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Diciembre 14, 2010

La Ley Habilitante


La emergencia por las copiosas lluvias que afectan al país es aprovechada por Chávez para  consolidar su hegemonía, afirman voceros de la oposición. Señalan que la tragedia que viven centenares de miles, la convirtió en un show mediático que protagoniza diariamente en cadena nacional, en intento de distraer la atención de la gente, mientras la Asamblea Nacional (AN) aprueba una Ley Habilitante que lo autoriza a dictar decretos leyes que consolidan el modelo socialista, viola derechos humanos, la autonomía de las universidades, los principios de la cooperación internacional y lo autorizan a legislar en materia financiera, y en asuntos que considere de interés público. La aprobación de la Ley Habilitante con las características que anuncia el régimen, constituye un golpe de estado contra la nueva Asamblea Nacional que debe reunirse el 5 de enero de 2011. Ella le otorga al Presidente de la República, por un año, las facultades que constitucionalmente le fueron encomendadas a la Asamblea Nacional, dejando por tanto a ésta sin posibilidad de ejercerlas durante todo ese lapso. Esto indudablemente constituye un golpe de facto. Triste espectáculo dieron los parlamentarios oficialistas cuando aprobaron, casi por unanimidad, el despojo que se le hacía a muchos de ellos, que habían sido ratificados como diputados para el nuevo período.  La actual AN, sumisa a los designios de Chávez, se adelantó, con reformas a la Ley de Telecomunicaciones, a la Ley de Responsabilidad en Radio y TV, la polémica Ley Resorte (Ley Mordaza) y reactivó la discusión de la Ley de Educación, que había sido suspendida por el vigoroso rechazo que encontró.

 

Hay una fuerte reacción de distintos sectores. Ante las puertas de la AN protestan los periodistas,  alegando que se busca liquidar los espacios donde aún se ejerce el derecho de información, y que el objetivo es Globovisión. Protestan los estudiantes, que presentan un proyecto alternativo de la Ley de Educación. Los partidos democráticos denuncian que se intenta expropiar el espacio radioeléctrico, y hasta el cibernético, y que en el país “terminaría prevaleciendo una sola versión de los hechos con alcance nacional y será aquella que presenten los medios gubernamentales”. La reforma a la Ley Resorte establece que “el espectro radioeléctrico es un bien del dominio público; la materia regulada en esta ley es de interés público y sus disposiciones son de orden público”. La nueva Ley Resorte mantiene la regulación sobre los contenidos difundidos por Internet.

 

La ley habilitante contiene una carga explosiva que hasta última hora se mantuvo como materia estrictamente reservada: el aumento del impuesto al valor agregado (IVA). Chávez se encargó de establecer su paternidad sobre este aumento y dijo haber hablado con la presidenta de la AN para que se diese la primera discusión el día siguiente, lo cual efectivamente se hizo, ante las protestas de diputados disidentes, quienes leyeron las normas que imponen un periodo de consulta nacional antes de la primera discusión. Según analistas, “Es infame el despilfarro de tan cuantiosos recursos. “Sólo tiene explicación en la ineptitud y corrupción, que son los dos signos característicos de los rojos en el gobierno”.

 

LA OBSESIÓN DE CHÁVEZ CON GLOBOVISIÓN

 

La Gaceta Oficial ha  puesto nuevamente en primer plano a Globovisión, con las resoluciones de Sudeban y Fogade que Chávez puede utilizar en sus planes contra la televisora. No se atreve a  cerrar Globovisión, como lo  hizo con Radio Caracas TV. El costo político fue muy alto, tanto como la derrota electoral en el referendo de 2008. Escogió un camino tortuoso para apoderarse del canal de noticias, cuya línea crítica no tolera. Según la Ley de Telecomunicaciones las habilitaciones administrativas para la prestación de servicios de telecomunicaciones, así como las concesiones para el uso y explotación del dominio público radioeléctrico, solo serán otorgadas a personas domiciliadas en el país, Nelson Mezerhane, actualmente en el exilio, es el mayor accionista  del Banco Federal, actualmente en liquidación. El Grupo Ávila fue constituido por Mezerhane. Una subsidiaria de este Grupo es dueña del 20% de las acciones de Globovisión. Guillermo Zuloaga, también exilado, tiene más del 20% de las acciones. ¿Será este el camino tortuoso escogido por Chávez para intentar el control de Globovisión?

 

Parece claro, en opinión de quienes han examinado las reformas planteadas en la Ley de Telecomunicaciones, que abiertamente se busca presionar a Globovisión y a sus propietarios. El presidente del canal de noticias obtuvo asilo en EE.UU. después de haber sido víctima de jueces que ordenaron su encarcelamiento, sin abrirle juicio. Ha declarado que sus acciones no están en venta. La respuesta de Chávez fue pedirle a la Fiscalía que lo procese como traidor a la patria, por hacer declaraciones en el exterior lesivas a Venezuela. En los cenáculos oficiales se comenta que un traidor a la patria no puede ser dueño de una televisora instalada en el país. La audiencia de Globovisión es en su mayoría la clase media, que Chávez no ha podido domesticar y encuentra en el canal una programación que sintoniza con su modo de ver las cosas. Los ciudadanos tienen una ventana para exponer sus problemas. Es la televisora cuyas pantallas están disponibles para la oposición, para intelectuales y científicos que discrepan de medidas oficiales. En su pantalla aparecen las realidades del país, que desmienten la propaganda del gobierno y desnuda el abandono de las promesas y ofertas del presidente. “Se trata de una conspiración de la burguesía apátrida, en complicidad con el imperialismo yanqui, que no descansa en su empeño desestabilizador de la revolución”, dice Chávez, a quien parece molestarle especialmente que la televisora defienda con celo las normas de la Constitución y señale  la autoría o complicidad del presidente en la violación sistemática de que es objeto. Aparte de lo que diga o haga la televisora, lo cierto es que Chávez quiere su control ya, con vista a las elecciones presidenciales del 2012, que le obsesionan. 

 

La designación de los magistrados del Tribunal Supremo ha escandalizado a juristas y políticos. Hay severo cuestionamiento a la  decisión de una Asamblea Nacional que en sus días finales designa 32 magistrados del máximo tribunal de la República, por un periodo de 12 años. Diputados electos el 26 de septiembre declaran que esa función corresponde a la nueva Asamblea, que se instala el 5 de enero. Denuncian que la Asamblea moribunda no dio cumplimiento al procedimiento pautado en la Constitución y que la mayor parte de los designados no reúne las condiciones exigidas por la Carta Fundamental, entre otras, la de ser jurista de reconocida competencia, el ejercicio de la docencia universitaria en ciencia jurídica durante un mínimo de quince años y tener la categoría de profesor titular. En la denuncia de algunos diputados son señalados los magistrados que carecen de tales condiciones, y se considera inadmisible la elección de cuatro miembros de la vieja Asamblea, que perdieron sus curules el 26 de septiembre y ni lejanamente tienen el perfil de magistrado en el Tribunal Supremo. Es comentario generalizado que fue Chávez quien examinó y aprobó, uno a uno, los nombres de los 32 aspirantes electos.

 

CHÁVEZ ES DERROTABLE EL 2012

 

La política venezolana gira en torno a la elección  presidencial, que tendrá lugar dentro de dos años. Dadas las características del gobierno de Chávez, tanto en el país como en el exterior, es inevitable la pregunta: ¿Puede ser derrotado Chávez en el 2012? La oposición está convencida que la derrota de Chávez es factible y esgrime buenos argumentos. Hay cansancio por la omnipresencia de Chávez, quien se presenta en cadenas de televisión a diario, convirtiéndose en personaje fastidioso, que hastía a la gente, inclusive a  gruesos sectores de chavistas. El referendo del 2007 y la elección de parlamentarios se tienen como derrotas del Comandante, agregan. Del primero de esos eventos, él mismo hizo el reconocimiento con expresiones llenas de furia, algunas escatológicas. El segundo es un mensaje del mapa electoral. La oposición ganó  en los estados más poblados y en las grandes ciudades. Se supone que aprendió la lección: cubrir con testigos y observadores todos los centros electorales, con dedicación especial a los ubicados en el sector rural y en los barrios marginales, lo cual no ha logrado hasta ahora. Dispone de dos años para cubrir esa deficiencia.

 

 El 2012, al igual que toda reelección presidencial, es una  rendición de cuentas, en la que Chávez será reprobado, pues difícilmente podrá explicar como, disponiendo de ingresos superiores a los de toda América Latina, tenga que recurrir al IVA para atender las necesidades mas elementales de quienes fueron víctimas de las recientes inundaciones y deslaves. Un líder de oposición comentó que en los dos años que le quedan debería concluir los sistemas de transporte que encontró iniciados, construir tan siquiera un hospital, una universidad civil; la décima parte, aunque sea, de las viviendas que ha prometido; dar trabajo formal al 50% de desempleados actuales; producir los renglones básicos de la alimentación que en un 80% ahora se importan, garantizar a los ciudadanos que  no serán asesinados o víctimas de atracos cuando salen a la calle y ordenar el enjuiciamiento de uno, por lo menos, de los altos funcionarios incursos en corrupción.  El triunfo de la oposición es posible con un candidato único, que presente una oferta convincente de gobierno.

 

Chávez será candidato único del oficialismo y no parece fácil derrotarlo. Controla todos los resortes del gobierno y en Venezuela el gobierno es un factor electoral muy importante. Durante la república civil hubo 9 elecciones presidenciales, con las garantías propias de una democracia. El gobierno solo perdió 2, con Herrera Campins y Hugo Chávez. En 1968, Acción Democrática se dividió y presentó dos candidatos, que en conjunto obtuvieron una holgada diferencia con respecto al principal contendor, Rafael Caldera. Es la reflexión que hace un analista. Agrega que Chávez tendrá a su favor un CNE descaradamente parcializado, que usará  todos los recursos del Estado, como lo ha hecho hasta ahora, que dispondrá de una vasta red de televisoras, radios, periódicos y otros medios, que su aparato electoral tiene mecanismos eficientes para controlar el voto de los empleados públicos y de quienes laboran en empresas privadas relacionadas contractualmente con el gobierno. Concluye afirmando: “Como candidato no es malo y corre solo en las filas oficiales”. Puede ser cierto, pero vale la pena citar al historiador Manuel Caballero, recientemente fallecido. El pueblo siempre añora el pasado. En los primeros años de la democracia quería votar  por Pérez Jiménez, el dictador que había gobernado la década anterior. Tuvieron que inhabilitarlo para evitar su elección. En 1968 y 1978  el pueblo votó  por Caldera y Herrera Campins, pero en las siguientes elecciones se impuso la añoranza del pasado: con los adecos se vive mejor. No le será fácil a Chávez superar la tradición histórica, es nuestra conclusión.  

 

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