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Junio 29, 2010

Sigue el escándalo de los  alimentos   podridos


El escándalo de los contenedores ya sobrepasa las 100.000 toneladas de alimentos podridos, enterrados o incinerados. Suficientes para alimentar a más de la mitad del país por un mes. A ello se agrega la aparición en almacenes oficiales de medicinas vencidas. Los contenedores reflejan, en conjunto, el funcionamiento del régimen de Chávez. La orden de compra la dio en un Aló Presidente. En alguien que se dice informado de todo lo que sucede y es categórico en que nada se haga sin su autorización, surgen elocuentes interrogantes. La primera, dada la magnitud de la compra, tiene que ver con los precios. ¿Cuánto costaron? No le importaba o lo engañaron quienes debían informarle. Las importaciones las hizo Pdvsa, a través de Bariven y Pdval, filiales de Pdvsa y para ello contaron con asesoría cubana ordenada por el Vicepresidente de la República. Las compras triplicaron la capacidad de distribución. 52% de los alimentos están descompuestos. El ministro Rafael Ramírez, como presidente de Pdvsa conoce a diario los indicadores de los mercados del petróleo. ¿Consultó los de la leche e informó a Chávez? Si no lo hizo estaba de acuerdo con Chávez en desechar la cuestión precios. Según información de origen oficial las importaciones ingresaron por Puerto Cabello, el más importante del país. El puerto tiene autoridades designadas por Chávez. Preguntas obvias: ¿Quiénes recibieron las mercancías? ¿Revisaron los permisos fito y zoo sanitarios? ¿Inspeccionaron la mercancía para verificar fecha y calidad de lo comprado? Evidente que se incumplieron elementales deberes, pues de hacerlo, el problema no se hubiese presentado. Encuestas del gobierno señalan que el escándalo amenaza seriamente el triunfo de los candidatos de Chávez en las elecciones de septiembre. El ministro Ramírez es señalado como uno de los principales responsables del fraude. Para calmar los ánimos, Chávez decidió quitarle Pdval y adscribirla a la vicepresidencia. La oposición expresa que la medida simplemente confirma la culpa del ministro y pide su destitución. El problema para el Presidente es que si Ramírez, no renuncia voluntariamente, está blindado contra despido. Como administrador de Pdvsa, no sometido a control, es testigo o socio en la distribución tan peculiar que Chávez hace de los fabulosos ingresos del petróleo.

 

Otro aspecto es el abandono de los contenedores en muelles y almacenes portuarios. Se ha denunciado que por cada día de retención Pdval paga 14.000 bolívares fuertes, y la retención durante meses, como es el caso, supone un fraude de muchos millones. Alcaldes del PSUV, que reclamaron, recibieron como respuesta que “esos casos habían pasado a la Presidencia para la disposición final”. El presidente de la Conferencia Episcopal declaró: “No es posible que se pierdan grandes cantidades de comida sin que haya responsables”. Es la exigencia de todos, incluidos dirigentes del PSUV. Chávez intenta distraer con una de sus tretas conocidas. “hay nuevos planes de magnicidio, quieren asesinarme”. Sólo logra acrecentar la indignación. Un analista sostiene que el escándalo de los contenedores pone al desnudo que la corrupción es la estructura del socialismo siglo XXI.

 

ZARPAZO CONTRA GLOBOVISIÓN

 

Chávez no ignora que vive uno de sus peores momentos con la opinión pública nacional e internacional. La cuestión de los contenedores le está resultando carga pesada. En el país la indignación es general. También en el exterior. El diario español El País, bajo el título ALGO HUELE A PODRIDO EN VENEZUELA dedicó un reportaje especial al tema. Chávez es alérgico a la crítica, como observó Stephen Sackur en una entrevista que le hizo en el programa Diálogo Duro de la BBC. Ante la cercanía de las elecciones, ha radicalizado su enfrentamiento contra Globovisión, el único canal  de TV que mantiene una línea crítica. Quiso acallarla confiscándole las repetidoras, imponiéndole elevadas multas por supuestas infracciones impositivas, negándole entrada a fuentes de información y ordenando a la Fiscalía juicios contra propietarios, directivos y conductores de programas por toda clase de supuestos delitos. Un comentarista  dice que el propósito es “asesinar la denuncia”, que el ciudadano no se entere de la corrupción, las ilegalidades, las manifestaciones de calle, el desborde del crimen y de las violaciones diarias a los derechos que establece la Constitución. Ahora va mas allá, intenta apoderarse de la emisora, repitiendo lo que hizo con RCTV. En el caso de Globovisión, su presidente, Guillermo Zuloaga, tuvo que exilarse ante la amenaza de encarcelarlo, con el mismo expediente en que una juez chavista le acordó libertad condicional. Chávez lo insta a regresar para que “nos entendamos”. Es el término que utiliza como oferta de ponerle fin al juicio siempre que Zuloaga venda las acciones, a lo cual se ha venido negando. El otro accionista importante de Globovisión ha sido Nelson Mezerhane, a quien encarceló durante seis meses, acusándolo de autoría intelectual en una ficción de crimen. Mezerhane es presidente del Banco Federal, contra el cual desató una serie de rumores y terminó interviniéndolo, y anunciando que sus directivos serían encarcelados. Mezerhane también se exilió y seguramente le harán oferta similar a la de Zuloaga. Los expertos informan que como Globovisión no es patrimonio del Federal, aunque el banco fuera declarado en quiebra, no tendría que afectar a la emisora. Voceros gubernamentales dan por un hecho que Globovisión tendrá accionistas y directivos nuevos.

 

¿Responderá la comunidad democrática a este procedimiento de barbarie con que Chávez pretende sacar del aire al canal de noticias con mayor audiencia, ganada porque informa sobre la realidad nacional y ofrece espacios a la oposición? Ya se han producido condenatorias de organismos de la OEA y la ONU. Y es de esperar que sean efectivas para que Chávez retroceda. “Es un soldado, avanza mientras tenga camino abierto y retrocede ante la punta de la bayoneta”. La Internacional Socialista (IS), que agrupa más de 200 partidos políticos, muchos de ellos en el gobierno, aprobó el informe de una comisión que visitó el país recientemente. Advierte que Venezuela está amenazada “por un régimen autoritario  que cada día utiliza con mayor descaro las instituciones y el Estado para acabar con los principios democráticos”. Señala que  la IS debe respaldar a los sectores democráticos del país para lograr restablecer las libertades públicas, la institucionalidad, y por ende, el sistema democrático. En términos similares se han pronunciado otras organizaciones importantes y personalidades de prestigio internacional. Sostenemos que el Caso Venezuela sólo pueden resolverlo los venezolanos, pero  el mundo no debe desestimar que la egolatría de Chávez le alimenta el propósito de imponer su concepción del Socialismo Siglo XXI más allá de nuestras fronteras. Testimonio de que lo concibe tan similar al de Marx, Lenin y Stalin  es que ha expresado: “Los revolucionarios del mundo deben saber que nuestro derrumbe tendría mayores consecuencias  que la caída del comunismo en la Unión Soviética”.

     

EFECTOS DEL TRIUNFO DE SANTOS

 

Las elecciones presidenciales colombianas fueron seguidas con envidia. Dos horas después del cierre de urnas, se anunció que Juan Manuel Santos había ganado con nueve millones de votos, 69% del sufragio, el mayor porcentaje obtenido por un candidato en la historia del país. Pertenece a nuestra historia antigua el espectáculo colombiano: árbitro imparcial, civismo ejemplar, ejercicio del voto sin coacciones, el perdedor reconociendo que su contendor había triunfado limpiamente y todos los medios de comunicación exaltando las condiciones de Santos. En su primer discurso Santos afirmó que su política  internacional le dará mucha importancia a la relación con Venezuela. En entrevista de prensa dijo que Chávez no lo había llamado personalmente para felicitarlo, pero se mostró confiado en su objetivo de mejorar las relaciones. En la Cumbre del Alba, realizada en Ecuador, Chávez afirmó que  Santos debe eliminar las bases militares de EEUU en Colombia. “Vamos a observar y ya veremos”. En la presidencia de Uribe las tensiones y conflictos han sido frecuentes. En la reunión de Unasur, en Cancún tuvieron un intercambio de palabras que estuvo a punto de concluir en  escándalo internacional. Durante la campaña electoral Chávez dijo que Santos es una amenaza, y como presidente podría generar una guerra en la región. “Queremos pasar la página con Colombia, pero con el señor Santos va a ser difícil”.

 

Analistas internacionales sostienen que Chávez y Santos deben normalizar las relaciones, pues si son reelectos ambos estarían en el poder hasta el 2018, y dada la naturaleza del conflicto, en lapso tan prolongado las alternativas son entendimiento o guerra. La primera opción conviene a Colombia pues Venezuela podría ser nuevamente su segundo socio comercial. La otra es de alto riesgo para Chávez, pues el contendor tiene un ejército de 300.000 hombres, entrenados en largos años de combate contra las FARC y el ELN. Santos envió una señal, designando a María Ángela Holguín como la nueva Ministra de Relaciones Exteriores, destacando que fue embajadora en Venezuela. Los analistas agregan que Colombia exigirá que no haya más apoyo logístico para la guerrilla y no siga siendo la frontera zona de alivio para guerrilleros, y seguramente Chávez pedirá que no se otorgue asilo a políticos venezolanos, condiciones ambas de difícil cumplimiento. Hay una ventana abierta: el Acta de San Pedro Alejandrino, ratificada en el 2002 por Chávez y Uribe. El Acta crea comisiones de asuntos fronterizos, integradas por personalidades de ambos países, que aborden los diferendos, donde destacan la delimitación de la frontera terrestre y de las áreas marinas y submarinas en el Golfo. Durante los gobiernos de Carlos Andrés Pérez, Virgilio Barco y César Gaviria el Acta fue respetada, pero Chávez la ha desestimado, posiblemente con razón pues tendría que rectificar  su política de confrontación, y designar personalidades respetables y representativas en Venezuela, que le acepten y sean aceptables para Colombia. Supuesto negado, pues la confrontación con más de la mitad del país que se le opone es su instrumento clave para mantenerse en el poder. La solución al dilema que señalan los analistas es que en el 2012 Chávez pierda y Santos sea reelecto. Un nuevo Presidente en Venezuela, civilizado y patriota, se entendería con el de Colombia, seguramente rescataría el potencial para el entendimiento del Acta de San Pedro Alejandrino y firmaría un Tratado de Libre Comercio, ventajoso para los dos países hermanos.

 

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