. Al segundo informe lo
calificó de ignominioso, poniendo en duda la valía moral
de la Comisión. “No vale la pena responderle a esa
gente. Es una basura del imperio para aislar y
desestabilizar mi gobierno”. Sobre el Secretario
Ejecutivo de la CIDH, Santiago Cantón, dijo que “es
excremento puro” Nosotros lo que debemos hacer –expresó-
es denunciar el acuerdo por el cual Venezuela se
adscribió a esa Comisión y salirnos de la OEA. The
Washington Post censura el silencio de los países
vecinos ante el contenido del Informe y la declaración
de Insulza que se limita a tomar distancia, porque
aspira al apoyo de Chávez para continuar en el cargo de
Secretario General.
CASOS EMBLEMÁTICOS
Las universidades y los estudiantes ocupan primera fila
entre los que Chávez considera enemigos del
proceso. Los estudiantes siguen haciendo
manifestaciones a pesar de que son agredidos
violentamente por bandas chavistas, detenidos por la
policía y sometidos a los tribunales, apelando a leyes
recién promulgadas, que incriminan la protesta. Objeto
especial del odio de Chávez es la Universidad Central,
que en buena medida las simboliza a todas. El recinto
universitario es objeto de toda clase de violencias, que
han culminado con un atentado contra la rectora, Cecilia
García Arocha. Un grupo de encapuchados realizó 17
disparos a las ventanas del Rectorado, salvando la vida
García Arocha por encontrarse ausente de su despacho. En
compañía de las autoridades y los Decanos de facultad,
convocó una rueda de prensa para anunciar que acudirían
a la UNESCO a denunciar las agresiones contra los
símbolos y espacios de la Ciudad Universitaria,
declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. “La
medida es por el estado de indefensión que vive la
comunidad ucevista ante la indiferencia de las
autoridades para establecer responsabilidades en las
agresiones y daños causados a la Universidad”. La
rectora denunció el atentado ante la Fiscalía, que
comprobó los daños causados por los disparos, pero no
dictó medidas eficaces para determinar la autoría
alegando que la Rectora no identificó a los autores de
la salvajada.
Otro caso que ocupó primera plana en los diarios, sobre
violación de derechos humanos, fue la demanda
introducida por médicos cubanos que afirman haber sido
sometidos a esclavitud en Venezuela. Argumentan que
vinieron a trabajar en Barrio Adentro en condiciones de
“esclavos modernos”. Lograron salir del país y
refugiarse en Miami, donde introdujeron una demanda ante
una Corte Federal, señalando que el convenio
cubano-venezolano los colocó en condición de
“servidumbre por deuda.” Sus servicios eran pagados por
Pdvsa al gobierno cubano. Analistas confiables estiman
en $3.000 el pago que se hacía por cada “esclavo de bata
blanca” en tanto, ellos recibían en Venezuela unos
$300, siendo obligados, además, a labores como
promotores políticos. Dicen que vivían hacinados en
residencias alquiladas o en casas de personas afectas al
chavismo y trabajaban sin la debida licencia para
ejercer la medicina en Venezuela. Aseguraron que se les
impedía establecer relación con personas consideradas
como “problemáticas” por su posición política, y que en
caso de hacerlo eran regresados a Cuba o trasladados a
zonas inhóspitas. El jurista que los asiste, hizo
hincapié en que “el convenio de los gobiernos de Cuba y
Venezuela sobre los médicos constituye una flagrante
confabulación comparable al comercio de esclavos en la
América colonial”. Los demandantes exigen ser resarcidos
por los daños y perjuicios sufridos, y según su
apoderado, que alega jurisprudencia sobre indemnización
a cubanos que fueron enviados a trabajar bajo
condiciones inhumanas y degradantes, al decidir la Corte
la procedencia del reclamo podría declararse la
congelación de bienes de Pdvsa, en virtud de la relación
de trabajo con la empresa que pagaba sus salarios.
Teodoro Petkoff, al comentar la muerte en Cuba de
Orlando Zapata, el preso político que se había declarado
en huelga de hambre, se pregunta ¿Qué pasa con Franklin
Brito? Se trata de un agricultor que se declaró en
huelga de hambre como medio para que le restituyeran la
propiedad de una pequeña finca. Fue secuestrado,
conducido por la fuerza a un hospital militar donde le
inyectaron drogas y sometieron a un tratamiento
psiquiátrico. Allí lo tienen, considerado como demente
porque en la huelga estuvo a punto de fallecer.
EL
CONFLICTO DE CHÁVEZ CON COLOMBIA
Las relaciones entre Colombia y Venezuela, después de
Uribe, es un tema que abordan los analistas de ambos
países. Coinciden en que seguirán siendo tensas pues
para Bogotá y Caracas son claras las razones del
conflicto. Colombia tiene la convicción de que Chávez es
el colaborador más importante de la guerrilla, y Chávez
proseguirá invariable el proyecto de expandir la
revolución bolivariana al vecino país. El último
enfrentamiento entre los dos gobernantes se produjo en
la reunión de Unasur, en Cancún. Fuentes creíbles
confirmaron que entre ambos mandatarios se produjo una
discusión acalorada cuando Uribe comparó el bloqueo de
EE.UU. contra Cuba con el trato dispensado por Venezuela
a empresas colombianas. Según fuentes colombianas, Uribe
hizo una observación, ante lo cual Chávez le gritó,
“vete al carajo”, Uribe reaccionó, indignado, y le
dijo: “Sea varón. Los problemas del comercio
internacional debemos discutirlos en estos foros. Usted
es valiente para hablar a distancia y cobarde para
hablar de frente”. En Cancún fue creado un grupo para
gestiones de mediación entre ambos países, y uno y otro
mandatario han expresado que quieren superar los efectos
del altercado. Intereses mutuos: Venezuela necesita
comprar electricidad y Colombia mejorar sus
exportaciones. Más allá de relaciones pragmáticas el
diferendo actual es que, según Chávez, desde las bases
colombianas EE.UU. prepara una invasión para derrocarlo
y frenar la revolución, y según Uribe, el acuerdo que da
acceso a militares estadounidenses a siete bases de
Colombia, es una valiosa cooperación en la lucha contra
el narcotráfico y el terrorismo. La salida de Uribe del
Palacio de Nariño no significará el final de la crisis.
Durante los últimos meses se han registrado asesinatos
de colombianos en territorio venezolano, acusaciones de
espionaje, detenciones de funcionarios de seguridad de
ambos países, la destrucción de puentes artesanales en
la frontera binacional, sobrevuelos de naves militares
venezolanas en la ciudad fronteriza de Arauca, entre
otros. Según El Espectador, de Bogotá, las
fuerzas militares de Colombia están identificando
blancos de posible ataque venezolano a Colombia,
después que Chávez advirtió que “el país debe prepararse
para la guerra”. El mismo diario atribuye a fuentes
militares la afirmación de que “nuestras tropas combaten
todo el año y está preparadas para resistir”. El
ministro de Defensa colombiano, pidió que las
autoridades venezolanas capturen y entreguen a los
guerrilleros que están en el país, tras asegurar que
cerca de quince jefes de las FARC operan desde la
frontera. Caracas respondió que son señalamientos
gratuitos, sin ninguna prueba”. Silva, según Chávez, es
“un retardado mental”. La prensa española informa que
se abrió un proceso contra miembros de ETA y de las
FARC por querer asesinar a Uribe y que en ello estaba
involucrado el gobierno venezolano.