El escándalo de los contenedores ya sobrepasa las
100.000 toneladas de alimentos podridos, enterrados o
incinerados. Suficientes para alimentar a más de la
mitad del país por un mes. A ello se agrega la aparición
en almacenes oficiales de medicinas vencidas. Los
contenedores reflejan, en conjunto, el funcionamiento
del régimen de Chávez. La orden de compra la dio en un
Aló Presidente. En alguien que se dice informado
de todo lo que sucede y es categórico en que nada se
haga sin su autorización, surgen elocuentes
interrogantes. La primera, dada la magnitud de la
compra, tiene que ver con los precios. ¿Cuánto costaron?
No le importaba o lo engañaron quienes debían
informarle. Las importaciones las hizo Pdvsa, a través
de Bariven y Pdval, filiales de Pdvsa y para ello
contaron con asesoría cubana ordenada por el
Vicepresidente de la República. Las compras triplicaron
la capacidad de distribución. 52% de los alimentos están
descompuestos. El ministro Rafael Ramírez, como
presidente de Pdvsa conoce a diario los indicadores de
los mercados del petróleo. ¿Consultó los de la leche e
informó a Chávez? Si no lo hizo estaba de acuerdo con
Chávez en desechar la cuestión precios. Según
información de origen oficial las importaciones
ingresaron por Puerto Cabello, el más importante del
país. El puerto tiene autoridades designadas por Chávez.
Preguntas obvias: ¿Quiénes recibieron las mercancías?
¿Revisaron los permisos fito y zoo sanitarios?
¿Inspeccionaron la mercancía para verificar fecha y
calidad de lo comprado? Evidente que se incumplieron
elementales deberes, pues de hacerlo, el problema no se
hubiese presentado. Encuestas del gobierno señalan que
el escándalo amenaza seriamente el triunfo de los
candidatos de Chávez en las elecciones de septiembre. El
ministro Ramírez es señalado como uno de los principales
responsables del fraude. Para calmar los ánimos, Chávez
decidió quitarle Pdval y adscribirla a la
vicepresidencia. La oposición expresa que la medida
simplemente confirma la culpa del ministro y pide su
destitución. El problema para el Presidente es que si
Ramírez, no renuncia voluntariamente, está blindado
contra despido. Como administrador de Pdvsa, no sometido
a control, es testigo o socio en la distribución tan
peculiar que Chávez hace de los fabulosos ingresos del
petróleo.
Otro aspecto es el abandono de los contenedores en
muelles y almacenes portuarios. Se ha denunciado que por
cada día de retención Pdval paga 14.000 bolívares
fuertes, y la retención durante meses, como es el caso,
supone un fraude de muchos millones. Alcaldes del PSUV,
que reclamaron, recibieron como respuesta que “esos
casos habían pasado a la Presidencia para la disposición
final”. El presidente de la Conferencia Episcopal
declaró: “No es posible que se pierdan grandes
cantidades de comida sin que haya responsables”. Es la
exigencia de todos, incluidos dirigentes del PSUV.
Chávez intenta distraer con una de sus tretas conocidas.
“hay nuevos planes de magnicidio, quieren asesinarme”.
Sólo logra acrecentar la indignación. Un analista
sostiene que el escándalo de los contenedores pone al
desnudo que la corrupción es la estructura del
socialismo siglo XXI.
ZARPAZO CONTRA GLOBOVISIÓN
Chávez no ignora que vive uno de sus peores momentos con
la opinión pública nacional e internacional. La cuestión
de los contenedores le está resultando carga pesada. En
el país la indignación es general. También en el
exterior. El diario español El País, bajo el
título ALGO HUELE A PODRIDO EN VENEZUELA
dedicó un reportaje especial al tema. Chávez es alérgico
a la crítica, como observó Stephen Sackur en una
entrevista que le hizo en el programa Diálogo Duro de la
BBC. Ante la cercanía de las elecciones, ha radicalizado
su enfrentamiento contra Globovisión, el único
canal de TV que mantiene una línea crítica. Quiso
acallarla confiscándole las repetidoras, imponiéndole
elevadas multas por supuestas infracciones impositivas,
negándole entrada a fuentes de información y ordenando a
la Fiscalía juicios contra propietarios, directivos y
conductores de programas por toda clase de supuestos
delitos. Un comentarista dice que el propósito es
“asesinar la denuncia”, que el ciudadano no se entere de
la corrupción, las ilegalidades, las manifestaciones de
calle, el desborde del crimen y de las violaciones
diarias a los derechos que establece la Constitución.
Ahora va mas allá, intenta apoderarse de la emisora,
repitiendo lo que hizo con RCTV. En el caso de
Globovisión, su presidente, Guillermo Zuloaga, tuvo
que exilarse ante la amenaza de encarcelarlo, con el
mismo expediente en que una juez chavista le acordó
libertad condicional. Chávez lo insta a regresar para
que “nos entendamos”. Es el término que utiliza como
oferta de ponerle fin al juicio siempre que Zuloaga
venda las acciones, a lo cual se ha venido negando. El
otro accionista importante de Globovisión ha sido
Nelson Mezerhane, a quien encarceló durante seis meses,
acusándolo de autoría intelectual en una ficción de
crimen. Mezerhane es presidente del Banco Federal,
contra el cual desató una serie de rumores y terminó
interviniéndolo, y anunciando que sus directivos serían
encarcelados. Mezerhane también se exilió y seguramente
le harán oferta similar a la de Zuloaga. Los expertos
informan que como Globovisión no es patrimonio
del Federal, aunque el banco fuera declarado en quiebra,
no tendría que afectar a la emisora. Voceros
gubernamentales dan por un hecho que Globovisión
tendrá accionistas y directivos nuevos.
¿Responderá la comunidad democrática a este
procedimiento de barbarie con que Chávez pretende sacar
del aire al canal de noticias con mayor audiencia,
ganada porque informa sobre la realidad nacional y
ofrece espacios a la oposición? Ya se han producido
condenatorias de organismos de la OEA y la ONU. Y es de
esperar que sean efectivas para que Chávez retroceda.
“Es un soldado, avanza mientras tenga camino abierto y
retrocede ante la punta de la bayoneta”. La
Internacional Socialista (IS), que agrupa más de 200
partidos políticos, muchos de ellos en el gobierno,
aprobó el informe de una comisión que visitó el país
recientemente. Advierte que Venezuela está amenazada
“por un régimen autoritario que cada día utiliza con
mayor descaro las instituciones y el Estado para acabar
con los principios democráticos”. Señala que la IS debe
respaldar a los sectores democráticos del país para
lograr restablecer las libertades públicas, la
institucionalidad, y por ende, el sistema democrático.
En términos similares se han pronunciado otras
organizaciones importantes y personalidades de prestigio
internacional. Sostenemos que el Caso Venezuela sólo
pueden resolverlo los venezolanos, pero el mundo no
debe desestimar que la egolatría de Chávez le alimenta
el propósito de imponer su concepción del Socialismo
Siglo XXI más allá de nuestras fronteras. Testimonio de
que lo concibe tan similar al de Marx, Lenin y Stalin
es que ha expresado: “Los revolucionarios del mundo
deben saber que nuestro derrumbe tendría mayores
consecuencias que la caída del comunismo en la Unión
Soviética”.
EFECTOS DEL TRIUNFO DE SANTOS
Las elecciones presidenciales colombianas fueron
seguidas con envidia. Dos horas después del cierre de
urnas, se anunció que Juan Manuel Santos había ganado
con nueve millones de votos, 69% del sufragio, el mayor
porcentaje obtenido por un candidato en la historia del
país. Pertenece a nuestra historia antigua el
espectáculo colombiano: árbitro imparcial, civismo
ejemplar, ejercicio del voto sin coacciones, el perdedor
reconociendo que su contendor había triunfado
limpiamente y todos los medios de comunicación exaltando
las condiciones de Santos. En su primer discurso Santos
afirmó que su política internacional le dará mucha
importancia a la relación con Venezuela. En entrevista
de prensa dijo que Chávez no lo había llamado
personalmente para felicitarlo, pero se mostró confiado
en su objetivo de mejorar las relaciones. En la Cumbre
del Alba, realizada en Ecuador, Chávez afirmó que
Santos debe eliminar las bases militares de EEUU en
Colombia. “Vamos a observar y ya veremos”. En la
presidencia de Uribe las tensiones y conflictos han sido
frecuentes. En la reunión de Unasur, en Cancún tuvieron
un intercambio de palabras que estuvo a punto de
concluir en escándalo internacional. Durante la campaña
electoral Chávez dijo que Santos es una amenaza, y como
presidente podría generar una guerra en la región.
“Queremos pasar la página con Colombia, pero con el
señor Santos va a ser difícil”.
Analistas internacionales sostienen que Chávez y Santos
deben normalizar las relaciones, pues si son reelectos
ambos estarían en el poder hasta el 2018, y dada la
naturaleza del conflicto, en lapso tan prolongado las
alternativas son entendimiento o guerra. La primera
opción conviene a Colombia pues Venezuela podría ser
nuevamente su segundo socio comercial. La otra es de
alto riesgo para Chávez, pues el contendor tiene un
ejército de 300.000 hombres, entrenados en largos años
de combate contra las FARC y el ELN. Santos envió una
señal, designando a María Ángela Holguín como la nueva
Ministra de Relaciones Exteriores, destacando que fue
embajadora en Venezuela. Los analistas agregan que
Colombia exigirá que no haya más apoyo logístico para la
guerrilla y no siga siendo la frontera zona de alivio
para guerrilleros, y seguramente Chávez pedirá que no se
otorgue asilo a políticos venezolanos, condiciones ambas
de difícil cumplimiento. Hay una ventana abierta: el
Acta de San Pedro Alejandrino, ratificada en el 2002 por
Chávez y Uribe. El Acta crea comisiones de asuntos
fronterizos, integradas por personalidades de ambos
países, que aborden los diferendos, donde destacan la
delimitación de la frontera terrestre y de las áreas
marinas y submarinas en el Golfo. Durante los gobiernos
de Carlos Andrés Pérez, Virgilio Barco y César Gaviria
el Acta fue respetada, pero Chávez la ha desestimado,
posiblemente con razón pues tendría que rectificar su
política de confrontación, y designar personalidades
respetables y representativas en Venezuela, que le
acepten y sean aceptables para Colombia. Supuesto
negado, pues la confrontación con más de la mitad del
país que se le opone es su instrumento clave para
mantenerse en el poder. La solución al dilema que
señalan los analistas es que en el 2012 Chávez pierda y
Santos sea reelecto. Un nuevo Presidente en Venezuela,
civilizado y patriota, se entendería con el de Colombia,
seguramente rescataría el potencial para el
entendimiento del Acta de San Pedro Alejandrino y
firmaría un Tratado de Libre Comercio, ventajoso para
los dos países hermanos.