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Marzo 31, 2010

Los casos de Álvarez Paz y Zuloaga


Silenciar a los opositores con el poder punitivo del estado es la estrategia de Chávez, según opinión nacional e internacional. Esa línea de acción arrecia en la medida que el descontento de la población se hace más notorio. Constituye la explicación de lo que ocurre con Oswaldo Álvarez Paz, actualmente en un calabozo de la policía política, imputado por los delitos de conspiración, instigación a delinquir y difusión de información falsa. La prueba de tales delitos, según el Tribunal que lo juzga, son sus declaraciones en un programa de Globovisión, en el cual se hizo eco de la investigación que adelanta la Audiencia Nacional de España, señalando al gobierno venezolano de colaborar con ETA y las FARC. De ser declarado culpable podría ser condenado a 16 años de prisión. Álvarez Paz era gobernador del Zulia y fue apresado por  militares que acompañaron a Chávez en el  golpe de estado de 1992. Fue el presidente más joven de la Cámara de Diputados y se postuló como candidato presidencial, con alta votación, en los comicios que llevaron a  Caldera, por segunda vez, a la Presidencia. Es un crítico duro del gobierno, en  columnas de prensa y declaraciones en los medios audiovisuales. El enjuiciamiento ha sido objeto de protestas vigorosas en Venezuela y en el exterior. Para la CIDH es una nueva reducción de los espacios de debate público sobre el gobierno. Condena el uso de la justicia penal para silenciar las voces críticas o disidentes. El expresidente checo Vaclev Havel y personalidades de fama mundial han pedido su liberación.

 

A pocos días del arresto de Álvarez Paz se produjo el de Guillermo Zuloaga, por supuesto vilipendio a Chávez en las intervenciones que hizo en la reunión de la SIP. La noticia recorrió el mundo, generando protestas y testimonios de solidaridad con Zuloaga, presidente de Globovisión, el único canal de televisión abierto a los opositores. Por segunda vez lo someten a juicio penal, alegándose ahora como delito, sus opiniones en una organización de la cual es miembro, emitidas fuera del territorio nacional. En la reunión de la SIP, los directivos de los medios continentales concordaron en que era un nuevo atropello y que Chávez quiere hacer desaparecer  los ya limitados derechos de opinión. El secretario general de la OEA pidió la liberación de Zuloaga, como ya lo había hecho en relación a Álvarez Paz. “Me preocupan las repercusiones políticas, nacionales e internacionales de esta situación”. Pidió que eventuales juicios contra ambos “se haga respetando la presunción de inocencia y otorgándoles todas las garantías que la Constitución les asegura”. La ONU advirtió que sus organismos especializados en la defensa de los derechos humanos podrían actuar. La presión internacional determinó que el juez recibiera orden gubernamental  de limitarse a prohibirles la salida del país, como medida cautelar sustitutiva de privación de libertad. Para Venezuela Hoy, Álvarez Paz, quien no hacía activismo partidista, se convierte en figura estelar de la oposición y seguramente regresará al combate cívico, ocupando puesto de vanguardia en el esfuerzo nacional para restablecer la democracia. Zuloaga reiteró que Globovisión no cambiará su línea editorial y anunció “nos vamos a defender con todo lo  que esté a nuestro  alcance”.

  

LINCHAMIENTO DE UN DIPUTADO

 

La devaluación del poder presidencial llegó hasta la Asamblea Nacional (AN) donde antaño contó con el apoyo de todos sus integrantes. Lo puso de manifiesto el caso del diputado Wilmer Azuaje, víctima de uno de los atropellos más brutales del régimen, un linchamiento, según opina la prensa independiente. Electo como chavista por Barinas fue deslindándose del oficialismo y desde hace tres años ha estado denunciando el escandaloso enriquecimiento ilícito de la familia Chávez. Sus denuncias en la AN motivaron amenazas. Se concretaron en un juicio por supuesto irrespeto a una funcionaria policial, cuya declaración fue considerada prueba suficiente para detenerlo, sin que mediara ninguna de las formalidades exigidas por la Constitución, similares a las de cualquier país civilizado. Según el texto constitucional los parlamentarios gozan de inmunidad desde su proclamación hasta la conclusión del mandato. De los presuntos delitos que cometan conocerá el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), organismo que puede ordenar la detención, previa autorización de la AN, para lo cual se requiere voto calificado. Azuaje fue “retenido” en tanto el TSJ elaboraba la comunicación a la AN. En la tradición venezolana, el TSJ realiza un antejuicio de mérito, y se toma 30 días para decidir. En este caso la materia la despachó en cuestión de horas. Azuaje denunció que a las violaciones constitucionales de que era objeto se agregaba la falta de quórum calificado. “Necesitaban 112 votos, dos tercios, y sólo lograron concretar 105”. La bancada oficial le respondió que se trata de un delito flagrante y era suficiente el voto de mayoría simple, dando por bueno el número de diputados presentes. Quedó evidenciado que Chávez en 4 años ha perdido el apoyo de 50 de los parlamentarios que hizo elegir a dedo en el 2005. Una asambleísta que votó el allanamiento dijo, al terminar la sesión: “Creo que estamos sentando un precedente terrible, estamos irrespetando la majestad del cargo, pero son ordenes de Miraflores y yo soy disciplinada”. Según información de prensa, además de estar sometido a un régimen de presentación cada 15 días ante un Juzgado de la República, Azuaje quedó suspendido del ejercicio de sus funciones como parlamentario, al tiempo que fue inhabilitado para desempeñar cualquier cargo público mientras transcurre su enjuiciamiento. Tiene prohibido salir del país, tampoco “podrá declarar en relación al presente asunto ante cualquier medio de comunicación social, bien sea televisión, radio, prensa o Internet”. Para un comentarista el diputado Azuaje fue objeto de “un linchamiento”.

 

El desgaste de Chávez, entre sus adictos, es de tal gravedad, que el ex presidente del PSUV, a quien presentaba en Aló Presidente como uno de sus hombres de mayor confianza, anunció  “pase a retiro porque se cansó de ver más de lo mismo en la arena política”. Declaró que Chávez está cambiando un internacionalismo, que es la característica de las revoluciones, por un nacionalismo pequeño burgués que no representa las expectativas de la sociedad. Y cada vez es mayor el número de chavistas que en los focus Group se declaran independientes. Ese espacio electoral puede votar con la oposición si ésta concurre unida, presenta candidatos atractivos para los independientes y ofrece un programa legislativo que responda a las expectativas  nacionales. Con el sol de espaldas Chávez tendrá que enfrentar las elecciones de septiembre, si es que las permite.

  

LA MANGUERA DE PETRÓLEO

          

El socialismo del siglo XXI que se nos ofrece desde Venezuela no es otra cosa que un caudillismo rural y militar, con una manguera de petróleo. El juicio es de Felipe González, figura emblemática del socialismo contemporáneo. Efectivamente, Chávez es un militar de origen rural, llegó a la presidencia con  apoyo nacional, disminuido  paulatinamente en la medida que fue aplicando su proyecto hegemónico, al punto que su clientela actual se va reduciendo a los sectores que habitan el campo y los barrios más pobres de las grandes ciudades, a donde han emigrado en masa los campesinos. La manguera de petróleo les llega a cambio de alienar convicciones y someterse a la voluntad del líder, que entre otras cosas, los uniforma de rojo y periódicamente los concentra en plazas públicas, para solazarse con aplausos a sus  discursos, en los cuales hace referencias a su origen rural, cuenta chistes vulgares y entona canciones populares. Un analista sostiene que los sociólogos tienen el reto de estudiar por qué algunas encuestas le dan a Chávez 40% de aprobación, pero simultáneamente más del 80% rechaza sus propuestas fundamentales de inspiración comunista. A falta de solución a los problemas, el mensaje de que los oligarcas son los causantes de todos los males, sigue siendo el factor comunicacional más importante para mantener el vínculo con sus seguidores pobres, pero el discurso no detiene el desgaste acelerado de la revolución. La manguera de petróleo riega abundantemente  la isla cubana y otras tierras que considera propicias a su mensaje y  a las ambiciones de gran personaje internacional. Dando por buena la frase de Felipe González, “la manguera no ha logrado convencer a ningún  intelectual que el país respete y su prestigio amaina fuera de nuestras fronteras, aun en los que logró asociar al Alba”, fue el comentario de un periodista independiente, sobre su reciente visita a Ecuador. Según los diarios de Quito y Guayaquil, “a diferencia de otras ocasiones, la bienvenida al presidente venezolano fue menos cálida”. Dan cuenta que en ambas ciudades hubo protestas en su contra y manifestantes que portaban cartelones declarándolo persona no grata. En Guayaquil, “mientras emitía su discurso, gritos de ¡fuera Chávez! interrumpieron la ceremonia”.

 

La reelección de Insulza puso de manifiesto que en el campo internacional es cada vez menos influyente. Creyendo equivocadamente que la manguera garantizaba los votos del Caribe, intentó lanzar una candidatura venezolana. Aunque terminó por aceptar al chileno, sólo Bolivia y Nicaragua lo acompañaron en la manifestación de inconformidad, explicable por el nuevo giro que tendrá la OEA. La delegación norteamericana se constituyó en portavoz del voto que darían los países más importantes de la región. “En su nuevo periodo el Secretario General deberá respaldar con efectividad el sistema interamericano de derechos humanos y  la esencia de la Carta Democrática Interamericana”. Cuando Insulza afirmó: “la democracia es mas que elecciones e incluye como elementos fundamentales el respeto de los derechos humanos y la libertad de expresión, la separación e independencia de los poderes públicos, el respeto por el estado de derecho y la institucionalidad democrática, la transparencia y honestidad en el gobierno” fue notorio, según los reporteros presentes,  el malestar de la delegación venezolana, que lo entendió como alusión explicita al régimen de Chávez. Lo confirman declaraciones posteriores de Roy Chaderton, delegado en la OEA, quien la considera un organismo inútil y anuncia que el presidente Chávez insistirá en una organización de países latinoamericanos, que excluya a EE.UU. y Canadá.

Los casos de Álvarez Paz y Zuloaga

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